jueves, 16 de febrero de 2017

El libro del Genesis, ¿es una fábula?

Génesis 1,1-2,4: ¿Es verdad que el hombre viene del mono?

Febrero 17: La Huida a Egipto, por Celestino Hueso, S.F.

HUIDA A EGIPTO
por Arlene Cisneros
Catedral de Santa Fe, New Mexico (USA)

Dicen que la Sagrada Familia viajó a Egipto, huyendo del rey Herodes, a lomos de un burrito y acompañada también por una garza blanca que iba borrando las huellas dejadas en la arena del desierto para que nadie les descubriera.

Es muy bonita la historia pero es una leyenda, la realidad es que la Sagrada Familia anduvo siempre por el camino del bien y por eso tuvo que huir del camino del mal, representado por Herodes, hacia Egipto para volver sobre sus pasos más tarde porque su destino, en realidad no era Egipto, ni Nazaret, ni Jerusalén. Su destino era la vida eterna, a través de los caminos de este mundo.

Hoy celebramos la huida a Egipto, fiesta que nos recuerda que Dios también nos invita a nosotros a caminar hacia su Reino. Él no nos ha dado unos mandamientos para obligarnos a cumplirlos. ¡Qué va! Tampoco ha mandado pecar a nadie.

El camino negro del mal lo ha inventado el ser humano que ha querido quitar a Dios de su vida. Dios lo único que hace es poner remedio a ese desatino colocando delante de nuestros ojos, el camino de la vida y el bien y nos invita a entrar por él, pero somos libres de elegir ese sendero o echar por el otro, que es más ancho y no nos exige nada, pero nos lleva directos a la muerte eterna.

Los mandamientos, vividos desde el corazón, son el burrito que Dios pone a nuestra disposición para que nos resulte más cómodo el camino. Tampoco se ha olvidado de la garza y nos ha dado a Cristo para que cargue nuestros pecados y borre las huellas de nuestros malos pasos.

Génesis 11,1-9: La dispersión de Babel

Vigilia de Pentecostés

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Se dijeron unos a otros:
— Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego.
Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa. Después dijeron:
— Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance el cielo, para hacernos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de la tierra.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres. Y el Señor dijo:
— Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad, ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues, y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo.
El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra.

SALMO 33 (32)

SALMO 33 (32)

Aclamen, justos, al Señor

Invitación inicial
33:1 Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
33:2 Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
33:3 entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

La Palabra creadora de Dios
33:4 Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
33:5 él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.
33:6 La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
33:7 él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.
33:8 Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
33:9 porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Los planes de la Providencia divina
33:10 El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,
33:11 pero el designio del Señor
permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.
33:12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
33:13 El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres;
33:14 él mira desde su trono
a todos los habitantes de la tierra;
33:15 modela el corazón de cada uno
y conoce a fondo todas sus acciones.
33:16 El rey no vence por su mucha fuerza
ni se libra el guerrero por su gran vigor;
33:17 de nada sirven los caballos para la victoria:
a pesar de su fuerza no pueden salvar.
33:18 Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
33:19 para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Expresión de confianza
33:20 Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
33:21 Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre.
33:22 Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

SOBRE EL SALMO 33 (32):  
En la liturgia de la Iglesia:  
33 (32): La misericordia del Señor llena toda la tierra
33 (32),1-2.4-5.18-19: Que tu misericordia venga sobre nosotros
33 (32),10-11.12-13.14-15: Dichoso el pueblo que el Señor...
33 (32),4-5.18-19.20.22: La misericordia del Señor...

Salmo 32,10-11.12-13.14-15: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Viernes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 32,10-11.12-13.14-15
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

SOBRE EL SALMO 33 (32)   

Marcos 8,34–9,1: Condiciones para seguir a Jesús

Marcos 8,34–9,1 (Cf. Mt 16,24-28; Lc 9,23-27)
Viernes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles». Y añadió: «En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».

SOBRE EL MISMO TEMA:  

Imágenes del Evangelio:

Lucas 1,5-25: Anuncio del nacimiento de Juan Bautista

Lucas 1,5-25
19 de diciembre  

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»

El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Biblia en imágenes 














Comentarios:
Edward P. Sri  
Hermelindo Fernández, OP
Monasterio de Santa Ana (Dominicas)
Orden Carmelita   

Salmo 102 (101): Comentario


Comentario al Salmo 102 (101)

Estamos ante un salmo de súplica individual. Alguien, que se encuentra en una situación grave, dama al Señor: «escucha mi oración» (2), «no me escondas tu rostro», «inclina tu oído», «respóndeme» (3).

El drama de esta persona se ve incrementado a causa de la destrucción de Sión (Jerusalén), que refuerza su súplica: «Levántate y ten misericordia de Sión» (14a).

El salmo consta de cuatro partes las cuales pueden agruparse por parejas: 2-12 + 24-28; 13-23 + 29.

• 2-12: de la dramática situación en que se encuentra el salmista.
• 13-23: el drama de Sión, la capital, que ha sido destruida.
• 24-28: continuación de la dramática situación del salmista.
• 29: conclusión.

– Primera parte y tercera:

La primera parte (2-12) comienza con una súplica urgente (2-3). La situación de este individuo exige una rápida intervención del Señor. A continuación viene una larga exposición (4-12), que comienza con la conjunción «porque...», que indica que el salmista va a exponer con detalle lo que está experimentando.

Habla de cómo va debilitándose su vida, empleando numerosas imágenes: sus días se consumen como el humo, sus huesos queman como brasas (4) y el corazón se le seca como la hierba pisoteada (5a). Está solo y abandonado como un pelícano en el desierto, como una lechuza en las ruinas (7) o como un ave solitaria en el tejado (8). Sus días son como una sombra que se alarga y siente que se va secando como la grama (12).

La descripción de lo que está sucediendo continúa en la tercera parte (24-28). Esta parte forma pareja con la primera (2-12). El salmista se encuentra sin fuerzas (24) y se queja por tener que morir cuando sólo ha transcurrido la mitad de su vida (25). Compara sus frágiles y pasajeros años con la eternidad de Dios (25.28) y sigue elevando su súplica. Incluso la tierra y el cielo, mucho más duraderos que la vida de una persona, son nada ante la eternidad de Dios. Aparecen dos imágenes que hablan de su fragilidad: se van gastando como la ropa y serán cambiados como un vestido del que nos mudamos (26-27).

– Segunda parte y cuarta:

La segunda parte (13-23) encaja perfectamente dentro de este tema, si bien su atención se dirige hacia otro punto.

Comienza hablando de la eternidad del Señor (13), tema muy importante en todo este salmo. Pero inmediatamente se vuelve hacia Sión (Jerusalén) y la situación en que se encuentra: destruida por sus enemigos.

