lunes, 13 de marzo de 2017

Discípulos de Jesús


Año litúrgico:
Martes de la 2 semana del Tiempo Ordinario, Año II
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Martes de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Miércoles de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Viernes de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, C
   Jueves de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, C
Domingo de la 29 Semana del Tiempo Ordinario, C
   Miércoles de la 29 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Miércoles de la 5 Semana de Pascua
Miércoles de la 7 Semana de Pascua

Artículos y comentarios
Discípulos del Cordero,
Sobre el nombre de los seguidores de Jesús

Citas bíblicas:
Evangelio según san Juan: 
Jesús fue invitado con sus discípulos 2,2-11
Soy yo, no temáis 6,16-21
Serán todos discípulos del Señor 6,41-51
Los discípulos le critican 6,60-69
Seréis de verdad discípulos míos 8,31-42
Dichosos si lo ponéis en práctica 13,16-20
Uno de vosotros me va a entregar 13,21-33
La señal por la que sabrán que sois mis discípulos 13,31-35
Que no tiemble vuestro corazón 14,1-14
El que guarda mis mandamientos me ama 14,21-26
El que me ama guardará mi palabra 14,23-29
Mi paz os doy, no como la del mundo 14,27-31
Permanezcan en mí y yo en ustedes 15,1-8
Si fuerais del mundo el mundo os amaría 15,18-21
Me quedan cosas por deciros que no podéis entender 16,12-15
No entendemos lo que dice 16,16-20
Os lamentaréis mientras el mundo estará alegre 16,20-23
Pedid y recibiréis 16,23-28
Me dejáis solo 16,29-33
El discípulo la acogió en su casa 19,25-27
María Magdalena anunció a los discípulos 20,11-18
Paz a vosotros 20,19-31

Evangelio según san Lucas: 
Llama al publicano  Leví 5,27-32
Los discípulos de Juan ayunan y oran 5,33-39
Escogió doce de ellos 6,12-19
Amad a vuestros enemigos 6,27-38
Hipócrita 6,39-42
Me decís Señor pero no hacéis lo que os digo 6,43-49
Juan envió a dos de sus discípulos 7,19-23
Los Doce y algunas mujeres 8,1-3
Dadles vosotros de comer 9,11b-17
¿Quién dice la gente que soy yo?" 9,18-22
El que quiera seguirme... 9,22-25
Meteos bien esto en la cabeza 9,43-45
Discutían sobre el más importante 9,46-50
¿Mandamos bajar fuego del cielo? 9,51-56
Designó a otros 72 10,1-17
Pedid y se os dará 11,5-13
Cuidado con la levadura de los fariseos 12,1-7
Si uno se pone de parte de mí 12,8-12
Tened encendidas las lámparas 12,35-38
Estad preparados 12,39-48 
¿Pensáis que he venido a traer la paz? 12,49-53 
Quien no lleve su cruz no puede ser mi discípulo 14,25-33
Parábola del administrador injusto 16,1-8
Ganaos amigos con el dinero injusto 16,9-15
Provocan escándalo 17,1-6
Auméntanos la fe 17,5-10
Desearéis vivir con el Hijo del hombre y no podréis 17,20-25
Como sucedió en los días de Noé 17,26-37
Orar sin desanimarse 18,1-8
Se pensaban que el Reino iba a despuntar 19,11-28
Os perseguirán 21,12-19,
Jerusalén sitiada 21,20-28
Cuando sucedan estas cosas 21,29-33
No se os embote la mente 21,34-36
Dos discípulos iban a Emaús 24,13-35
¿Por qué surgen dudas en vosotros? 24,35-48

Evangelio según san Marcos:
Entraron en Cafarnaúm... 1,21-28
Los discípulos de Juan ayunan 2,18-22
Abrían camino arrancando espigas 2,23-28
Preparan una pequeña barca 3,7-12
¿Aún no tenéis fe? 4,35-41
A su pueblo en compañía de sus discípulos 6,1-6
Despídelos 6,34-44
Tocaron tierra en Genesaret 6,53-56
Comían con las manos impuras 7,1-13
Le piden que les explicara la parábola 7,14-23 
¿De dónde se puede sacar pan? 8,1-10
Llegaron a Betsaida 8,22-26
¿Quién dice la gente que soy yo? 8,27-33
Si alguno quiere venir en pos de mí 8,34-9,1
Tus discípulos no han sido capaces 9,14-29
¿De qué discutíais por el camino? 9,30-37
El que escandalice 9,41-50
Le volvieron a preguntar sobre lo mismo 10,1-12
Dejad que los niños se acerquen a mí 10,13-16
Difícil que los ricos entre en el Reino 10,17-30
Aprended de esta parábola de la higuera 13,24-32
Dígan a sus discípulos y a Pedro 16,1-7
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio 16,15-18

