jueves, 9 de junio de 2016

Mateo 5,20-26: La rigidez de los escribas y fariseos, por el papa Francisco

Mateo 5,20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

— Comentario por el papa Francisco
"La rigidez de los escribas y fariseos"

Es “herético” plantearse dicotomías radicales como “esto o nada”, no es católico, según ha sentenciado el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la mañana del jueves en Santa Marta.

Francisco ha propuesto vivir un “sano realismo”, evitando los idealismos rígidos que dificultan la reconciliación entre personas.

Jesús, en el Evangelio del día, indica que “vuestra justicia debe superar la de los escribas y los fariseos”. Y a esta afirmación el papa Francisco ha hecho referencia para explicar la importancia del realismo cristiano.

De este modo, el Santo Padre ha afirmado que el pueblo estaba “un poco perdido” porque “esos que enseñaban la ley no eran coherentes” en su “testimonio de vida”. Y Jesús pide superar esto. Al respecto pone como ejemplo el primer mandamiento: “Amar a Dios y amar al prójimo”. Y ha recordado que quien se enfada con su hermano, deberá ser sometido a juicio.

A continuación, el Papa ha advertido que nos hace bien escuchar esto, en este tiempo donde estamos tan acostumbrados a los calificativos y tenemos un vocabulario muy creativo para insultar a los otros. Esto “es pecado”, es “matar, porque es dar una bofetada al alma del hermano”, a “su dignidad”.

Con amarga ironía ha añadido que a menudo decimos muchas palabrotas “con mucha caridad, pero las decimos a los otros”.

Por otro lado, haciendo referencia a la presencia de los niños en misa, el Pontífice ha exhortado a permanecer “tranquilos”, porque “la predicación de un niño en la iglesia es más bonita que la del sacerdote, del obispo o del Papa”.  Así, ha invitado a dejarlo hacer “que es la voz de la inocencia la que nos hace bien a todos”.

Retomando la lectura, el Santo Padre ha precisado que Jesús, a este pueblo desorientado le pide que mire “arriba” y vaya “adelante”. Y ha recordado el mal que hace el pueblo el contra-testimonio de los cristianos. En esta línea ha observado cuántas veces algunos sacerdotes, obispos, gente de Iglesia e incluso Papas, dicen cómo hacer las cosas y luego hacen lo contrario. Este es el escándalo  –ha reconocido– que hiere al pueblo y no deja que el pueblo de Dios crezca, que vaya adelante. No libera.

Por esta razón, el Santo Padre ha recordado que la generosidad y la santidad que pide Jesús “es salir pero siempre, siempre, hacia arriba. Salir hacia arriba”. Esta –ha indicado– es la liberación de la rigidez de la ley y también de los idealismos que no nos hacen bien.

En esta línea ha explicado que Jesús nos conoce bien y conoce nuestra naturaleza y nos exhorta a ponernos de acuerdo con el otro cuando tenemos una diferencia con el otro. El Papa ha añadido que Jesús “nos enseña también un sano realismo”. Muchas veces no se puede llegar a la perfección, pero al menos en lo que podamos, ponernos de acuerdo.

Y lo ha explicado así: “Este sano realismo de la Iglesia católica: la Iglesia católica nunca enseña ‘o esto, o esto’. Eso no es católico. La Iglesia dice: ‘Esto y esto’, ‘Haz la perfección: reconcíliate con tu hermano. No insultarlo. Ámalo. Pero si hay algún problema, al menos poneos de acuerdo, para que no salte la guerra’. Este sano realismo del catolicismo. No es católico ‘o esto, o nada’: eso no es católico. Esto es herético”.

Asimismo, ha precisado que Jesús sabe caminar con nosotros, nos da el ideal, nos acompaña hacia el ideal, nos libera de este encarcelamiento de la rigidez de la ley y nos dice: ‘Pero, haced esto hasta el punto que podáis hacer’.  Y él entiende bien. Y esto es nuestro Señor, es esto lo que nos enseña”.

El Pontífice ha aseverado que el Señor “nos pide que no seamos hipócritas: no ir a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al hermano”.

Finalmente, para concluir la homilía, ha invitado a pedir al Señor “que nos enseñe, primero a salir de toda rigidez, pero a salir hacia arriba, para poder adorar y alabar a Dios; que nos enseñe a reconciliarnos entre nosotros; y también, que nos enseñe a ponernos de acuerdo hasta el punto que nosotros podamos hacerlo”.

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