domingo, 19 de septiembre de 2021

Últimos años de san Roberto Bellarmino

 


Cardenal jesuita

El cardenal Belarmino nunca olvida a la Compañía de Jesús. Sus cartas están llenas de sentimientos nostálgicos por los años vividos como simple religioso. Su director espiritual es, desde sus años en Nápoles, el P. Juan Bautista Carminata. A este Padre le abre siempre su alma, le pide consejo y suplica le transmita sus correcciones. El Padre Carminata le es fiel y sincero, en medio de sus ocupaciones de Rector, Provincial de Sicilia y otros cargos. Es una hermosa amistad la de estos dos hombres santos, que dura hasta la muerte del P. Carminata en 1619.

Desde su regreso a Roma, en 1605, Belarmino toma la costumbre de vivir un mes entero en la casa del noviciado de San Andrés, en el Quirinal. Escoge, casi siempre, el mes de septiembre, por estar más libre de sus ocupaciones de Curia. Allí vivieron san Estanislao de Kostka y san Luis Gonzaga y con sus recuerdos le parece volver a la vida religiosa. 

Deja de lado sus vestiduras de cardenal y participa en todos los actos y en la vida de la comunidad. En la casa del Noviciado hace siempre los ocho días de Ejercicios espirituales prescritos a todo jesuita.  En San Andrés, en 1616, hace su célebre voto de defender la doctrina sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen María, a pesar de no ser todavía un dogma de fe.

Encargo a san Bernardino Realino

En junio de 1616 encarga al P. Antonio Beatillo, que parte desde Roma a Lecce: "Cuando Ud. llegue a Lecce diga al santo anciano P. Bernardino Realino, que ya es muy viejo y no puede hacer nada en esta vida, que vaya pronto al paraíso y me prepare a mí un sitio para que cuando yo llegue lo encuentre todo preparado". Un recado de un santo para otro santo. 

La suave respuesta de san Bernardino Realino fue: "Padre mío, dentro de pocos días yo me iré de esta vida y haré lo que manda el señor Cardenal, y cuando esté en el cielo por la gracia del Señor, le esperaré y le tendré preparado el sitio. Escríbalo Ud. así al señor Cardenal". Quince días después muere en Lecce el P. Bernardino Realino.

Muerte de Pablo V (1621)

A principios de 1621 muere el papa Pablo V. Es el decimocuarto Papa que baja al sepulcro en la larga vida de Belarmino. De nuevo entra al cónclave. Tiene más de 78 años y le parece no haber peligros en la elección. Con todo, hay trece sufragios en su favor que interpreta como una benevolencia para con su persona. 

El elegido es el cardenal Ludovisi, quien toma el nombre de Gregorio XV. De inmediato Roberto pide al nuevo Pontífice la gracia de retirarse de sus funciones y el permiso para vivir cerca del Noviciado de San Andrés. El Papa, primero rehusa, pero algunos meses más tarde accede, movido por las instancias que le hace el P. General Mucio Vitelleschi.

Muerte de Roberto Belarmino

El 25 de agosto se traslada a vivir al Noviciado de San Andrés. "A morir", como él dice. El 28 de agosto asiste a las sesiones de la Sagrada Congregación del Indice. Pero regresa a casa con fiebre: tercianas dobles. Gregorio XV viene a San Andrés, el 1 de septiembre, para visitarlo en el lecho de enfermo y darle su bendición. 

En los días siguientes el gentío es inmenso, cardenales y sacerdotes, señores y pueblo. Cuando el P. General le comunica que no hay esperanzas, dice: "¡Oh, qué buena noticia, qué buena noticia!". El mismo pide el Viático y el Sacramento de los enfermos. 

El 10 de septiembre, ante diez testigos, hace una solemne declaración de fe, pues sabe que muchos adversarios hacen correr rumores infundados: "Cuanto he escrito en defensa de la fe católica lo ratifico en esta hora y en esa fe quiero morir. Además, en lo referente a la materia De auxiliis divinae gratiae, ratifico y tengo por verdadero cuanto he escrito en las Controversias. No he cambiado jamás de opinión. Ruego a los presentes quieran firmar esta declaración en testimonio de la verdad". 

Otro día recibe a los novicios y al P. Maestro y se entretiene con mucho agrado con ellos. Muere en la mañana de 17 de septiembre de 1621.

Su testamento dice: "Quiero que mi cuerpo, sin embalsamarlo, sea llevado de noche y sin pompa a una Iglesia de la Compañía de Jesús, a la del Colegio Romano o de la Casa profesa. Mis funerales los hagan solamente los Padres y Hermanos de la Compañía de Jesús, sin asistir el Sacro Colegio, sin túmulo, escudo o colgaduras. Con la misma sencillez con que se suelen hacer los de la Compañía. Y en este particular, con toda verdad, suplico humildemente a la Santidad de nuestro Señor el Papa, quiera cumplirme este deseo. En cuanto al lugar de mi sepultura, mucho me gustaría tenerlo a los pies de mi hijo espiritual, el Bienaventurado Luis Gonzaga. Sin embargo, los Superiores de la Compañía podrán depositar mi cuerpo donde les parezca. Estoy seguro de que la piadosa caridad de mi madre la Compañía de Jesús, no dejará de rogar por mi alma como lo hace con los demás hijos suyos".