Evangelio según san Mateo:
Se puso a enseñarles 5,1-12a
Si la sal se vuelve sosa 5,13-16
No he venido a abolir la ley 5,17-19
Si no sois mejores que los escribas y fariseos... 5,20-26
Ojo por ojo, diente por diente 5,38-42
Habéis oído que se dijo... 5,43-48
Padre nuestro 6,7-15
No practiquéis... para ser vistos 6,1-6.16-18
No atesoréis tesoros en la tierra 6,19-23 
No podéis servir a Dios y al dinero 6,24-34
No juzguéis y no seréis juzgados 7,1-5
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis 7,7-12
Por sus frutos los conoceréis 7,15-20
No todo el que me dice Señor 7,21.24-27
Sálvanos que nos hundimos 8,23-27
Vuestro maestro come con pecadores 9,9-13
Tus discípulos no ayunan 9,14-17
Rogad que mande trabajadores a su mies 9,32-38
No tengáis miedo 10,24-33
Carguen con mi yugo y aprendan de mí 11,28-30
Están haciendo algo no permitido 12,1-18
Se les ha concedido conocer el misterio...13.10-17
Oíd lo que significa la parábola del sembrador 13,18-23
Acláranos la parábola de la cizana 13,36-43
Dales vosotros de comer 14,13-21
Se asustaton y gritaron de miedo 14,22-36
Atiéndela, que viene gritando 15,21-28
Me da lástima esta gente 15,29-37 
¿Quién dicen que es el Hijo del Hombre? 16,13-23
El que quiera venirse conmigo 16,24-28
Por qué dicen los escribas...? 17,10-13
Tus discípulos no han podido curarlo 17,14-20
Al Hijo del Hombre lo van a entregar 17,22-27
¿Quién es el más importante? 18,1-5.10.12-14
Un hombre tiene cien ovejas y una se pierde 18,12-14
No trae en cuenta casarse 19,3-12
No impidáis a los niños acercarse a mí 19,13-15
¿Quién puede salvarse? 19,23-30
Los últimos y los primeros 20,1-16
La madre de los Zebedeo con sus hijos 20,17-28
No os dejéis llamar Maestro 23,1-12
Cuando venga el Hijo del Hombre... 24,37-44
Estad en vela 24,42-51
Parábola de las 10 doncellas 25,1-13
Les dijo esta parábola 25,14-30
Cuando venga en su gloria el hijo del hombre 25,31-46
Uno de vosotros me va a entregar 26,14-25
Corrieron a anunciarlo a los discípulos 28,8-15

Hechos de los Apóstoles:
Los de lengua griega se quejan contra... 6,1-7
Animándolos y exhortándolos a perseverar 14,21-27
Algunos de vosotros deformarán la doctrina 20,28-38

Última entrada: 13 de marzo 2017

Lucas 6,27-38: Amad a vuestros enemigos


27 Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: 
     Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
28 Bendigan a los que los maldicen,  rueguen por los que los difaman.
29 Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; 
     al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
30 Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
31 Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
32 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen?
     Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
33 Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen?
     Eso lo hacen también los pecadores.
34 Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? 
     También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
35 Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. 
     Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, 
     porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Misericordia para juzgar (Cf. Mt 7,1-5)

36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; 
     perdonen y serán perdonados.
38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, 
     sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

COMENTARIO:
Imágenes del Evangelio: 



SALMO 79 (78)

SALMO 79 (78)
Han profanado, Señor, tu santo templo

79:1 Salmo de Asaf.
La destrucción de la Ciudad santa
Señor, los paganos invadieron tu herencia,
profanaron tu santo Templo,
hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;  
79:2 dieron los cadáveres de tus servidores
como pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.
79:3 Derramaron su sangre como agua
alrededor de Jerusalén
y nadie les daba sepultura.
79:4 Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
79:5 ¿Hasta cuándo, Señor?
¿Estarás enojado para siempre?
¿Arderán tus celos como un fuego?

Súplica por la liberación79:6 Derrama tu furor
sobre las naciones que no te reconocen,
y sobre los reinos que no invocan tu Nombre,
79:7 porque han devorado a Jacob,
y han devastado su dominio.
79:8 No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.
79:9 Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.
79:10 ¿Por qué han de decir los paganos:
"¿Dónde está su Dios?"
Que se ponga de manifiesto entre las naciones,
ante nuestros propios ojos,
cómo has vengado la sangre de tus servidores,
que ha sido derramada.
79:11 Llegue hasta tu presencia
el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte.
79:12 Devuelve siete veces a nuestros vecinos
la afrenta que te hicieron, Señor.
79:13 Y nosotros, que somos tu pueblo
y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones.

SOBRE EL SALMO 79 (78)   
Liturgia de la Palabra:   
78,8.9.11.13  

Daniel 9,4b-10: Profecía de Jeremías sobre los 70 años

Daniel 9,4b-10 
Lunes de la 2 Semana de Cuaresma

Señor, Dios grande y terrible, que guardas la alianza y eres leal con los que te aman y cumplen tus mandamientos. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos, los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, padres y terratenientes. Tú, Señor, tienes razón, a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los habitantes de Jerusalén, a judíos e israelitas, cercanos y lejanos, en todos los países por donde los dispersaste por los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por sus siervos, los profetas.

Salmo 78,8.9.11.13: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados

Lunes de la 2 Semana de Cuaresma

Salmo 78,8.9.11.13: Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados


No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados.
R. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados


Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre.
R. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados


Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso,
salva a los condenados a muerte.
R. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados


Mientras, nosotros, pueblo tuyo,
ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas
de generación en generación.
R. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados


SOBRE EL SALMO 79 (78)

viernes, 10 de marzo de 2017

Mateo 5,20-26: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos"

Mateo 5,20-26
Jueves de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto."

SOBRE EL MISMO TEMA:

SALMO 130 (129)

SALMO 130 (129)

Desde lo más profundo clamo a ti, Señor
130:1 Canto de peregrinación.
Desde lo más profundo te invoco, Señor.
130:2 ¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
130:3 Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
130:4 Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
130:5 Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
130:6 Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora,
130:7 espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
130:8 él redimirá a Israel
de todos sus pecados.

SOBRE EL SALMO 130 (129):
129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8
Un salmo para el Adviento 
Biblia en imágenes: 

Salmo 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Viernes de la 1 Semana de Cuaresma

Salmo 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8:
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?


Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?


Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?


Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.
R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

jueves, 9 de marzo de 2017

SALMO 138 (137)

SALMO 138 (137)
Cuanto te invoqué, Señor, me escuchaste

138:1 De David.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
138:2 Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
138:3 Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.
138:4 Que los reyes de la tierra te bendigan
al oír las palabras de tu boca,
138:5 y canten los designios del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
138:6 El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.
138:7 Si camino entre peligros, me conservas la vida,
extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
138:8 El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!

