sábado, 29 de octubre de 2011

Domingo 31 del Tiempo Ordinario, A: , por Mons. Francisco Gonzalez, S.F.



Estamos en el trigésimo primer domingo del Tiempo Ordinario. La primera lectura (Mal. 1, 14.2, 2.8-10) nos presenta una situación de apatía por parte del pueblo. Ya pasó el exilio, ya han construido el templo, la comunidad ya está organizada y sin embargo Malaquías se queja, mejor dicho, Dios se queja por boca del profeta y se queja, en el comienzo del libro, en contra de los sacerdotes, porque "se han desviado de los caminos del Señor, porque ofrecen un culto que no es para la honra de Dios, porque su enseñanza no es correcta y porque han roto la alianza".

Más adelante hablará de otras situaciones que necesitan corrección, pero de momento, la advertencia es para los sacerdotes por su falta de fidelidad. ¿No tendríamos que extender dicha advertencia hoy en día a todos los involucrados en el apostolado? A veces hay quienes sueñan con "la construcción del templo" y se olvidan de la "construcción de la comunidad" o no le ponen tanto énfasis. Hay que trabajar para que en nuestra Iglesia, siempre y en todo lugar, lo determinante sea lo comunitario y testimonial por encima de lo clerical e institucional, o que por lo menos lo segundo no ahogue lo primero.

Cientos y cientos de años después de lo que nos presentaba la primera lectura, nos encontramos con Jesús (Mt. 23, 1-12) quien tiene palabras muy duras dirigidas a los líderes religiosos y expertos en la ley, a esos "que han ocupado el puesto de Moisés". Jesús describe lo que hacen dichos señores y les critica simple y llanamente, sin escatimar detalles de su ostentación jactanciosa, de su exhibicionismo social, de su legalismo e hipocresía religiosa. Jesús critica y condena la actuación de grupos dirigentes de aquellos días y de hoy que usan su posición y la autoridad de que disfrutan para sus propios intereses. No conviene olvidar, no debemos olvidar lo que nos dice el Señor: todos ustedes son hermanos.

Oí hace unos días una frase que tiene mucho sentido: "Sólo aprendemos cuando miramos a los demás". El que abusa su posición de autoridad, el que piensa solo en sí mismo, no aprende porque no dialoga, no escucha al hermano. ¿Cómo usamos la mucha o poca autoridad que nuestra posición nos depara? ¿Cómo ejercemos la autoridad en la casa, en la calle, en la iglesia, en la escuela, en el trabajo? ¿Imponemos sobre los demás cargas, estilos de vida que nosotros mismos rehusamos llevar? ¿Somos de los que enseñamos y no cumplimos?

El ejemplo de los sacerdotes del tiempo de Malaquías y el de los maestros de la Ley y fariseos del tiempo de Jesús merecen el profundo rechazo de Dios por su falta de fidelidad. En el extremo opuesto nos encontramos a Pablo (2º lectura), un auténtico apóstol. El siente tanta ternura por la comunidad que había establecido, que no solamente les trajo el Evangelio, sino que muy a gusto hubiera dado su vida por ellos, lo mismo que una madre hace por su hijo. No solamente les dió de lo que tenía, su predicación y cariño, sino que no quiso serles carga alguna y "trabajaba noche y día" para ganar su sustento. Eso sí que es ser apóstol.

Jesús que se describe a sí mismo como "manso y humilde de corazón" no tiene miedo en enfrentarse a la justicia y opresión, especialmente a la infidelidad de los que están llamados a ser líderes, algo que todos nosotros podemos aprender.

"Guarda mi alma en la paz, junto a tí, Señor".

viernes, 28 de octubre de 2011

Asoc. de la Sagrada Familia/ Carta a los parrocos (consagracion de los miembros de la Asociacion de la Sagrada Familia)



"Hagamos de cada hogar un Nazaret"
San José Manyanet (1834-1901)


.........(fecha)........