El dolor de esta persona aumenta y, por eso, dirige su súplica al Señor: «Levántate y ten misericordia de Sión, pues ya es hora de que te apiades de ella» (14a). También encontramos aquí, como en la primera parte, una explicación introducida con un «porque...»: «Porque tus siervos aman sus piedras, se compadecen de sus ruinas» (15).

El salmista confía en que el Señor escuchará la oración del indefenso (18) y reconstruirá Sión (17), provocando el temor de naciones y reyes (16). Está tan convencido de ello, que sueña ya con que la generación futura alabará a Dios por la liberación del pueblo y por la reconstrucción de la capital (19-22). Sueña con el día en que todos los pueblos y reinos servirán al Señor (23).

La cuarta parte (29) forma pareja con la segunda (13-23). Funciona como conclusión: la generación futura vivirá segura y se mantendrá en la presencia del Señor.

– El salmista

La persona que rezó este salmo vivía una doble tensión: personal y social. Las imágenes que se emplean en las partes primera y tercera, que se corresponden entre sí (2-12 y 24-28), nos dan una idea de lo que estaba sucediendo. Probablemente, se trataba de una enfermedad. El salmista tiene fiebre (4), ha perdido el apetito (5) y el sueño (8). Se encuentra físicamente debilitado (24), tiene la impresión de que no llegará a viejo, porque va a morir en la mitad de sus años (25).

Tenemos aquí la dramática situación de un adulto a punto de morir. Su drama personal aumenta cuando compara la brevedad de su vida con la eternidad de Dios. Además, habla de sus enemigos, que lo insultan todo el día, maldiciéndolo furiosos.

Tal es su sufrimiento que, además de perder el apetito, su alimento consiste en ceniza y su bebida en lágrimas (10). Resulta difícil saber por qué los enemigos de esta persona la odian tanto, pero no es este el único caso de los salmos en el que un pobre enfermo es perseguido, calumniado y acosado a muerte (véanse los salinos 3 y 30, entre otros).

– Tensión social

La tensión social también es fuerte, sobre todo en las partes segunda y cuarta (13-23 + 29). Sión ha sido arrasada, está llena de gente indefensa que reza (18), de cautivos que gimen y de gente condenada a muerte (21). Se habla de naciones y de reyes (16). ¿Acaso las naciones y los reyes que habían destruido Sión?

Si el Señor se levanta y tiene misericordia de la ciudad, temerán su nombre divino y su gloria divina (16) y servirán al Señor (23), posibilitando que la generación futura viva segura y se mantenga en la presencia de Dios (29). Este salmo, por tanto, revela que nos encontramos ante una tensión personal (una enfermedad mortal) agravada por el conflicto social (la destrucción de Jerusalén).

– Dios

Además de insistir en que Dios es eterno (13.25b.27a.28), este salmo lo presenta como creador del cielo y de la tierra (26). No obstante, su rasgo más importante sigue siendo el de ser el Dios aliado al que puede dirigirse la gente con confianza, esperando de él la liberación personal y social.

En las peticiones iniciales (2-3) se deja bien claro que estamos ante el Dios que escucha el clamor y la súplica de la gente indefensa (18), que escucha el gemido de los cautivos y libera a los condenados a muerte (21). Es el Dios del éxodo y de la Alianza. Atiende el clamor de las personas y reconstruye la ciudad arrasada, para que, en su interior, proclame el nombre del Señor (22a) no sólo el pueblo elegido, sino toda la humanidad (23). Este salmo apunta ya a lo que Jesús proclamará más tarde: que Dios es Padre y Creador de todo y de todos.

Con una gran sensibilidad, este salmo intenta cautivar a Dios y obtener su piedad y misericordia, tanto en el ámbito personal, como en el social. En el ámbito personal, las numerosas imágenes empleadas para hablar de la enfermedad y de la debilidad de esta persona, están planteando indirectamente una pregunta a Dios: «Tú, que creaste al ser humano como señor de la creación (cf Sal 8), ¿no te apiadas de él cuando sufre más que las cosas más débiles de la naturaleza?».

En el ámbito social, también se intenta «ablandar el corazón» del Señor: «Tus siervos aman las ruinas de Sión, la capital, ¿es que tú no vas a apiadarte de aquella que los profetas presentaron como tu esposa?». De hecho, muchos textos proféticos de aquel tiempo, y anteriores, hablaban de la «alianza matrimonial» o «desposorios» entre el Señor y la ciudad de Jerusalén.

– Jesús de Nazaret

Jesús se encontró con muchas situaciones de súplica y de vida debilitada, y liberó a algunas personas incluso de la fiebre (Mt 8, 14-15). Decidió su programa de vida basándose en estas situaciones (Lc 4,18-19). Dio pan a los hambrientos (Mc 6,30-44) y rescató la vida de los excluidos (Mt 8,1-4).

La relación de Jesús con Jerusalén (y con el templo) fue tensa y conflictiva. En lugar de afirmar que reconstruiría la ciudad, aseguró que no quedaría en ella piedra sobre piedra (Mc 13,2), porque había dejado de ser el lugar en el que se defendía y preservaba la vida del pueblo.

Este es un salmo para rezar cuando nuestra vida (o la vida de otros) se encuentre debilitada y corra peligro (caso de algunas enfermedades); cuando vemos vidas segadas «en la mitad de sus días»; podemos rezar este salmo ante el caos social que engendra personas indefensas, cautivos y condenados a muerte... 

Marcos 8,27-33: Profesión de fe de Pedro

Marcos 8,27-33 (Cf. Mt 16,13-23; Lc 9,18-22; Jn 6,64-71)
Jueves de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

SOBRE EL MISMO TEMA:
Comienza el camino hacia Jerusalén
Primer anuncio de la Pasión 
Buscar en Cristo nuestra conveniencia  

Imágenes del Evangelio: 


Marcos 8,27-33: Buscar en Cristo nuestra conveniencia

Marcos 8,27-33  

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Buscar en Cristo nuestra conveniencia"

Con frecuencia las personas prefieren tener la idea de Cristo que más les conviene. La predicación de Juan a la orilla del Jordán tuvo un éxito enorme, explicable incluso psicológicamente.

Los judíos vivían a la espera de un gran cambio y he aquí que llega un hombre de Dios que anuncia su realización. Es siempre bienvenido quien profetiza aquello que se desea. Con frecuencia, hay en la gente un gran cansancio de la situación presente; es imposible seguir así y todos esperan algo nuevo, un cambio en la sociedad, en el gobierno y en la economía. Pero nadie se acuerda de lo que decía Juan Bautista: «¡Haced penitencia!» (Mt 3,2), es decir: ¡cambiad vosotros mismos!

Hoy ocurre lo mismo: la gente espera de Cristo, de la Iglesia, de la religión, un cambio en su vida, un nuevo orden en el mundo, un gobierno nuevo y mejor, y nuevas posibilidades económicas. Nadie piensa que el cambio deba comenzar en él mismo, en su corazón.

