jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 9,1-6: Profecía mesiánica

Isaías 9,1-6:
Profecía mesiánica

1 El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban un país de sombras 
   se inundaron de luz. 
2 Has acrecentado la alegría, has aumentado el gozo: gozan en tu presencia, 
   como se goza en la cosecha, como se alegran los que se reparten el botín. 
3 Porque la vara del opresor, el yugo de sus cargas, su bastón de mando los trituraste 
   como el día de Madián.
4 Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre serán combustible, 
   pasto del fuego. 
5 Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo: lleva el cetro del principado 
   y se llama Consejero maravilloso, Guerrero divino, Jefe perpetuo, Príncipe de la paz. 
6 Su glorioso principado y la paz no tendrán fin, en el trono de David y en su reino; 
   se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. 
   El celo del Señor Todopoderoso lo realizará.

Isaías 8,16-23: Dios esconde su rostro. Profecía mesiánica

Isaías 8,16-23:
Dios esconde su rostro


16 Guardo selladas las instrucciones que garantizan mis discípulos, 
17 y aguardo al Señor, que oculta su rostro a la casa de Jacob, y espero en él. 
18 Aquí estoy yo con mis hijos –los que me dio el Señor– como signos y presagios para Israel 
     de parte del Señor Todopoderoso, que habita en el Monte Sión. 
19 Seguramente les dirán: Consulten a los espíritus y adivinos, que susurran y musitan: 
     ¿No consulta un pueblo a sus dioses, y a los muertos acerca de los vivos? 
20 Seguro que les hablarán así.
21 Pasará por allí, agobiado y hambriento, y rabioso de hambre maldecirá a su rey y a su Dios. 
     Volverá la cabeza a lo alto
22 y mirará a la tierra: todo es aprieto y oscuridad sin salida, angustia y tinieblas densas, sin aurora; 
23a no habrá salida para la angustiada.

Profecía mesiánica

23b Si en otro tiempo humilló el país de Zabulón, y el país de Neftalí, en un futuro
       ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la región de los paganos.

Isaías 8,11-15: El Señor, piedra de tropiezo

Isaías 8,11-15:
El Señor, piedra de tropiezo


11 Así me dijo el Señor, mientras su mano me agarraba y me amonestaba para que no siguiera 
     el camino de este pueblo:
12 –No llamen aliados a los que ese pueblo llama aliados, no los aterre ni los atemorice 
     lo que él teme; 
13 al Señor Todopoderoso llámenlo Santo, que sólo él les infunda temor; que sólo él los haga temblar, 
14 él será piedra para tropezar y roca para despeñarse para las dos casas de Israel, 
     será lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén: 
15 muchos tropezarán en ella, caerán, se destrozarán, se enredarán y quedarán atrapados.

Isaías 8,1-10: El hijo de Isaías. Ivasión y liberación

Isaías 8,1-4: 
El hijo de Isaías

1 El Señor me dijo: –Toma una tabla grande, y escribe con caracteres ordinarios: 
   Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín.
2 Entonces yo tomé dos testigos fieles: Urías, sacerdote, y Zacarías, hijo de Baraquías. 
3 Me acerqué a la profetisa; ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:
4 –Ponle por nombre Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín. Porque antes que el niño 
   aprenda a decir papá, mamá, las riquezas de Damasco y el despojo de Samaría 
   serán llevados a presencia del rey de Asiria.

Isaías 8,5-8:
Invasión

5 El Señor volvió a dirigirme la palabra:
6 Ya que ese pueblo ha despreciado el agua de Siloé, que corre mansa, por la arrogancia de Rasín 
   y del hijo de Romelías,
7 sepan que el Señor hará que los sumerjan las aguas del Éufrates, torrenciales e impetuosas: 
   –el rey de Asiria, con todo su ejército– rebasan las orillas, desbordan las riberas, 
8 invaden Judá, lo inundan, crecen y alcanzan hasta el cuello. Y se desplegarán sus alas hasta cubrir 
   la anchura de tu tierra, ¡oh Emanuel!

Isaías 8,9-10:
Liberación

9 Sean crueles, pueblos, que saldrán derrotados, escúchenlo, países lejanos: ármense, que saldrán 
   derrotados, ármense, que saldrán derrotados; 
10 hagan planes, que fracasarán; pronuncien amenazas, que no se cumplirán, 
     porque tenemos a Emanuel.

Isaías 7,18-25: Invasión asiria

Isaías 7,18-25:
Invasión asiria


18 Aquel día les silbará el Señor a los tábanos del confín del delta de Egipto 
     y a las abejas del país de Asiria
19 y vendrán y se posarán en masa en las honduras de las quebradas, en las hendiduras de las rocas, 
     en todo matorral, en todo bebedero.
20 Aquel día le afeitará el Señor con navaja alquilada al otro lado del Éufrates la cabeza 
     y el pelo de sus partes, y le rapará la barba. 
21 Aquel día cada uno mantendrá una novilla y dos ovejas, 
22 y como abundará la leche, comerán leche cuajada; sí, comerán leche cuajada 
     y miel los que queden en el país. 
23 Aquel día, un viñedo de mil cepas de mil monedas de valor producirá zarzas y cardos. 
24 Entrarán por él con arcos y flechas, porque todo el país será zarzas y cardos; 
25 en las laderas cultivadas con azadón no entrarás por miedo a las zarzas y cardos; 
     serán pasto de vacas, pisoteado por ovejas.

Isaías 7,10-17: Segundo aviso: el signo de Emanuel

10 El Señor volvió a hablar a Acaz:
11 –Pide una señal al Señor, tu Dios; en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
12 Respondió Acaz: –No la pido, no quiero tentar al Señor.
13 Entonces dijo Dios: –Escucha, heredero de David: 
     ¿No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? 
14 Por eso el Señor mismo les dará una señal: Miren: la joven está embarazada y dará a luz un hijo, 
     y le pondrá por nombre Emanuel. 
15 Comerá leche cuajada con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.
16 Porque antes que aprenda el niño a rechazar el mal y escoger el bien, 
     quedará abandonada la tierra de los dos reyes que te hacen temer.
17 El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo, sobre tu dinastía días como no se conocieron 
     desde que Efraín se separó de Judá. 

Isaías 5,26-30: Invasión asiria

Isaías 5,26-30:
Invasión asiria


26 Izará una bandera para un pueblo remoto, silbará hacia el confín de la tierra: 
     mírenlo llegar veloz y ligero. 
27 Nadie se cansa, nadie tropieza, no se acuesta, no se duerme, 
     no se desprende el cinturón de los lomos, no se desata la correa de las sandalias.
28 Sus flechas están afiladas y todos los arcos tensos; los cascos de sus caballos son como de piedra 
     y las ruedas, como torbellinos. 
29 Su rugido es de león, ruge como los cachorros, gruñe y atrapa la presa, la retiene, 
     y nadie se la arranca. 
30 Aquel día bramará contra él como brama el mar. Mira a la tierra en espesas tinieblas, 
     nubarrones oscurecen la luz.

