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jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 38,1-8: Enfermedad y sanación de Ezequías

Isaías 38,1-8:
Enfermedad y sanación de Ezequías


1 En aquel tiempo, Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo 
   y le dijo: –Así dice el Señor: Haz testamento, porque vas a morir sin remedio.
2 Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:
3 –Señor, ten presente que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, 
   y que he hecho lo que te agrada. Y lloró con largo llanto.
4 El Señor dirigió la palabra a Isaías:
5 –Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de tu padre David: 
   He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. 
6 Los libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré. 
21 Isaías ordenó: –Que traigan un ungüento de higos y lo apliquen a la herida para que se sane.
22 Ezequías dijo: –¿Cuál es la señal de que subiré a la casa del Señor?
7 Respondió: –Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: 
8 En el reloj de sol de Ajaz haré que la sombra retroceda los diez grados que ha avanzado.
   Y desanduvo el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Isaías 37,30-37: Signo para Ezequías y desenlace

Isaías 37,30-37:
Signo para Ezequías y desenlace


30 Esto te servirá de señal: Este año comerán el grano caído; el año que viene, lo que brote sin sembrar; 
     el año tercero sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán sus frutos.
31 De nuevo el resto de la casa de Judá echará raíces por abajo y dará frutos por arriba; 
32 porque de Jerusalén saldrá un resto, los supervivientes, del Monte Sión: 
     ¡el celo del Señor Todopoderoso lo cumplirá! 
33 Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, 
     no disparará contra ella su flecha, no se acercará con escudo ni levantará contra ella un terraplén; 
34 por el camino por donde vino se volverá, pero no entrará en esta ciudad –oráculo del Señor–. 
35 Yo defenderé a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo.

Desenlace

36 Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio 
     a ciento ochenta y cinco mil hombres; por la mañana, al despertar, los encontraron cadáveres.
37 Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se volvió a Nínive, y se quedó allí. 
38 Y un día, mientras estaba postrado en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramélec y Saréser 
     lo mataron con la espada, y escaparon al territorio de Ararat. Y le sucedió en el trono su hijo Asaradón.

Isaías 37,21-29: Respuesta de Isaías

Isaías 37,21-29:
Respuesta de Isaías


21 Isaías, hijo de Amós, mandó decir a Ezequías: –Así dice el Señor, Dios de Israel: 
     He oído lo que me pides acerca de Senaquerib, rey de Asiria. 
22 Ésta es la sentencia que el Señor pronuncia contra él: Te desprecia y se burla de ti la doncella, 
     la ciudad de Sión: menea la cabeza a tu espalda la ciudad de Jerusalén.
23 ¿A quién has ultrajado e insultado, contra quién has alzado la voz y levantado tus ojos a lo alto?      
     ¡Contra el Santo de Israel!
24 Por medio de tus servidores has ultrajado al Señor: Con mis numerosos carros yo he subido 
     a las cimas de los montes, a las cumbres del Líbano; he talado la estatura de sus cedros 
     y sus mejores cipreses; llegué hasta la última cumbre, hasta lo más denso de su bosque. 
25 Yo excavé pozos y bebí aguas extranjeras; sequé bajo la planta de mis pies todos los canales 
     de Egipto. 
26 –¿No lo has oído? Desde antiguo lo decidí, en tiempos remotos lo preparé, y ahora lo realizo; 
      por eso tú reduces las ciudades fortificadas a montones de escombros.
27 Sus habitantes, faltos de fuerza, con la vergüenza de la derrota, fueron como hierba del campo, 
     como verde de los prados, como grama de las azoteas marchitada antes de crecer.
28 Sé cuándo te sientas y te levantas, cuándo entras y sales; 
29 porque te agitas contra mí y tu arrogancia sube a mis oídos, te pondré mi argolla en la nariz
     y mi freno en el hocico, y te llevaré por el camino por donde viniste.