El verdadero cristianismo, por el contrario, está lleno de optimismo y no espera que el mundo cambie por sí solo: cree que nosotros podemos cambiarlo.

Los ingleses tienen un dicho: «Una mujer es lo que dice de las demás mujeres». Esto expresa con humor una profunda experiencia de vida, válida para todos. Creemos juzgar a los demás de modo objetivo. Sin embargo, nos proyectamos en los demás nosotros mismos, nuestros deseos secretos, nuestras pasiones. Los hombres sensuales ven a todos sensuales, los avaros se encuentran circundados por avaros. Quien busca a Dios, encontrará a Dios en los demás, porque todos somos imagen de Dios e hijos del Padre.

Esto es aún más cierto en el caso de quien juzga a Cristo y a su Cuerpo místico, la Iglesia. Tenemos una visión correcta de la Iglesia si buscamos en ella lo que es divino: entonces, la relación con la Iglesia nos santificará y nos dará paz interior. El corazón humano está inquieto hasta que no reposa en Dios (san Agustín). 

Marcos 8,27-33: Primer anuncio de la Pasión

Marcos 8,27-33  

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Primer anuncio de la Pasión"

Jesús comienza una catequesis particular dirigida a sus discípulos para iniciarlos en la comprensión correcta de su persona y de su misión de Mesías. Encontramos aquí el primero de los tres anuncios de la Pasión (y de la resurrección) que acompasan el camino hacia Jerusalén.

El Nazareno indica «con toda claridad» cómo entiende la función de Mesías: ofrecer la vida, aceptando partir y morir. Sin embargo, el final será la gloria de la resurrección.

El anuncio provoca una reacción inmediata y crea enseguida un foso entre la alegre confesión recién hecha y la nueva actitud de cierre (v.32b). No resulta fácil comprender al Maestro y todavía va a resultar menos fácil seguirle por el camino que piensa abrir.

La protesta de Pedro nace de la primera parte del anuncio, en la que Jesús hace referencia a su pasión y su muerte. Su reacción, un claro rechazo, está motivada por el deseo de ahorrar a Jesús el sufrimiento y la muerte. Sin darse cuenta le está haciendo el juego a Satanás y se está alineando con todos los que querían un Mesías triunfal, cargado de gloria y de éxito.

Jesús regaña de una manera áspera a Pedro y le ordena «ponerse detrás» (v. 33). La expresión suena dura; sin embargo, tiene la suavidad de una invitación, como si Jesús le dijera a Pedro: «¡Sígueme!». 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Marcos 8,27-33: Comienza el camino hacia Jerusalén

Marcos 8,27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

— Comentario por Reflexiones Católicas  
"Comienza el camino hacia Jerusalén"

La vida de Jesús ha llegado a un recodo decisivo y crítico. Termina su presencia en el norte, en Galilea tan rica en encuentros y signos extraordinarios, y comienza el camino hacia Jerusalén No se puede ir a ella como turistas, ni como simples peregrinos; hay que ir como discípulos. Por eso es necesario confirmar la opción en favor de Jesús y estar preparados para ese camino.

El fragmento se abre con una nota geográfica: Cesarea de Filipo (v. 27). Se trata de una localidad situada en un territorio marginal, no frecuentado habitualmente por el grupo. Jesús quiso elegir un sitio aislado, alejado de las muchedumbres. Todo esto hace presagiar algo interesante. Por otra parte, el comienzo está dominado por el verbo «preguntó».

Para empezar, una pregunta general. « ¿Quién dice la gente que soy yo?»: (v. 27), que no compromete aún a los discípulos en primera persona. Sólo deben referir las opiniones de los otros. Empieza la rueda de las respuestas: Juan el Bautista, Elías, uno de los profetas.

El denominador común revela una altísima estima por Jesús. La gente le enumera entre los «grandes» que tienen una relación especial con Dios. A continuación, tras haber creado el clima favorable, y con los ánimos tranquilos Porque no están implicados directamente, llega la pregunta decisiva (v. 29).

Ha llegado el momento de pasar de la periferia de las opiniones de los otros al pensamiento personal: ahora les toca a los discípulos tomar posición.

Es Pedro quien responde en nombre de todo el grupo «Tú eres el Mesías» (v. 29). Con esta afirmación los discípulos toman posición sobre el papel y la verdadera identidad de Jesús. Esa será la respuesta que el propio Jesús dará a la autoridad judía suprema en el momento culminante de su proceso.

Aunque falta todavía la luz pascual y la respuesta sigue estando envuelta de incomprensión la opción es clara e inequívoca, porque identifica a Jesús como el enviado definitivo de Dios, como el cumplimiento de las esperanzas de liberación que han marcado la historia de Israel. Los últimos tiempos se habían caracterizado por una fuerte expectativa del Mesías, degenerando en la espera de un liberador político.

Jesús no pretende engendrar equívocos ni alimentar esa esperanza. Por eso ordena guardar silencio (v. 30), a fin de impedir un entusiasmo fácil entre la muchedumbre, que se habría imaginado al Mesías según la expectativa popular. No estaban maduros los tiempos para una comunicación. 

SALMO 102 (101)

SALMO 102 (101)

Tú eres siempre el mismo, Señor
102:1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor.

Lamentación de un afligido
102:2 Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
102:3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
102:4 Porque mis días se disipan como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
102:5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
102:6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
102:7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como un búho entre las ruinas;
102:8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
102:9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
102:10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
102:11 a causa de tu indignación y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
102:12 Mis días son como sombras que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
102:13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.

Confianza en la restauración de Jerusalén
102:14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
102:15 tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
102:16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
102:17 cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
102:18 cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.

El futuro glorioso de Israel
102:19 Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
102:20 porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
102:21 para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
102:29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
102:22 para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
102:23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor.

Reiteración y fundamentación de la súplica
102:24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
102:25 pero yo digo: "Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre".
102:26 En tiempos remotos, fundaste la tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
102:27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
102:28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,
y tus años no tienen fin.
102:29 Los hijos de tus siervos tendrán una morada,
y sus descendientes estarán siempre en tu presencia.

SOBRE EL SALMO 102 (101):  
Comentario
En la liturgia de la Iglesia:  
Sal 102 (101),16-18.19-21.29.22-23: El Señor desde el cielo...

Biblia en imágenes:

Salmo 101,16-18.19-21.29.22-23: El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Jueves de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 101,16-18.19-21.29.22-23
R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Los gentiles temerán tu nombre;
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones.
R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia.
Para anunciar en Sion el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor.
R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

SOBRE EL SALMO 102 (101)  

Marcos 8,22-26: Curación de un ciego

Marcos 8,22-26
Miércoles de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

SOBRE EL MISMO TEMA:
La curación gradual del ciego de Betsaida
Didáctica para los discípulos

Imágenes del Evangelio:

Marcos 8,22-26: La curación del ciego como didáctica para los discípulos

Marcos 8,22-26  

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

— Comentario por Reflexiones Católicas

El milagro al que asistimos con este relato, uno de los pocos que sólo cuenta Marcos, tiene la peculiaridad de presentar una curación progresiva en dos tiempos. La sorprendente metodología empleada por Jesús se explica cómo didáctica para sus discípulos, que deben alcanzar la plena luz, la de la fe, de una manera progresiva.