SOBRE EL SALMO 138 (137) 
Liturgia de la Palabra:
137,1-2a.2bc.3.7c-8  
Biblia en imágenes:

miércoles, 8 de marzo de 2017

San Juan de Dios, una vida poco común


Juan Ciudad Duarte nació en 1495 en Montemor-o-Novo, Évora, Portugal, pero Granada (España) fue la ciudad que lo reconoció como “santo”. Allí es amado y venerado desde hace siglos por su admirable caridad y misericordia con los pobres y los enfermos.

Como le sucedió a otros fundadores, no se le hubiera ocurrido imaginar que sería el artífice de una Orden religiosa. El arduo camino hacia ese momento estuvo sembrado de episodios diversos, a veces casi rocambolescos, ya que fue precoz aventurero.

Se fue de casa a los 8 años y se hizo pastor en Oropesa, Toledo. Luchó en la compañía del conde de esta villa al servicio del emperador Carlos V, defendiendo la plaza de Fuenterrabía atacada por el rey Francisco I de Francia. Y ganada la batalla, al no poder custodiar un depósito militar no fue ahorcado de milagro.

Vuelto a Oropesa se libró de un matrimonio deseado por su amo para su hija, pero no por él. Partió a proteger la ciudad de Viena amenazada por los turcos, y luego comenzó un periplo como viajero incansable. Pasó por Flandes y regresó a España por mar. Penetró por La Coruña, visitó Santiago de Compostela y después se dirigió a la casa paterna. Al llegar supo que sus padres habían muerto.

Viajó a Sevilla, viviendo un tiempo en Ceuta y Gibraltar. En estos lugares trabajó como leñador, peón de albañil y librero.

En 1538 yendo a Gaucín, Málaga, se le apareció el Niño Jesús. Entonces le vaticinó: «Granada será tu cruz». De inmediato se afincó en la ciudad de la Alhambra y mantuvo el oficio de librero. Distribuía textos y estampas religiosas en la tienda que regentaba al lado de la conocida Puerta Elvira. En medio de tantos vaivenes, se sentía movido por la piedad y la caridad con intensidad creciente.

San Juan de Avila, 
su director espiritual

El 20 de enero de 1539 vivió su conversión. San Juan de Ávila pronunciaba un sermón en la ermita de los mártires. Hizo tal retrato de la virtud frente a la fealdad del pecado que dejó a Juan Ciudad conmocionado. Con gran aflicción y ansias de penitencia suplicaba postrado en el suelo: «Misericordia, Señor, misericordia». Dio sus libros a las llamas, se desprendió de sus escasos bienes, y se lanzó a las calles, descalzo, para confesar públicamente sus pecados sin prestar atención a las voces de la gente que le insultaba clamando: «¡Al loco, al loco…!».

El Maestro Ávila le ayudó a contener esa divina locura conduciéndole a una efectiva labor de caridad. Pero antes, pasó por un infierno.

El paso por el manicomio

Dos personas de buena fe, creyendo hacerle un bien, le condujeron al manicomio, sito en un espacio del Hospital Real de Granada. Este hecho, que por fuerza debía haber sido traumático, a él le abrió las puertas de la misión para la que fue elegido.

Por experiencia supo del casi inhumano tratamiento que se aplicaba en la época a esta clase de enfermos, y salió de allí dispuesto a remediar tanto sufrimiento. «Jesucristo me traiga a tiempo y me dé gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger a los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo».

Peregrinó a Guadalupe para pedir la ayuda de la Virgen, de acuerdo con Juan de Ávila, con el que previamente se entrevistó en Montilla y luego en Baeza. En Guadalupe se le apareció la Virgen y puso en sus brazos al Niño Jesús. Entregándole unos pañales, le encomendó: «Juan, vísteme al Niño para que aprendas a vestir a los pobres».

Conmovido por la visión, se formó en lo preciso para afrontar su obra y comenzó su acción en Granada, por indicación del padre Ávila que le alentó en su quehacer.

A finales de 1539 un pequeño hospital abierto en la calle de Lucena pronto se llenó con pobres desamparados cuyo único patrimonio era el sufrimiento que llevaban tatuado en sus frentes: huérfanos, vagabundos, prostitutas, ancianos, viudas, locos, enfermos diversos, etc. Los curaba, consolaba, aseaba y proporcionaba comida. Sin arredrarse, pedía para ellos por las calles con una espuerta y dos marmitas pendidas de su cuello: «Hermanos, haced bien para vosotros mismos».

Las noches eran testigos de su mendicidad: «¿quién se hace bien a sí mismo dando a los pobres de Cristo?», decía. Le abrieron las puertas y le proporcionaron la ayuda requerida, porque las gentes se conmovían ante la potente presencia de aquel hombre menudo del que brotaba la aureola del amor divino. A orillas del río Darro, en el cautivador entorno de la Alhambra, iba cargado con sus fatigas y también con sus añoranzas por lo divino.

El arzobispo Ramírez de Fuenleal le impuso el hábito y le dio el nombre de Juan de Dios. Espiritualmente sufrió las asechanzas del maligno.

En 1549 se declaró un pavoroso incendio en el hospital, y no dudó en salvar a sus enfermos penetrando en el recinto, aunque le aconsejaron que no expusiera su vida. Sus hombros fueron la tabla de salvación de todos ellos. Milagrosamente, porque lo vieron moverse envuelto en llamas, no sufrió daño alguno.

Numerosas mujeres descarriadas a quienes leía la Pasión de Cristo se convirtieron y cambiaron de vida.

Uno de sus éxitos apostólicos fue haber logrado reconciliar a Antón Martín con Pedro de Velasco, asesino de su hermano. Y es que la caridad de Juan era desbordante. A primeros de febrero de 1550 supo que el río Genil arrastraba madera en gran cantidad y la precisaba para sus enfermos.

Estando en la rivera, vio a una persona que se ahogaba. Se hallaba muy débil, pero se lanzó al río y la rescató. No obstante, tamaño esfuerzo le costó la vida debido a un agotamiento del que no pudo reponerse.