Beatificación, Canonización, Doctor de la Iglesia

El 12 de diciembre de 1628, Urbano VIII firma el decreto de introducción de la causa. Los procesos apostólicos se llevan a cabo rápidamente en Roma, Capua, Parma y Montepulciano. En 1629 todos están terminados y depositados en la Sagrada Congregación. Sin embargo la causa encuentra muchas dificultades. Difícilmente se puede encontrar un ejemplo semejante en la historia de estos procedimientos canónicos. La primera suspensión es motivada por los decretos de Urbano VIII que prohiben discutir la heroicidad de virtudes hasta que no pasen por lo menos cincuenta años después de la muerte del siervo de Dios. 

En 1675 se reasume la causa y es aprobada por unanimidad. La muerte del Papa trae un nuevo retraso. El nuevo Papa la difiere por haberse omitido algunas formalidades de procedimiento. 

En 1753 el papa Benedicto XIV la reasume y aprueba. Las persecuciones a la Compañía de Jesús, que terminarán con su supresión en 1773, dejan también esta causa en suspenso. 

En 1923 el papa Pío XI lo beatifica cuando han pasado ya más de trescientos años de su muerte. El mismo pontífice lo canoniza el 29 de junio de 1930, y al año siguiente lo declara Doctor de la Iglesia. Es el santo patrón de los catequistas. Su fiesta se celebra el 17 de septiembre.


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sábado, 18 de septiembre de 2021

Carlos Borromeo quiere al P. Belarmino en Milán

El cardenal Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, entrega a los jesuitas el Colegio de Brera para que dicten clases de letras, ciencia y teología. Pide al P. Juan Polanco, vicario general después de la muerte de san Francisco de Borja, que el P. Belarmino sea destinado a Milán como profesor de teología y como predicador. 

Fueron cuatro años de insistencia desde Milán y otros tantos de resistencia de parte de los superiores jesuitas de Flandes. El cardenal Borromeo es muy claro en sus peticiones al nuevo general P. Everardo Mercuriano: "Suplico de nuevo a Ud. que urja a los de Flandes para acelerar lo más posible la venida del P. Belarmino. Y no suceda ahora que Ud. ponga en duda la venida de dicho Padre y me proponga otros nombres, porque no pienso desistir de la promesa que se me hizo en Roma, la cual es justo que se cumpla". 

En otra carta dice: "Creo que molestar a Ud. para que deje en Flandes al P. Roberto Belarmino, pero como hace tiempo me lo han prometido para Milán, quiero rogarle que en manera alguna quiera Ud. volverse atrás de la promesa que se me ha hecho". 

Los de Flandes escriben: "El P. Belarmino es de gran importancia en el Colegio de Lovaina. Sacándolo de aquí no hay nadie en la Provincia que pueda suplirlo. Él es quien da fama al Colegio. El P. Belarmino tiene aquí más de 200 alumnos. Respecto a la salud, se encuentra mejor aquí que en Italia. El está contento y nosotros muy satisfechos de él. En Lovaina es más útil. Aquí el fruto es cierto, en Milán incierto y los alumnos pocos". 

Belarmino escribe: "Estoy contento de estar aquí, mientras lo disponga la obediencia, pero cuando se disponga otra cosa, a mí no me agradará menos. Por la gracia del Señor, me encuentro en esto del todo indiferente, como deseo estarlo en todas las cosas".

San Roberto Belarmino: su familia, Infancia y juventud

Montepulciano, Toscana (Italia)

Su familia, infancia y juventud

Roberto nace el 4 de octubre de 1542, en Montepulciano, provincia de Sena, en Italia. Es el tercero de doce hermanos. Pertenece a una familia importante en Montepulciano: su padre, don Vicente Belarmino es el primer magistrado de la ciudad, y su madre, doña Cintia Cervini, es hermana del cardenal Marcelo Cervini quien será más tarde uno de los presidentes del Concilio de Trento (1545-1563) y, en 1555, sumo Pontífice, con el nombre de Marcelo II (9 de abril, 1555 al 1 de mayo 1555). El padrino de bautismo es el cardenal Roberto Pucci, amigo de sus padres.

Los padres de Roberto se esmeran en educar a sus hijos en la devoción y en la práctica religiosa. La madre, Cintia Cervini, hace los Ejercicios espirituales, en 1547, guiada por el P. Pascacio Broet, uno de los primeros compañeros de San Ignacio. 

Roberto hace sus primeros estudios, guiado por su madre y un maestro del pueblo, Orfeo Butti. En 1557 ingresa al Colegio que ese año abre la Compañía de Jesús en Montepulciano. Tiene quince años de edad y destaca como alumno. 