Isaías 5,8-25: Amenazas contra los malvados

Isaías 5,8-25:
Amenazas contra los malvados


8 ¡Ay de los que añaden casas a casas y juntan campos con campos, hasta no dejar sitio, 
   y vivir ellos solos en medio del país! 
9 Soy testigo: lo ha jurado el Señor Todopoderoso: Sus muchas casas serán arrasadas, 
   sus palacios magníficos quedarán deshabitados, pastarán corderos como en praderas propias, 
   chivos cebados comerán en sus ruinas, 
10 diez cuadras de viña no darán más que un tonel, y una carga de semilla dará solo una canasta.
11 ¡Ay de los que madrugan en busca de licores, y hasta el crepúsculo los enciende el vino!
12 Todo son cítaras y arpas, panderetas y flautas y vino en sus banquetes, 
     y no atienden a la actividad de Dios ni se fijan en la obra de su mano. 
13 Y así mi pueblo, inconsciente, va deportado; sus nobles mueren de hambre, 
     y el pueblo se quema de sed. 
14 El abismo ensancha sus fauces, dilata la boca sin medida: allá bajan los nobles y el pueblo, 
     su tumulto y sus festejos. 
15 Será doblegado el mortal, será humillado el hombre, los ojos arrogantes serán humillados. 
16 El Señor Todopoderoso será exaltado al juzgar, el Dios santo mostrará su santidad en la sentencia.
18 ¡Ay de los que arrastran a sí la culpa con cuerdas de bueyes, y el pecado con sogas de carretas! 
19 Los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra, para que la veamos; 
     que se cumpla en seguida el plan del Santo de Israel, para que lo comprobemos. 
20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz 
     y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 
21 ¡Ay de los que se tienen por sabios y se creen inteligentes! 
22 ¡Ay de los valientes para beber vino y campeones para mezclar licores; 
23 de los que por soborno absuelven al culpable y niegan justicia al inocente! 
24 Por eso, como la lengua de fuego devora el rastrojo y la paja se consume en la llama, 
     su raíz se pudrirá, sus brotes volarán como polvo. Porque rechazaron la ley del Señor Todopoderoso 
     y despreciaron la Palabra del Santo de Israel.
25 Por eso se enciende la ira del Señor contra su pueblo y extiende la mano para herirlo. 
     Tiemblan los montes, yacen los cadáveres como basura por las calles. 
     Y con todo eso no se aplaca su ira, sigue extendida su mano.

Isaías 5,1-7: Canto a la viña

Isaías 5,1-7:
Canto a la viña


1 Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña: 
   Mi amigo tenía una viña en fértil terreno.
2 Removió la tierra, la limpió de piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre 
   y cavó un lagar. Y esperó que diera uvas, pero dio frutos agrios. 
3 Y ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sean ustedes los jueces 
   entre mi viña y yo. 
4 ¿Qué más podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? 
   ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio frutos agrios? 
5 Y ahora les diré a ustedes lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, 
   derruir su cerca para que la pisoteen. 
6 La dejaré arrasada: no la podarán ni la limpiarán, crecerán zarzas y cardos; 
   prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. 
7 La viña del Señor Todopoderoso es la casa de Israel, son los hombres de Judá su plantación preferida. 
   Él esperó de ellos derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y ahí tienen: lamentos.

Isaías 4,1-6: Las viudas de Jerusalén

Isaías 4,1-6:
Las viudas de Jerusalén


1 Aquel día, siete mujeres agarrarán a un sólo hombre, diciéndole: Comeremos de nuestro pan, 
   nos vestiremos con nuestra ropa; danos sólo tu apellido, quita nuestra deshonra. 
2 Aquel día, el retoño del Señor será joya y gloria, y el fruto del país, honor y ornamento 
   para los sobrevivientes de Israel. 
3 A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: 
   los inscritos en Jerusalén entre los vivos.
4 Cuando lave el Señor la suciedad de las mujeres de Sión y limpie la sangre dentro de Jerusalén, 
   con un viento justiciero, con un soplo abrasador, 
5 creará el Señor en todo el recinto del Monte Sión y su asamblea una nube de día, un humo brillante, 
   un fuego llameante de noche. Toldo y tabernáculo cubrirán su gloria: 
6 de día serán sombra contra el calor, reparo en el aguacero, refugio en la tempestad.

Isaías 3,16-26: Contra el lujo femenino

Isaías 3,16-26:
Contra el lujo femenino


16 Dice el Señor: Porque se envanecen las mujeres de Sión, andan con el cuello estirado provocando 
     con la mirada, caminan con pasos cortos haciendo sonar las pulseras de los pies: 
17 Por eso el Señor cubrirá de sarna la cabeza de las mujeres de Sión, 
     el Señor desnudará sus vergüenzas. 
18 Aquel día arrancará el Señor sus adornos: pulseras de los pies, diademas, medias lunas, 
19 pendientes, brazaletes, velos, 
20 pañuelos, cadenillas, cinturones, frascos de perfume, amuletos, 
21 sortijas y anillos de nariz, 
22 trajes, mantos, chales, bolsos, 
23 vestidos de gasa y de lino, turbantes y mantillas.
24 Y tendrán: en vez de perfume, podredumbre; en vez de cinturón, soga; en vez de rizos, calvicie; 
     en vez de sedas, un sayal; en vez de belleza, cicatriz. 
25 Tus hombres caerán a espada; tus soldados, en la guerra;
26 gemirán y harán luto tus puertas, asolada te sentarás en el suelo.