Este excelso samaritano, penitente y caritativo, murió con fama de santidad el 8 de marzo de 1550 en la casa de los Pisa donde, a petición del arzobispo, le habían acogido esperando que se recuperase. Se había hincado de rodillas abrazado a su crucifijo.

Beatificación y canonización

Urbano VIII lo beatificó el 21 de septiembre de 1630. Inocencio XII lo canonizó el 15 de agosto de 1691. Y León XIII lo declaró patrono de los hospitales y de los enfermos.

AUTOR: Isabel Orellana Vilches

SALMO 51 (50)

SALMO 51 (50)

Súplica del pecador arrepentido (Miserere) 
51:1 Del maestro de coro. Salmo de David.
51: 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

Humilde reconocimiento del pecado
51:3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
51:4 ¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
51:5 Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
51:6 Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
51:7 yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre.

Anhelo de renovación interior
51:8 Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
51:9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
51:10 Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.
51:11 Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
51:12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
51:13 No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
51:14 Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
51:15 yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
51:16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
51:17 Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
51:18 Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
51:19 mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
51:20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén.
51:21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales
—las oblaciones y los holocaustos—
y se ofrecerán novillos en tu altar.

SOBRE EL SALMO 51 (50):
Miserere
En la liturgia de la Iglesia:
  50,3-4.12-13.18-19
  50,3-4.5-6a.12-13.14.17
  50,3-4.5-6a.18-19
  50,12-15.18-19
Biblia en imágenes:

Salmo 50,3-4.12-13.18-19: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

Miércoles de la 1 Semana de Cuaresma

Salmo 50,3-4.12-13.18-19:
Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

martes, 7 de marzo de 2017

Salmo 34 (33): Acción de gracias

SALMO 34 (33)


— Comentario por Reflexiones Católicas

Se trata de un salmo de acción de gracias individual. Quien toma la palabra ha atravesado una situación muy difícil, ha pasado por “temores” (5) y «angustias» (7), «ha consultado al Señor» (5), «ha gritado» (7) y ha sido escuchado. El Señor le «respondió» y lo “libró” (5), lo «escuchó» y lo “libró de todas sus angustias” (7).

Tema

Ahora esta persona está en el templo de Jerusalén para dar gracias. Está rodeada de gente (4.6, 12.15), pues la acción de gracias se hacía en voz alta, en un espacio abierto. El salmista hace su acción de gracias en público, de modo que mucha gente puede llegar a conocer el «favor alcanzado». De este modo, el salmo se convierte en catequesis.

Los salmos de acción de gracias tienen, normalmente, una introducción, un núcleo central y la conclusión. Este sólo tiene introducción (2-4) y núcleo central (5-23), sin conclusión, pues tal vez la oración de agradecimiento concluyera con la presentación de un sacrificio.

Es un salmo alfabético, como tantos otros (véase, por ejemplo, el salmo 25): en su lengua original, cada versículo comienza con una de las letras del alfabeto hebreo. En las traducciones a nuestra lengua, este detalle se ha perdido.

Estructura

El núcleo (5-23) tiene dos partes. La primera (5-11) es la acción de gracias propiamente dicha; la segunda (12-23) funciona como una catequesis dirigida a los peregrinos y tiene un deje del estilo sapiencial, esto es, quiere transmitir una experiencia acerca de la vida, de manera que los que escuchan puedan tener una existencia más larga y más próspera.

La introducción (2-4) presenta al salmista rodeado de fieles empobrecidos. Empieza a bendecir al Señor por la vida e invita a los pobres que le escuchan a alegrarse y a unirse a su acción de gracias.

En la primera parte del núcleo (5-11) expone el drama que le ha tocado vivir, qué es lo que hizo y cómo fue liberado; en la segunda (12-2 3), convierte su caso en una enseñanza para la vida. Invita a los pobres a que se acerquen y escuchen. La lección es sencilla: no hay que imitar la actitud de los ricos que calumnian y mienten; hay que confiar en el Señor y acogerse a él para disfrutar de una vida larga y próspera.

Sobre el salmista

Este salmo manifiesta la superación de un terrible conflicto. De hecho, la expresión «consulté al Señor» (5) se refiere a un acontecimiento concreto. Las personas acusadas injustamente y, a consecuencia de ello, perseguidas, iban a refugiarse al templo de Jerusalén. Allí pasaban la noche a la espera de una sentencia.

Por la mañana, un sacerdote echaba las suertes para determinar si la persona acusada era culpable o inocente. Este fue el caso de quien compuso este salmo. Pasó la noche en el templo, confiado, y por la mañana fue declarado inocente. Entonces decide dar gracias al Señor, manifestando ante los demás pobres que estaban allí las maravillas que Dios había hecho en su favor.

Este salmo nos da información acerca de la situación económica del salmista. Es pobre: «Este pobre gritó, el Señor lo escuchó y lo libró de todas sus angustias» (7). Y pobres son también las personas que lo rodean en el templo, en el momento de su acción de gracias: «Mi alma se gloría en el Señor: que escuchen los pobres y se alegren» (3). Además, el salmista invita a los empobrecidos a que proclamen su profesión de fe: «Repetid conmigo: ¡El Señor es grande! Ensalcemos juntos su nombre» (4).

¿Qué es lo que le había pasado a esta persona pobre?

Antes de que lo declararan inocente había pasado por momentos difíciles. De hecho, habla de «temores» (5) y «angustias» (7). Cuando presenta ante sus oyentes una especie de catequesis, recuerda los clamores de los justos (16) y sus gritos en los momentos de angustia (18).

Estos justos tienen el corazón herido y andan desanimados (19) a causa de las desgracias que tienen que sufrir (20). ¿Qué es lo que hacen en situaciones como esta? Gritan (18) como había gritado el mismo salmista (7), refugiándose en el Señor, consultándolo (5), para ser declarados inocentes y obtener la salvación. Obran así porque temen al Señor (8.10.12) y se acogen a él (9.23).