Estamos en Betsaida, la patria de Pedro y Andrés. Sorprende la petición que hacen a Jesús de que «toque» al ciego (v. 22). ¿Por qué tocarle, cuando ya ha podido constatar en otras ocasiones que es la Palabra de Jesús la que produce la curación? Aflora aquí la mentalidad que atribuye un gran valor al contacto físico (recordemos también el caso de la hemorroísa, que creía que podía se curar con sólo tocar el manto de Jesús: Mc 5,28).

Jesús accede a la petición y realiza un hermoso gesto que crea proximidad y comunión: «Tomó de la mano al ciego» (v. 23). Después inicia un extraño procedimiento para llevar a cabo el milagro, porque —caso único y sorprendente— lo lleva a cabo en dos momentos.

Una primera lectura superficial podría hacer nacer la duda de que Jesús no ha tenido éxito la primera vez en su intento. Tampoco el uso de la saliva en los ojos tiene gran valor. Jesús le pregunta al ciego qué ve. Es como preguntar si el milagro se ha producido o no. La pregunta resulta de todos modos extraña, única en todo el repertorio de los milagros. La respuesta presenta un milagro a medias. Ha recuperado la vista, pero todavía no de una forma nítida, perfecta. De manera un tanto cómica, el medio ciego compara a los hombres que ve con árboles que caminan. Probablemente, se trata de alguien que se quedó ciego después de nacer, porque tenía una noción clara de los objetos.

Jesús le impone una segunda vez las manos sobre los ojos y esta vez obtiene una curación perfecta, de suerte que el beneficiario del milagro «hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas» (v. 25). La conclusión contiene la acostumbrada recomendación de no propagar el hecho. El ciego curado debería volver de inmediato a su casa, sin pasar por la aldea.

Este fragmento tiene un fuerte valor simbólico en la economía del relato evangélico. El anterior había mostrado la lentitud de los discípulos en la comprensión de la persona y de la obra de Jesús.

Hace falta una intervención múltiple, una aproximación desde diferentes partes para llevar al pleno conocimiento de Jesús, del mismo modo que han hecho falta dos intervenciones distintas en favor del ciego.

El camino de fe se realiza de manera gradual, no sin fatiga, y también con cierta incertidumbre. Para llevar a cabo un salto de calidad, resulta propicio el episodio siguiente, donde veremos a Pedro realizar una apreciable profesión de fe. 

Marcos 8,22-26: La curación gradual del ciego de Betsaida

Marcos 8,22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

— Comentario por Reflexiones Católicas
"La curación gradual del ciego de Betsaida"

Jesús acababa de reprender a los discípulos por su dureza de corazón, porque aún no comprendían la señal del pan: «Tenéis ojos y no veis; tenéis oídos y no oís» (Mc 8,17). Ahora cura a un ciego y esta curación marca un giro decisivo en el relato evangélico, entre la incomprensión de los discípulos y la confesión mesiánica de Pedro.

Lo que más impresiona en este relato de curación es su carácter gradual. Por lo general, las curaciones de Jesús son instantáneas, se cumplen de inmediato. Aquí no sucede así. Jesús no se inclina en ninguna otra ocasión como un médico sobre el enfermo, aplicándole remedios graduales hasta la perfecta curación. Diríase que, para salir al encuentro de nuestra enfermedad, Dios renuncia a su omnipotencia. En todo caso, lo que le apremia es nuestra curación, no la demostración de su poder. Hasta tal punto que le da, a continuación, al curado una orden extraña: lo manda a su casa sin pasar directamente por la aldea. Es como decirle: vuelve a escondidas, sin dejarte ver.

También la curación de nuestra ceguera espiritual para discernir las señales de Dios es gradual. En el caso del ciego de Betsaida, Jesús empieza por ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos. Ya empieza a ver algo, aunque todavía de manera confusa: no distingue con claridad entre los hombres y los árboles, a no ser por el hecho de que se mueven. Entonces, y por segunda vez, Jesús le impone las manos sobre los ojos y su curación es total. Esto nos enseña que, para progresar en la vida espiritual, es preciso tener siempre mucha paciencia, que no hay que esperar nunca resultados inmediatos. Y nos enseña también que nuestra comprensión de la misericordia de Dios va a la par con nuestra curación. Es él quien, con paciencia, lleva a cabo en nosotros la curación hasta que sea completa, hasta que el fluir de la vida esté asegurado. Dejémonos, pues, conducir a él, tocar por él, obedeciendo a su Palabra, aunque nos resulte sorprendente y hasta incomprensible. 

SALMO 116 (114-115): Caminaré en presencia del Señor

SALMO 116 (114-115): Caminaré en presencia del Señor

Evocación de los beneficios recibidos
116:1 Amo al Señor, porque él escucha
el clamor de mi súplica,
116:2 porque inclina su oído hacia mí,
cuando yo lo invoco.
116:3 Los lazos de la muerte me envolvieron,
me alcanzaron las redes del Abismo,
caí en la angustia y la tristeza;
116:4 entonces invoqué al Señor:
"¡Por favor, sálvame la vida!"
116:5 El Señor es justo y bondadoso,
nuestro Dios es compasivo;
116:6 el Señor protege a los sencillos:
yo estaba en la miseria y me salvó.
116:7 Alma mía, recobra la calma,
porque el Señor ha sido bueno contigo.
116:8 Él libró mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.
116:9 Yo caminaré en la presencia del Señor,
en la tierra de los vivientes.

Gozosa expresión de gratitud
116:10 Tenía confianza, incluso cuando dije:
"¡Qué grande es mi desgracia!"
116:11 Yo, que en mi turbación llegué a decir:
"¡Los hombres son todos mentirosos!"
116:12 ¿Con qué pagaré al Señor
todo el bien que me hizo?
116:13 Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor.
116:14 Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo.
116:15 ¡Qué penosa es para el Señor
la muerte de sus amigos!
116:16 Yo, Señor, soy tu servidor,
tu servidor, lo mismo que mi madre:
por eso rompiste mis cadenas.
116:17 Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor.
116:18 Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo,
116:19 en los atrios de la Casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
¡Aleluya!

SOBRE EL SALMO 116 (114-115):
En la liturgia de la Iglesia:
115,12-13.14-15.16-17: ¿Cómo pagaré al Señor...?
115,12-13.14-15.18-19: Te ofreceré, Señor, un sacrificio...
115: Comunión con la sangre de Cristo


Miércoles de la 6ª semana del Tiempo Ordinario, Año I

Génesis 8,6-13.20-22
Salmo 115,12-13.14-15.18-19:
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
Marcos 8,22-26

Génesis 8,6-13.20-22

Pasados cuarenta días, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano, la agarró y la metió consigo en el arca. Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico. Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió. El año seiscientos uno, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca. Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar. El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo: «No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche».

