jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,23-29: El tiempo de la fe

3,23-29: El tiempo de la fe

23 Antes que llegara la fe, estábamos cautivos bajo la custodia de la Ley, 
     en espera de la fe que debía ser revelada. 
24 Así, la Ley fue nuestro preceptor hasta la llegada de Cristo, 
     para que fuéramos justificados por la fe. 
25 Y ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sometidos a un preceptor. 
26 Porque todos ustedes, por la fe, son hijos de Dios en Cristo Jesús, 
27 ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo. 
28 Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, 
     porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús. 
29 Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, 
     herederos en virtud de la promesa.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,19-22: El papel de la ley

3,19-22: El papel de la Ley

19 Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Ella fue añadida para multiplicar las transgresiones, 
     hasta que llegara el descendiente de Abraham, a quien estaba destinada la promesa; 
     y fue promulgada por ángeles, a través de un mediador. 
20 Pero no existe mediador cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo. 
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! 
     Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de comunicar la Vida, 
     ciertamente la justicia provendría de la Ley. 
22 Pero, de hecho, la Ley escrita sometió todo al pecado, para que la promesa se cumpla 
     en aquellos que creen, gracias a la fe en Jesucristo.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,15-18: La ley y la promesa

3,15-18: La Ley y la promesa

15 Hermanos, quiero ponerles un ejemplo de la vida cotidiana: 
     cuando un hombre hace un testamento en debida forma, nadie puede anularlo o agregarle nada. 
16 Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: 
     «y a los descendientes», como si se tratara de muchos, sino en singular: y a tu descendencia, 
     es decir, a Cristo. 
17 Ahora bien, les digo esto: la Ley promulgada cuatrocientos treinta años después, 
     no puede anular un testamento formalmente establecido por Dios, 
     dejando así sin efecto la promesa. 
18 Porque si la herencia se recibe en virtud de la Ley, ya no es en virtud de la promesa. 
     Y en realidad, Dios concedió su gracia a Abraham mediante una promesa.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,10-14: La ley, fuente de maldición

3,10-14: La Ley, fuente de maldición

10 En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están bajo una maldición, 
     porque dice la Escritura: Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito 
     en el libro de la Ley. 
11 Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. 
12 La Ley no depende de la fe, antes bien, el que observa sus preceptos vivirá por ellos. 
13 Cristo nos liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, 
     porque también está escrito: Maldito el que está colgado en el patíbulo. 
14 Y esto, para que la bendición de Abraham alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús, 
     y nosotros recibiéramos por la fe el Espíritu prometido.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,6-9: Los verdaderos hijos de Abraham

3,6-9: Los verdaderos hijos de Abraham

6 Es el caso de Abraham, que creyó en Dios, y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. 
7 Reconozcan, entonces, que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen fe. 
8 La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, 
   anticipó esta buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti serán bendecidas todas las naciones. 
9 De esa manera, los que creen son los que participan de la bendición de Abraham, el creyente.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

1 Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, 
   ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? 
2 Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley 
   o por haber creído en la predicación? 
3 ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, 
   para acabar ahora en la carne? 
4 ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores? ¡Ojalá no haya sido en vano! 
5 Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes,    
   ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,15-21: El Evangelio de Pablo

2,15-21: El Evangelio de Pablo

15 Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores venidos del paganismo. 
16 Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, 
     sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo 
     y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley. 
17 Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos 
     pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser, 
18 porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido, 
     me declaro a mí mismo transgresor de la Ley. 
19 Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. 
     Yo estoy crucificado con Cristo, 
20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, 
     la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. 
21 Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley, Cristo ha muerto inútilmente.

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,11-14: El incidente de Antioquía

2,11-14: El incidente de Antioquía

11 Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. 
12 En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, 
     pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, 
     por temor a los partidarios de la circuncisión. 
13 Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. 
14 Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante 
     de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas 
     a los paganos a que vivan como los judíos?».

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,6-10: La decisión de los Apóstoles

2,6-10: La decisión de los Apóstoles

6 En cuanto a los dirigentes no me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción 
   de personas no me impusieron nada más. 
7 Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así 
   como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos. 
8 Porque el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, 
   me hizo también a mí Apóstol de los paganos. 
9 Por eso, Santiago, Cefas y Juan considerados como columnas de la Iglesia reconociendo el don que 
    me había sido acordado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, 
    para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos. 
10 Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres,
     lo que siempre he tratado de hacer.