Isaías 3,1-15: Anarquía en Jerusalén

Isaías 3,1-15:
Anarquía en Jerusalén


1 Miren que el Señor Todopoderoso aparta de Jerusalén y de Judá toda clase de sustento: 
   todo sustento de pan, todo sustento de agua; 
2 capitán y soldado, juez y profeta, adivino y anciano; 
3 jefe de batallón y notable, consejero, artesano y mago y experto en encantamientos. 
4 Nombraré jefes a muchachos, los gobernarán niños. 
5 Se atacará la gente, unos a otros, un hombre a su prójimo; se amotinarán muchachos contra ancianos, 
   plebeyos contra nobles. 
6 Un hombre agarrará a su hermano en la casa paterna y le dirá: 
   Tienes un manto, sé nuestro jefe, toma el mando de esta ruina.
7 El otro protestará ese día: No soy médico, y en mi casa no hay pan ni tengo manto: 
   no me nombren jefe del pueblo. 
8 Se desmorona Jerusalén, Judá se derrumba: porque hablaban y actuaban contra el Señor, 
   rebelándose en presencia de su gloria. 
9 Su descaro testimonia contra ellos, alardean de sus pecados como Sodoma, no los ocultan: 
   ¡ay de ellos, que se acarrean su desgracia! 
10 ¡Dichoso el justo: le irá bien, comerá el fruto de sus acciones!
11 ¡Ay del malvado: le irá mal, le darán la paga de sus obras! 
12 Pueblo mío, a quien un niño pequeño lo tiraniza y mujeres lo gobiernan: 
     pueblo mío, tus guías te extravían, borran el trazado de tus sendas.
13 El Señor se levanta a juzgar, de pie va a sentenciar a su pueblo. 
14 El Señor viene a entablar un pleito con los jefes y príncipes de su pueblo. 
     Ustedes han arrasado las viñas, tienen en casa lo robado al pobre. 
15 ¿Qué es eso? ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo, y pisotean la cara de los pobres? 
     –oráculo del Señor Todopoderoso–.

Isaías 2,6-22: Teofanía y juicio de Dios

Isaías 2,6-22:
Teofanía y juicio de Dios


6 Has desechado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque está llena de adivinos de oriente, 
   de astrólogos filisteos, y han pactado con extraños. 
7 Su país está lleno de plata y oro, y sus tesoros no tienen número; su país está lleno de caballos, 
   y sus carros no tienen número; 
8 su país está lleno de ídolos, y se postran ante las obras de sus manos, hechas con sus dedos.
9 Pero el mortal será doblegado, será humillado el hombre y no podrá levantarse. 
10 Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, ante el Señor terrible, ante su majestad sublime. 
11 Los ojos orgullosos serán humillados, será doblegada la arrogancia humana; 
     sólo el Señor será ensalzado aquel día, 
12 que es el día del Señor Todopoderoso: contra todo lo orgulloso y arrogante, contra todo lo alto 
     y engreído, 
13 contra todos los cedros del Líbano, contra todas las encinas de Basán, 
14 contra todos los montes elevados, contra todas las colinas encumbradas, 
15 contra todas las altas torres, contra todas las murallas fortificadas, 
16 contra todas las naves de Tarsis, contra todos los navíos opulentos: 
17 será doblegado el orgullo del hombre, será humillada la arrogancia humana; 
     sólo el Señor será ensalzado aquel día, 
18 y todos los ídolos desaparecerán. 
19 Métanse en las cuevas de las rocas, en las grietas de la tierra, ante el Señor terrible, 
     ante su majestad sublime, cuando él se levante para llenar la tierra de espanto. 
20 Aquel día el hombre arrojará sus ídolos de plata; sus ídolos de oro –que se hizo para postrarse 
     ante ellos–, a los ratones y a los murciélagos; 
21 y se meterá en huecos de las rocas y en las hendiduras de las piedras. Ante el Señor terrible, 
     ante su majestad sublime, cuando se levante llenando la tierra de espanto. 
22 Dejen de confiar en el hombre que solo tiene un soplo de vida en la nariz: ¿Para qué estimarlo tanto?

Isaías 2,1-5: Sión, centro del reino escatológico

Isaías 2,1-5: 
Sión, centro del reino escatológico
Primer Domingo de Adviento, Año A


1 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:
2 Al final de los tiempos estará firme el monte de la casa del Señor, sobresaliendo entre los montes, 
   encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán las naciones, 
3 caminarán pueblos numerosos. Dirán: Vengan, subamos al monte del Señor, 
   a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas, 
   porque de Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la Palabra del Señor. 
4 Será el árbitro entre las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados;
   de las lanzas, hoces. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. 
5 Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

Isaías 1,21-28: La ciudad infiel

Isaías 1,21-28
La ciudad infiel


21 ¡Cómo se ha prostituido la Ciudad Fiel! Antes llena de derecho, morada de justicia; ahora no hay 
     más que criminales. 
22 Tu plata se ha vuelto basura, tu vino está aguado, 
23 tus jefes son bandidos, socios de ladrones: todos amigos de sobornos, en busca de regalos. 
     No defienden al huérfano, no se encargan de la causa de la viuda.
24 Por eso –oráculo del Señor Todopoderoso, el Fuerte de Israel–: me vengaré de mis enemigos, 
     me desquitaré de mis adversarios. 
25 Volveré mi mano contra ti: para limpiarte de tus impurezas en el crisol y eliminar todos tus desechos; 
26 te daré jueces como los antiguos, consejeros como los de antes: entonces te llamarás Ciudad Justa, 
     Ciudad Fiel. 
27 Sión será redimida con el derecho, los repatriados con la justicia. 
28 Vendrá la ruina para rebeldes y pecadores juntos, los que abandonan al Señor perecerán.

Isaías 1,1-9: Requisitoria de Dios y confesión del pueblo

Capítulo 1
Visión de Isaías


1 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén en tiempos de Ozías, de Yotán, de Acaz 
   y de Ezequías, reyes de Judá.

Requisitoria de Dios y confesión del pueblo

2 Escuchen, cielos; presta oído, tierra; que habla el Señor: He criado y educado hijos, y ellos se han 
   rebelado contra mí. 
3 Conoce el buey a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; pero Israel no me conoce, mi pueblo no 
   recapacita. 
4 ¡Ay, gente pecadora, pueblo cargado de culpas, raza de malvados, hijos degenerados! Han abandonado 
   al Señor, han despreciado al Santo de Israel, han vuelto la espalda. 
5 ¿Dónde seguirlos hiriendo, si acumulan más delitos? La cabeza es una llaga, el corazón está agotado, 
6 de la planta del pie a la cabeza no les queda parte sana: llagas, moretones, heridas recientes, no sanadas 
   ni vendadas, ni aliviadas con ungüento.
7 Su país está desolado; sus ciudades, incendiadas; sus campos, ante sus propios ojos, los devoran 
   extranjeros. ¡Desolación como en la catástrofe de Sodoma!
8 Y Sión, la capital, ha quedado como cabaña de viñedo, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
9 Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado un resto, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos 
   a Gomorra.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 25,6-10a
Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término
Mateo 15,29-37

Isaías 25,6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."

Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Mateo 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino." Los discípulos le preguntaron: "¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete y unos pocos peces." Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

lunes, 25 de octubre de 2021

MARTES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 8,18-25
Salmo 125: El Señor ha estado grande con nosotros
Lucas 13,18-21

Romanos 8,18-25

Hermanos: Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Salmo 125: El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
R. El Señor ha estado grande con nosotros

Hasta los gentiles decían:
"El Señor ha estado grande con ellos."
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
R. El Señor ha estado grande con nosotros

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
R. El Señor ha estado grande con nosotros

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.
R. El Señor ha estado grande con nosotros

Lucas 13,18-21

En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas." Y añadió: "¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta."