Estimado párroco:

Quiero agradecerle el interés mostrado por la pastoral familiar y la devoción a la Sagrada Familia al dar la bienvenida en su parroquia a la Asociación de la Sagrada Familia. Algunos miembros de su parroquia participaron el pasado .....(fecha)..... en el retiro de Adviento que tuvo lugar en ......(nombre de la parroquia o centro)..... para conocer mejor la espiritualidad de la Sagrada Familia. El retiro sirvió también para reflexionar sobre los problemas que amenazan y debilitan gravemente a nuestras familias (drogas, alcoholismo, juego, ausencia de valores e ideales, activismo, etc).

Algunos participantes mostraron gran interés en fortalecer sus lazos familiares a través de su consagración a Jesús, María y José. El ritual de la consagración se realiza una vez al año durante la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia. Por este motivo les dirigí a sus párrocos animándoles a estar disponibles en el servicio que usted requiera en una fiesta tan memorable.

Con esta carta le envío el ritual de la consagración para que pueda servirle de ayuda en la preparación de esta fiesta tan especial para las familias.

Que Dios bendiga su servicio a las familias de su parroquia. Si tiene alguna pregunta o comentario relacionado con la Asociación de la Sagrada Familia, por favor, no dude en comunicarse conmigo. Estoy a su disposición.

Suyo en Jesús, María y José



                   (Firma)
____________________________
...........Nombre y Apellido...........
.......Servicio que desempeña.......

Asoc. de la Sagrada Familia/ Carta a los parrocos (consagracion de los miembros de la asociación a la Sagrada Familia)

"Hagamos de cada hogar un Nazaret"
San José Manyanet (1833-1901)

.........(fecha)........

Estimado párroco:

En nombre de la Asociación de la Sagrada Familia quiero agradecerle el interés mostrado por la pastoral familiar y la devoción a la Sagrada Familia al dar la bienvenida en su parroquia a los

Coros de la Sagrada Familia (   )
Movimiento Familiar Nazareno (   )
Manyanet Solidario (   )

Algunos miembros de su parroquia participaron el pasado .....(fecha)..... en el retiro de Adviento que tuvo lugar en ......(nombre de la parroquia o centro)..... para conocer mejor la espiritualidad de la Sagrada Familia. El retiro sirvió también para reflexionar sobre los problemas que amenazan y debilitan gravemente a nuestras familias (drogas, alcoholismo, juego, ausencia de valores e ideales, activismo, etc).

Algunos participantes mostraron gran interés en fortalecer sus lazos familiares a través de su consagración a Jesús, María y José. El ritual de la consagración se realiza una vez al año durante la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia. Por este motivo les dirigí a sus párrocos animándoles a estar disponibles en el servicio que usted requiera en una fiesta tan memorable.

Con esta carta le envío el ritual de la consagración para que pueda servirle de ayuda en la preparación de esta fiesta tan especial para las familias.

Que Dios bendiga su servicio a las familias de su parroquia. Si tiene alguna pregunta o comentario, por favor, no dude en comunicarse conmigo. Estoy a su disposición.

Suyo en Jesús, María y José



                   (Firma)
____________________________
...........Nombre y Apellido...........
.......Servicio que desempeña.......

jueves, 27 de octubre de 2011

"La Nueva Evangelizacion requiere dulzura, respeto y recta razon" (Rino Fisichella)

El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Rino Fisichella, se ganó la ovación de las más de 200 personas que participaban en las VIII Jornadas de Teología de la Universidad Pontificia Comillas. Rino Fisichella presentó "una apologética positiva", que nada tiene que ver con la rancia apologética que trataba de imponer, en vez de ofrecer. La apologética de "una conducta vital irreprochable y creíble" de hombres y mujeres "tocados por Dios".
El arzobispo Fisichella comenzó precisando el nombre de su propio consejo pontificio, que, a su juicio, no debería llamarse de la nueva evangelización, sino de la "evangelización nueva". Porque evangelizar es "anunciar un mensaje con alegría", dado que "no es sólo el testimonio de un hecho histórico, sino también una fuerza creadora".