Con el P. Juan Gambaro, su director espiritual, hace los Ejercicios espirituales de San Ignacio y el discernimiento vocacional. Desea ingresar en la Compañía de Jesús. Tiene diecisiete años. Pero don Vicente Belarmino atribuye la vocación de Roberto a la influencia de los jesuitas; por eso, prohibe a su hijo tener con ellos otro trato que no sea estrictamente académico. Le impone también que se confiese con los padres dominicos. Doña Cintia, la madre, sufre en silencio. Roberto se siente muy desorientado y no tiene valor para insistir ante su padre. Los jesuitas lo animan a perseverar. 

Finalmente, don Vicente da el consentimiento con la condición de esperar un año pero antes de finalizar el plazo, escribe al P. Diego Laínez, general de la Compañía de Jesús: "Habiendo considerado que se debe a Dios lo que más se estima, he dado a mi hijo mi bendición y lo he ofrecido a Dios y hecho hijo de la Compañía de Jesús”.

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sábado, 21 de agosto de 2021

Pío X y el veto del emperador


Hoy, la Iglesia celebra a san Pío X, Papa número 257 en la historia del catolicismo. Elegido sucesor de Pedro en 1903, con 68 años, Giuseppe Sarto, que así se llamaba antes de elegir el nombre de Pío, murió 11 años después, el 20 de agosto de 1914, poco después de que comenzara la Primera Guerra Mundial.

El pontificado de Pío X ha pasado a la historia por el combate contra el modernismo y la codificación del Derecho Canónico, entre otras cosas; sin embargo, hoy nos gustaría ahondar en el cónclave de 1903, el que, tras la muerte de León XIII, le llevó a la silla de Pedro.

En su elección, hace 118 años, tuvo una importancia inesperada alguien ajeno al Colegio cardenalicio, el emperador del Imperio Austrohúngaro Francisco José. 30 Giorni nos trae la interesante historia que se vivió en el citado cónclave.


Emperador Francisco José de Austria


Del siguiente episodio, que se remonta a la época de su episcopado en Mantua, emerge la gran libertad interior del Papa Sarto. Un día, paseando por la ciudad con el rector del seminario, pasó delante del cementerio judío. Le preguntó a su acompañante si rezaría el De profundis por los muertos que allí reposaban. El monseñor le respondió que no. Entonces el obispo Sarto se quitó el sombrero y rezó el salmo entero, diciéndole al joven sacerdote: «Mire, ahora nosotros hemos hecho nuestra parte. El Señor hará la suya. Porque en ninguna parte está escrito que la teología del Señor es como la que enseñan los padres jesuitas de la Universidad Gregoriana».

León XIII, fallecido a la edad de 93 años después de un cuarto de siglo de pontificado, dejaba una herencia nada fácil. Muchos cardenales querían un cambio “pastoral”, un papa “no político” ni “diplomático”. El candidato que contaba con más posibilidades según los observadores era, sin embargo, un cardenal que encarnaba una continuidad directa con León XIII. El todopoderoso Secretario de Estado Mariano Rampolla del Tíndaro, un purpurado siciliano. La mayor parte de los cardenales franceses apoyaba su elección, pero Austria se oponía por su política de apoyo a las aspiraciones de los eslavos en los Balcanes.



El emperador de Austria decide valerse de un antiguo derecho de veto concedido a las grandes monarquías católicas para impedir la elección de Rampolla. El obispo de Cracovia -un predecesor de Karol Wojtyla-, Jan Puzyna de Kozielsko, fue informado del veto. Según algunos, la iniciativa nació del mismo cardenal, que la defendió ante el anciano Francisco José, que era reacio a usar ese derecho.

Informados de la “exclusión”, los cardenales austrohúngaros deciden indicar dos nombres de cardenales: Serafino Vannutelli y Girolamo Maria Gotti, este último carmelita prefecto de Propaganda Fide, la actual Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Había algunos purpurados, entre ellos el entonces arzobispo de Milán, Andrea Carlo Ferrari, que deseaban una candidatura con un perfil claramente pastoral y vieron en el patriarca de Venecia, Giuseppe Sarto, al hombre ideal. Su nombre, sin embargo, no aparecía en las previsiones de la víspera. Es interesante señalar que, antes del comienzo del cónclave, los periódicos dieron por fracasada la candidatura de Rampolla del Tíndaro.

La tarde del 31 de julio entraron en el cónclave 62 cardenales. La mañana del 1 de agosto comenzaron los escrutinios, dos al día, uno por la mañana y otro por la tarde. Para ser elegido hacía falta lograr la mayoría de los dos tercios, es decir, 42 votos. En el primer escrutinio, Rampolla obtuvo 24 votos; Gotti, 12; Sarto, 5; y Vannutelli, 4. Por la tarde, Rampolla llega a 29 y Sarto a 10, mientras Gotti obtiene 16.