Romanos 8,12-17 Sufrimos con él para ser también con él glorificados

Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

LUNES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 8,12-17
Salmo 67: Nuestro Dios es un Dios que salva
Lucas 13,10-17

Romanos 8,12-17

Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

Salmo 67,2.4.6-7ab.20-21
R. Nuestro Dios es un Dios que salva

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.
R. Nuestro Dios es un Dios que salva

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece.
R. Nuestro Dios es un Dios que salva

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.
R. Nuestro Dios es un Dios que salva

Lucas 13,10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.» Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?» A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

lunes, 27 de septiembre de 2021

MARTES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,20-23
Salmo 86: Dios está con nosotros
Lucas 9,51-56

Zacarías 8,20-23

Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

Salmo 86: Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
R. Dios está con nosotros

"Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí."
Se dirá de Sión: "Uno por uno
todos han nacido de ella;
el Altísimo en persona la ha fundado."
R. Dios está con nosotros

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí."
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti."
R. Dios está con nosotros

Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Últimos años de san Roberto Bellarmino

 


Cardenal jesuita

El cardenal Belarmino nunca olvida a la Compañía de Jesús. Sus cartas están llenas de sentimientos nostálgicos por los años vividos como simple religioso. Su director espiritual es, desde sus años en Nápoles, el P. Juan Bautista Carminata. A este Padre le abre siempre su alma, le pide consejo y suplica le transmita sus correcciones. El Padre Carminata le es fiel y sincero, en medio de sus ocupaciones de Rector, Provincial de Sicilia y otros cargos. Es una hermosa amistad la de estos dos hombres santos, que dura hasta la muerte del P. Carminata en 1619.

Desde su regreso a Roma, en 1605, Belarmino toma la costumbre de vivir un mes entero en la casa del noviciado de San Andrés, en el Quirinal. Escoge, casi siempre, el mes de septiembre, por estar más libre de sus ocupaciones de Curia. Allí vivieron san Estanislao de Kostka y san Luis Gonzaga y con sus recuerdos le parece volver a la vida religiosa. 

Deja de lado sus vestiduras de cardenal y participa en todos los actos y en la vida de la comunidad. En la casa del Noviciado hace siempre los ocho días de Ejercicios espirituales prescritos a todo jesuita.  En San Andrés, en 1616, hace su célebre voto de defender la doctrina sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen María, a pesar de no ser todavía un dogma de fe.

Encargo a san Bernardino Realino

En junio de 1616 encarga al P. Antonio Beatillo, que parte desde Roma a Lecce: "Cuando Ud. llegue a Lecce diga al santo anciano P. Bernardino Realino, que ya es muy viejo y no puede hacer nada en esta vida, que vaya pronto al paraíso y me prepare a mí un sitio para que cuando yo llegue lo encuentre todo preparado". Un recado de un santo para otro santo. 

La suave respuesta de san Bernardino Realino fue: "Padre mío, dentro de pocos días yo me iré de esta vida y haré lo que manda el señor Cardenal, y cuando esté en el cielo por la gracia del Señor, le esperaré y le tendré preparado el sitio. Escríbalo Ud. así al señor Cardenal". Quince días después muere en Lecce el P. Bernardino Realino.

Muerte de Pablo V (1621)

A principios de 1621 muere el papa Pablo V. Es el decimocuarto Papa que baja al sepulcro en la larga vida de Belarmino. De nuevo entra al cónclave. Tiene más de 78 años y le parece no haber peligros en la elección. Con todo, hay trece sufragios en su favor que interpreta como una benevolencia para con su persona. 

El elegido es el cardenal Ludovisi, quien toma el nombre de Gregorio XV. De inmediato Roberto pide al nuevo Pontífice la gracia de retirarse de sus funciones y el permiso para vivir cerca del Noviciado de San Andrés. El Papa, primero rehusa, pero algunos meses más tarde accede, movido por las instancias que le hace el P. General Mucio Vitelleschi.

Muerte de Roberto Belarmino

El 25 de agosto se traslada a vivir al Noviciado de San Andrés. "A morir", como él dice. El 28 de agosto asiste a las sesiones de la Sagrada Congregación del Indice. Pero regresa a casa con fiebre: tercianas dobles. Gregorio XV viene a San Andrés, el 1 de septiembre, para visitarlo en el lecho de enfermo y darle su bendición. 

En los días siguientes el gentío es inmenso, cardenales y sacerdotes, señores y pueblo. Cuando el P. General le comunica que no hay esperanzas, dice: "¡Oh, qué buena noticia, qué buena noticia!". El mismo pide el Viático y el Sacramento de los enfermos. 

El 10 de septiembre, ante diez testigos, hace una solemne declaración de fe, pues sabe que muchos adversarios hacen correr rumores infundados: "Cuanto he escrito en defensa de la fe católica lo ratifico en esta hora y en esa fe quiero morir. Además, en lo referente a la materia De auxiliis divinae gratiae, ratifico y tengo por verdadero cuanto he escrito en las Controversias. No he cambiado jamás de opinión. Ruego a los presentes quieran firmar esta declaración en testimonio de la verdad". 

Otro día recibe a los novicios y al P. Maestro y se entretiene con mucho agrado con ellos. Muere en la mañana de 17 de septiembre de 1621.

Su testamento dice: "Quiero que mi cuerpo, sin embalsamarlo, sea llevado de noche y sin pompa a una Iglesia de la Compañía de Jesús, a la del Colegio Romano o de la Casa profesa. Mis funerales los hagan solamente los Padres y Hermanos de la Compañía de Jesús, sin asistir el Sacro Colegio, sin túmulo, escudo o colgaduras. Con la misma sencillez con que se suelen hacer los de la Compañía. Y en este particular, con toda verdad, suplico humildemente a la Santidad de nuestro Señor el Papa, quiera cumplirme este deseo. En cuanto al lugar de mi sepultura, mucho me gustaría tenerlo a los pies de mi hijo espiritual, el Bienaventurado Luis Gonzaga. Sin embargo, los Superiores de la Compañía podrán depositar mi cuerpo donde les parezca. Estoy seguro de que la piadosa caridad de mi madre la Compañía de Jesús, no dejará de rogar por mi alma como lo hace con los demás hijos suyos".