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,1-5: La asamblea de Jerusalén

2,1-5: La asamblea de Jerusalén

1 Al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo a Tito.
2 Lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el Evangelio que predico entre 
   los paganos, en particular a los dirigentes, para asegurarme que no corría o no había corrido en 
   vano. 
3 Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo y era de origen pagano, fue obligado a circuncidarse, 
4 a pesar de los falsos hermanos que se habían infiltrado para coartar la libertad que tenemos 
   en Cristo Jesús y reducirnos a la esclavitud. 
5 Con todo, ni por un momento les hicimos concesiones, a fin de salvaguardar para ustedes 
   la verdad del Evangelio.

Carta de San Pablo a los Gálatas 1,18-24: Pablo en Jerusalén

1,18-24: Pablo en Jerusalén

18 Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. 
19 No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor. 
20 En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. 
21 Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. 
22 Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, 
23 sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, 
     ahora anuncia la fe que antes quería destruir». 
24 Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Carta de San Pablo a los Gálatas 1,10-17: La elección de Pablo

1,10-17: La elección de Pablo

10 ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme 
     con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. 
11 Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, 
     porque 
12 yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. 
13 Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: 
     cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, 
14 y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, 
     en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. 
15 Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, 
     se complació 
16 en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, 
     sin consultar a ningún hombre 
17 y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después 
     regresé a Damasco.

Carta de San Pablo a los Gálatas: 1,1-9: Saludo inicial, el único Evangelio de Cristo

1,1-6: Saludo inicial

1 Pablo, Apóstol  no de parte de hombres ni por la mediación de un hombre, 
   sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos  
2 y todos los hermanos que están conmigo, saludamos a las Iglesias de Galacia. 
3 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, 
4 que se entregó por nuestros pecados para librarnos de este mundo perverso, 
   conforme a la voluntad de Dios, nuestro Padre, 
5 a quien sea la gloria para siempre. Amén.

1,6-9: El único Evangelio de Cristo

6 Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, 
   para seguir otro evangelio. 
7 No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando 
   y quiere alterar el Evangelio de Cristo. 
8 Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto 
   del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado! 
9 Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto 
   del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!

viernes, 26 de febrero de 2021

SÁBADO DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Deuteronomio 26,16-19
Salmo 118: Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor
Mateo 5,43-48

Deuteronomio 26,16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones: Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho."

Salmo 118: Dichoso el que camina
en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Mateo 5,43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto."

miércoles, 24 de febrero de 2021

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Levítico 19,1-2.11-18
Salmo 18: Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida
Mateo 25,31-46

Levítico 19,1-2.11-18

El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""

Salmo 18,8.9.10.15:
Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

viernes, 19 de febrero de 2021

Juan 15,18-27: "Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán"

Jn 15,18-27

18 Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
19 Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino       que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
20 Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí,      
     también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
21 Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.
22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora su pecado no tiene 
     disculpa.
23 El que me odia, odia también a mi Padre.
24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro realizó, no tendrían pecado. Pero ahora las 
     han visto, y sin embargo, me odian a mí y a mi Padre,
25 para que se cumpla lo que está escrito en la Ley: Me han odiado sin motivo.
26 Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del 
     Padre, él dará testimonio de mí.
27 Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Levítico 27,30-34: Los diezmos

Levítico 27,30-34:
Los diezmos

30 La décima parte de lo que produce la tierra –tanto los campos sembrados como los árboles frutales– pertenece al Señor: es una cosa consagrada al Señor.
31 Si un hombre quiere rescatar alguna parte de sus diezmos, deberá añadir un quinto de su valor.
32 La décima parte del ganado mayor o menor –o sea, uno cada diez de todos los animales que pasan bajo el cayado del pastor– será consagrada al Señor.
33 Nadie deberá seleccionar entre lo bueno y lo malo, o sustituir uno por otro. Si hace el sustituto serán una cosa sagrada, y no se los podrá rescatar.
34 Estos son los mandamientos que el Señor dio a Moisés para los israelitas sobre la montaña del Sinaí.