¿Quién había acusado y perseguido a esta persona pobre?

El salmo nos presenta a sus enemigos. Son ricos (11), su lengua pronuncia el mal y sus labios dicen mentiras (14); se les llama «malhechores» (17), son «malvados» y «odian al justo» (22).

¿Por qué se comportan de este modo? 

El justo los molesta, los denuncia, no les da respiro. Entonces lo odian, lo calumnian y lo persiguen, buscando e1 modo de arrancarle la vida. El profetismo del pobre incomoda a los ricos. El término «prosperar» (13) y su contexto (12-15) permiten sospechar que la mentira de los ricos condujo al salmista a la pérdida de sus bienes y a ser perseguido a muerte.

Profesión de fe del salmista

Se trata de un salmo que hace una larga profesión de fe en el Dios de la Alianza, aquel que escucha el clamor de su pueblo, que toma partido por el pobre y lo libera.

El salmo nos muestra el rostro de Dios. Este responde y libra (5), «escucha» (7) y su ángel acampa en torno a los que lo temen y los libera (8). Es esta una imagen que muestra al Dios amigo y aliado como un guerrero que lucha en defensa de su compañero de alianza.

El Señor no permite que falte nada a los que lo temen y lo buscan (10.11), cuida de los justos (16) y escucha atentamente sus clamores (16), se enfrenta con los malhechores , escucha los gritos de los justos y los libra de todas sus angustias (18), está cerca de los de corazón herido y salva a los que están desanimados (19); libera al justo de todas sus desgracias (20), protegiendo sus huesos (21); se enfrenta a los malvados y los castiga (22), rescatando la vida de sus siervos, esto es, de los justos que lo temen (23).

Este rosario de acciones del Señor puede resumirse en una única idea: se trata del Dios del éxodo que escucha el clamor de los que padecen injusticias y baja para liberarlos. A cuantos se han beneficiado de esta liberación sólo les resta una cosa: aclamar y celebrar al Señor liberador.

Este salmo recibe en Jesús un nuevo sentido, insuperable. Su mismo nombre resume todo lo que hizo en favor de los pobres que claman (“Jesús” significa «El Señor salva»). La misión de Jesús consistía en llevar la buena nueva a los pobres (Lc 4,18).

María de Nazaret ocupa el lugar social de los empobrecidos y, en su cántico, retorna el versículo 11 de este salmo: «Los ricos empobrecen y pasan hambre» (compárese con Lc 1,53). Los pobres dan gracias a Jesús por la salvación que les ha traído. Este es, por ejemplo, el caso de María, que unge con perfume los pies de Jesús (Jn 12,3), en señal de agradecimiento por haberle devuelto la vida a su hermano Lázaro.

Conclusión

Es un salmo de acción de gracias. Conviene rezarlo sobre todo cuando queremos dar gracias por la presencia y la acción liberadora de Dios en nuestra vida, especialmente en la vida de los empobrecidos, de los perseguidos y de los que padecen la injusticia.

Si nosotros no vivirnos una situación semejante a la del salmista pobre, es bueno que lo recemos en sintonía y solidaridad con los pobres que van siendo liberados de las opresiones y las injusticias. 

SALMO 34 (33)

SALMO 34 (33)

Gusten y vean qué bueno es el Señor
34:1 De David. Cuando se fingió demente
delante de Abimélec, y tuvo que irse, echado por él.

Reconocimiento de la bondad de Dios
34:2 Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
34:3 Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.
34:4 Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
34:5 Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores.
34:6 Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
34:7 Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
34:8 El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
34:9 ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian!
34:10 Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
34:11 Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada.

Exhortación a la práctica del bien
34:12 Vengan, hijos, escuchen:
voy a enseñarles el temor del Señor.
34:13 ¿Quién es el hombre que ama la vida
y desea gozar de días felices?
34:14 Guarda tu lengua del mal,
y tus labios de palabras mentirosas.
34:15 Apártate del mal y practica el bien,
busca la paz y sigue tras ella.
34:16 Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
34:17 pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
34:18 Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
34:19 El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
34:20 El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.
34:21 Él cuida todos sus huesos,
no se quebrará ni uno solo.
34:22 La maldad hará morir al malvado,
y los que odian al justo serán castigados;
34:23 Pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en él no serán castigados.

SOBRE EL SALMO 34 (33):
Acción de gracias  
Liturgia de la Palabra:
   34 (33): Gustad y ved qué bueno es el Señor
   34 (33): El Señor está cerca de los atribulados
   34,4-5.6-7.16-17.18-19: El Señor libra de sus angustias...
   34,2-3.4-5.6-7.8-9: Si el afligido invoca al Señor...
   34:7-8,10-11,12-13: Si el afligido invoca al Señor...
   34,2.9.17-18.19-20: Si el afligido invoca al Señor...

Biblia en imágenes:  

lunes, 6 de marzo de 2017

SALMO 19 (18): Los cielos proclaman la gloria de Dios

SALMO 19 (18)

Los cielos proclaman la gloria de Dios
19:1 Del maestro de coro. Salmo de David.

Alabanza de la Creación
19:2 El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
19:3 un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
19:4 Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
19:5 resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol,
19:6 y este, igual que un esposo que sale de su alcoba,
se alegra como un atleta al recorrer su camino.
19:7 Él sale de un extremo del cielo,
su órbita llega hasta el otro extremo,
y no hay nada que escape a su calor.

Elogio de la Ley de Dios
19:8 La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.
19:9 Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.
19:10 La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.
19:11 Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal.
19:12 También a mí me instruyen:
observarlos es muy provechoso.
19:13 Pero ¿quién advierte sus propios errores?
Purifícame de las faltas ocultas.
19:14 Presérvame, además, del orgullo,
para que no me domine:
entonces seré irreprochable
y me veré libre de ese gran pecado.
19:15 ¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!