De ahí la recuperación del mismo término evangelización (antaño tachado de connotaciones protestantes). De hecho, en el Vaticano I sólo aparece una vez la palabra Evangelio. En cambio, en el Vaticano II, Evangelio se cita 157 veces, evangelizar, 18, y evangelización, 31.

Según Fisichella, la evangelización "es el primer deber del cristiano". Un deber al que no se puede renunciar "sin traicionar el bautismo". Y teniendo siempre en cuenta que "la eficacia de la evangelización no se agota en la predicación, sino en el testimonio: creer no es adhesión a una teoría, sino compromiso de vida y entrega personales".

"Llamados a dar razón de la fe"

Una vez sentado este principio, Fisichella abordó el segundo: "Los creyentes son llamados a dar razón de su fe", porque "la apología no es extraña a creer, pertenece al acto por el que se entra en la lógica de la fe".

Una lógica que, en las últimas décadas, "no parece haber apasionado mucho a los creyentes", que escaparon de la repetición de meras formulas de fe, a veces esclerotizadas, para caer, en la extravagancia de las innovaciones al intentar atraer al hombre contemporáneo. El punto medio evangelizador actual sería "permanecer fieles a los fundamentos y construir algo coherente que pueda ser comprendido por el hombre de hoy".

Es decir, una nueva apologética que, en la nueva evangelización, tiene que basarse en "la dulzura, el respeto y la recta conciencia", sin "recurrir a la arrogancia, al orgullo o a la superioridad respecto a otras doctrinas".

Una dulzura que, para Fisichella, es "sinónimo de mansedumbre" y de su correspondiente bienaventuranza. Un respeto entendido como "la capacidad de entender al interlocutor" y el sentido de la responsabilidad para "no atenuar la radicalidad del Evangelio ni limitar instrumentalmente sus contenidos". Y, por último, la recta conciencia o la coherencia vital o "una conducta vital irreprochable y creíble".

Ésta es la apologética de la nueva evangelización. "Una apologética positiva" o "presentación del acontecimiento cristiano como anuncio de una novedad esperada" y sin repetir los errores del pasado. Por ejemplo, sin caer en la trampa de reducirlo todo a "demostraciones", a la simple ratio sin fides.

De hecho, "el objetivo de la nueva apologética no es demostrar la existencia de Dios y la veracidad de la redención, sino de demostrar que sin su presencia y cercanía el hombre se transforma en un extraño para sí mismo y pierde incluso la alegría de vivir".

En el diálogo posterior, Fisichella ahondó en alguna de sus tesis y lo hizo con un peculiar sentido del humor, lo que, unido a la profundidad de su mensaje, le hizo ganarse las simpatías del auditorio, que le premió con una cerrada ovación.

Fuente: religiondigital.com

sábado, 22 de octubre de 2011

XIII Capitulo General de los Laicos fundados por San Francisco

El Capítulo General de la Orden Franciscana Seglar tendra lugar en Sao Paulo del 22 al 29 de octubre. La Orden Franciscana Seglar (OFS), fundada por san Francisco de Asís ha sido durante los últimos ochocientos años expresión del carisma franciscano en los diversos modos de vida secular en el mundo.
Cada tres años, celebra un Capítulo General que reune a representantes de los cinco continentes que animan la vida franciscana en sesenta y cinco países.

Su objetivo será examinar lo realizado por la Presidencia del Consejo Internacional (CIOFS) en relación a las conclusiones del Capítulo General 2008 que tuvo lugar en Hungría, particularmente en el ámbito de la formación, la comunicación, la Juventud Franciscana, la presencia y el testimonio de los franciscanos seglares en la sociedad y las acciones dirigidas a las nuevas presencias que emergen en más de cuarenta países alrededor del mundo.

Los participantes reflexionarán y deliberarán sobre el tema central Evangelizados para Evangelizar, y sobre cuestiones como Vocación específica para una misión particular y Construcción de un mundo fraterno y evangélico.