Levítico 27,28-29 Los bienes consagrados al exterminio

Levítico 27,28-29:
Los bienes consagrados al exterminio

28 Ninguno de los bienes que pertenecen a una persona –ya sea un hombre, un animal o un campo de su propiedad– podrá ser vendido o rescatado si ha sido consagrado al Señor por el exterminio total: todas esas cosas están exclusivamente consagradas al Señor.
29 Tampoco podrá ser liberada ninguna persona que deba ser exterminada, sino que se le hará morir.

Levítico 27,26-27: El rescate de los primogénitos

Levítico 27,26-27:
El rescate de los primogénitos

26 Sin embargo, nadie podrá consagrar un primogénito de su ganado, ya que, por ser primogénito, pertenece al Señor: sea que se trate de un ternero o de un cordero, pertenecen al Señor.
27 Pero si se trata de animales impuros, podrán ser rescatados por la suma en que hayan sido tasados, añadiendo una quinta parte de su valor. Si no es rescatado, el animal será vendido por la suma establecida.

Levítico 27,16-25: Los campos

Levítico 27,16-25:
Los campos

16 Si un hombre consagra al Señor algún terreno de su propiedad, este será tasado según la cantidad de semilla que se pueda sembrar en él: cincuenta siclos de plata por cada cuatrocientos kilos de semilla de cebada.
17 Si lo consagra en el año mismo del jubileo, se mantendrá esta tasación.
18 Pero si consagra su campo después del jubileo, el sacerdote deberá computar el precio en razón de los años que falten para el jubileo, y así se hará el descuento correspondiente.
19 Si el que consagró su campo lo quiere rescatar, tendrá que añadir un quinto a la suma en que ha sido tasado, y así volverá a ser suyo.
20 Pero si no rescata su campo y este es vendido a otro, ya no será rescatable:
21 cuando quede libre en el año jubilar, será consagrado al Señor como si fuera un terreno interdicto, y pasará a ser propiedad del sacerdote.
22 Si alguien consagra al Señor un campo que compró, pero que no es terreno de su propiedad,
23 deberá computar el importe de su valor hasta el año del jubileo, y la persona pagará ese mismo día la suma en que ha sido tasado, como una ofrenda consagrada al Señor.
24 En el año jubilar el campo volverá al que lo vendió, o sea, al verdadero propietario de la tierra.
25 Todas las tasaciones se harán en siclos del Santuario; cada siclo equivale a veinte gueras.

Levítico 27,14-15: Las casas

Levítico 27,14-15:
Las casas

14 Si un hombre consagra su casa al Señor, el sacerdote deberá tasarla. Sea alta o baja, se aceptará la tasación fijada por el sacerdote.
15 Y si el que consagró su casa desea rescatarla, deberá añadir un quinto a la suma en que ha sido tasada, y así volverá a ser suya.

Levítico 27,9-13: Los animales

Levítico 27,9-13:
Los animales

9 Si alguien entrega un animal de los que pueden ser presentados al Señor como ofrenda, el animal ofrecido será una cosa sagrada.
10 No está permitido cambiarlo o sustituirlo por otro, ya sea bueno por malo o malo por bueno. Si alguien sustituye un animal por otro, tanto el animal ofrecido como su sustituto serán una cosa sagrada.
11 Si se trata de un animal impuro, que no puede ser presentado como ofrenda al Señor, será presentado ante el sacerdote,
12 el cual lo tasará. Sea alta o baja, se aceptará la tasación fijada por el sacerdote;
13 y si alguien quiere rescatar el animal, tendrá que añadir un quinto más a la suma establecida.

Levítico 27,1-8: Los aranceles: las personas

Levítico 27,1-8:
Los aranceles: las personas

1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien ofrece como voto al Señor la suma equivalente a una persona,
3 se aplicará la siguiente tasación: Si es un varón de veinte a sesenta años, la suma será de cincuenta siclos de plata, en siclos del Santuario;
4 y si es una mujer, la suma será de treinta siclos.
5 Si la edad es de cinco a veinte años, la suma será de veinte siclos por un varón y de diez por una
mujer.
6 Si la edad es de un mes a cinco años, la suma será de cinco siclos de plata por un varón y de tres por una mujer.
7 Si la edad es de sesenta años en adelante, la suma será de quince siclos por un varón y de diez por una mujer.
8 Pero si el oferente es demasiado pobre para pagar la suma establecida, se presentará al sacerdote, el cual fijará un equivalente proporcionado a los recursos del que hace el voto.