SOBRE EL SALMO 19 (18):  
Dios creador y de la Alianza
En la liturgia de la Palabra:
19,2-3.4-5
19,8-11 
19,8.9.10.15
Biblia en imágenes:

  


Salmo 18,8.9.10.15: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

Lunes de la 1 Semana de Cuaresma
Vigilia Pascual

Salmo 18,8.9.10.15:
Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

SOBRE EL SALMO 19 (18):
Dios Creador y de la Alianza  

domingo, 5 de marzo de 2017

La limosna-Compartir, por Angel Moreno

El ayuno y la oración tienen su mejor complemento en la limosna. La triple recomendación cuaresmal se objetiva cuando afecta al bolsillo.

“Os digo una cosa: si el jubileo no llega a los bolsillos, no es un verdadero jubileo. ¿Lo entendéis? ¡Y esto está en la Biblia! No lo inventa este Papa: está en la Biblia”. Estas palabras se las oí directamente a Francisco en la audiencia del 10 de febrero de 2016, cuando fuimos convocados los Misioneros de la Misericordia, para recibir el envío.

La limosna existe en todas las religiones como solidaridad con quienes tienen menos.

“Da limosna de cuanto posees; no seas tacaño. No apartes tu rostro ante el pobre y Dios no lo apartará de ti. Da limosna en la medida que puedas; si tienes poco, no te avergüences de dar poco. Así acumularás un tesoro para el día de la necesidad. La limosna preserva de la muerte y libra de caer en las tinieblas. Dar limosna es una ofrenda agradable para cuantos la hacen delante del Altísimo” (Tb 4, 7-13).

El justo, según el salmista:

“Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre” (Sal 112).

El Evangelio recomienda la discreción:

"Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt 6,3-4).

Y en otro lugar Jesús alaba la generosidad de la viuda:

“En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,43-44).

San Pablo se tomó muy a pecho la recomendación que le hicieron los apóstoles, de que no se olvidara de los pobres de la iglesia de Jerusalén:

“Ahora voy a Jerusalén, para el servicio de los santos, pues Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los pobres que hay entre los santos de Jerusalén” (Rm 15,25).

En quien nos debemos fijar, a la hora de compartir nuestros bienes, es en Jesús:

“Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza” (2Cor 8,9).

Solemos interpretar que dar limosna es entregar una suma de dinero más o menos cuantiosa, según nuestras posibilidades, y quizá valoramos a las personas por el donativo que entregan, pero la virtud no está en la cantidad, sino en cómo se da y desde dónde, si desde el corazón o desde el deseo de cumplir  una obligación.

Una condición cristiana es dar de forma discreta, sin humillar ni proyectar afán posesivo ni protagonismo. Es condición evangélica la gratuidad, y no justificarse por el diezmo entregado, sino permanecer con la conciencia de que siempre somos más beneficiarios que benefactores. Jesús nos enseña no solo a dar, sino a darnos a nosotros mismos en todo lo que compartimos.

Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17: Misericordia, Señor, hemos pecado

Domingo de la 1 Semana de Cuaresma, Ciclo A

Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17:   
Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

SOBRE EL SALMO 51 (50)   

Génesis 3,1-8: Pecado de Adán y Eva

Génesis 3,1-8
Viernes de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 1 Semana de Cuaresma, A (Gn 2,7-9; 3,1-7)

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
— ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?
La mujer respondió a la serpiente:
— Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte."
La serpiente replicó a la mujer:
— No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se le abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Oyeron al señor que pasaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Responsabilidad del hombre y de la mujer

Biblia en imágenes:  

viernes, 3 de marzo de 2017

Mateo 9,14-17: ¿Cómo debe ser el ayuno y la limosna en Cuaresma? por el papa Francisco

Mateo 9,14-17

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan."

— Comentario del papa Francisco:
¿Cómo debe ser el ayuno y la limosna en Cuaresma? Cuidado con caer en la «hipocresía»

El Papa Francisco ha predicado este viernes sobre el sentido de la Cuaresma durante la homilia de la misa en Santa Marta. Según explicó, de poco sirve el ayuno si uno es injusto, no rompe las cadenas injustas, no comparte el pan con los hambrientos, no da paga lo que indica la ley a los empleados o se da limosna “para hacerse ver”.

Basándose en la primera lectura, el Papa habló de cómo Dios reprende a los hipócritas que ayunan, se ocupan solo de sus negocios y oprimen trabajadores. Si de un lado hacen penitencia por el otro realizan injusticias con sus ‘negocios sucios’.

El ayuno es “el arrepentimiento que se nos pide en este tiempo de Cuaresma” y “del corazón que se siente pecador y sabe que es un pecador”. En cambio “el otro es el ayuno ‘hipócrita’ –una palabra usada mucho por Jesús– un ayuno para ser visto o sentirse bien, pero mientras tanto cometen injusticia, no están bien, explotan al pueblo.

Para ello, puso un ejemplo:

-"‘Pero yo soy bueno, voy a hacer una buena ofrenda para la Iglesia’.
-"‘Más bien dime, ¿pagas lo justo a tus empleados del hogar? ¿a tus empleados les paga en negro? ¿O como manda la ley, de manera que puedan alimentar a sus hijos?'”.

Francisco narró una historia que ocurrió poco después de la Segunda Guerra Mundial al padre jesuita Pedro Arrupe, cuando era misionero en Japón. Un rico hombre de negocios le dio una donación por su actividad evangelizadora, pero llevó consigo a un fotógrafo y un periodista. El sobre contenía sólo 10 dólares. “Esto es lo mismo que hacemos cuando no pagamos lo justo a nuestra gente”, dijo.

Por eso, precisó el Papa, Jesús dijo: “Cuando rezas, que sea en secreto, cuando das limosna, no toquen trompeta, cuando ayunes, no estés triste ‘, es lo mismo que si dijese: ‘Por favor, cuando hagan un buen trabajo no tomen como soborno esta buena obra, es sólo para el Padre'”.