Isaías 37,14-20: Oración de Ezequías

Isaías 37,14-20:
Oración de Ezequías


14 Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó: 
15 después subió al templo, la desplegó ante el Señor y oró:
16 Señor Todopoderoso, Dios de Israel, sentado sobre querubines: 
     tú solo eres el Dios de todos los reinos del mundo, tú hiciste el cielo y la tierra. 
17 Presta oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira.
     Escucha el mensaje que ha enviado Senaquerib para ultrajar al Dios vivo. 
18 Es verdad, Señor: los reyes de Asiria han asolado todas las naciones y sus territorios, 
19 han quemado todos sus dioses –porque no son dioses, sino hechura de manos humanas, 
     leño y piedra– y los han destruido. 
20 Ahora, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos del mundo 
     que tú sólo, Señor, eres Dios.

Isaías 37,8-13: Segunda versión de la embajada

Isaías 37,8-13:
Segunda versión de la embajada


8 El copero mayor regresó y encontró al rey de Asiria combatiendo contra Alba,
   porque había oído que el rey se había retirado de Laquis 
9 al recibir la noticia de que Tajarca, rey de Nubia, había salido para luchar contra él, 
   Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías a decirle:
10 –Digan a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confían, 
     pensando que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. 
11 Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países, exterminándolos,
     ¿y tú te vas a librar? 
12 ¿Los salvaron a ellos los dioses de los pueblos que mis predecesores destruyeron: 
      Gozán, Jarrán, Résef y los adanitas de Telasar?
13 ¿Dónde están el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de Sefarvaín, de Hená y de Avá?

Isaías 37,1-7: Recurso a Isaías

Isaías 37,1-7:
Recurso a Isaías


1 Cuando el rey Ezequías oyó esto, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal 
   y se dirigió al templo del Señor, 
2 y despachó a Eliacín, el mayordomo de palacio; a Sobná, el secretario, 
   y a los sacerdotes más ancianos, vestidos de sayal, para que fueran a decirle al profeta Isaías, 
   hijo de Amós: 
3 –Así dice Ezequías: Hoy es un día de angustia, de castigo y de vergüenza; 
   los hijos llegan al parto, y no hay fuerza para darlos a luz. 
4 Ojalá oiga el Señor las palabras del copero mayor, a quien su señor, el rey de Asiria, 
   ha enviado para ultrajar al Dios vivo, y castigue las palabras que el Señor, tu Dios, ha oído. 
   Reza por el resto que todavía subsiste. 
5 Los ministros del rey Ezequías se presentaron a Isaías 
6 y él les respondió: –Digan a su señor: Así dice el Señor: No te asustes por esas palabras que has oído, 
   por las blasfemias de los criados del rey de Asiria. 
7 Yo mismo les meteré un espíritu, y cuando oiga ciertas noticias, se volverá a su país, 
   y en su país lo haré morir a espada.