Levítico 26,14-46: Promesas de maldición

Levítico 26,14-46:
Promesas de maldición

14 Pero si no me obedecen y no cumplen todos estos mandamientos;
15 si desprecian mis preceptos y muestran aversión por mis leyes; si dejan de practicar mis mandamientos y quebrantan mi alianza,
16 yo, a mi vez, los trataré de la misma manera: haré que el terror los domine –la debilidad y la fiebre que consumen los ojos y desgastan la vida–. En vano plantarán sus semillas, porque las comerán sus enemigos.
17 Yo volveré mi rostro contra ustedes y serán derrotados por sus enemigos; quedarán sometidos a sus adversarios y huirán aunque nadie los persiga.
18 Y si pesar de esto no me obedecen, seguiré corrigiéndolos siete veces más a causa de sus pecados.
19 Humillaré esa enorme soberbia, haciendo que el cielo sea para ustedes como hierro y la tierra como bronce.
20 Entonces agotarán sus fuerzas en vano, porque la tierra no dará sus productos ni las plantas del campo, sus frutos.
21 Y si me siguen contrariando y rehúsan obedecerme, volveré a castigarlos siete veces más a causa de sus pecados.
22 Enviaré contra ustedes las fieras del campo, para que les arrebaten a sus hijos y exterminen su ganado. Ellas las diezmarán, y los caminos de ustedes quedarán desiertos.
23 Y si a pesar de eso no se corrigen y me siguen contrariando,
24 yo también me pondré contra ustedes y los castigaré siete veces más a causa de sus pecados.
25 Atraeré contra ustedes una espada que vengará la transgresión de la alianza. Entonces buscarán refugio en sus ciudades, pero les enviaré la peste y caerán en poder del enemigo.
26 Cuando los prive del sustento diario, diez mujeres cocerán su pan en su horno, y lo distribuirán tan bien medido, que ustedes comerán pero no se saciarán.
27 Y si a pesar de eso no me obedecen y continúan contrariándome,
28 yo los trataré con indignación y los reprenderé severamente siete veces más, a causa de sus pecados.
29 Comerán la carne de sus hijos y de sus hijas,
30 y yo destruiré sus lugares altos, derribaré los altares donde ofrecen incienso, y arrojaré los cadáveres de ustedes sobre sus ídolos inertes. Les tendré aversión,
31 convertiré sus ciudades en ruinas, asolaré sus santuarios, y ya no aspiraré el aroma de sus sacrificios.
32 Devastaré la tierra, hasta tal punto que sus mismos enemigos quedarán espantados cuando vengan a ocuparla.
33 Los dispersaré entre las naciones y desenvainaré la espada detrás de ustedes. Así el país se convertirá en un desierto y sus ciudades, en ruinas.
34 Y durante todo el tiempo en que estará desolada, mientras ustedes vivan en el país de sus enemigos, la tierra pagará los años sabáticos que adeuda.
35 En todo el tiempo de la desolación, ella observará por fin el descanso que no observó en sus años sabáticos, cuando ustedes la habitaban.
36 A los sobrevivientes los llenaré de pánico en la tierra de sus enemigos: el ruido que produce una hoja al caer, los ahuyentará: huirán como quien huye de la espada, y caerán aunque nadie los persiga.
37 Sin ser perseguidos, se atropellarán unos a otros como si tuvieran delante una espada. Ustedes no podrán sostenerse en pie delante de sus adversarios,
38 sino que perecerán entre las naciones y se los tragará la tierra de sus enemigos.
39 Y aquellos que sobrevivan aún, se consumirán en la tierra de sus enemigos, a causa de sus propias culpas, y también a causa de las culpas de sus padres.
40 Entonces confesarán las culpas, que ellos y sus padres cometieron por haberme sido infieles, y sobre todo, por haberse puesto contra mí.
41 Pero yo también me pondré contra ellos y los llevaré al país de sus enemigos. Así se humillará su corazón incircunciso y pagarán sus culpas.
42 Yo me acordaré de mi alianza con Jacob, con Isaac y con Abraham, y me acordaré de la tierra.
43 Pero antes, la tierra quedará abandonada y pagará los años sabáticos que adeuda, mientras esté desolada por la ausencia de ellos; y también pagarán sus culpas, ya que despreciaron mis leyes y sintieron aversión por mis preceptos.
44 Pero aún entonces, cuando estén en la tierra de sus enemigos, yo no los rechazaré ni sentiré aversión por ellos hasta el punto de aniquilarlos y de anular mi alianza con ellos: porque yo soy el Señor, su Dios.
45 Me acordaré en favor de ellos de la alianza que establecí con sus antepasados, con los que hice salir de Egipto a la vista de las naciones para ser su Dios. Yo, el Señor.
46 Estos son los preceptos, las leyes y las instrucciones que el Señor estableció entre él y los israelitas sobre la montaña del Sinaí, por intermedio de Moisés.