Cardenal Girolamo Maria Gotti


Si se examina con atención, esta situación parecía poco favorable a Rampolla: de los 38 electores que por la mañana habían votado a otros candidatos, sólo 5 se decidieron a darle el voto. El cónclave se presentaba estancado antes de que se pronunciara el famoso veto. El patriarca de Venecia, que había obtenido 10 votos, comentó: «Volunt iocari supra nomen meum» ―“quieren divertirse con mi nombre”. No se consideraba un candidato. La mañana del 2 de agosto, después de haber informado a Rampolla, Puzyna leyó en latín el texto de la “exclusión” con la que le dijo al camarlengo «tenga a bien saber para su información y notificar y declarar de manera oficiosa, en nombre y con la autoridad de su majestad apostólica Francisco José, emperador de Austria y rey de Hungría, que deseando su majestad usar un antiguo derecho y privilegio, pronuncia el veto de exclusión contra el eminentísimo señor cardenal Mariano Rampolla del Tíndaro».

Rampolla y el cardenal camarlengo protestaron inmediatamente. Todos se asociaron, considerando absurda e inoportuna la injerencia. Pese a ello, esa mañana, durante la votación, el ex Secretario de Estado de León XIII no ganó ni siquiera un voto con respecto a los 29 de la tarde anterior. Sarto, en cambio, consiguió 21, mientras desapareció la candidatura de Gotti, que obtuvo 9 votos. Por la tarde, los cardenales franceses, irritados por la derrota de Rampolla, decidieron pronunciar una protesta contra el veto. Inmediatamente después tomó la palabra el cardenal Sarto: «Es seguro que no aceptaré nunca el papado, para el que no me siento digno. Pido que los eminentísimos olviden mi nombre». En el siguiente escrutinio Rampolla ganó sólo un voto; Sarto pasó de 21 a 24 y Gotti bajó a 3.

El cardenal Ferrari, frente al estancamiento, intentó convencer a Sarto, que se resistió: «No me siento idóneo para tanto peso. No es posible que yo cargue con él… Mis primeros enemigos serán los más cercanos a mí; los mismos que me apoyan, los conozco bien, no pueden ser benévolos…». Ferrari insistió: «Un rechazo podría costarle muy caro y ser muy duro para toda su vida… Piense en las responsabilidades y en los daños que le derivarían a la santa Iglesia de una elección que sería mal vista en Italia y fuera de Italia, o de una prolongación del cónclave que no se puede decir (y en esto todos están de acuerdo) si sería de días, semanas, o incluso meses».

El cardenal Ferrari insistió de nuevo, aunque en vano, la mañana del 3 de agosto de 1903. En el primer escrutinio, Sarto logró 27 votos, mientras que Rampolla comenzó a perder y obtuvo sólo 24. El patriarca de Venecia pidió nuevamente la palabra: «Insisto para que olvidéis mi nombre. Ante mi conciencia y ante Dios no puedo aceptar vuestros votos». Mientras tanto, los cardenales franceses le plantearon a Rampolla la posibilidad de concentrar sus votos en otro candidato de su agrado. El ex Secretario de Estado se resistió: «Hay que sostener y defender la independencia del Sagrado Colegio y la libertad de la elección del papa. Por eso considero que es mi deber no retirarme de la lucha».

Fue decisiva en aquellas horas la intervención del cardenal Francesco Satolli, que, encontrándose con Sarto mientras salía de su celda, le reprochó: «Su eminencia quiere resistirse a la voluntad de Dios manifestada tan abiertamente por el Sagrado Colegio…». Sarto se rindió y afirmó: «Hágase la voluntad de Dios». La noticia corrió de boca en boca en el cónclave. En la votación de la tarde el patriarca de Venecia consiguió 35 votos y Rampolla 16. Comentará el cardenal americano James Gibbons: «Tras cada escrutinio en el que veía aumentar los votos a su favor, el cardenal Sarto tomaba la palabra para suplicarle al Sagrado Colegio que abandonara la idea de elegirle: todas las veces le temblaba la voz, se le encendía la cara y se le saltaban las lágrimas. Trataba de documentar cada vez más detalladamente los títulos que parecían faltarle para el papado. Y, en cambio, ¿lo cree?, fueron estos discursos, tan llenos de humildad y sabiduría, los que hicieron cada vez más vanas sus súplicas».

La mañana del día siguiente los cardenales franceses, irritados por la resistencia de Rampolla, apoyaron la elección de Sarto, que gracias a ellos obtuvo 50 votos; Rampolla, por su parte, obtuvo 10; Gotti, 2. El elegido respondió así a la pregunta ritual: «Quonianm calix non potest transire, fiat voluntas Dei [Puesto que el cáliz no puede pasar, hágase la voluntad de Dios]. Lleno de confianza en la protección divina y de los santos apóstoles Pedro y Pablo y de los santos pontífices que se han llamado con el nombre de Pío, sobre todo de los que extremadamente combatieron contra las sectas y los errores del siglo pasado, asumo el nombre de Pío X».