Beatificación, Canonización, Doctor de la Iglesia

El 12 de diciembre de 1628, Urbano VIII firma el decreto de introducción de la causa. Los procesos apostólicos se llevan a cabo rápidamente en Roma, Capua, Parma y Montepulciano. En 1629 todos están terminados y depositados en la Sagrada Congregación. Sin embargo la causa encuentra muchas dificultades. Difícilmente se puede encontrar un ejemplo semejante en la historia de estos procedimientos canónicos. La primera suspensión es motivada por los decretos de Urbano VIII que prohiben discutir la heroicidad de virtudes hasta que no pasen por lo menos cincuenta años después de la muerte del siervo de Dios. 

En 1675 se reasume la causa y es aprobada por unanimidad. La muerte del Papa trae un nuevo retraso. El nuevo Papa la difiere por haberse omitido algunas formalidades de procedimiento. 

En 1753 el papa Benedicto XIV la reasume y aprueba. Las persecuciones a la Compañía de Jesús, que terminarán con su supresión en 1773, dejan también esta causa en suspenso. 

En 1923 el papa Pío XI lo beatifica cuando han pasado ya más de trescientos años de su muerte. El mismo pontífice lo canoniza el 29 de junio de 1930, y al año siguiente lo declara Doctor de la Iglesia. Es el santo patrón de los catequistas. Su fiesta se celebra el 17 de septiembre.


+ SOBRE SAN ROBERTO BELLARMINO


sábado, 18 de septiembre de 2021

Carlos Borromeo quiere al P. Belarmino en Milán

El cardenal Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, entrega a los jesuitas el Colegio de Brera para que dicten clases de letras, ciencia y teología. Pide al P. Juan Polanco, vicario general después de la muerte de san Francisco de Borja, que el P. Belarmino sea destinado a Milán como profesor de teología y como predicador. 

Fueron cuatro años de insistencia desde Milán y otros tantos de resistencia de parte de los superiores jesuitas de Flandes. El cardenal Borromeo es muy claro en sus peticiones al nuevo general P. Everardo Mercuriano: "Suplico de nuevo a Ud. que urja a los de Flandes para acelerar lo más posible la venida del P. Belarmino. Y no suceda ahora que Ud. ponga en duda la venida de dicho Padre y me proponga otros nombres, porque no pienso desistir de la promesa que se me hizo en Roma, la cual es justo que se cumpla". 

En otra carta dice: "Creo que molestar a Ud. para que deje en Flandes al P. Roberto Belarmino, pero como hace tiempo me lo han prometido para Milán, quiero rogarle que en manera alguna quiera Ud. volverse atrás de la promesa que se me ha hecho". 

Los de Flandes escriben: "El P. Belarmino es de gran importancia en el Colegio de Lovaina. Sacándolo de aquí no hay nadie en la Provincia que pueda suplirlo. Él es quien da fama al Colegio. El P. Belarmino tiene aquí más de 200 alumnos. Respecto a la salud, se encuentra mejor aquí que en Italia. El está contento y nosotros muy satisfechos de él. En Lovaina es más útil. Aquí el fruto es cierto, en Milán incierto y los alumnos pocos". 

Belarmino escribe: "Estoy contento de estar aquí, mientras lo disponga la obediencia, pero cuando se disponga otra cosa, a mí no me agradará menos. Por la gracia del Señor, me encuentro en esto del todo indiferente, como deseo estarlo en todas las cosas".

San Roberto Belarmino: su familia, Infancia y juventud

Montepulciano, Toscana (Italia)

Su familia, infancia y juventud

Roberto nace el 4 de octubre de 1542, en Montepulciano, provincia de Sena, en Italia. Es el tercero de doce hermanos. Pertenece a una familia importante en Montepulciano: su padre, don Vicente Belarmino es el primer magistrado de la ciudad, y su madre, doña Cintia Cervini, es hermana del cardenal Marcelo Cervini quien será más tarde uno de los presidentes del Concilio de Trento (1545-1563) y, en 1555, sumo Pontífice, con el nombre de Marcelo II (9 de abril, 1555 al 1 de mayo 1555). El padrino de bautismo es el cardenal Roberto Pucci, amigo de sus padres.

Los padres de Roberto se esmeran en educar a sus hijos en la devoción y en la práctica religiosa. La madre, Cintia Cervini, hace los Ejercicios espirituales, en 1547, guiada por el P. Pascacio Broet, uno de los primeros compañeros de San Ignacio. 

Roberto hace sus primeros estudios, guiado por su madre y un maestro del pueblo, Orfeo Butti. En 1557 ingresa al Colegio que ese año abre la Compañía de Jesús en Montepulciano. Tiene quince años de edad y destaca como alumno. 

Con el P. Juan Gambaro, su director espiritual, hace los Ejercicios espirituales de San Ignacio y el discernimiento vocacional. Desea ingresar en la Compañía de Jesús. Tiene diecisiete años. Pero don Vicente Belarmino atribuye la vocación de Roberto a la influencia de los jesuitas; por eso, prohibe a su hijo tener con ellos otro trato que no sea estrictamente académico. Le impone también que se confiese con los padres dominicos. Doña Cintia, la madre, sufre en silencio. Roberto se siente muy desorientado y no tiene valor para insistir ante su padre. Los jesuitas lo animan a perseverar. 

Finalmente, don Vicente da el consentimiento con la condición de esperar un año pero antes de finalizar el plazo, escribe al P. Diego Laínez, general de la Compañía de Jesús: "Habiendo considerado que se debe a Dios lo que más se estima, he dado a mi hijo mi bendición y lo he ofrecido a Dios y hecho hijo de la Compañía de Jesús”.

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sábado, 21 de agosto de 2021

Pío X y el veto del emperador


Hoy, la Iglesia celebra a san Pío X, Papa número 257 en la historia del catolicismo. Elegido sucesor de Pedro en 1903, con 68 años, Giuseppe Sarto, que así se llamaba antes de elegir el nombre de Pío, murió 11 años después, el 20 de agosto de 1914, poco después de que comenzara la Primera Guerra Mundial.

El pontificado de Pío X ha pasado a la historia por el combate contra el modernismo y la codificación del Derecho Canónico, entre otras cosas; sin embargo, hoy nos gustaría ahondar en el cónclave de 1903, el que, tras la muerte de León XIII, le llevó a la silla de Pedro.

En su elección, hace 118 años, tuvo una importancia inesperada alguien ajeno al Colegio cardenalicio, el emperador del Imperio Austrohúngaro Francisco José. 30 Giorni nos trae la interesante historia que se vivió en el citado cónclave.


