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lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 1,1-18

CONQUISTA DE LA TIERRA
PREPARATIVOS
 
Capítulo 1
Invitación a entrar en la tierra prometida

1 Después que murió Moisés, siervo del Señor, dijo el Señor a Josué, 
   hijo de Nun, ministro de Moisés:
2 –Moisés, mi siervo, ha muerto. Ahora, levántate y pasa el Jordán con todo este pueblo, 
     para ir hacia el país que voy a darles.
3 La tierra donde ustedes pongan la planta del pie yo se la doy, tal como prometí a Moisés.
4 Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, 
   desde el gran río Éufrates hasta el Mediterráneo, al occidente.
5 Mientras vivas nadie podrá resistirte. Como estuve con Moisés estaré contigo; 
   no te dejaré ni te abandonaré.

La fidelidad a la Ley, condición de la ayuda divina
Dt 3,28; 31,7-8.23

6 ¡Ánimo, sé valiente!, que tú repartirás a este pueblo 
   la tierra que prometí con juramento a sus padres.
7 Tú ten mucho ánimo y sé valiente para cumplir todo lo que te mandó mi siervo Moisés; 
   no te desvíes ni a derecha ni a la izquierda, y tendrás éxito en todas tus empresas.
8 Que el libro de esa ley no se te caiga de los labios; medítalo día y noche, 
   para poner en práctica todas sus cláusulas; así prosperarán tus empresas y tendrás éxito.
9 ¡Yo te lo mando! ¡Ánimo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, 
   que el Señor, tu Dios, estará contigo en todas tus empresas.
 
Colaboración de las tribus de Transjordania
 
10 Entonces Josué ordenó a los escribas del pueblo:
11 –Recorran el campamento y ordenen al pueblo que prepare provisiones 
     porque dentro de tres días pasarán el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que el Señor, 
     su Dios, les da en propiedad.
12 A los de las tribus de Rubén y de Gad y a la media tribu de Manasés les dijo:
13 –Recuerden lo que les mandó Moisés, siervo del Señor cuando dijo: 
     El Señor, su Dios, les va a dar descanso entregándoles esta tierra.
14 Sus mujeres, chiquillos y ganado pueden quedarse en la tierra 
    que les dio Moisés en Transjordania; 
    pero ustedes, los soldados, pasarán el Jordán bien armados al frente de sus hermanos, 
    para ayudarlos
15 hasta que el Señor les dé el descanso lo mismo que a ustedes 
     y también ellos tomen posesión de la tierra que el Señor, su Dios, les va a dar; 
     después volverán a la tierra de su propiedad, la que Moisés, siervo del Señor, 
     les dio en Transjordania.
16 Ellos le respondieron: –Haremos lo que nos ordenes, iremos a donde nos mandes;
17 te obedeceremos a ti igual que obedecimos a Moisés. 
     Basta que el Señor esté contigo como estuvo con él.
18 El que se rebele y no obedezca tus órdenes, las que sean, que muera. 
     ¡Tú ten ánimo, sé valiente!

lunes, 10 de octubre de 2022

Los hijos e hijas de la promesa de Dios


Los hijos e hijas de la promesa de Dios
por Julio González sf

En la primera lectura, san Pablo recuerda a los cristianos de Galacia que Sara llega ser madre sin merecerlo, es decir, por la gracia de Dios. La que no podía tener hijos queda embarazada porque Dios muestra con ella su misericordia. Pero Sara no mostrará la misma misericordia con su esclava Agar. Desconfiando de ella, la despide. La que ahora es madre porque Dios se ha compadecido de ella rechaza a la que sin necesidad de la intervención de Dios había dado un hijo, Ismael, a su marido Abrahán.

Algunos bautizados hacemos como Sara y rechazamos a alguien sin acordarnos que hemos sido adoptados como hijos de Dios sin haberlo merecido. Porque hemos sido amados por la gracia de Dios y no porque nos lo mereciéramos, la Iglesia tiene una experiencia del amor divino que muchos todavía no tienen. Ese amor es el que los bautizados estamos llamados a ofrecer al mundo.

Las lecturas de este lunes de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año II, nos invitan a fijarnos en las reacciones de quienes han recibido sin haberlo merecido el amor de Dios. Por una parte, Sara desprecia y rechaza a Agar; por otra, los descendientes del pueblo escogido por Dios se apiñan alrededor de Jesús para pedirle una señal que pueda seguir aumentando su orgullo y seguridad. 