Fuente: 30 Giorni

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 3,12-18: La libertad apostólica

12 Animados con esta esperanza, nos comportamos con absoluta franqueza, 
13 y no como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para impedir que los israelitas vieran 
     el fin de un esplendor pasajero. 
14 Pero se les oscureció el entendimiento, y ese mismo velo permanece hasta el día de hoy 
     en la lectura del Antiguo Testamento, porque es Cristo el que lo hace desaparecer. 
15 Sí, hasta el día de hoy aquel velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés. 
16 Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. 
17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. 
18 Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, 
     y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción 
     del Señor, que es Espíritu.

2 Corintios 3,4-11: La superioridad de la Nueva Alianza

2 Corintios 3,4-11
Miércoles de las 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

4 Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, 
5 no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, 
   ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. 
6 Él nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, 
   sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. 
7 Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte –grabado sobre piedras– fue inaugurado con tanta 
   gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor –aunque 
   pasajero– de ese rostro, 
8 ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu! 
9 Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, 
   ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! 
10 En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta 
     gloria extraordinaria. 
11 Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que 
     es permanente!

2 Corintios 3,1-3: Las credenciales de Pablo

1 ¿Comenzamos nuevamente a recomendarnos a nosotros mismos? ¿Acaso tenemos que presentarles 
   o recibir de ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos? 
2 Ustedes mismos son nuestra carta, una carta escrita en nuestros corazones, conocida y leída 
   por todos los hombres. 
3 Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, 
   sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los 
   corazones.

2 Corintios 2,12-17: Los frutos del ministerio apostólico

12 Cuando llegué a Tróade para anunciar la Buena Noticia de Jesús, aunque el Señor abrió una puerta 
     para mi predicación, 
13 estaba muy preocupado porque no encontré a mi hermano Tito; por eso, me despedí de ellos y partí 
     para Macedonia.
14 Demos gracias a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo, y por intermedio nuestro propaga en 
     todas partes la fragancia de su conocimiento. 
15 Porque nosotros somos la fragancia de Cristo al servicio de Dios, tanto entre los que se salvan, 
     como entre los que se pierden: 
16 para estos, aroma de muerte, que conduce a la muerte; para aquellos, aroma de vida, 
     que conduce a la Vida. ¿Y quién es capaz de cumplir semejante tarea? 
17 Pero nosotros no somos como muchos que trafican con la Palabra de Dios, sino que hablamos con 
     sinceridad en nombre de Cristo, como enviados de Dios y en presencia del mismo Dios.

2 Corintios 2,5-11: El perdón al ofensor

5 Si alguien me entristeció, no me entristeció a mí solamente sino también, en cierta medida 
    –lo digo sin exagerar– a todos ustedes.
6 Pienso que es suficiente el castigo que la mayoría ha impuesto al ofensor. 
7 Conviene ahora perdonarlo y animarlo para que el pobre no quede agobiado por una pena excesiva. 
8 Por eso, les ruego que en este caso hagan prevalecer el amor. 
9 Antes les escribí para ponerlos a prueba y ver si son capaces de obedecer en todo. 
10 Pero ahora, yo también perdono al que ustedes perdonaron, y lo hago en la presencia de Cristo 
     por amor de ustedes, 
11 para que Satanás no saque ventaja de nosotros, ya que conocemos bien 
     sus intenciones.

2 Corintios 1,23-2,1-4: Razones de Pablo para no volver a Corinto

23 Pongo a Dios por testigo, y lo juro por mi propia vida, que si no volví a Corinto fue por 
     consideración hacia ustedes. 
24 Porque no pretendemos imponer nuestro dominio sobre la fe de ustedes, ya que ustedes 
     permanecen firmes en la fe: lo que queremos es aumentarles el gozo.

2 1 Estoy decidido a no hacerles otra visita que sea para ustedes motivo de tristeza.
2 Porque si yo los entristezco, ¿quién me podrá alegrar, sino el mismo a quien yo entristecí? 
3 Y si les he escrito lo que ustedes ya saben, fue para no apenarme al llegar, a causa de aquellos que 
   debían alegrarme, porque estoy convencido de que mi alegría es también la de ustedes. 
4 Verdaderamente les escribí con gran aflicción y angustia, y con muchas lágrimas, no para 
   entristecerlos, sino para demostrarles el profundo afecto que les tengo.

2 Corintios 1,12-22: La sinceridad de Pablo

12 Este es para nosotros un motivo de orgullo: el testimonio que nos da nuestra conciencia de que 
     siempre, y particularmente en relación con ustedes, nos hemos comportado con la santidad y la 
     sinceridad que proceden de Dios, movidos, no por una sabiduría puramente humana, sino por la 
     gracia de Dios. 
13 En efecto, nuestras cartas no son ambiguas: no hay en ellas más de lo que ustedes pueden leer y 
     entender. Y espero que comprenderán plenamente 
14 –como ya lo han comprendido en parte– que en el Día de nuestro Señor Jesús, podrán sentirse 
     orgullosos de nosotros, como nosotros de ustedes.
15 Convencido de esto, me propuse visitarlos primero a ustedes, para darles una nueva alegría, 
16 y de allí pasar a Macedonia. Después, a mi regreso de Macedonia, ustedes me ayudarían a 
     proseguir mi viaje a Judea. 
17 Al proponerme esto, ¿obré precipitadamente?, ¿o bien mis proyectos estaban fundados en motivos 
     puramente humanos, de manera que yo digo al mismo tiempo "sí" y "no"? 
18 Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 
19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes –tanto Silvano y 
     Timoteo, como yo mismo– no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 
20 En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos 
     "Amén" a Dios, para gloria suya. 
21 Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, 
22 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del 
     Espíritu.