Habrá una mesa redonda con participación de seglares franciscanos de Guatemala, Haití, Ruanda, Brasil y Croacia, que ofrecerán su testimonio particular en los campos donde desarrollan su vivencia franciscana seglar.

Igualmente se tendrá la participación de franciscanos seglares que llevan a cabo la animación y guía de la Misión en China, que se realiza en ese país con el apoyo de la Presidencia del Consejo Internacional de la OFS.

Se escuchará igualmente la relación de una pareja canadiense que aportará su experiencia como matrimonio en el marco de la espiritualidad de la OFS.

En el Capítulo, se conocerá el resultado de la encuesta demográfica enviada a todos los países; el desarrollo de las Fraternidades Emergentes; se fijarán las líneas y los criterios para las finanzas del trienio sucesivo, y se dará a conocer el documento que ayudará a comprender el papel de los animadores fraternos de la OFS para la Juventud Franciscana (JuFra).

La Juventud Franciscana estará representada por seis consejeros internacionales que han sido elegidos para representar a las fraternidades de América Central, América del Sur, América del Norte, Europa, África, y Asia-Oceanía.

El 27 de octubre será una jornada en comunión con el Papa que, en Asís, se reunirá con los principales líderes religiosos del mundo, para seguir implorando por la paz, como veinticinco años atrás lo hiciera su predecesor el beato Juan Pablo II.

En la Casa Santa Fe, en São Paulo, todo está listo para recibir a los consejeros internacionales de este Capítulo, que junto a los colaboradores, traductores y algunos asistentes espirituales franciscanos, sumarán alrededor de 130 participantes.

Para seguir de cerca las novedades de este evento eclesial se puede visitar el portal del Consejo Internacional de Orden Franciscana Seglar en www.ciofs.org, donde las noticias estarán disponibles en castellano, francés, italiano e inglés o el de las diversas fraternidades nacionales.

viernes, 21 de octubre de 2011

"Si abusais del pobre, el clamara a mi y yo lo escuchare", por Mons. Francisco Gonzalez, S.F.

Estamos en el trigésimo domingo del Tiempo Ordinario. La primera lectura nos presenta unas leyes que se dan a la comunidad. Según los escrituristas son parte del llamado "Código de la Alianza" y con ellas Dios trata de recordar al pueblo cómo debe comportarse, especialmente en lo que se refiere a los extranjeros/inmigrantes y a los que carecen de amigos que les protejan. También les recuerda que no se puede ser usurero ni abusar de los que por circunstancias de la vida están bajo la merced de otros.

Jesús nos dice que no vino a abolir la ley, sino a perfeccionarla. Siendo eso verdad, ¿cómo puede gran parte de la sociedad del primer mundo justificar el pecado de la xenofobia y del racismo? ¿por qué se dan tantos casos donde el famoso dicho de la igualdad ante la ley es en realidad la gran desigualdad entre los que tienen y los que no tienen? ¿por qué en tantos ámbitos de nuestra sociedad, incluso en ambientes religiosos, seguimos inclinándonos ante "el poderoso caballero don dinero"?

Aunque Dios nos ama a todos sin medida, parece ser que es un tanto parcial en lo que se refiere a escuchar, según esta primera lectura: "Si maltratáis a los extranjeros, viudas y huérfanos, ellos clamarán a mí y yo los escucharé… Si abusáis del pobre, él clamará a mí, y yo le escucharé".

Pasemos al evangelio. Seiscientos trece mandamientos son muchos mandamientos. El judaísmo los dividía en 365 mandamientos negativos y 248 positivos. Un maestro de la Ley pregunta a Jesús: "De todos esos 613 mandamientos ¿cuál es el principal?"

La respuesta de Jesús, me imagino que se la sabían todos: "Amar a Dios sobre todas las cosas y con todas nuestras potencias". Estoy seguro también de que no esperaban lo que Jesús añadió: "Pero hay otro semejante a éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo". Y todavía fue más lejos, pues les aseguró que todos los mandatos y prohibiciones, que todo lo enseñado por los profetas estaba fundamentado en estos DOS mandamientos que no se podían separar, o cumplían los dos o no cumplían ninguno.