Salmo 115,12-13.14-15.18-19
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Marcos 8,22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

Salmo 115,12-13.14-15.18-19: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Miércoles de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 115,12-13.14-15.18-19
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

SOBRE EL SALMO 115  

martes, 14 de febrero de 2017

En el día de Cirilo y Metodio, el papa Francisco cita 3 características del evangelizador



— Comentario por el papa Francisco
En el día de Cirilo y Metodio, el papa Francisco cita 3 características del evangelizador

El Papa ha celebrado este martes la misa matinal en la Casa Santa Marta y recordando a los santos Cirilo y Metodio, patronos de Euroa y que hoy celebra la Iglesia, indicó que las características que distinguen a los grandes herlandos que difundieron el cristianismo en el mundo son coraje, humildad y oración.

El Santo Padre agregó que los santos Cirilo y Metodio fueron ‘sembradores de palabra’ además de ‘misioneros y verdaderos heraldos’ para formar al pueblo de Dios, hermanos intrépidos que fortalecieron a Europa, de quien son patronos.

La importancia del coraje

La primera característica del enviado que lleva la palabra de Dios, es según el Papa, la “franqueza” que incluye “fuerza y coraje”. Vale a decir que la Palabra de Dios no es una propuesta más: “bueno, si te gusta…”. O una idea filosófica o moral buena, sino que debe ser propuesta con franqueza, con fuerza para que la Palabra penetre -como dijo Pablo- hasta los huesos.

Francisco añadía que  quien no tiene el coraje espiritual en el corazón es porque no está enamorado de Jesús, porque de allí viene el coraje. Se podrá decir alguna cosa moral, filantrópica, pero no se llevará la palabra de Dios. Porque “solo la Palabra de Dios proclamada con franqueza, con coraje es capaz de formar al pueblo de Dios”.

Sin oración no hay evangelización

El evangelio del día señala: recen por lo tanto al Señor de la mies, para que envíe operarios a su mies”. Por ello, indicó el Papa, además del coraje es necesaria la oración.

“La palabra de Dios –prosigue Francisco– va proclamada junto a la oración. Siempre. Sin oración uno podrá hacer una hermosa conferencia, una bella lección: buena, buena, pero no es la Palabra de Dios”. Porque la oración hace que “el Señor riegue esta semilla para que brote”.

La humildad de saberse débil 

Una tercera condición señalada en el evangelio es que el Señor envía a los discípulos como corderos en medio a los lobos. O sea que “el verdadero predicador es aquel que es consciente de ser débil, que sabe no poder defenderse por sí mismo”.

El Santo Padre citó a san Juán Crisóstomo que reflexionaba: ‘Si no vas como cordero, pero como lobo entre los lobos, el Señor no te protege, defiéndete solo”. Así recordó que supo de uno que “se vanagloriaba de predicar bien la Palabra de Dios y se sentía un lobo”. Y después de una hermosa predicación “fue a confesar y encontró a un ‘pez gordo’, a un gran pecador”. Este confesor “inició a llenarse de vanidad” y cuando le preguntó al pecador qué parte de sus palabras le habían tocado más, señaló: “Pasemos a otro tema”. Francisco indicó que no sabe si sea una historia verdadera, pero la cosa segura es que “se termina mal” si uno “se siente seguro de sí no como un cordero a quien el Señor defenderá”.

El Santo Padre concluyo su homilía invocando a los santos Cirilo y Metodio, para que nos ayuden para proclamar la palabra de Dios como hicieron ellos.

lunes, 13 de febrero de 2017

Salmo 116,1.2: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

25 de enero: Fiesta de la Conversión de San Pablo
14 de febrero: Santos Cirilo y Metodio

Salmo 116,1.2:
Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos.
R. Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
R. Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

14 de febrero: Santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo (Lecturas)

Hechos de los Apóstoles: 13,46-49
Salmo 116,1.2: 
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
Lucas 10,1-9

Hechos de los Apóstoles: 13,46-49

En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."» Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.

Salmo 116,1.2
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Lucas 10,1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."»

Santos Cirilo y Metodio, la importancia de inculturar el mensaje de salvación, por Benedicto XVI


Cirilo y Metodio eran el menor y mayor, respectivamente, de una familia de siete hermanos, hijos de un alto funcionario de la Administración bizantina en Tesalónica. Ambos dedicaron su vida a la evangelización de los pueblos eslavos.

Cirilo murió varios años antes que su hermano (en el 869). Metodio fue nombrado más tarde obispo de Panonia y falleció en el 885. Juan Pablo II los nombró, junto con san Benito, patronos de Europa occidental y oriental.

La importancia de inculturar el mensaje de salvación

El papa Benedicto XVI confirmó la necesidad de que el mensaje de la salvación sea inculturado en los diferentes pueblos para que lo puedan expresar y vivir con su propio lenguaje. A esta conclusión llegó el 17 de junio de 2009 durante su intervención en la audiencia general, en la que habló de los hermanos santos Cirilo y Metodio, apóstoles de los pueblos eslavos en el siglo IX, inventores del alfabeto glagolítico, y traductores al eslavo de la Biblia, los Santos Padres y libros litúrgicos.

Al continuar con la serie de intervenciones semanales sobre los grandes personajes de la historia de la Iglesia, el Papa constató la contribución ofrecida por los dos copatronos de Europa al comprender el valor del idioma en la transmisión de la Revelación.

Fueron enviados por el emperador de Constantinopla a Moravia donde los pueblos eslavos habían rechazado el paganismo para convertirse al cristianismo, pero no tenían maestros que pudieran explicarles la fe en su idioma.

El Papa resumió la gran misión de estos dos santos con una oración que uno de ellos dirigió a Cristo: "hablar en eslavo por Él".

Y dado que el idioma hablado por los eslavos difícilmente se adaptaba al alfabeto latino, los santos en su labor de traducción bíblica y litúrgica dieron origen al desarrollo del alfabeto glagolítico, que luego sería llamado precisamente "cirílico", utilizado en numerosos idiomas, como el ruso, búlgaro, macedonio, o mongol.

"Cirilo y Metodio estaban convencidos de que los diferentes pueblos no podían considerar que habían recibido plenamente la Revelación hasta que no la hubieran escuchado en su propio idioma y leído en los caracteres propios de su alfabeto", explicó el Papa.

Por eso, aclaró, "Cirilo y Metodio constituyen un ejemplo clásico de lo que hoy se indica con el término 'inculturación': cada pueblo debe hacer que penetre en la propia cultura el mensaje revelado y expresar la verdad salvífica con su propio lenguaje".

"Esto supone un trabajo de 'traducción' muy empeñativo --reconoció el Papa--, pues exige encontrar términos adecuados para volver a proponer, sin traicionarla, la riqueza de la Palabra revelada".