Isaías 36,1-22: Invasión de Senaquerib

Isaías 36,1-22:
Invasión de Senaquerib


1 El año catorce del reinado de Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, subió contra las ciudades 
   fortificadas de Judá y las conquistó. 
2 Desde Laquis el rey de Asiria despachó al copero mayor para que fuera con un fuerte destacamento 
   a Jerusalén, al rey Ezequías. El copero mayor se detuvo ante el canal del Estanque de Arriba, 
   junto al camino del Campo del Tintorero. 
3 Salieron a recibirlo Eliacín, hijo de Jelcías, mayordomo de palacio; Sobná, el secretario, 
   y Yoaj, el canciller, hijo de Asaf. 
4 El copero mayor les dijo: –Digan a Ezequías: Así dice el emperador, el rey de Asiria: 
   ¿En qué fundas tu confianza? 
5 Tú piensas que la estrategia y la valentía militares son cuestión de palabras. 
   ¿En quién confías para rebelarte contra mí? 
6 ¿Te fías de ese bastón de caña quebrada que es Egipto? Al que se apoya en él se le clava en la mano 
   y se la atraviesa. Eso es el faraón para los que confían en él. 
7 Y si me replicas: Confiamos  en el Señor, nuestro Dios, ¿no es éste el Dios cuyos lugares de culto 
   y altares ha suprimido Ezequías, exigiendo a Judá y a Jerusalén que se postren solamente ante ese 
   altar? 
8 Por tanto, haz una apuesta con mi señor, el rey de Asiria, y te daré dos mil caballos, 
   si es que tienes quien los monte. 
9 ¿Cómo te atreves a desairar a uno de los últimos siervos de mi señor, el rey de Asiria, 
   confiando en que Egipto te proporcionará carros y jinetes? 
10 ¿Te crees que he subido a devastar este país sin contar con el Señor? 
     Fue el Señor quien me dijo que subiera a devastar este país. 
11 Eliacín, Sobná y Yoaj dijeron al copero mayor: –Por favor, háblanos en arameo, que lo entendemos; 
     no nos hables en hebreo ante la gente que está en las murallas.
12 Pero el copero les replicó: –¿Crees que mi Señor me ha enviado para que les comunique a ti y a tu 
     señor este mensaje? También es para los hombres que están en la muralla, y que con ustedes 
     tendrán que comer su excremento y beber su orina. 
13 E irguiéndose el copero mayor, gritó bien fuerte en hebreo: 
     –Escuchen las palabras del emperador, rey de Asiria:
14 Así dice el rey: que no los engañe Ezequías, porque no podrá librarlos. 
15 Que Ezequías no los haga confiar en el Señor, diciendo: 
     El Señor nos librará y no entregará esta ciudad al rey de Asiria. 
16 No hagan caso a Ezequías, porque esto dice el rey de Asiria: ríndanse y hagan la paz conmigo, 
     y cada uno comerá de su viña y su higuera y beberá de su pozo; 
17 hasta que llegue yo, para llevarlos a una tierra como la de ustedes, 
     tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas.
18 Que no los engañe Ezequías, diciendo: El Señor nos librará. ¿Acaso los dioses de las naciones 
     libraron a sus países de la mano del rey de Asiria? 
19 ¿Dónde están los dioses de Jamat y Arpad, dónde los dioses de Sefarvaín? 
     ¿Han librado a Samaría de mi poder? 
20 ¿Qué dios de esos países ha podido librar sus territorios de mi mano? 
     ¿Y va el Señor a librar a Jerusalén de mi mano?
21 Ellos callaron y no le respondieron palabra. Tenían orden del rey de no responder. 
22 Entonces Eliacín, hijo de Jelcías, el mayordomo de palacio, Sobná, el secretario, 
     y Yoaj el canciller, hijo de Asaf, se presentaron al rey Ezequías con las vestiduras rasgadas 
     y le comunicaron las palabras del copero mayor.

Isaías 31,7-9: Conversión de Judá y fin de Asiria

Isaías 31,7-9:
Conversión de Judá y fin de Asiria


7 Aquel día todos rechazarán los ídolos de plata y los ídolos de oro que hicieron sus manos pecadoras. 
8 Asiria caerá a espada no humana, espada no de mortal la devorará; 
   y si sus mozos escapan de la espada, caerán en trabajos forzados. 
9 Despavorida escapará su Roca, sus jefes quedarán espantados de su bandera 
   –oráculo del Señor, que tiene una hoguera en Sión, un horno en Jerusalén–.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Isaías 30,27-33: Teofanía y castigo de Asiria

Isaías 30,27-33:
Teofanía y castigo de Asiria


27 Miren: el Señor en persona viene de lejos, arde su cólera con espesa humareda; 
     sus labios están llenos de furor, su lengua es fuego abrasador, 
28 su aliento es río desbordado que alcanza hasta el cuello: para zarandear a los pueblos 
     con zaranda de exterminio, para poner freno de extravío a la quijada de las naciones. 
29 Ustedes entonarán un cántico, como en noche sagrada de fiesta: se alegrará el corazón 
     al compás de la flauta, mientras van al monte del Señor, a la Roca de Israel.
30 El Señor hará oír la majestad de su voz, mostrará su brazo que descarga con ira furiosa y rayos 
     abrasadores, con tormenta y aguacero y granizo. 
31 A la voz del Señor se acobardará Asiria, a golpes de palo; 
32 y cada golpe de la vara de castigo que el Señor descargue sobre ella, 
     lo acompañarán con tamboriles y cítaras y danzas guerreras. 
33 Que está preparada hace tiempo en Tofet, está dispuesta, ancha y profunda, una hoguera 
     con leña abundante: y el soplo del Señor, como torrente de azufre, le prenderá fuego.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 27,6-13: Renovación de Israel