Emperador Francisco José de Austria


Del siguiente episodio, que se remonta a la época de su episcopado en Mantua, emerge la gran libertad interior del Papa Sarto. Un día, paseando por la ciudad con el rector del seminario, pasó delante del cementerio judío. Le preguntó a su acompañante si rezaría el De profundis por los muertos que allí reposaban. El monseñor le respondió que no. Entonces el obispo Sarto se quitó el sombrero y rezó el salmo entero, diciéndole al joven sacerdote: «Mire, ahora nosotros hemos hecho nuestra parte. El Señor hará la suya. Porque en ninguna parte está escrito que la teología del Señor es como la que enseñan los padres jesuitas de la Universidad Gregoriana».

León XIII, fallecido a la edad de 93 años después de un cuarto de siglo de pontificado, dejaba una herencia nada fácil. Muchos cardenales querían un cambio “pastoral”, un papa “no político” ni “diplomático”. El candidato que contaba con más posibilidades según los observadores era, sin embargo, un cardenal que encarnaba una continuidad directa con León XIII. El todopoderoso Secretario de Estado Mariano Rampolla del Tíndaro, un purpurado siciliano. La mayor parte de los cardenales franceses apoyaba su elección, pero Austria se oponía por su política de apoyo a las aspiraciones de los eslavos en los Balcanes.



El emperador de Austria decide valerse de un antiguo derecho de veto concedido a las grandes monarquías católicas para impedir la elección de Rampolla. El obispo de Cracovia -un predecesor de Karol Wojtyla-, Jan Puzyna de Kozielsko, fue informado del veto. Según algunos, la iniciativa nació del mismo cardenal, que la defendió ante el anciano Francisco José, que era reacio a usar ese derecho.

Informados de la “exclusión”, los cardenales austrohúngaros deciden indicar dos nombres de cardenales: Serafino Vannutelli y Girolamo Maria Gotti, este último carmelita prefecto de Propaganda Fide, la actual Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Había algunos purpurados, entre ellos el entonces arzobispo de Milán, Andrea Carlo Ferrari, que deseaban una candidatura con un perfil claramente pastoral y vieron en el patriarca de Venecia, Giuseppe Sarto, al hombre ideal. Su nombre, sin embargo, no aparecía en las previsiones de la víspera. Es interesante señalar que, antes del comienzo del cónclave, los periódicos dieron por fracasada la candidatura de Rampolla del Tíndaro.

La tarde del 31 de julio entraron en el cónclave 62 cardenales. La mañana del 1 de agosto comenzaron los escrutinios, dos al día, uno por la mañana y otro por la tarde. Para ser elegido hacía falta lograr la mayoría de los dos tercios, es decir, 42 votos. En el primer escrutinio, Rampolla obtuvo 24 votos; Gotti, 12; Sarto, 5; y Vannutelli, 4. Por la tarde, Rampolla llega a 29 y Sarto a 10, mientras Gotti obtiene 16.


Cardenal Girolamo Maria Gotti


Si se examina con atención, esta situación parecía poco favorable a Rampolla: de los 38 electores que por la mañana habían votado a otros candidatos, sólo 5 se decidieron a darle el voto. El cónclave se presentaba estancado antes de que se pronunciara el famoso veto. El patriarca de Venecia, que había obtenido 10 votos, comentó: «Volunt iocari supra nomen meum» ―“quieren divertirse con mi nombre”. No se consideraba un candidato. La mañana del 2 de agosto, después de haber informado a Rampolla, Puzyna leyó en latín el texto de la “exclusión” con la que le dijo al camarlengo «tenga a bien saber para su información y notificar y declarar de manera oficiosa, en nombre y con la autoridad de su majestad apostólica Francisco José, emperador de Austria y rey de Hungría, que deseando su majestad usar un antiguo derecho y privilegio, pronuncia el veto de exclusión contra el eminentísimo señor cardenal Mariano Rampolla del Tíndaro».

Rampolla y el cardenal camarlengo protestaron inmediatamente. Todos se asociaron, considerando absurda e inoportuna la injerencia. Pese a ello, esa mañana, durante la votación, el ex Secretario de Estado de León XIII no ganó ni siquiera un voto con respecto a los 29 de la tarde anterior. Sarto, en cambio, consiguió 21, mientras desapareció la candidatura de Gotti, que obtuvo 9 votos. Por la tarde, los cardenales franceses, irritados por la derrota de Rampolla, decidieron pronunciar una protesta contra el veto. Inmediatamente después tomó la palabra el cardenal Sarto: «Es seguro que no aceptaré nunca el papado, para el que no me siento digno. Pido que los eminentísimos olviden mi nombre». En el siguiente escrutinio Rampolla ganó sólo un voto; Sarto pasó de 21 a 24 y Gotti bajó a 3.

El cardenal Ferrari, frente al estancamiento, intentó convencer a Sarto, que se resistió: «No me siento idóneo para tanto peso. No es posible que yo cargue con él… Mis primeros enemigos serán los más cercanos a mí; los mismos que me apoyan, los conozco bien, no pueden ser benévolos…». Ferrari insistió: «Un rechazo podría costarle muy caro y ser muy duro para toda su vida… Piense en las responsabilidades y en los daños que le derivarían a la santa Iglesia de una elección que sería mal vista en Italia y fuera de Italia, o de una prolongación del cónclave que no se puede decir (y en esto todos están de acuerdo) si sería de días, semanas, o incluso meses».

El cardenal Ferrari insistió de nuevo, aunque en vano, la mañana del 3 de agosto de 1903. En el primer escrutinio, Sarto logró 27 votos, mientras que Rampolla comenzó a perder y obtuvo sólo 24. El patriarca de Venecia pidió nuevamente la palabra: «Insisto para que olvidéis mi nombre. Ante mi conciencia y ante Dios no puedo aceptar vuestros votos». Mientras tanto, los cardenales franceses le plantearon a Rampolla la posibilidad de concentrar sus votos en otro candidato de su agrado. El ex Secretario de Estado se resistió: «Hay que sostener y defender la independencia del Sagrado Colegio y la libertad de la elección del papa. Por eso considero que es mi deber no retirarme de la lucha».

Fue decisiva en aquellas horas la intervención del cardenal Francesco Satolli, que, encontrándose con Sarto mientras salía de su celda, le reprochó: «Su eminencia quiere resistirse a la voluntad de Dios manifestada tan abiertamente por el Sagrado Colegio…». Sarto se rindió y afirmó: «Hágase la voluntad de Dios». La noticia corrió de boca en boca en el cónclave. En la votación de la tarde el patriarca de Venecia consiguió 35 votos y Rampolla 16. Comentará el cardenal americano James Gibbons: «Tras cada escrutinio en el que veía aumentar los votos a su favor, el cardenal Sarto tomaba la palabra para suplicarle al Sagrado Colegio que abandonara la idea de elegirle: todas las veces le temblaba la voz, se le encendía la cara y se le saltaban las lágrimas. Trataba de documentar cada vez más detalladamente los títulos que parecían faltarle para el papado. Y, en cambio, ¿lo cree?, fueron estos discursos, tan llenos de humildad y sabiduría, los que hicieron cada vez más vanas sus súplicas».