"Los dos santos hermanos han dejado en este sentido un testimonio particularmente significativo que la Iglesia sigue mirando hoy para inspirarse y orientarse", concluyó el Papa.

14 de febrero: San Cirilo, Monje, y San Metodio, Obispo


Cirilo (nombre de bautismo: Constantino, 827–869) y Metodio (nombre de bautimo: Miguel, 815–885), también conocidos como los "apóstoles de los eslavos" (por ejemplo: Serbia, Croacia, Eslovenia, Bulgaria...), fueron dos hermanos nacidos de Tesalónica, Imperio bizantino, que se convirtieron en misioneros del cristianismo, primero en Crimea, y después en el Imperio de la Gran Moravia.

— Familia

Nacieron en Tesalónica, Grecia. Su padre era un importante funcionario gubernamental. En su ciudad se hablaban varios idiomas, y entre ellos el eslavo. Fueron siete hermanos. Metodio era el mayor y Cirilo el menor de todos.

— Misión evangelizadora

Cirilo y Metodio ejercieron su misión evangelizadora en el imperio de la Gran Moravia. Este Estado surgió a comienzos del siglo IX. Su centro se hallaba en Moravia, en la actualidad parte oriental de la República Checa. También pertenecían a la Gran Moravia territorios eslovacos y su influencia se extendía hasta Bohemia.

En la Gran Moravia propagaban el cristianismo misioneros de Italia Septentrional y, sobre todo, de la vecina Baviera. A mediados del siglo noveno Moravia ya era cristiana, pero el príncipe Ratislav, solicitó al emperador de Bizancio, Miguel III de Constantinopla, sacerdotes cultos que afianzasen el cristianismo en la Gran Moravia y estableciesen una organización eclesiástica independiente de Baviera. El emperador de Bizancio encargó la misión a Cirilo y Metodio, oriundos de Salónica, que hablaban la lengua eslava.

“Nuestra nación está bautizada, pero todavía carece de maestros. No entendemos ni el griego ni el latín. [...] No entendemos los caracteres escritos ni su significado; enviadnos maestros que nos enseñen las palabras de las Escrituras y su sentido.”—Ratislav I, príncipe de Moravia, 862 E.C. [1]

Para llevar a cabo su misión, y gracias a los conocimientos de la lengua eslava que tenían (su madre era búlgara), desarrollaron la escritura glagolítica, mediante la cual tradujeron las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo eclesiástico.

El papa Adriano II otorgó en 867 una bula por la que se reconocía el uso del antiguo eslavo eclesiástico en la liturgia, uso que sigue recibiendo en varias iglesias ortodoxas eslavas.

CIRILO

Cirilo aportó mucho a la cultura granmorava, por ejemplo, el alfabeto compuesto de 38 letras, que reflejaba la gran riqueza sonora del eslavo antiguo. La escritura eslava de Cirilo recibió el nombre de glagólica.

Cirilo es también el fundador de la literatura eslava. Una vez elaborada la escritura eslava, se dedicó a traducir libros religiosos al eslavo antiguo. El primer libro traducido por Cirilo fue el evangeliario, elemento indispensable para celebrar las misas y para la catequesis. Con ayuda de sus discípulos vertió al eslavo antiguo también el misal, el apostolario y otros libros litúrgicos.

Tras cuatro años como misionero en la Gran Moravia, Cirilo viajó a Roma e ingresó en un convento de monjes griegos. Falleció a los 50 días de su estancia en la Ciudad Eterna, el 14 de febrero del 869. Tenía tan sólo 42 años.

METODIO

Metodio, hermano de Cirilo y colaborador en la misión en la Gran Moravia, nació alrededor del año 815, también en Salónica. El padre lo destinó a la carrera militar.

Disgustado por violentos sucesos en la corte bizantina, Metodio renunció al puesto de comandante militar e ingresó en un convento ubicado al pie del Olimpo. Metodio se desempeñó cómo archidiácono del templo de Hagia Sofia, de Constantinopla,y como profesor de filosofía. Fue el arzobispo metropolitano de los granmoravos, aunque no siempre encontró la comprensión y el respaldo del príncipe de la Gran Moravia, Svatopluk.

Bajo la dirección de Metodio se desarrolló la escuela literaria morava de la cual salieron las traducciones al eslavo antiguo de todos los libros del Viejo y del Nuevo Testamento. La traducción de las Sagradas Escrituras fue realizada en la Gran Moravia en ocho meses. Metodio la dictó a los escribanos que utilizaban una especie de taquigrafía.

Metodio murió el 6 de abril del año 885 y fue enterrado en su templo metropolitano en Moravia. La tradición sitúa el lugar de su sepultura en Velehrad, Moravia del Sur. Sin embargo, el desmoronamiento del imperio de la Gran Moravia como consecuencia de las incursiones de los magiares ocasionó la destrucción de los asentamientos.

VENERACIÓN Y PATRONOS DE EUROPA

Los dos hermanos están canonizados en la Iglesia Ortodoxa como isoapóstoles y en la Iglesia Católica subieron a los altares en 1880.

El papa Juan Pablo II los elevó a la categoría de patronos de Europa en 1980. Se los conmemora el 14 de febrero en las iglesias católica y anglicana. La Iglesia Ortodoxa dedica el 14 de febrero a Cirilo y el 11 de mayo a ambos hermanos.

En la República Checa y Eslovaquia es fiesta nacional el Día de San Cirilo y San Metodio, el 5 de julio, fecha en la que se cree que llegaron a la Gran Moravia.

En Bulgaria, el 24 de mayo se celebra la fiesta nacional del Día de la cultura y educación búlgaras y del alfabeto eslavo.

También figuran en el Calendario de Santos Luterano.

SALMO 50 (49)

SALMO 50 (49)

El Señor juzga a su pueblo
50:1 Salmo de Asaf.
El Señor, Juez de su Pueblo
El Dios de los dioses, el Señor,
habla para convocar a la tierra
desde la salida del sol hasta el ocaso.
50:2 El Señor resplandece desde Sión,
que es el dechado de toda hermosura:
50:3 ya viene nuestro Dios, y no callará;
un fuego devorador lo precede,
la tempestad ruge a su alrededor.
50:4 Él llama desde lo alto al cielo y a la tierra,
para entablar un juicio contra su pueblo:
50:5 "Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio".
50:6 ¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez! Pausa

Ineficacia del culto puramente exterior
50:7 "Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios.
50:8 No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
50:9 Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.
50:10 Porque son mías todas las fieras de la selva,
y también el ganado de las montañas más altas.
50:11 Yo conozco los pájaros de los montes
y tengo ante mí todos los animales del campo.
50:12 Si tuviera hambre, no te lo diría,
porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.
50:13 ¿Acaso voy a comer la carne de los toros
o a beber la sangre de los cabritos?
50:14 Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
y cumple tus votos al Altísimo;
50:15 invócame en los momentos de peligro:
yo te libraré, y tú me glorificarás".

