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viernes, 5 de mayo de 2023

"Hay derrotas gloriosas, derrotas que posibilitan...

 


"Hay derrotas gloriosas, derrotas que posibilitan 
que otros defiendan nuestros valores"
Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias

jueves, 14 de enero de 2016

1 Samuel 4,1-11: El Arca de la Alianza no es un talismán ante el peligro, por la Hna. María Pilar Garrúes, O.P.

1 Samuel 4,1-11:

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

- El Arca de la Alianza no es un talismán ante el peligro, por la Hna. María Pilar Garrúes, O.P.

El Arca es uno de los signos de la presencia de Dios, es el santuario móvil que acompaña a Israel desde el Sinaí. En ella se manifiesta la Alianza  de Dios con su pueblo, es emblema de la guerra santa. El pueblo tiene su confianza  puesta en ella, por eso la lleva al campo de batalla, no obstante, Israel sufre una gran derrota, y se pregunta: ¿Por que nos ha derrotado Yahveh?, no son los filisteos, es Yhavhe quien les ha humillado.

El Arca, que contiene las Tablas de la Ley “escrita por el dedo de Dios”, no es un talismán que ayuda en los peligros, es un compromiso con Yhaveh de cumplir lo que Él les ha mandado: “Si hacen lo que les digo, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. El pueblo olvida la promesa. Sólo se  acuerda de Dios ante el peligro, no para ser fiel, sino para que realice el “milagro” contra los filisteos.

¿No nos pasa a nosotros lo mismo.? Cuantas veces escuchamos:¿Por qué me pasa esto a mi? En lugar de preguntarnos ¿Cómo soy fiel al Señor en medio de este problema?

1 Samuel 4,1-11: “Fue una derrota tremenda”, por Fray Manuel Santos Sánchez

1 Samuel 4,1-11:

A los cristianos de cualquier siglo, a los que hemos encontrado a Cristo Jesús, el Príncipe de la paz, el del mandamiento del amor universal, también por supuesto a los que vivimos en el XXI, nos sorprende el Antiguo Testamento presentándonos al pueblo de Israel en continuas guerras con los filisteos y otros pueblos, involucrando a Yahvé en esas batallas.

La lectura de Samuel nos relata la enorme sorpresa de Israel ante la “derrota tremenda” que sufrió con los filisteos, después de haber contado incluso con la presencia del Arca de la Alianza del Señor con ellos.

Más allá de nuestro rechazo a la guerra en nuestra mentalidad cristiana actual, podemos sacar una sabrosa lección de esta lectura. Contar con la ayuda de Dios, contar con su presencia entre nosotros, no significa que vamos a tener éxito en todas las empresas que emprendamos, sean profanas o religiosas. El ejemplo más claro es el de Jesús. Vivía en constante unión con su Padre Dios y, sin embargo, en su afán de proclamar y difundir la buena nueva que traía a la humanidad… acabó derrotado, colgado en una cruz, victima de la maldad humana. Aunque sabemos que Dios no le dejó permanecer en la muerte y el fracaso, sino que le resucitó al tercer día. Lo mismo nos puede pasar a nosotros.

En nuestras actividades profanas, en nuestras actividades apostólicas, contamos siempre con la presencia de Dios, pero las fuerzas del mal nos pueden derrotar, como a Jesús, sabiendo que nunca nuestras derrotas terrenas serán definitivas. Dios nuestro Padre, igual que a Jesús, nos asegura dos cosas.

Primera, que, pase lo que pase en nuestra vida, Él siempre nos acompañará, no nos dejará nunca solos. Todas nuestras peripecias las vamos a vivir unidos a Él.

Segunda, que después de nuestro trayecto terreno, nos resucitará a la vida donde el mal va a ser aniquilado para siempre…. Y donde ni la guerra, ni el fracaso existirán.

Real Convento de Predicadores Valencia, España.

1 Samuel 4,1-11: Derrota de Israel ante los filisteos

1 Samuel 4,1-11
Jueves de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

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