Levítico 26,1-13: Promesas de bendición

Exhortación final

1 No se fabriquen ídolos ni se erijan imágenes o piedras conmemorativas; no pongan en su tierra piedras grabadas para postrarse delante de ellas, porque yo soy el Señor, su Dios.
2 Observen mis sábados y respeten mi Santuario. Yo soy el Señor.

Levítico 26,3-13: Promesas de bendición

3 Si ustedes viven conforme a mis preceptos y observan fielmente mis mandamientos,
4 yo enviaré las lluvias a su debido tiempo, y así la tierra dará sus productos y las plantas del campo, sus frutos.
5 Entonces el tiempo de la trilla se prolongará hasta la vendimia y la vendimia, hasta la siembra. Comerán pan hasta saciarse y habitarán seguros en su tierra.
6 Yo aseguraré la paz en el país y ustedes descansarán sin que nadie los perturbe: alejaré del país los animales dañinos y ninguna espada asolará la tierra
7 Perseguirán a sus enemigos, y ellos caerán bajo la espada delante de ustedes.
8 Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien a diez mil; y sus enemigos caerán bajo la espada delante de ustedes.
9 Yo los miraré con bondad, los haré fecundos y numerosos, y mantendré mi alianza con ustedes.
10 Comerán grano viejo largamente almacenado, y tendrán que tirar el grano viejo para dar lugar al nuevo.
11 Yo pondré mi Morada en medio de ustedes y no les tendré aversión;
12 siempre estaré presente entre ustedes: ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
13 Yo soy el Señor, su Dios, el que los hice salir de Egipto para que no fueran más sus esclavos. Yo rompí las barras de su yugo y los hice caminar con la cabeza erguida.

Levítico 25,47-55: El derecho al rescate de los esclavos israelitas

Levítico 25,47-55:
El derecho al rescate de los esclavos israelitas

47 Si un extranjero que reside junto a ti llega a prospera, y tu hermano, en cambio, se queda en la miseria y tiene que venderse a ese extranjero o a un descendiente de la familia de un extranjero,
48 tu hermano tendrá derecho al rescate, aun después de haberse vendido. Podrá rescatarlo uno de sus hermanos,
49 su tío, su primo, o algún otro pariente cercano; y si él llega a disponer de recursos, podrá rescatarse a sí mismo.
50 Junto con el que lo ha comprado, calculará el total de años desde el momento en que se vendió hasta el año del jubileo; y el precio de venta dependerá del número de años, computando además el tiempo en que trabajó para él, como si se tratara de un asalariado.
51 Si todavía faltan muchos años, deberá devolver por su rescate una suma proporcionada al precio de la venta;
52 y si faltan pocos años hasta el año jubilar, el cómputo para el pago del rescate se hará de acuerdo con los años que faltan.
53 De todas maneras, tu hermano estará al servicio del comprador año tras año, como si fuera un asalariado; y no permitas que él lo trate despóticamente ante tus mismos ojos.
54 Si no es rescatado en el transcurso de esos años, quedará libre en el año jubilar, junto con sus hijos.
55 Porque es a mí a quien deben servir los israelitas: ellos son mis servidores, los que yo hice salir de Egipto. Yo soy el Señor, su Dios.