Aquéllos que gozan de la gracia de Dios manipulan la bendición que han recibido para afianzarse en una posición de privilegio que no merecen; de ahí, que Jesús se lo recrimine y les asegure que Aquél (el Hijo del Hombre) y aquéllos (los pecadores) que ellos rechazan serán quienes los juzgarán.

sábado, 18 de junio de 2022

Hebreos 6,1-20:

Hebreos 6,1-20:

1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, 
   elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento 
   de las obras muertas y de la fe en Dios;
2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; 
   de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
3 Y así procederemos con el favor de Dios.
4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, 
   gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, 
   pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación 
   para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada, y cerca está de la maldición, 
   y terminará por ser quemada.
9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores 
   y conducentes a la salvación.
10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado 
     hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.
11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia 
     para la plena realización de la esperanza,
12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, 
     mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, 
     juró por sí mismo
14 diciendo: ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera.
15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.
16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía 
     que pone fin a todo litigio.
17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa 
     la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, 
     nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos 
     a la esperanza propuesta,
19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, 
     y que penetra hasta más allá del velo,
20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec,
     Sumo Sacerdote para siempre.

sábado, 11 de junio de 2022

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

1 Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» 
   Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
2 «Me considero feliz, rey Agripa, al tener que defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me 
   acusan los judíos,
3 principalmente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones de los judíos. 
   Por eso te pido que me escuches pacientemente.
4 «Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde cuando estuve en el seno de mi nación, 
   en Jerusalén.
5 Ellos me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido 
   como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.
6 Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Dios a 
   nuestros padres,
7 cuyo cumplimiento están esperando nuestras doce tribus en el culto que asiduamente, noche y día, 
   rinden a Dios. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.
8 ¿Por qué tenéis vosotros por increíble que Dios resucite a los muertos?
9 «Yo, pues, me había creído obligado a combatir con todos los medios el nombre de Jesús, el Nazoreo.
10 Así lo hice en Jerusalén y, con poderes recibidos de los sumos sacerdotes, yo mismo encerré a 
     muchos santos en las cárceles; y cuando se les condenaba a muerte, yo contribuía con mi voto.
11 Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, 
     rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
12 «En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes;
13 y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, 
     que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.
14 Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: 
     “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.”
15 Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.
16 Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor 
     y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.
17 Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío,
18 para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, 
     y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados 
     y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.”
19 «Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,
20 sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén 
     y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran 
     y que se volvieran a Dios haciendo obras dignas de conversión.
21 Por esto los judíos, habiéndome prendido en el Templo, intentaban darme muerte.
22 Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños 
     y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron 
     que había de suceder:
23 que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, 
     anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 1,12-22: La sinceridad de Pablo

12 Este es para nosotros un motivo de orgullo: el testimonio que nos da nuestra conciencia de que 
     siempre, y particularmente en relación con ustedes, nos hemos comportado con la santidad y la 
     sinceridad que proceden de Dios, movidos, no por una sabiduría puramente humana, sino por la 
     gracia de Dios. 
13 En efecto, nuestras cartas no son ambiguas: no hay en ellas más de lo que ustedes pueden leer y 
     entender. Y espero que comprenderán plenamente 
14 –como ya lo han comprendido en parte– que en el Día de nuestro Señor Jesús, podrán sentirse 
     orgullosos de nosotros, como nosotros de ustedes.
15 Convencido de esto, me propuse visitarlos primero a ustedes, para darles una nueva alegría, 
16 y de allí pasar a Macedonia. Después, a mi regreso de Macedonia, ustedes me ayudarían a 
     proseguir mi viaje a Judea. 
17 Al proponerme esto, ¿obré precipitadamente?, ¿o bien mis proyectos estaban fundados en motivos 
     puramente humanos, de manera que yo digo al mismo tiempo "sí" y "no"? 
18 Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 
19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes –tanto Silvano y 
     Timoteo, como yo mismo– no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 
20 En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos 
     "Amén" a Dios, para gloria suya. 
21 Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, 
22 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del 
     Espíritu.