2 Corintios 1,1-11: Saludo inicial y acción de gracias

2 Corintios 1,1-11

1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios 
   que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. 
2 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo 
   consuelo, 
4 que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el 
   mismo consuelo que recibimos de Dios. 
5 Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de 
   Cristo abunda nuestro consuelo. 
6 Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo 
   de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros 
   padecemos. 
7 Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten 
   nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.
8 Queremos, hermanos, que ustedes conozcan la tribulación que debimos sufrir en la provincia de Asia: la 
   carga fue tan grande que no podíamos sobrellevarla, al extremo de pensar que estábamos a punto de 
   perder la vida. 
9 Soportamos en nuestra propia carne una sentencia de muerte, y así aprendimos a no poner nuestra 
   confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 
10 Él nos libró y nos librará de ese peligro mortal. Sí, esperamos que también nos librará en el futuro. 
11 Ustedes también nos ayudarán con su oración, y de esa manera, siendo muchos los que interceden por 
     nosotros, también serán muchos los que darán gracias por el beneficio recibido.

domingo, 4 de julio de 2021

Gálatas 6,1-10: Las exigencias del amor

1 Hermanos, si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes, los que están animados 
   por el Espíritu, corríjanlo con dulzura. Piensa que también tú puedes ser tentado.
2 Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo. 
3 Si alguien se imagina ser algo, se engaña, porque en realidad no es nada. 
4 Que cada uno examine su propia conducta, y así podrá encontrar en sí mismo y no en los demás, 
   un motivo de satisfacción. 
5 Porque cada uno tiene que llevar su propia carga.
6 El que recibe la enseñanza de la Palabra, que haga participar de todos sus bienes al que lo instruye.
7 No se engañen: nadie se burla de Dios. Se recoge lo que se siembra: 
8 el que siembra para satisfacer su carne, de la carne recogerá sólo la corrupción; 
   y el que siembra según el Espíritu, del Espíritu recogerá la Vida eterna. 
9 No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos. 
10 Por lo tanto, mientras estamos a tiempo hagamos el bien a todos, 
     pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Gálatas 5,16-26: El Espíritu y la carne

Gálatas 5,16,26

16 Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, 
     y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. 
17 Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. 
     Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. 
18 Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. 
19 Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, 
20 idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias,  
     sectarismos, disensiones 
21 y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. 
     Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios. 
22 Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, 
     bondad y confianza, 
23 mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, 
24 porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones 
     y sus malos deseos. 
25 Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él. 
26 No busquemos la vanagloria, provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Gálatas 5,7-12: El escándalo de la cruz

7 ¡Ustedes andaban tan bien! ¿Quién les impidió mantenerse fieles a la verdad? 
8 ¡No habrá sido a instancias de aquel que los llama! 
9 «Un poco de levadura hace fermentar toda la masa». 
10 Yo espero en el Señor que ustedes no cambiarán de parecer. 
     En cuanto a aquel que los está perturbando, será castigado, sea quien sea. 
11 Hermanos, si yo predicara todavía la circuncisión, no me perseguirían. 
     ¡Pero entonces, habría terminado el escándalo de la cruz! 
12 En cuanto a los agitadores, ojalá que llegaran hasta la mutilación total.

Gálatas 5,1-6: Exhortación a mantenerse en la libertad de la fe

Gálatas 5,1-6

1 Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo 
   bajo el yugo de la esclavitud. 
2 Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. 
3 Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. 
4 Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio 
   de la gracia. 
5 Porque a nosotros, el Espíritu nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. 
6 En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, 
   sino la fe que obra por medio del amor.

Gálatas 4,21-31: Las dos Alianzas


21 Ustedes que quieren someterse a la Ley, díganme: ¿No entienden lo que dice la Ley? 
22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, 
     que era libre. 
23 El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, 
     nació en virtud de la promesa. 
24 Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. 
     La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, 
     está representada por Agar, 
25 porque el monte Sinaí está en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, 
     ya que ella con sus hijos viven en la esclavitud. 
26 Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. 
27 Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; 
     prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! 
     Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene 
     marido. 
28 Nosotros, hermanos, somos como Isaac, hijos de la promesa. 
29 Y así como entonces el hijo nacido según la carne perseguía al hijo nacido por obra del Espíritu, 
     así también sucede ahora. 
30 Pero dice la Escritura: Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no va a compartir 
     la herencia con el hijo de la mujer libre. 
31 Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.