El motivo de la acusación divina
50:16 Dios dice al malvado:
"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
50:17 tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?
50:18 Si ves a un ladrón, tratas de emularlo;
haces causa común con los adúlteros;
50:19 hablas mal sin ningún reparo
y tramas engaños con tu lengua;
50:20 te sientas a conversar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu propia madre.
50:21 Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
50:22 Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios,
no sea que yo los destruya sin remedio.
50:23 El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios".

SOBRE EL SALMO 50 (49)  
Denuncia del falso culto
En la liturgia de la Iglesia:    
50 (49),1.8.16bc-17.20-21: Ofrece a Dios un sacrificio...
50 (49):16bc-17,18-19,20-21,22-23: Olvidáis a Dios
50 (49): Al que sigue buen camino le haré ver la salvación

Biblia en imágenes:

SALMO 50 (49): Denuncia del falso culto

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— Comentario al Salmo 50 (49)
por Reflexiones Católicas

Estamos ante un salmo de denuncia profética. Un profeta ve lo que está sucediendo, no se calla y proclama su denuncia en nombre de Dios.

En este tipo de salmos se suele emplear un lenguaje duro, típico de los profetas vinculados a causas populares. Estos profetas estaban normalmente ligados a grupos de la periferia y del campo, convirtiéndose en su portavoz.

El salmo presenta el desarrollo de un juicio, con su juez, sus oyentes, los testigos, el acusado y la acusación (falta la sentencia). Consta de tres partes —1-6; 7-21; 22-23—, que pueden, a su vez, dividirse en unidades menores.

• Primera parte: 1-6

En la primera parte (1-6), tenemos la apertura solemne de la sesión del juicio. El Juez se llama «el Señor», y es presentado de forma espectacular; precedido por un fuego devorador y rodeado por una violenta tempestad. Es el Dios de la Alianza sellada en el monte Sinaí.

El fuego y la tempestad en muchas ocasiones son, en la Biblia, elementos teofánicos (es decir; signos de la manifestación de Dios). La tierra entera está convocada a este juicio (4a; véase Dt 30,19).

¿Qué es lo que va a suceder? El juicio del pueblo de Dios (4b), de aquellos que sellaron con él una alianza (5). Dios mismo (cielo) va a juzgar y a proclamar una sentencia (6); en este proceso, el Señor va a ser declarado inocente y el pueblo, la otra parte de la alianza, culpable. Tenemos que recordar, desde ahora, que no se pronuncia la sentencia. En el fondo, Dios espera la conversión de su socio en el pacto.

• Segunda parte: 7-21

En la segunda parte, el Señor acusa. Se dirige a su pueblo, contra el que va a dar testimonio (7). ¿En qué consiste su acusación? Tiene dos partes; 8-16 y 17-21.

En la primera (8-16) Dios no tiene nada que objetar a propósito de los sacrificios y del culto que se celebran en el templo. Pero Dios, el compañero de la Alianza, está descontento. Este salmo reconoce que Dios, el Señor de todo y de todos, no necesita sacrificios ni se alimenta de ellos.

¿Qué es lo que espera, entonces, de su pueblo? «Ofrece a Dios un sacrificio de confesión, y cumple tus votos al Altísimo. Invócame en el día de la angustia: yo te libraré y tú me darás gloria» (14-15).

La segunda parte de la acusación (16-21) es más concreta, y muestra por qué el socio del pueblo en la Alianza ha convocado un juicio y hace su acusación. Está indignado porque las relaciones sociales están totalmente corrompidas.

Se dirige al malvado (16a) y hace desfilar delante de él una serie de transgresiones contra la fraternidad: violación de la propiedad (robo, 18a), de la integridad familiar (adulterio, l8b) y de la vida fraterna (calumnias o falsos testimonios en los tribunales, 20).

Se incumplen tres mandamientos, lo que rompe la Alianza. Es inútil querer disimular las injusticias por medio de sacrificios y celebraciones. Dios se siente herido cuando perjudicamos al hermano. Por eso no se calla, acusa y se lo echa todo en cara (21). Nótese que no se mencionan los mandamientos referentes a Dios: no tener otros dioses, etc. Sólo se recuerdan los tres mandamientos que hablan de las relaciones interpersonales.

• Tercera parte: 22-23

La tercera parte es una especie de conclusión caracterizada por el deseo de conversión o por una invitación abierta a convertirse. A estas alturas cabría esperar la sentencia. Pero quien espera es Dios, el compañero de la Alianza que ha sido lesionado por la violencia ejercida contra el hermano. No olvidarse de Dios significa restablecer la justicia (22a), y al que sigue el buen camino, Dios le hará ver la salvación (23).

— Salmo profético

Este salmo nació en el seno de los grupos proféticos descontentos con la falsedad del culto (véase, por ejemplo, Is 58; Am 7,10- 17). En el templo: hermosas celebraciones y muchos sacrificios; en las relaciones sociales: injusticias, violencia, explotación.

Uno de estos profetas tuvo la valentía de denunciar estas cosas, asumiendo el riesgo que ello suponía, en el lugar en que se producían: e1 templo de Jerusalén. Y está tan seguro de lo que dice, que llega incluso a afirmar que quien acusa no es él, sino el Señor. Esto vale sobre todo para Israel pero, en cierto modo, todos estamos llamados a reflexionar (1). La naturaleza entera participa de este proceso.

La Alianza entre Dios e Israel tenía como objetivo construir una sociedad fraterna. Y los mandamientos eran los instrumentos y herramientas para su construcción. El culto representaba la celebración festiva en que se conmemoraban las conquistas en el campo de la justicia, la libertad y la fraternidad. Cuando la sociedad engendra opresión, injusticia y muerte, ya no queda nada que conmemorar o festejar. Y el mayor de los crímenes consistía en echarle las culpas a Dios. Este salmo declara inocente a Dios y responsabiliza al pueblo de la situación.

Este salmo, por tanto, presenta el conflicto existente entre un culto sin justicia y el culto con justicia, muy en la línea de los profetas auténticos.

Dios no se deja corromper. El culto que se le tributa, si no viene acompañado por la práctica de la justicia, es falso e inútil. Dios no pide nada para sí. Si queremos agradarle, el mejor camino es la práctica de la justicia y de la fraternidad. 

Marcos 8,11-13: Le piden un signo del cielo

Marcos 8,11-13
Lunes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.» Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Danos una señal del cielo 

Imágenes del Evangelio:

Marcos 8,11-13: Danos una señal del cielo

Marcos 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.» Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

— Comentario por Reflexiones Católicas  

La llegada de los fariseos no permite presagiar nada bueno. Dado que se consideran a sí mismos mejores que los otros no aceptan a un maestro «liberal» que habla con todos, incluso con los paganos, y no se somete a la teología oficial. Poco antes se habían visto chafados y desmentidos a propósito de sus tradiciones (cf. 7,1ss). Es obvio que guardan rencor contra este singular maestro.