domingo, 4 de julio de 2021

Gálatas 4,21-31: Las dos Alianzas


21 Ustedes que quieren someterse a la Ley, díganme: ¿No entienden lo que dice la Ley? 
22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, 
     que era libre. 
23 El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, 
     nació en virtud de la promesa. 
24 Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. 
     La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, 
     está representada por Agar, 
25 porque el monte Sinaí está en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, 
     ya que ella con sus hijos viven en la esclavitud. 
26 Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. 
27 Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; 
     prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! 
     Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene 
     marido. 
28 Nosotros, hermanos, somos como Isaac, hijos de la promesa. 
29 Y así como entonces el hijo nacido según la carne perseguía al hijo nacido por obra del Espíritu, 
     así también sucede ahora. 
30 Pero dice la Escritura: Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no va a compartir 
     la herencia con el hijo de la mujer libre. 
31 Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.

jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,19-22: El papel de la ley

3,19-22: El papel de la Ley

19 Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Ella fue añadida para multiplicar las transgresiones, 
     hasta que llegara el descendiente de Abraham, a quien estaba destinada la promesa; 
     y fue promulgada por ángeles, a través de un mediador. 
20 Pero no existe mediador cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo. 
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! 
     Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de comunicar la Vida, 
     ciertamente la justicia provendría de la Ley. 
22 Pero, de hecho, la Ley escrita sometió todo al pecado, para que la promesa se cumpla 
     en aquellos que creen, gracias a la fe en Jesucristo.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,15-18: La ley y la promesa

3,15-18: La Ley y la promesa

15 Hermanos, quiero ponerles un ejemplo de la vida cotidiana: 
     cuando un hombre hace un testamento en debida forma, nadie puede anularlo o agregarle nada. 
16 Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: 
     «y a los descendientes», como si se tratara de muchos, sino en singular: y a tu descendencia, 
     es decir, a Cristo. 
17 Ahora bien, les digo esto: la Ley promulgada cuatrocientos treinta años después, 
     no puede anular un testamento formalmente establecido por Dios, 
     dejando así sin efecto la promesa. 
18 Porque si la herencia se recibe en virtud de la Ley, ya no es en virtud de la promesa. 
     Y en realidad, Dios concedió su gracia a Abraham mediante una promesa.

jueves, 3 de agosto de 2017

1 Reyes 8,54-61: La bendición de Salomón a la asamblea

1 Reyes 8,54-61  

8:54 Cuando Salomón terminó de dirigir al Señor toda esta oración y esta súplica, se levantó de delante del altar del Señor, donde estaba arrodillado con las manos extendidas hacia el cielo.
8:55 Y puesto de pie, bendijo en voz alta a toda la asamblea de Israel, diciendo:
8:56 "¡Bendito sea el Señor, que ha dado a su pueblo el descanso, conforme a todo lo que había dicho! No ha caído por tierra ninguna de las promesas que él hizo por medio de su servidor Moisés.
8:57 ¡Que el Señor, nuestro Dios, esté con nosotros como lo estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace!
8:58 ¡Que incline nuestro corazón hacia él, para que vayamos por todos sus caminos y observemos sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes, que él dio a nuestros padres!
8:59 Que estas súplicas que yo he pronunciado en presencia del Señor, nuestro Dios, estén presentes ante él día y noche, para que haga justicia a su servidor y a su pueblo Israel, según la necesidad de cada día.
8:60 Así sabrán todos los pueblos de la tierra que el Señor es Dios, y no hay otro;
8:61 y el corazón de ustedes pertenecerá íntegramente al Señor, nuestro Dios, para caminar según sus preceptos y observar sus mandamientos, como en el día de hoy".