Isaías 27,6-13:
Renovación de Israel


6 Llegarán días en que Jacob echará raíces, Israel echará brotes y flores, y sus frutos cubrirán la tierra. 
7 ¿Lo ha herido como hiere a los que lo hieren? ¿Lo ha matado como mueren los que lo matan? 
8 Lo castigas espantándolo, expulsándolo, arrollándolo con viento impetuoso en día de viento del este.
9 Con esto se expiará la culpa de Jacob, y éste será el fruto de alejar su pecado: 
   dejar las piedras de los altares como piedra caliza triturada y no erigir postes sagrados ni altares 
   de incienso.
10 La plaza fuerte está solitaria, como mansión despreciada, abandonada como el desierto: 
     allí pastan novillos, allí se tumban y consumen sus ramas. 
11 Al secarse el ramaje, se quiebra, vienen mujeres y le prenden fuego. Porque es un pueblo insensato, 
     por eso su Hacedor no se apiada, su Creador no lo compadece.

Reunión final en Jerusalén

12 Aquel día trillará el Señor las espigas desde el Gran Río hasta el Torrente de Egipto; 
    pero ustedes, israelitas, serán buscados uno por uno. 
13 Aquel día sonará la gran trompeta, y vendrán los dispersos de Asiria, los desterrados de Egipto, 
     para postrarse ante el Señor en el monte santo de Jerusalén.

Isaías 20,1-6: Acción simbólica: Contra Egipto y Nubia

Isaías 20,1-6:
Acción simbólica: Contra Egipto y Nubia


1 El año en que el general en jefe enviado por Sargón, rey de Asiria, llegó a Azoto, 
   la atacó y la conquistó. 
2 Entonces el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amós [antes le había dicho]:
   –Anda, desátate el sayal de la cintura, quítate las sandalias de los pies. 
   Él lo hizo y anduvo desnudo y descalzo.
3 El Señor explicó: –Como mi siervo Isaías ha caminado desnudo y descalzo durante tres años, 
   como signo y presagio contra Egipto y Nubia, 
4 así conducirá el rey de Asiria a los cautivos egipcios y a los deportados nubios, 
   jóvenes y viejos, descalzos y desnudos, con las nalgas al aire, las vergüenzas de los egipcios. 
5 Aquel día los habitantes de esta costa quedarán apenados y defraudados por la suerte de Nubia, 
   su confianza, y de Egipto, su orgullo; 
6 y dirán: Ahí tienen a los que eran nuestra confianza, a los que acudíamos en busca de auxilio 
   para que nos libraran del rey de Asiria; y ahora nosotros ¿cómo nos salvaremos?

Isaías 19,16-25: Conversión de Egipto y Asiria

Isaías 19,16-25:
Conversión de Egipto y Asiria


16 Aquel día los egipcios serán como mujeres: se asustarán y temblarán 
     ante la mano que el Señor Todopoderoso agita contra ellos.
17 Judea será el espanto de Egipto: sólo mencionarla, le producirá terror, 
     por el plan que el Señor Todopoderoso planea contra él. 
18 Aquel día habrá en Egipto cinco ciudades que hablarán la lengua de Canaán 
     y que jurarán por el Señor Todopoderoso; una de ellas se llamará Ciudad del Sol.
19 Aquel día habrá en medio de Egipto un altar del Señor y un monumento al Señor junto a la frontera. 
20 Serán signo y testimonio del Señor Todopoderoso en territorio egipcio. 
     Si claman al Señor contra el opresor, él les enviará un salvador y defensor que los libre.
21 El Señor se manifestará a los egipcios, y ellos reconocerán aquel día al Señor. 
     Le ofrecerán sacrificios y ofrendas, harán votos al Señor y los cumplirán. 
22 El Señor herirá a los egipcios: los herirá y los sanará; 
     ellos volverán al Señor, él los escuchará y los sanará. 
23 Aquel día habrá una calzada de Egipto a Asiria: los asirios irán a Egipto y los egipcios a Asiria; 
     los egipcios con los asirios darán culto a Dios. 
24 Aquel día Israel será mediador entre Egipto y Asiria, será una bendición en medio de la tierra; 
25 porque el Señor Todopoderoso lo bendice diciendo: 
     ¡Bendito mi pueblo, Egipto, y la obra de mis manos, Asiria, y mi herencia, Israel!

viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 14,24-27: Contra el rey de Asiria

Isaías 14,24-27:
Contra el rey de Asiria


24 El Señor Todopoderoso lo ha jurado: lo que he planeado sucederá, lo que he decidido se cumplirá: 
25 quebrantaré a Asiria en mi país, la pisotearé en mis montañas; resbalará de los míos su yugo, 
     su carga resbalará de sus hombros. 
26 Éste es plan decidido sobre toda la tierra, ésta es la mano extendida sobre todos los pueblos: 
27 Y si el Señor Todopoderoso decide, ¿quién lo impedirá?; si su mano está extendida, 
     ¿quién se la apartará?

Isaías 11,10-16: Retorno de los desterrados

Isaías 11,10-16:
Retorno de los desterrados


10 Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para los pueblos: 
     a ella acudirán las naciones y será gloriosa su morada. 
11Aquel día el Señor tenderá otra vez su mano para rescatar al resto de su pueblo: 
    a los que queden en Asiria y Egipto y en Patros, en Nubia y en Elam, en Senaar y en Jamat 
    y en las islas. 
12 Izará una bandera ante las naciones para reunir a los israelitas desterrados 
     y congregar a los judíos dispersos de los cuatro extremos del orbe.
13 Cesará la envidia de Efraín y se acabará el rencor de Judá: Efraín no envidiará a Judá, 
     Judá no tendrá rencor a Efraín.
14 Se lanzarán sobre la espalda de los filisteos a occidente y unidos despojarán 
     a las tribus de oriente; Edom y Moab caerán en sus manos y los amonitas se les someterán. 
15 El Señor secará el golfo del mar de Egipto, haciendo señas con la mano a su viento abrasador, 
     y lo herirá en sus siete canales, que se pasarán en sandalias. 
16 Y habrá una calzada para el resto de su pueblo que quede en Asiria, 
     como la tuvo Israel cuando subió de Egipto.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 10,24-34: Oráculo de liberación

Isaías 10,24-34:
Oráculo de liberación

24 Por eso, así dice el Señor Todopoderoso: Pueblo mío, que habitas en Sión, no temas a Asiria, 
     aunque te hiera con la vara y alce su bastón contra ti, a la manera egipcia; 
25 porque dentro de muy poco la ira se acabará y mi furor los aniquilará. 
26 El Señor Todopoderoso sacudirá contra ellos su látigo, como cuando hirió a Madián en Sur Oreb, 
     como cuando alzó su bastón contra el mar, en el camino de Egipto. 
27 Aquel día su carga resbalará de tu hombro, arrancarán su yugo de tu cuello.

Avance asirio y derrota

28 Sube del lado de Rimón, llega hasta Ayat, atraviesa Migrón, revisa las armas en Micmás.
29 Desfilan por el desfiladero, hacen noche en Guibeá; alarmada está Ramá, Guibeá de Saúl ha huido.
30 Clama a voces, Villa de Galín; escúchala, Lais; contesta, Anatot. 
31Madmená va desbandada, los vecinos de Guebín buscan refugio. 
32 Hoy mismo hace alto en Nob, y ya agita la mano contra el monte Sión, la colina de Jerusalén.

Paz mesiánica

33 Miren, el Señor Todopoderoso desgaja con violencia el ramaje, son talados los árboles más elevados, 
     los más altos se desploman; 
34 es cortada a hachazos la espesura del bosque y a manos del Poderoso el Líbano va cayendo.