Levítico 25,44-46: Los esclavos extranjeros

Levítico 25,44-46:
Los esclavos extranjeros

44 Los esclavos y esclavas que ustedes tengan, provendrán de las naciones vecinas: solamente de ellas podrán adquirirlos.
45 También podrán adquirirlos entre los hijos y familiares de los extranjeros que residan entre ustedes, entre aquellos que hayan nacido en Israel. Ellos serán propiedad de ustedes,
46 y podrán dejarlos como herencia a sus hijos, para que los posean como propiedad perpetua. A estos podrán tenerlos como esclavos; pero nadie podrá ejercer un poder despótico sobre sus hermanos israelitas.

Levítico 25,39-43: Los servidores israelitas

Levítico 25,39-43:
Los servidores israelitas

39 Si tu hermano se queda en la miseria y se ve obligado a venderse a ti, no le impongan trabajos de esclavo.
40 El estará a tu servicio como asalariado o como huésped, y trabajará para ti solamente hasta el año jubilar.
41 Entonces quedará en libertad junto con sus hijos, volverá a su familia y regresará a la propiedad de sus padres.
42 Porque ellos son mis servidores: yo los hice salir de Egipto, y por eso no deben ser vendidos como esclavos,
43 Tú no ejercerás sobre tu hermano un poder despótico, sino que temerás a tu Dios.

Levítico 25, 35-38: Prohibición de la usura

Levítico 25, 35-38:
Prohibición de la usura

35 Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene con qué pagarte, tú lo sostendrás como si fuera un extranjero o un huésped, y él vivirá junto a ti.
36 No le exijas ninguna clase de interés: teme a tu Dios y déjalo vivir junto a ti como un hermano.
37 No le prestes dinero a interés, ni le des comidas para sacar provecho.
38 Yo soy el Señor, su Dios, el que los hizo salir de Egipto para darles la tierra de Canaán y para ser el Dios de ustedes.


Levítico 25,32-34: Las propiedades de los levitas

Levítico 25,32-34: Las propiedades de los levitas

32 En cuanto a las ciudades de los levitas, estos tendrán siempre derecho de rescate sobre las casas que están en las ciudades de su propiedad.
33 Y si alguno de los levitas no la rescata, la casa que él vendió –y que es su propiedad– quedará libre en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son de su propiedad entre los israelitas.
34 En cambio, los campos que rodean sus ciudades no podrán ser vendidos, porque son su propiedad para siempre.

Levítico 25,29-31: Las casas

Levítico 25,29-31:
Las casas

29 Si alguien vende una vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a rescatarla durará hasta que se cumpla el año de su venta; el período del reste durará un año entero.
30 Si no ha sido rescatada antes de transcurrido ese año, la casa pasará definitivamente al comprador y a sus descendientes, y no será rescatada en el jubileo.
31 Pero las casas de los poblados que no tienen murallas serán consideradas como el campo abierto: podrán ser rescatadas, y en el año del jubileo quedarán libres.

Levítico 25,23-28: El rescate de las propiedades: las tierras

Levítico 25,23-28:
El rescate de las propiedades: las tierras

23 La tierra no podrá venderse definitivamente, porque la tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes.
24 En cualquier terreno de su propiedad, ustedes concederán el derecho de rescate sobre la tierra.
25 Si tu hermano queda en la miseria y se ve obligado a vender una parte de su propiedad, su pariente más cercanos vendrá a ejercer el derecho de rescate sobre lo que ha vendido su hermano.
26 Si no tiene a nadie que pueda ejercer ese derecho, pero adquiere por sí mismo lo necesario para el rescate,
27 calculará los años transcurridos desde la venta, devolverá la diferencia al comprador, y así podrá regresar a su propiedad.
28 Si carece de medios suficientes para recuperarla, lo vendido permanecerá en poder del comprador hasta el año del jubileo, pero en el año jubilar quedará libre, y el vendedor regresará a su propiedad.