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón
Cf. 2 Crónicas 6,12-42

22 Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, 
     extendió sus manos hacia el cielo
23 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, 
     que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo 
     corazón.
24 Tú has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habías hecho, 
     y hoy mismo has realizado con tu mano lo que había dicho tu boca.
25 Y ahora, Señor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, 
     la promesa que le hiciste, diciendo: 'Nunca te faltará un descendiente que esté sentado 
     delante de mí en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, 
     caminando en mi presencia como has caminado tú'.
26 Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
27 Pero, ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? 
     Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, 
     ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido!
28 No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, 
     y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor.
29 Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: 
     'Allí residirá mi Nombre'. ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
30 ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! 
     ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
31 Cuando un hombre peque contra su prójimo, si se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, 
     y él viene a pronunciar la imprecación ante tu altar, en esta Casa,
32 escucha tú desde el cielo, actúa y juzga a tus servidores: condena al culpable, 
     dándole su merecido, y absuelve al inocente, tratándolo según su justicia.
33 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, 
     si ellos se vuelven hacia ti y celebran tu Nombre, si oran y te suplican en esta Casa,
34 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra 
     que diste a sus padres.
35 Cuando se cierre el cielo y no haya lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, 
     si celebran tu Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste,
36 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, 
     mostrándoles el buen camino que deben seguir, 
     y envía lluvia a la tierra que diste en herencia a tu pueblo.
37 Cuando haya hambre en el país, o haya peste, quemazón o plaga en los sembrados, 
     langosta o pulgón; cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, 
     o sobrevenga un flagelo o epidemia,
38 cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, 
     sintiéndose tocado en su corazón y con las manos extendidas hacia esta Casa,
39 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y actúa: 
     trátalo a cada uno según su conducta, tú que conoces su corazón, 
     porque solo tú conoces el corazón de todos los humanos.
40 Así los israelitas sentirán temor de ti mientras vivan en el suelo que diste a sus padres.


41 También al extranjero, que no pertenezca a tu pueblo Israel, 
     y llegue de un país lejano a causa de tu Nombre
42 —porque se oirá hablar de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido— 
     cuando él venga a orar hacia esta Casa,
43 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, 
     y concede al extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre, 
     sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta Casa, que yo he construido, 
     es llamada con tu Nombre.

44 Cuando tu pueblo salga a combatir contra su enemigo, por el camino que tú le señales, 
     si ellos oran al Señor y vueltos hacia la ciudad que tú has elegido 
     y hacia la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
45 escucha tú desde el cielo esa oración y esa súplica, y hazles justicia.
46 Cuando pequen contra ti —porque no hay hombre que no peque— y tú, irritado contra ellos, 
     los pongas a merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un país enemigo, 
     próximo o lejano,
47 si en el país al que han sido deportados reflexionan y se convierten, 
     si en el país de sus vencedores te suplican, diciendo: '¡Hemos pecado, somos culpables, 
     hemos cometido el mal!';
48 si en el país de los enemigos que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazón 
     y con toda el alma, si te suplican en dirección al país que diste a sus padres, 
     a la ciudad que tú has elegido y a la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
49 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, esa oración y esa súplica y hazles justicia:
50 perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti y todas las rebeldías 
     de las que se hizo culpable; concédeles que sus enemigos se compadezcan de ellos,
51 porque son tu pueblo y tu herencia, la que tú hiciste salir de Egipto, del horno de fuego.
52 Que tus ojos estén abiertos a la súplica de tu servidor y de tu pueblo Israel, 
     para escucharlos cada vez que te invoquen,
53 porque tú los separaste para ti de entre todos los pueblos, a fin de que fueran tu herencia, 
     como lo dijiste tú mismo, Señor, por medio de tu servidor Moisés, 
     cuando hiciste salir de Egipto a nuestros padres".


sábado, 29 de julio de 2017

Romanos 9,6-13: La fidelidad de Dios a sus promesas

Romanos 9,6-13  

9:6 No es cierto que la palabra de Dios haya caído en el vacío. Porque no todos los que descienden de Israel son realmente israelitas.
9:7 Como tampoco todos los descendientes de Abraham son hijos suyos, sino que como dice la Escritura: De Isaac nacerá tu descendencia.
9:8 Esto quiere decir que los hijos de Dios no son los que han nacido de la carne, y que la verdadera descendencia son los hijos de la promesa.
9:9 Porque así dice la promesa: Para esta misma fecha volveré, y entonces Sara tendrá un hijo.
9:10 Y esto no es todo: está también el caso de Rebeca que concibió dos hijos de un solo hombre, Isaac, nuestro padre.
9:11 Antes que nacieran los niños, antes que pudieran hacer el bien o el mal —para que resaltara la libertad de la elección divina,
9:12 que no depende de las obras del hombre, sino de aquel que llama— Dios le dijo a Rebeca: El mayor servirá al menor,
9:13 según lo que dice la Escritura: Preferí a Jacob, en lugar de Esaú.