La mañana del día siguiente los cardenales franceses, irritados por la resistencia de Rampolla, apoyaron la elección de Sarto, que gracias a ellos obtuvo 50 votos; Rampolla, por su parte, obtuvo 10; Gotti, 2. El elegido respondió así a la pregunta ritual: «Quonianm calix non potest transire, fiat voluntas Dei [Puesto que el cáliz no puede pasar, hágase la voluntad de Dios]. Lleno de confianza en la protección divina y de los santos apóstoles Pedro y Pablo y de los santos pontífices que se han llamado con el nombre de Pío, sobre todo de los que extremadamente combatieron contra las sectas y los errores del siglo pasado, asumo el nombre de Pío X».

Fuente: 30 Giorni

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 3,12-18: La libertad apostólica

12 Animados con esta esperanza, nos comportamos con absoluta franqueza, 
13 y no como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para impedir que los israelitas vieran 
     el fin de un esplendor pasajero. 
14 Pero se les oscureció el entendimiento, y ese mismo velo permanece hasta el día de hoy 
     en la lectura del Antiguo Testamento, porque es Cristo el que lo hace desaparecer. 
15 Sí, hasta el día de hoy aquel velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés. 
16 Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. 
17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. 
18 Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, 
     y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción 
     del Señor, que es Espíritu.

2 Corintios 3,4-11: La superioridad de la Nueva Alianza

2 Corintios 3,4-11
Miércoles de las 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

4 Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, 
5 no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, 
   ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. 
6 Él nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, 
   sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. 
7 Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte –grabado sobre piedras– fue inaugurado con tanta 
   gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor –aunque 
   pasajero– de ese rostro, 
8 ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu! 
9 Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, 
   ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! 
10 En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta 
     gloria extraordinaria. 
11 Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que 
     es permanente!

2 Corintios 3,1-3: Las credenciales de Pablo

1 ¿Comenzamos nuevamente a recomendarnos a nosotros mismos? ¿Acaso tenemos que presentarles 
   o recibir de ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos? 
2 Ustedes mismos son nuestra carta, una carta escrita en nuestros corazones, conocida y leída 
   por todos los hombres. 
3 Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, 
   sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los 
   corazones.

2 Corintios 2,12-17: Los frutos del ministerio apostólico

12 Cuando llegué a Tróade para anunciar la Buena Noticia de Jesús, aunque el Señor abrió una puerta 
     para mi predicación, 
13 estaba muy preocupado porque no encontré a mi hermano Tito; por eso, me despedí de ellos y partí 
     para Macedonia.
14 Demos gracias a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo, y por intermedio nuestro propaga en 
     todas partes la fragancia de su conocimiento. 
15 Porque nosotros somos la fragancia de Cristo al servicio de Dios, tanto entre los que se salvan, 
     como entre los que se pierden: 
16 para estos, aroma de muerte, que conduce a la muerte; para aquellos, aroma de vida, 
     que conduce a la Vida. ¿Y quién es capaz de cumplir semejante tarea? 
17 Pero nosotros no somos como muchos que trafican con la Palabra de Dios, sino que hablamos con 
     sinceridad en nombre de Cristo, como enviados de Dios y en presencia del mismo Dios.

2 Corintios 2,5-11: El perdón al ofensor

5 Si alguien me entristeció, no me entristeció a mí solamente sino también, en cierta medida 
    –lo digo sin exagerar– a todos ustedes.
6 Pienso que es suficiente el castigo que la mayoría ha impuesto al ofensor. 
7 Conviene ahora perdonarlo y animarlo para que el pobre no quede agobiado por una pena excesiva. 
8 Por eso, les ruego que en este caso hagan prevalecer el amor. 
9 Antes les escribí para ponerlos a prueba y ver si son capaces de obedecer en todo. 
10 Pero ahora, yo también perdono al que ustedes perdonaron, y lo hago en la presencia de Cristo 
     por amor de ustedes, 
11 para que Satanás no saque ventaja de nosotros, ya que conocemos bien 
     sus intenciones.

2 Corintios 1,23-2,1-4: Razones de Pablo para no volver a Corinto

23 Pongo a Dios por testigo, y lo juro por mi propia vida, que si no volví a Corinto fue por 
     consideración hacia ustedes. 
24 Porque no pretendemos imponer nuestro dominio sobre la fe de ustedes, ya que ustedes 
     permanecen firmes en la fe: lo que queremos es aumentarles el gozo.

2 1 Estoy decidido a no hacerles otra visita que sea para ustedes motivo de tristeza.
2 Porque si yo los entristezco, ¿quién me podrá alegrar, sino el mismo a quien yo entristecí? 
3 Y si les he escrito lo que ustedes ya saben, fue para no apenarme al llegar, a causa de aquellos que 
   debían alegrarme, porque estoy convencido de que mi alegría es también la de ustedes. 
4 Verdaderamente les escribí con gran aflicción y angustia, y con muchas lágrimas, no para 
   entristecerlos, sino para demostrarles el profundo afecto que les tengo.

2 Corintios 1,12-22: La sinceridad de Pablo

12 Este es para nosotros un motivo de orgullo: el testimonio que nos da nuestra conciencia de que 
     siempre, y particularmente en relación con ustedes, nos hemos comportado con la santidad y la 
     sinceridad que proceden de Dios, movidos, no por una sabiduría puramente humana, sino por la 
     gracia de Dios. 
13 En efecto, nuestras cartas no son ambiguas: no hay en ellas más de lo que ustedes pueden leer y 
     entender. Y espero que comprenderán plenamente 
14 –como ya lo han comprendido en parte– que en el Día de nuestro Señor Jesús, podrán sentirse 
     orgullosos de nosotros, como nosotros de ustedes.
15 Convencido de esto, me propuse visitarlos primero a ustedes, para darles una nueva alegría, 
16 y de allí pasar a Macedonia. Después, a mi regreso de Macedonia, ustedes me ayudarían a 
     proseguir mi viaje a Judea. 
17 Al proponerme esto, ¿obré precipitadamente?, ¿o bien mis proyectos estaban fundados en motivos 
     puramente humanos, de manera que yo digo al mismo tiempo "sí" y "no"? 
18 Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 
19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes –tanto Silvano y 
     Timoteo, como yo mismo– no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 
20 En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos 
     "Amén" a Dios, para gloria suya. 
21 Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, 
22 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del 
     Espíritu.

