sábado, 12 de noviembre de 2022

Sobre el demiurgo

El demiurgo (en griego: Δημιουργός, dēmiurgós) es una deidad que, en la filosofía de Platón y en la mística de los neoplatónicos, era considerado un dios creador del mundo y autor del universo; posteriormente. en la filosofía gnóstica derivó en la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo.

La palabra «demiurgo» deriva de demiurgus, una forma latinizada del griego δημιουργός o dēmiurgós. Originalmente era un sustantivo común que significaba 'artesano', pero gradualmente pasó a significar 'productor' y eventualmente 'creador'. Su uso filosófico y su uso como un nombre propio derivan ambos del Timeo de Platón, escrito alrededor de 360 a. C., en donde el demiurgo es presentado como el creador del universo.

En las escuelas de filosofía platónica, neopitagórica, platónica media y neoplatónica, el demiurgo es una figura similar a la de un artesano, responsable de dar forma y mantener al universo físico. 

Los gnósticos adoptaron posteriormente el término «demiurgo». Si bien el demiurgo da forma al universo físico, esto no lo hace necesariamente igual a la figura del creador en el sentido monoteísta, en tanto el demiurgo en sí mismo, así como el material a partir del cual le da forma al universo, se consideran ambos como consecuencias de algo más. Dependiendo del sistema, el demiurgo puede ser considerado increado y eterno o producto de alguna otra entidad.

En el siglo V a.C., Platón presenta en su obra “Timeo” una visión del universo geométrico y armonioso aparejado con la idea de un dios artesano o demiurgo, cuya creación del kosmos es una obra perfecta, harmoniosa, artística. El demiurgo parte del caos y lo ordena para construir el mundo, como un artesano crea una vasija a partir de un montón de barro.

Según Platón, el demiurgo se encarga de copiar las ideas (perfectas) en la materia (imperfecta). Así se obtienen los objetos que forman parte del mundo real, el cual intenta imitar la perfección del plano ideal.

En las diversas ramas de la escuela neoplatónica (siglo III en adelante), el demiurgo es el que da forma al mundo real y perceptible según el modelo de las Ideas, si bien (en la mayoría de los sistemas neoplatónicos) todavía no es en sí mismo el Uno. 

En la ideología dualista de los sistemas gnósticos, el universo material es malo, mientras que el mundo inmaterial es bueno. Según algunas corrientes del gnosticismo, el demiurgo es malévolo, ya que está vinculado al mundo material. En otros, entre los que se incluyen las enseñanzas de Valentino, se considera que el demiurgo es simplemente un ser ignorante o confundido.

Los gnósticos tomaron varias ideas y términos importantes del platonismo,  usando conceptos filosóficos griegos en sus textos, incluyendo conceptos tales como el de hipóstasis (realidad, existencia), ousia (esencia, sustancia, ser), y demiurgo (Dios creador).

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