jueves, 20 de julio de 2017

Exodo 3,1-22: Vocación de Moisés

Ex 3,1-22      
Ex 3,1-8a.13-15
   Domingo de la 3 Semana de Cuaresma, ciclo C
Ex 3,1-6.9-12
   Miércoles de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Ex 3,13-30
   Jueves de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I  

3:1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.
3:2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.
3:3 Dijo, pues, Moisés: "Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza."
3:4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Heme aquí."
3:5 Le dijo: "No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada."
3:6 Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
3:7 Dijo Yahveh: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.
3:8 He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.
3:9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.
3:10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto."
3:11 Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?"
3:12 Respondió: "Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte."
3:13 Contestó Moisés a Dios: "Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de los padres de ustedes me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?"
3:14 Dijo Dios a Moisés: "Yo soy el que soy." Y añadió: "Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros."
3:15 Siguió Dios diciendo a Moisés: "Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación."
3:16 "Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto.
3:17 Y he decidido sacaros de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel."
3:18 Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los ancianos de Israel donde el rey de Egipto; y le diréis: "Yahveh, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto, para ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios."
3:19 Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.
3:20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios que obraré en medio de ellos y después os dejará salir."
3:21 "Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, de modo que cuando partáis, no saldréis con las manos vacías,
3:22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que mora en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios."

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Reflexiones Católicas  
¿Quién es Jetró, Raguel, Jobab?   

miércoles, 19 de julio de 2017

Exodo 2,1-25: Nacimiento y salvación de Moisés

Exodo 2,1-25

2:1 Un hombre de la casa de Leví fue a tomar por mujer una hija de Leví.
2:2 Concibió la mujer y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso lo tuvo escondido durante tres meses.
2:3 Pero no pudiendo ocultarlo ya por más tiempo, tomó una cestilla de papiro, la calafateó con betún y pez, metió en ella al niño, y la puso entre los juncos, a la orilla del Río.
2:4 La hermana del niño se apostó a lo lejos para ver lo que le pasaba.
2:5 Bajó la hija de Faraón a bañarse en el río y, mientras sus doncellas se paseaban por la orilla del Río, divisó la cestilla entre los juncos, y envió una criada suya para que la cogiera.
2:6 Al abrirla, vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: "Es uno de los niños hebreos."
2:7 Entonces dijo la hermana a la hija de Faraón: "¿Quieres que yo vaya y llame una nodriza de entre las hebreas para que te críe este niño?"
2:8 "Vete", le contestó la hija de Faraón. Fue, pues, la joven y llamó a la madre del niño.
2:9 Y la hija de Faraón le dijo: "Toma este niño y críamelo que yo te pagaré." Tomó la mujer al niño y lo crió.
2:10 El niño creció, y ella lo llevó entonces a la hija de Faraón, que lo tuvo por hijo, y le llamó Moisés, diciendo: "De las aguas lo he sacado."

Huida de Moisés a Madián

2:11 En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
2:12 Miró a uno y a otro lado, y no viendo a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
2:13 Salió al día siguiente y vio a dos hebreos que reñían. Y dijo al culpable: "¿Por qué pegas a tu compañero?"
2:14 El respondió: "¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros? ¿Acaso estás pensando en matarme como mataste al egipcio?" Moisés, lleno de temor, se dijo: "La cosa ciertamente se sabe."
2:15 Supo Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle; pero él huyó de la presencia de Faraón, y se fue a vivir al país de Madián. Se sentó junto a un pozo.
2:16 Tenía un sacerdote de Madián siete hijas, que fueron a sacar agua y llenar los pilones para abrevar las ovejas de su padre.
2:17 Pero vinieron los pastores y las echaron. Entonces, levantándose Moisés, salió en su defensa y les abrevó el rebaño.
2:18 Al volver ellas a donde su padre Reuel, éste les dijo: "Cómo es que venís hoy tan pronto?"
2:19 Respondieron: "Un egipcio nos libró de las manos de los pastores, y además sacó agua para nosotras y abrevó el rebaño."
2:20 Preguntó entonces a sus hijas: "¿Y dónde está? ¿Cómo así habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma."
2:21 Aceptó Moisés morar con aquel hombre, que dio a Moisés su hija Séfora.
2:22 Esta dio a luz un hijo y llamóle Guersom, pues dijo: "Forastero soy en tierra extraña."