2 Corintios 1,1-11: Saludo inicial y acción de gracias

2 Corintios 1,1-11

1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios 
   que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. 
2 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo 
   consuelo, 
4 que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el 
   mismo consuelo que recibimos de Dios. 
5 Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de 
   Cristo abunda nuestro consuelo. 
6 Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo 
   de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros 
   padecemos. 
7 Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten 
   nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.
8 Queremos, hermanos, que ustedes conozcan la tribulación que debimos sufrir en la provincia de Asia: la 
   carga fue tan grande que no podíamos sobrellevarla, al extremo de pensar que estábamos a punto de 
   perder la vida. 
9 Soportamos en nuestra propia carne una sentencia de muerte, y así aprendimos a no poner nuestra 
   confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 
10 Él nos libró y nos librará de ese peligro mortal. Sí, esperamos que también nos librará en el futuro. 
11 Ustedes también nos ayudarán con su oración, y de esa manera, siendo muchos los que interceden por 
     nosotros, también serán muchos los que darán gracias por el beneficio recibido.

domingo, 4 de julio de 2021

Gálatas 6,1-10: Las exigencias del amor

1 Hermanos, si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes, los que están animados 
   por el Espíritu, corríjanlo con dulzura. Piensa que también tú puedes ser tentado.
2 Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo. 
3 Si alguien se imagina ser algo, se engaña, porque en realidad no es nada. 
4 Que cada uno examine su propia conducta, y así podrá encontrar en sí mismo y no en los demás, 
   un motivo de satisfacción. 
5 Porque cada uno tiene que llevar su propia carga.
6 El que recibe la enseñanza de la Palabra, que haga participar de todos sus bienes al que lo instruye.
7 No se engañen: nadie se burla de Dios. Se recoge lo que se siembra: 
8 el que siembra para satisfacer su carne, de la carne recogerá sólo la corrupción; 
   y el que siembra según el Espíritu, del Espíritu recogerá la Vida eterna. 
9 No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos. 
10 Por lo tanto, mientras estamos a tiempo hagamos el bien a todos, 
     pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Gálatas 5,16-26: El Espíritu y la carne

Gálatas 5,16,26

16 Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, 
     y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. 
17 Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. 
     Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. 
18 Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. 
19 Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, 
20 idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias,  
     sectarismos, disensiones 
21 y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. 
     Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios. 
22 Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, 
     bondad y confianza, 
23 mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, 
24 porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones 
     y sus malos deseos. 
25 Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él. 
26 No busquemos la vanagloria, provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Gálatas 5,7-12: El escándalo de la cruz

7 ¡Ustedes andaban tan bien! ¿Quién les impidió mantenerse fieles a la verdad? 
8 ¡No habrá sido a instancias de aquel que los llama! 
9 «Un poco de levadura hace fermentar toda la masa». 
10 Yo espero en el Señor que ustedes no cambiarán de parecer. 
     En cuanto a aquel que los está perturbando, será castigado, sea quien sea. 
11 Hermanos, si yo predicara todavía la circuncisión, no me perseguirían. 
     ¡Pero entonces, habría terminado el escándalo de la cruz! 
12 En cuanto a los agitadores, ojalá que llegaran hasta la mutilación total.

Gálatas 5,1-6: Exhortación a mantenerse en la libertad de la fe

Gálatas 5,1-6

1 Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo 
   bajo el yugo de la esclavitud. 
2 Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. 
3 Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. 
4 Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio 
   de la gracia. 
5 Porque a nosotros, el Espíritu nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. 
6 En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, 
   sino la fe que obra por medio del amor.

Gálatas 4,21-31: Las dos Alianzas


21 Ustedes que quieren someterse a la Ley, díganme: ¿No entienden lo que dice la Ley? 
22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, 
     que era libre. 
23 El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, 
     nació en virtud de la promesa. 
24 Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. 
     La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, 
     está representada por Agar, 
25 porque el monte Sinaí está en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, 
     ya que ella con sus hijos viven en la esclavitud. 
26 Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. 
27 Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; 
     prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! 
     Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene 
     marido. 
28 Nosotros, hermanos, somos como Isaac, hijos de la promesa. 
29 Y así como entonces el hijo nacido según la carne perseguía al hijo nacido por obra del Espíritu, 
     así también sucede ahora. 
30 Pero dice la Escritura: Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no va a compartir 
     la herencia con el hijo de la mujer libre. 
31 Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.

Gálatas 4,12-20: Reconvención afectuosa

12 Les ruego, hermanos, que se hagan semejantes a mí, como yo me hice semejante a ustedes. 
     En realidad, no me han ofendido en nada. 
13 Ya saben que fue en ocasión de una enfermedad cuando les prediqué por primera vez 
     la Buena Noticia. 
14 A pesar de que mi aspecto físico era una prueba para ustedes, no me desdeñaron 
     ni me despreciaron; todo lo contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, 
     como a Cristo Jesús. 
15 ¿Dónde está la alegría que sintieron entonces? Yo mismo puedo atestiguar que, de ser posible, 
     se habrían arrancado los ojos para dármelos. 
16 ¿Y ahora me he convertido en enemigo de ustedes por decirles la verdad? 
17 El interés que los otros demuestran por ustedes no es bueno: lo que quieren es separarlos de mí, 
     para que se interesen por ellos. 
18 Está bien interesarse por los demás, con tal que ese interés sea verdadero y para siempre, 
     y no sólo cuando yo estoy entre ustedes. 
19 ¡Hijos míos, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto hasta que Cristo 
     sea formado en ustedes! 
20 Ahora mismo desearía estar allí para hablarles de otra manera, 
     porque ya no sé cómo proceder con ustedes.

Gálatas 4,8-11: El peligro de recaer en la esclavitud de la Ley

8 Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, estaban al servicio de dioses que no lo son realmente. 
9 Pero ahora, que conocen a Dios  o mejor dicho, que son conocidos por él  
   ¿cómo es posible que se vuelvan otra vez a esos elementos sin fuerza ni valor, 
   para someterse nuevamente a ellos? 
10 ¡Observar los días, los meses, las estaciones y los años! 
11 Francamente, temo haber trabajado inútilmente por ustedes.

Gálatas 4,1-7: La filiación divina

1 Voy a ser más explícito: el heredero, mientras es menor de edad, 
   aunque sea propietario de todos sus bienes, en nada se diferencia de un esclavo. 
2 En efecto, hasta la edad fijada por su padre, está bajo la dependencia de sus tutores 
   y administradores. 
3 Así también nosotros, cuando éramos menores de edad, 
   estábamos sometidos a los elementos del mundo. 
4 Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, 
   nacido de una mujer y sujeto a la Ley, 
5 para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. 
6 Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, 
   que clama a Dios llamándolo: ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 
7 Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.