"También nos ayudará -dijo el Papa- a pensar lo que un hombre siente después de una cena que le costó 200 euros, por ejemplo, y yendo a casa ve a un hambriento, lo mira y sigue caminando. Nos hará bien en pensar en esto”.

Salmo 50,3-4.5-6a.18-19: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

Viernes después del Miércoles de Ceniza  
Miércoles de la 1 Semana de Cuaresma
Sábado de la 3 Semana de Cuaresma
Vigilia Pascual

Salmo 50,3-4.5-6a.18-19: 
Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

SOBRE EL SALMO 50:
Miserere  

jueves, 2 de marzo de 2017

Deuteronomio 30,15-20: Israel ante la vida y la muerte

Deuteronomio 30,15-20
Jueves después del Miércoles de Ceniza

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla. Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Jesús, la Vida    

Salmo 1: El justo y los injustos

SALMO 1:

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Dichoso el hombre que ha puesto 
su confianza en el Señor

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Dichoso el hombre que ha puesto 
su confianza en el Señor

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Dichoso el hombre que ha puesto 
su confianza en el Señor

— Comentario por Reflexiones Católicas

El salmo 1 es de tipo sapiencial. Ya desde la primera palabra (“dichoso”) nos está mostrando que su preocupación es la felicidad del ser humano. ¿Dónde está? ¿Es posible alcanzarla? ¿En qué consiste?... Se trata, por tanto, de un salmo que habla del sentido de la vida, capaz de proporcionar felicidad a la gente.

Salmos sapienciales, libros sapienciales

Otros temas propios de los salmos sapienciales son la fragilidad de la vida, la falsedad de las riquezas, la justicia como plena realización del ser humano, etc.

Como los libros sapienciales, el salmo sapiencial es un fruto que ha venido madurando lentamente en la historia del pueblo de Dios. Los textos sapienciales son los últimos que produjo e1 pueblo de Dios. Por ser los últimos libros que aparecen en el Antiguo Testamento, es lógico que vengan cargados de siglos de experiencias. Este salmo es la puerta que da acceso a todo el libro. Al abrir el Libro de los Salmos, ¿con qué vamos a encontrarnos? Pues nada más y nada menos que con una propuesta de felicidad.

Estructura del salmo

Este salmo tiene dos partes (1-3; 4) y una conclusión (5-6).

La primera parte (1-3) habla de la felicidad del justo. Empieza diciendo lo que no hace el justo (1). A continuación, lo que hace (2) y lo compara con un árbol permanentemente lleno de vida (3).

La segunda parte (4) es mucho más breve que la primera y habla de los injustos. Niega que sean como el justo y los compara con la paja que se lleva el viento.

En la conclusión (5-6) tenemos una especie de sentencia inapelable contra los injustos-pecadores en el momento del Juicio. Sólo al final se nos revela el porqué, y aquí es donde entra Dios en escena: Él es el aliado de los justos, mientras que el camino de los injustos acaba mal.

El árbol y la paja

Tenemos dos imágenes poderosas, una en cada parte. En la primera, el justo es comparado con un árbol sorprendente por su vitalidad y fecundidad. Ciertamente, esta imagen está tomada de Jeremías 17,8, donde se desarrolla con mayor amplitud.

El justo se compara con un árbol al que no afecta la sequía, cuyas hojas se mantienen siempre verdes y que da frutos en sazón. Para el pueblo de la Biblia, acostumbrado a convivir casi siempre con el desierto y con lugares semiáridos, esta era una imagen paradisíaca que recordaba el jardín de Edén. Así es el justo.

La otra imagen es exactamente la contraria: la paja que arrebata el viento. Aquí hay que recordar cómo trabajaban los agricultores de aquella época -y cómo se sigue trabajando todavía en algunos lugares-: se trilla la mies en la era batiéndola con el mayal. Hecho lo cual, se retira la paja más gruesa y se aventa el grano. La paja de la que habla el salmo 1 es el polvillo que, al arrojar al aire la parva, el viento se lleva lejos de la era. Así son los injustos. Estas dos imágenes, a pesar de estar tomadas de la vida del campo, muestran un contraste increíble: el justo está lozano como un árbol; el injusto desaparece como la paja.

Conflicto entre el justo y los injustos

El salmo 1 muestra el conflicto entre el justo y los injustos. Los injustos están más organizados, pues se reúnen en consejo. Nos da la impresión de que el justo está solo; de hecho, hasta el final no se dice que hay una asamblea de los justos. Y esto aumenta, para quien lee el salmo desde el principio, el dramatismo del texto: el justo padece el hostigamiento, el asedio y las burlas de los injustos. Pero se mantiene firme en la escucha y en la meditación de la ley del Señor.

El comienzo de este salmo se parece mucho a lo que podemos leer en Sal 73,1-17. El justo sufre constantemente la tentación de pasarse al otro bando, esto es, se ve sometido a la tentación de asumir la ideología y adoptar las prácticas de los que están implicados en la injusticia. Así lo demuestra el primer versículo. Tres son los verbos que caracterizan lo que no debe hacer el justo. Estos verbos están en progresión: no acude al consejo, no anda por el camino, no se sienta en la reunión. Los adversarios del justo son calificados como «injustos», «pecadores», «cínicos». ¿Por qué cínicos? ¿Ante quién muestran su cinismo, sino ante quien se mantiene firme en su opción por la justicia? ¿Y de dónde vienen su cinismo y sus burlas, sino del supuesto convencimiento de que a Dios no le preocupa la justicia?

¿Qué sucede en la época en que surgió el salmo 1? 

Probablemente estaría teniendo lugar un conflicto a causa de la tierra, lo que solemos llamar el enfrentamiento de la ciudad contra el campo. De hecho, las dos imágenes empleadas están tomadas del mundo rural; el árbol plantado junto a la acequia y que da fruto, y la paja que el viento arrebata y arroja fuera de la era.