Dios se acuerda de su promesa

2:23 Durante este largo período murió el rey de Egipto; los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios.
2:24 Oyó Dios sus gemidos, y acordóse Dios de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel y conoció...

sábado, 15 de julio de 2017

Génesis 35,1-15: Jacob regresa a Betel

Génesis 35,1-15 

35:1 Dios dijo a Jacob: "Levántate, sube a Betel y te estableces allí, haciendo un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú."
35:2 Jacob dijo a su casa y a todos los que le acompañaban: "Retiren los dioses extraños que hay entre ustedes. Purifíquense y cámbiense sus ropas. Vamos a subir a Betel.
35:3 Allí construiré un altar al Dios que me dio respuesta favorable el día de mi tribulación, y que me asistió en mi viaje."
35:4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que había en su poder y los anillos de sus orejas y Jacob los escondió debajo de la encina que hay al pie de Siquén.
35:5 Partieron, pues y un pánico divino cayó sobre las ciudades de sus contornos; así no persiguieron a los hijos de Jacob.
35:6 Jacob llegó a Luz, que está en territorio cananeo —es Betel— junto con todo el pueblo que le acompañaba,
35:7 y edificó allí un altar, llamando al lugar El Betel, porque allí mismo se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano.
35:8 Débora, la nodriza de Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel, debajo de una encina; y él la llamó la Encina del Llanto.
35:9 Dios se apareció a Jacob una vez más a su llegada de Paddán Aram y le bendijo.
35:10 Le dijo Dios: "Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será Israel." Y le llamó Israel.
35:11 Le dijo Dios: "Yo soy El Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una asamblea de pueblos tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
35:12 La tierra que di a Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión daré esta tierra."         
35:13 Y Dios subió de su lado.
35:14 Jacob erigió una estela en el lugar donde había hablado Dios con él: una estela de piedra; derramó sobre ella una libación, y vertió sobre ella aceite.
35:15 Jacob llamó a lugar donde había hablado Dios con él "Betel".  

viernes, 14 de julio de 2017

Génesis 21,1-21: El hijo de la promesa y el hijo de la esclava

Génesis 21,1-21: El hijo de la promesa y el hijo de la esclava
   Gn 21,5.8-20
   Miércoles de la 13 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

21:1 El Señor visitó a Sara como lo había dicho, e hizo el Señor por Sara lo que había prometido.
21:2 Concibió Sara y dio a Abraham un hijo  en su vejez, en el plazo predicho por Dios.
21:3 Abraham puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac.
21:4 Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios.
21:5 Abraham era de cien años cuando le nació su hijo Isaac.
21:6 Y dijo Sara: "Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo."
21:7 Y añadió: "¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?; pues bien, yo le he dado un hijo en su vejez."
21:8 Creció el niño y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron a Isaac.
21:9 Vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham jugando con su hijo Isaac,
21:10 dijo a Abraham: "Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac."
21:11 Abraham se disgustó mucho, porque se trataba de su hijo,
21:12 pero Dios dijo a Abraham: "No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En todo lo que te dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac llevará tu nombre una descendencia,  
21:13 también del hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo."
21:14 Se levantó, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto de Berseba.
21:15 Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata,
21:16 y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: "No quiero ver morir al niño." Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos.
21:17 Oyó Dios la voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: "¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está.
21:18 ¡Arriba!, levanta al chico y tómalo de la mano, porque he de convertirle en una gran nación."
21:19 Entonces abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico.
21:20 Dios asistió al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran arquero.
21:21 Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.

lunes, 10 de julio de 2017

Génesis 28,1-22: Visión y voto en Betel

Gn 28,10-22a
Lunes de la 14 Semana del Tiempo Ordinario, Año I 

28:1 Llamó, pues, Isaac a Jacob, le bendijo y le dio esta orden: "No tomes mujer de las hijas de Canaán.
28:2 Levántate y ve a Paddán Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
28:3 Que El Sadday te bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en asamblea de pueblos.
28:4 Que te dé la bendición de Abraham a ti y a tu descendencia, para que te hagas dueño de la tierra donde has vivido y que Dios ha dado a Abraham."         
28:5 Y despidió Isaac a Jacob, el cual se fue a Paddán Aram, a casa de Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.
28:6 Vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob, y le enviaba a Paddán Aram a tomarse mujer allí, y que al bendecirle le había dado esta orden: "No tomes mujer de las hijas de Canaán",
28:7 y Jacob, obedeciendo a su padre y a su madre, había marchado a Paddán Aram.
28:8 Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán eran mal vistas de su padre Isaac,
28:9 y acudiendo Esaú a Ismael, tomó por mujer, además de las que tenía, a Majlat, hija de Ismael, el hijo de Abraham, y hermana de Nebayot.

