lunes, 17 de febrero de 2014

LUNES DE LA 6 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo II (Lecturas)

Santiago 1,1-11
Salmo 118: Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor
Marcos 8,11-13

Santiago 1,1-11

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus dispersas. Hermanos míos, teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna.En caso de que alguno de vosotros se vea falto de sabiduría, que se la pida a Dios. Dios da generosamente y sin echar en cara, y él se la dará. Pero tiene que pedir con fe, sin titubear lo más mínimo, porque quien titubea se parece al oleaje del mar sacudido y agitado por el viento. Un individuo así no se piense que va a recibir nada del Señor; no sabe lo que quiere y no sigue rumbo fijo.El hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su pobre condición, pues pasará como la flor del campo: sale el sol y con su ardor seca la hierba, cae la flor, y su bello aspecto perece; así se marchitará también el rico en sus empresas.

Salmo 118: Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Antes de sufrir, yo andaba extraviado,
pero ahora me ajusto a tu promesa.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus leyes.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus mandamientos.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo.
R. Cuando me alcance tu compasión, 
viviré, Señor

Marcos 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: "¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación." Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

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