Quien compuso el salmo 1 era, con toda probabilidad, alguien relacionado con la lucha de los campesinos contra la explotación de los poderosos. O bien, este salmo habría nacido en un ambiente campesino en tiempos de terratenientes ambiciosos.

Dios prácticamente no aparece en este salmo. Se habla indirectamente de Él, y sólo al final queda claro de parte de quién está: es el aliado del justo contra los que mantienen una sociedad fundada en la injusticia (6). Así pues, es el Dios de la Alianza, el Dios comprometido con la justicia.

Todos los salmos muestran esa imagen de Dios, Si les quitáramos al Dios de la Alianza, ninguno de ellos sería capaz de mantenerse en pie. El justo medita la ley del Señor día y noche (2) y el Señor es su aliado contra los injustos. No obstante, este salmo sugiere que Dios hace justicia en la historia por medio del esfuerzo y la organización de los justos.

En el Nuevo Testamento, Jesús asume este compromiso. El es aquel que ha venido a cumplir toda justicia (Mt 345), de modo y manera que manifieste el reino de Dios. En este mismo Evangelio les pide a los suyos que sean capaces de practicar una nueva justicia (5,20) y que busquen primero «el reino de Dios y su justicia» (6,33). Jesús se presenta también como la sabiduría de Dios (Jn 1,1ss; Col 1,15ss), depositario de una sabiduría nueva que libera (Mc 6,2; Mt 11,25-30; véase también Lc 12,16-21).


¿Cuándo podemos o debernos rezarlo? 

Cuando andamos en busca de la felicidad, cuando tenemos que revisar el rumbo de nuestra vida o queremos recuperar el sentido de nuestra existencia; cuando soñamos con una sociedad justa, o tenemos la sensación de que ha desaparecido la justicia; cuando experimentarnos con fuerza la tentación de la corrupción o cuando los poderosos no mueven un dedo en la lucha por un inundo más justo; cuando necesitamos sentir que Dios no nos ha abandonado, sino que, por el contrario, es nuestro compañero fiel en la lucha por la justicia. 

Salmo 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

SALMO 1

El Señor protege el camino de los justos
1:1 ¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
1:2 sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
1:3 Él es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
1:4 No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
1:5 Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos;
1:6 porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.

SOBRE EL SALMO 1:
El justo y los injustos
En la liturgia de la Iglesia:
Jueves de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I 
Jueves después del Miércoles de Ceniza
Jueves de la 2 Semana de Cuaresma


miércoles, 1 de marzo de 2017

La Liturgia de la Iglesia, por Julián López Martín


ESTRUCTURA ACTUAL DE LA CUARESMA, por Julián López Martín


El tiempo de Cuaresma dura desde el miércoles de Ceniza hasta las primeras horas de la tarde del Jueves Santo. La misa de la cena del Señor pertenece ya al Triduo pascual.

La Cuaresma descansa sobre los domingos, denominados I, II, III, IV y V de Cuaresma, y Domingo de Ramos, en la pasión del Señor, el último.

Las ferias avanzan independientemente de los domingos, aunque en su temática litúrgica guardan una cierta relación con ellos. La importancia de estas ferias es grande, pues ya el mismo Vaticano II (cf. SC 35,4) y el nuevo Código de Derecho Canónico, recomiendan convocar al pueblo y tener una breve homilía (can. 767,3).

Para dar cumplimiento a la disposición conciliar, que insistía en la acentuación de los elementos bautismales de la Cuaresma, además de los propios de la penitencia, y dado que el Leccionario dominical comprende tres ciclos de lecturas, se ha querido que el ciclo «A» sea como el prototipo de lo que debe ser este tiempo litúrgico. Para ello, después de mantener en los domingos I y II los temas tradicionales de las tentaciones del Señor y de la transfiguración, por lo demás comunes a los tres ciclos, se han recuperado para los domingos III, IV y V los evangelios clásicos de la Cuaresma catecumenal: la samaritana, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro. Estos domingos en los ciclos «B» y «C» se ocupan de aspectos del misterio pascual y de la llamada a la conversión.

El domingo de Ramos se centra en la proclamación de la pasión del Señor, leída cada año según un evangelista sinóptico, de la misma manera que se hace en los domingos I y II, en los que los episodios de las tentaciones y de la transfiguración se toman también de cada uno de los citados evangelistas. Y es que el Leccionario dominical ha asignado un evangelio a cada uno de los tres ciclos de que consta: Mateo para el ciclo «A», Marcos, completado con Juan, para el «B» y Lucas para el «C».

A partir del domingo V de Cuaresma, antes domingo I de Pasión, se mantienen algunos aspectos que recuerdan el antiguo período, dedicado a preparar más intensamente a los fieles para la celebración del misterio  pascual.

Por otra parte, las lecturas del Antiguo Testamento de todos los domingos forman entre sí, dentro de cada uno de los ciclos, unas series dotadas de fisonomía propia, presentando los distintos momentos de la historia de la salvación; todo ello sin romper su relación con el resto de las lecturas del domingo respectivo.

La Cuaresma comprende también las cuatro primeras ferias de la Semana Santa. Estos días tienen un marcado carácter de introducción en la celebración de la pasión del Señor, a excepción de la misa crismal, en la que se bendicen y consagran los óleos en la mañana del Jueves Santo. Esta misa es como un paréntesis dedicado a poner de relieve cómo del misterio pascual brotan los sacramentos de la Iglesia.

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017: La Palabra es un don. El otro es un don

El hombre rico y Lázaro
por Leandro Bassano
Venecia, 1595
Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.

Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19- 31).

Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.

La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal.

Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).

Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.

La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.

Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2.   El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v.19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado.

La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado.

Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia.

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos.

El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir.

Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal.

Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

3.   La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática.

El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios.

Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua.

Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.

La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor "que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador" nos muestra el camino a seguir.

Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.

Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de San Lucas Evangelista
FRANCISCO