Visión y voto en Betel

28:10 Jacob salió de Berseba y fue a Jarán.
28:11 Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y se acostó en aquel lugar.
28:12 Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
28:13 Y vio que el Señor estaba sobre ella, y que le dijo: "Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia.
28:14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia.
28:15 Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho."
28:16 Despertó Jacob de su sueño y dijo: "¡Así pues, está el Señor en este lugar y yo no lo sabía!"
28:17 Y asustado dijo: "¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!"
28:18 Se levantó Jacob de madrugada y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella.  
28:19 Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.
28:20 Jacob hizo un voto, diciendo: "Si Dios me asiste y me guarda en este camino que recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme,
28:21 y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios;
28:22 y esta piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, te pagaré el diezmo."

martes, 17 de enero de 2017

Hebreos 6:10-20: La promesa de Dios realizada en Jesus

Hebreos 6:10-20
Martes de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestras obras y del amor que habéis mostrado en su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos. Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste la misma diligencia para la plena realización de la esperanza hasta el fin, y no seáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas. Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo diciendo: Te colmaré de bendiciones y te multiplicaré sin medida. Y, perseverando de esta manera, alcanzó la promesa. Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que pone fin a todo litigio. Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento, para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta. En ella tenemos nosotros como un ancla firme y segura de nuestra alma, que penetra hasta dentro de la cortina, adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a la manera de Melquisedec, sumo sacerdote para la eternidad.

viernes, 22 de abril de 2016

Hechos 13,26-33: Discurso de Pablo

Hechos 13,26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: "Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.

martes, 29 de marzo de 2016

Hechos de los Apóstoles 2,36-41: Las primeras conversiones

Hechos de los Apóstoles 2,36-41
Martes de la Octava de Pascua

El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: «Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.» Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?» Pedro les contestó: «Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos.» Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: «Escapad de esta generación perversa.» Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

sábado, 19 de marzo de 2016

Romanos 4,9-25: Promesa de Dios y fe de Abraham

Romanos 4,9-25
Domingo de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año A
   

9 Pero esta felicidad, ¿es únicamente para los que han sido circuncidados, 
   o también para los que no lo han sido? Consideremos lo que ya dijimos: 
   A Abraham le fue tenida en cuenta la fe para su justificación.
10 ¿Cuándo le fue tenida en cuenta? ¿Antes o después de la circuncisión? 
     Evidentemente antes y no después.
11 Y él recibió el signo de la circuncisión, como sello de la justicia que alcanzó por medio de la fe, 
     antes de ser circuncidado. Así llegó a ser padre de aquellos que, a pesar de no estar circuncidados, 
     tienen la fe que les es tenida en cuenta para su justificación.
12 Y es también padre de los que se circuncidan pero no se contentan con esto, 
     sino que siguen el mismo camino de la fe que tuvo nuestro padre Abraham, 
     antes de ser circuncidado.
13 En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, 
     no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe.
14 Porque si la herencia pertenece a los que están bajo la Ley, 
     la fe no tiene objeto y la promesa carece de valor,
15 ya que la Ley provoca la ira y donde no hay Ley tampoco hay transgresión.
16 Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita 
     y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, 
     no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. 
     Porque él es nuestro padre común,
17 como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones. 
     Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: 
     el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.
18 Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, 
     como se le había anunciado: Así será tu descendencia.
19 Su fe no flaqueó, al considerar que su cuerpo estaba como muerto —era casi centenario— 
     y que también lo estaba el seno de Sara.
20 Él no dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al contrario, 
     fortalecido por esa fe, glorificó a Dios,
21 plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete.
22 Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.
23 Pero cuando dice la Escritura: Dios tuvo en cuenta su fe, no se refiere únicamente a Abraham, 
     sino también a nosotros,
24 que tenemos fe en aquel que resucitó a nuestro Señor Jesús,
25 el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.