Isaías 10,5-16: Asiria, instrumento de Dios


5 ¡Ay Asiria, vara de mi ira, bastón de mi furor!
6 Contra una nación impía lo despaché, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, 
   para que entrase a saquear y lo despojase y lo pisase como barro de la calle.
7 Pero él no pensaba así, no eran ésos sus cálculos; su propósito era aniquilar, 
   exterminar no pocas naciones. 
8 Decía: ¿No son todos mis ministros reyes?
9 ¿No fue Calno como Cárquemis? ¿No fue Jamat como Arpad? ¿No fue Samaría como Damasco?
10 Como mi mano se apoderó de reinos insignificantes y de sus imágenes... 
11 Lo que hice con Samaría y sus imágenes, ¿no lo voy a hacer con Jerusalén y sus ídolos?
12 –Cuando termine el Señor toda su tarea en el monte Sión y en Jerusalén, 
     exigirá cuentas de sus conquistas a su orgullo, a la arrogancia altanera de sus ojos–. 
13 Él decía: Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi talento, porque soy inteligente. 
     Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a los jefes 
     de sus sitiales. 
14 Mi mano tomó, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, 
     agarré toda la tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar. 
15 –¿Cómo?, ¿se envanece el hacha contra el leñador?, ¿se gloría la sierra contra quien la maneja? 
    Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. 
16 Por eso, el Señor Todopoderoso meterá debilidad en su gordura, y debajo del hígado le encenderá 
     una fiebre como un fuego abrasador.

Isaías 8,1-10: El hijo de Isaías. Ivasión y liberación

Isaías 8,1-4: 
El hijo de Isaías

1 El Señor me dijo: –Toma una tabla grande, y escribe con caracteres ordinarios: 
   Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín.
2 Entonces yo tomé dos testigos fieles: Urías, sacerdote, y Zacarías, hijo de Baraquías. 
3 Me acerqué a la profetisa; ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:
4 –Ponle por nombre Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín. Porque antes que el niño 
   aprenda a decir papá, mamá, las riquezas de Damasco y el despojo de Samaría 
   serán llevados a presencia del rey de Asiria.

Isaías 8,5-8:
Invasión

5 El Señor volvió a dirigirme la palabra:
6 Ya que ese pueblo ha despreciado el agua de Siloé, que corre mansa, por la arrogancia de Rasín 
   y del hijo de Romelías,
7 sepan que el Señor hará que los sumerjan las aguas del Éufrates, torrenciales e impetuosas: 
   –el rey de Asiria, con todo su ejército– rebasan las orillas, desbordan las riberas, 
8 invaden Judá, lo inundan, crecen y alcanzan hasta el cuello. Y se desplegarán sus alas hasta cubrir 
   la anchura de tu tierra, ¡oh Emanuel!

Isaías 8,9-10:
Liberación

9 Sean crueles, pueblos, que saldrán derrotados, escúchenlo, países lejanos: ármense, que saldrán 
   derrotados, ármense, que saldrán derrotados; 
10 hagan planes, que fracasarán; pronuncien amenazas, que no se cumplirán, 
     porque tenemos a Emanuel.

Isaías 7,18-25: Invasión asiria

Isaías 7,18-25:
Invasión asiria


18 Aquel día les silbará el Señor a los tábanos del confín del delta de Egipto 
     y a las abejas del país de Asiria
19 y vendrán y se posarán en masa en las honduras de las quebradas, en las hendiduras de las rocas, 
     en todo matorral, en todo bebedero.
20 Aquel día le afeitará el Señor con navaja alquilada al otro lado del Éufrates la cabeza 
     y el pelo de sus partes, y le rapará la barba. 
21 Aquel día cada uno mantendrá una novilla y dos ovejas, 
22 y como abundará la leche, comerán leche cuajada; sí, comerán leche cuajada 
     y miel los que queden en el país. 
23 Aquel día, un viñedo de mil cepas de mil monedas de valor producirá zarzas y cardos. 
24 Entrarán por él con arcos y flechas, porque todo el país será zarzas y cardos; 
25 en las laderas cultivadas con azadón no entrarás por miedo a las zarzas y cardos; 
     serán pasto de vacas, pisoteado por ovejas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miqueas 5,1-5: La restauración de la dinastía davídica

Miqueas 5,1-5 
8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de María (5,1-4a)

5:1 Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
5:2 Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas.
5:3 Él se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra.
5:4 ¡Y él mismo será la paz! Si Asiria invade nuestro país y pisa nuestros palacios, le opondremos siete pastores y ocho príncipes del pueblo:
5:5 Ellos apacentarán a Asiria con la espada y al país de Nemrod con el acero. Y él nos librará de Asiria, si llega a invadir nuestro país y pisa nuestra frontera.