Gálatas 4,12-20: Reconvención afectuosa

12 Les ruego, hermanos, que se hagan semejantes a mí, como yo me hice semejante a ustedes. 
     En realidad, no me han ofendido en nada. 
13 Ya saben que fue en ocasión de una enfermedad cuando les prediqué por primera vez 
     la Buena Noticia. 
14 A pesar de que mi aspecto físico era una prueba para ustedes, no me desdeñaron 
     ni me despreciaron; todo lo contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, 
     como a Cristo Jesús. 
15 ¿Dónde está la alegría que sintieron entonces? Yo mismo puedo atestiguar que, de ser posible, 
     se habrían arrancado los ojos para dármelos. 
16 ¿Y ahora me he convertido en enemigo de ustedes por decirles la verdad? 
17 El interés que los otros demuestran por ustedes no es bueno: lo que quieren es separarlos de mí, 
     para que se interesen por ellos. 
18 Está bien interesarse por los demás, con tal que ese interés sea verdadero y para siempre, 
     y no sólo cuando yo estoy entre ustedes. 
19 ¡Hijos míos, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto hasta que Cristo 
     sea formado en ustedes! 
20 Ahora mismo desearía estar allí para hablarles de otra manera, 
     porque ya no sé cómo proceder con ustedes.

Gálatas 4,8-11: El peligro de recaer en la esclavitud de la Ley

8 Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, estaban al servicio de dioses que no lo son realmente. 
9 Pero ahora, que conocen a Dios  o mejor dicho, que son conocidos por él  
   ¿cómo es posible que se vuelvan otra vez a esos elementos sin fuerza ni valor, 
   para someterse nuevamente a ellos? 
10 ¡Observar los días, los meses, las estaciones y los años! 
11 Francamente, temo haber trabajado inútilmente por ustedes.

Gálatas 4,1-7: La filiación divina

1 Voy a ser más explícito: el heredero, mientras es menor de edad, 
   aunque sea propietario de todos sus bienes, en nada se diferencia de un esclavo. 
2 En efecto, hasta la edad fijada por su padre, está bajo la dependencia de sus tutores 
   y administradores. 
3 Así también nosotros, cuando éramos menores de edad, 
   estábamos sometidos a los elementos del mundo. 
4 Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, 
   nacido de una mujer y sujeto a la Ley, 
5 para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. 
6 Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, 
   que clama a Dios llamándolo: ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 
7 Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,23-29: El tiempo de la fe

3,23-29: El tiempo de la fe

23 Antes que llegara la fe, estábamos cautivos bajo la custodia de la Ley, 
     en espera de la fe que debía ser revelada. 
24 Así, la Ley fue nuestro preceptor hasta la llegada de Cristo, 
     para que fuéramos justificados por la fe. 
25 Y ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sometidos a un preceptor. 
26 Porque todos ustedes, por la fe, son hijos de Dios en Cristo Jesús, 
27 ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo. 
28 Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, 
     porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús. 
29 Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, 
     herederos en virtud de la promesa.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,19-22: El papel de la ley

3,19-22: El papel de la Ley

19 Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Ella fue añadida para multiplicar las transgresiones, 
     hasta que llegara el descendiente de Abraham, a quien estaba destinada la promesa; 
     y fue promulgada por ángeles, a través de un mediador. 
20 Pero no existe mediador cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo. 
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! 
     Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de comunicar la Vida, 
     ciertamente la justicia provendría de la Ley. 
22 Pero, de hecho, la Ley escrita sometió todo al pecado, para que la promesa se cumpla 
     en aquellos que creen, gracias a la fe en Jesucristo.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,15-18: La ley y la promesa

3,15-18: La Ley y la promesa

15 Hermanos, quiero ponerles un ejemplo de la vida cotidiana: 
     cuando un hombre hace un testamento en debida forma, nadie puede anularlo o agregarle nada. 
16 Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: 
     «y a los descendientes», como si se tratara de muchos, sino en singular: y a tu descendencia, 
     es decir, a Cristo. 
17 Ahora bien, les digo esto: la Ley promulgada cuatrocientos treinta años después, 
     no puede anular un testamento formalmente establecido por Dios, 
     dejando así sin efecto la promesa. 
18 Porque si la herencia se recibe en virtud de la Ley, ya no es en virtud de la promesa. 
     Y en realidad, Dios concedió su gracia a Abraham mediante una promesa.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,10-14: La ley, fuente de maldición

3,10-14: La Ley, fuente de maldición

10 En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están bajo una maldición, 
     porque dice la Escritura: Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito 
     en el libro de la Ley. 
11 Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. 
12 La Ley no depende de la fe, antes bien, el que observa sus preceptos vivirá por ellos. 
13 Cristo nos liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, 
     porque también está escrito: Maldito el que está colgado en el patíbulo. 
14 Y esto, para que la bendición de Abraham alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús, 
     y nosotros recibiéramos por la fe el Espíritu prometido.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,6-9: Los verdaderos hijos de Abraham

3,6-9: Los verdaderos hijos de Abraham

6 Es el caso de Abraham, que creyó en Dios, y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. 
7 Reconozcan, entonces, que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen fe. 
8 La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, 
   anticipó esta buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti serán bendecidas todas las naciones. 
9 De esa manera, los que creen son los que participan de la bendición de Abraham, el creyente.