— Discusiones con polémica y sospecha

Apenas llegados hasta donde estaba Jesús, los fariseos discuten con él. El verbo griego “zyzetéo” expresa una discusión entre personas que no logran ponerse de acuerdo porque se encuentran en posiciones diferentes. Esto avala la idea de un diálogo polémico, alejado de los parámetros de una búsqueda sincera de la verdad o de una escucha disponible del otro.

Se respira el aire agrio de la polémica y de la sospecha, ese que envenena las relaciones interpersonales. Las relaciones ya no son una ocasión de encuentro y de crecimiento, sino el espacio donde se libra la batalla que tiende a eliminar al adversario.

El evangelista disipa, a continuación, toda duda sobre las auténticas intenciones de los interlocutores, porque no sólo refiere el objeto de su exorbitante petición —“una señal del cielo”—, sino que también revela su intención: «tenderle una trampa=ponerle a prueba» (v. 11). Se trata de una verdadera tentación, la ocasión de tenderle una trampa para cogerle en falta.

— Le piden una señal del cielo

Los fariseos que discuten con Jesús están, en realidad, celosos de él. Le piden «una señal del cielo» (v. 11) para demostrar que tampoco él es capaz de proporcionarla. Una señal del cielo: algo inequívoco, que atestigüe la elección de Jesús, la predilección divina por él. ¿Eres o no el elegido de Dios? Danos la prueba irrefutable de ello con una señal procedente «del cielo», es decir, de Dios mismo.

Esta petición de credenciales no es del todo ilógica pero Marcos acaba de presentar, en los dos fragmentos que preceden al de hoy, dos milagros que pueden certificar grandes muchedumbres —no unas pocas personas y de manera aislada—. La petición de los fariseos se vuelve ilógica en este punto y aparece sólo como un pretexto capcioso y como expresión de animadversión.

Jesús no entra en este juego, no se deja coger en la trampa. Se niega a pedir al Padre una señal que ya le ha dado una vez, en el bautismo, y le volverá a dar aún en la transfiguración: «Tú eres mi Hijo amado». Jesús da un profundo suspiro, que es casi un gemido de su espíritu. Este suspiro, este gemido, expresa todo el sufrimiento de Dios por la incomprensión a la que son sometidos sus caminos, infinitamente misericordiosos, en este mundo.

«¿Por qué pide esta generación una señal?» (v. 12). Tienen la señal ante sus ojos! Jesús mismo es la señal del cielo, una señal dada a todas las generaciones humanas. Jesús mismo, a través de su gemido, a través del rechazo que ha debido padecer, a través de la muerte que tuvo que sufrir: aquí está la señal de la predilección divina por él.

— Jesús se niega a proporcionarles un signo

Ya ha proporcionado muchos y lo seguirá haciendo. Sabe asimismo que cualquier gesto espectacular o intervención con autoridad serán rechazados o mal interpretados, como ocurrirá en Jerusalén.

Su pregunta: «¿Por qué pide esta generación una señal?» (v. 12), deja aflorar una sospecha de descontento. Asegura que no se le ofrecerá ninguna señal, al menos del tipo pensado por sus adversarios. Jesús insiste en hablar de «generación», cuando, en realidad, eran los fariseos quienes habían planteado la petición: ellos eran el espejo de todo el pueblo, en busca de signo espectacular que, aunque se den, no convencen, porque carecen de la disposición interior para acogerlos.

El alejamiento físico de Jesús, que se dirige a la otra orilla del lago (v. 13), es una disociación manifiesta contra una manera pérfida de actuar. Los fariseos se repliegan en sí mismos, incapaces de abrirse a la verdad. Se les podría aplicar este proverbio: «No hay peor sordo que el que no quiere oír».

• ¿Son los milagros un argumento a favor de la existencia de Dios y de su omnipotencia?

Algunos atribuyen una gran importancia a los milagros, otros, por el contrario, son escépticos. Dos son las perplejidades principales: con frecuencia, los milagros no son milagros; muchas cosas extrañas que suceden tienen una explicación natural, Pero, incluso cuando se tratase de un fenómeno que está más allá de las leyes naturales, ¿tiene verdaderamente tanta importancia?

En el milagro de Bolsena, la hostia consagrada goteó verdadera sangre humana: pero los creyentes creen en la presencia de Cristo en la eucaristía también sin este milagro, mientras que los no creyentes siguen siéndolo y se sonríen.

La teología apologética defiende el valor de los milagros: son parte del relato bíblico y el mismo Jesús realizó muchos. Sin embargo, en la Biblia, los milagros tienen un nombre especial: se llaman signos. Un signo no es un hecho en sí mismo, no es ni de la tierra ni del cielo. Un signo es un medio de diálogo entre dos personas que quieren entrar en contacto, entenderse e intentar entender el sentido del signo.

LUNES DE LA 6 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Génesis 4,1-15.25
Salmo 49,1.8.16bc-17.20-21: 
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
Marcos 8,11-13

Génesis 4,1-15.25

El hombre se llegó a Eva; ella concibió, dio a luz a Caín, y dijo:
— He adquirido un hombre con la ayuda del Señor.
Después dio a luz a Abel, el hermano. Abel era pastor de ovejas, mientras que Caín trabajaba en el campo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del campo, y Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, y no se fijó en Caín ni en su ofrenda, por lo cual Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín:
— ¿Por qué te enfureces y andas abatido? Cierto, si obraras bien, estarías animado; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; y, aunque viene por ti, tú puedes dominarlo.
Caín dijo a su hermano Abel:
— Vamos al campo.
Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín:
— ¿Dónde está Abel, tu hermano?
Respondió Caín:
— No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?
El Señor le replicó:
— ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra. Por eso te maldice esa tierra que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Aunque trabajes la tierra, no volverá a darte su fecundidad. Andarás errante y perdido por el mundo. Caín contestó al Señor:
— Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Hoy me destierras de aquí; tendré que ocultarme de ti, andando errante y perdido por el mundo; el que tropiece conmigo me matará.
El Señor le dijo:
— El que mate a Caín lo pagará siete veces.
Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien tropezase con él, no lo matara. Adán se llegó otra vez a su mujer, que concibió, dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo:
— El Señor me ha dado un descendiente a cambio de Abel, asesinado por Caín.

Salmo 49,1.8.16bc-17.20-21
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

«¿Por qué recitas mis preceptos,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

«Te sientas a hablar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu madre;
esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

Marcos 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.» Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Salmo 50 (49),1.8.16bc-17.20-21: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

Lunes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 49,1.8.16bc-17.20-21
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

«¿Por qué recitas mis preceptos,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

«Te sientas a hablar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu madre;
esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.»
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

SOBRE EL SALMO 50 (49)