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

1 Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, 
   ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? 
2 Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley 
   o por haber creído en la predicación? 
3 ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, 
   para acabar ahora en la carne? 
4 ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores? ¡Ojalá no haya sido en vano! 
5 Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes,    
   ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,15-21: El Evangelio de Pablo

2,15-21: El Evangelio de Pablo

15 Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores venidos del paganismo. 
16 Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, 
     sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo 
     y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley. 
17 Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos 
     pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser, 
18 porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido, 
     me declaro a mí mismo transgresor de la Ley. 
19 Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. 
     Yo estoy crucificado con Cristo, 
20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, 
     la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. 
21 Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley, Cristo ha muerto inútilmente.

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,11-14: El incidente de Antioquía

2,11-14: El incidente de Antioquía

11 Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. 
12 En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, 
     pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, 
     por temor a los partidarios de la circuncisión. 
13 Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. 
14 Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante 
     de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas 
     a los paganos a que vivan como los judíos?».

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,6-10: La decisión de los Apóstoles

2,6-10: La decisión de los Apóstoles

6 En cuanto a los dirigentes no me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción 
   de personas no me impusieron nada más. 
7 Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así 
   como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos. 
8 Porque el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, 
   me hizo también a mí Apóstol de los paganos. 
9 Por eso, Santiago, Cefas y Juan considerados como columnas de la Iglesia reconociendo el don que 
    me había sido acordado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, 
    para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos. 
10 Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres,
     lo que siempre he tratado de hacer.

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,1-5: La asamblea de Jerusalén

2,1-5: La asamblea de Jerusalén

1 Al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo a Tito.
2 Lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el Evangelio que predico entre 
   los paganos, en particular a los dirigentes, para asegurarme que no corría o no había corrido en 
   vano. 
3 Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo y era de origen pagano, fue obligado a circuncidarse, 
4 a pesar de los falsos hermanos que se habían infiltrado para coartar la libertad que tenemos 
   en Cristo Jesús y reducirnos a la esclavitud. 
5 Con todo, ni por un momento les hicimos concesiones, a fin de salvaguardar para ustedes 
   la verdad del Evangelio.

Carta de San Pablo a los Gálatas 1,18-24: Pablo en Jerusalén

1,18-24: Pablo en Jerusalén

18 Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. 
19 No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor. 
20 En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. 
21 Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. 
22 Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, 
23 sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, 
     ahora anuncia la fe que antes quería destruir». 
24 Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Carta de San Pablo a los Gálatas 1,10-17: La elección de Pablo

1,10-17: La elección de Pablo

10 ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme 
     con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. 
11 Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, 
     porque 
12 yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. 
13 Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: 
     cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, 
14 y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, 
     en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. 
15 Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, 
     se complació 
16 en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, 
     sin consultar a ningún hombre 
17 y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después 
     regresé a Damasco.

Carta de San Pablo a los Gálatas: 1,1-9: Saludo inicial, el único Evangelio de Cristo

1,1-6: Saludo inicial

1 Pablo, Apóstol  no de parte de hombres ni por la mediación de un hombre, 
   sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos  
2 y todos los hermanos que están conmigo, saludamos a las Iglesias de Galacia. 
3 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, 
4 que se entregó por nuestros pecados para librarnos de este mundo perverso, 
   conforme a la voluntad de Dios, nuestro Padre, 
5 a quien sea la gloria para siempre. Amén.

1,6-9: El único Evangelio de Cristo

6 Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, 
   para seguir otro evangelio. 
7 No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando 
   y quiere alterar el Evangelio de Cristo. 
8 Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto 
   del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado! 
9 Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto 
   del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!

viernes, 26 de febrero de 2021

SÁBADO DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Deuteronomio 26,16-19
Salmo 118: Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor
Mateo 5,43-48

Deuteronomio 26,16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones: Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho."

Salmo 118: Dichoso el que camina
en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones.
R.  Dichoso el que camina 
en la voluntad del Señor

Mateo 5,43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto."

miércoles, 24 de febrero de 2021

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Levítico 19,1-2.11-18
Salmo 18: Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida
Mateo 25,31-46

Levítico 19,1-2.11-18

El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""

Salmo 18,8.9.10.15:
Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

viernes, 19 de febrero de 2021

Juan 15,18-27: "Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán"

Jn 15,18-27

18 Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
19 Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino       que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
20 Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí,      
     también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
21 Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.
22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora su pecado no tiene 
     disculpa.
23 El que me odia, odia también a mi Padre.
24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro realizó, no tendrían pecado. Pero ahora las 
     han visto, y sin embargo, me odian a mí y a mi Padre,
25 para que se cumpla lo que está escrito en la Ley: Me han odiado sin motivo.
26 Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del 
     Padre, él dará testimonio de mí.
27 Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.