Algunos afirman que nuestra espiritualidad tiene dos direcciones, una vertical, o sea, hacia Dios y la otra horizontal, o sea, hacia los hermanos y hermanas. Yo me atrevería a decir que hay una sola dirección, la del amor.

El amor está en el centro de toda nuestra vida, si la queremos llamar vida. Toda actividad, y de una forma especial en la Iglesia, tiene que estar motivada por el amor a Dios y al prójimo, ya sea el culto, la evangelización, los programas educacionales y sociales, la construcción de edificios, el uso de la técnica moderna, todo de acuerdo con el amor, de lo contrario hasta la justicia desaparece y entonces "ellos clamarán a mí, dice el Señor, y yo les escucharé porque soy compasivo".

Pablo (2º lectura) abre su corazón en esta carta, posiblemente el primer escrito del Nuevo Testamento. Aunque tiene el toque escatológico, la segunda venida de Cristo, les habla de la conversión que experimentaron, de la fidelidad a la Palabra que recibieron, del buen ejemplo que son para los demás, incluso en medio de las dificultades del ambiente y del rechazo de otras fuerzas religiosas. Hay mucho que aprender de esta comunidad de Tesalónica.

"Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza".

sábado, 1 de octubre de 2011

Domingo de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A, por Mons. Francisco González, S.F.,



Entramos en el mes de octubre que en muchos lugares hay una dedicación especial a recitar el santo rosario, que San Pío V definió así: El rosario o salterio de la bienaventurada Virgen María es un modo piadosísimo de oración y plegaria a Dios, modo fácil al alcance de todos, que consiste en alabar a la santísima Virgen repitiendo el saludo angélico por ciento cincuenta veces, tantas cuantos son los salmos del salterio de David, (desde el Beato Juan Pablo II son doscientas veces), interponiendo entre cada decena la oración del Señor, con determinadas meditaciones que ilustran la vida entera de Nuestro Señor Jesucristo (Aquilino de Pedro). En este momento de Nueva Evangelización, esta devoción adquiere valor.

En lo que se refiere a la liturgia de la Palabra para este XXVII domingo del Tiempo Ordinario comenzamos con el profeta Isaías que con un poema o canto expresa los sentimientos de Dios hacia el Pueblo de Israel, su viña, cómo Dios ha hecho todo lo posible por su Pueblo, su viña, su esposa, y éste le responde no con unos racimos dulces para un vino delicioso, sino dando agrazones, esos racimillos que nunca maduran, asesinatos y lamentos en vez de derecho y justicia, por lo cual la va a cortar y tal vez plantar algo distinto, aunque siempre con una apertura al cambio del pueblo, pues el profeta lo que canta en nombre del dueño, de Dios, es un canto de amor, y con el amor siempre hay esperanza.

El evangelio continúa siendo el de Mateo, el mismo capítulo del domingo pasado, que nos habla del ministerio de Jesús en Jerusalén. La parábola toma el mismo tema de la primera lectura y nos cuenta como un hombre, dueño de una gran propiedad que planta una viña y la dota de todo lo necesario para que produzca su fruto. Y así la arrendó a unos labradores. Cuando llegó el tiempo de la vendimia mandó a sus criados para recoger lo que le pertenecía de la cosecha. Los labradores, no sólo no les dieron nada del fruto, sino que los recibieron con golpes, pedradas, e incluso mataron a uno. Lo mismo sucedió con el segundo grupo, pues cuando el dueño mandó a su hijo, ellos lo sacaron de la propiedad y lo mataron para que la herencia no pasara a nadie más, sino a ellos.

La parábola está dirigida al mismo grupo de la anterior: sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, o sea, eclesiásticos y autoridades. Les habla de todo lo que el dueño (Dios), ha hecho por la viña (el pueblo elegido), y de quien espera el fruto de acuerdo con lo que ha invertido. Ese pueblo, en manos de los líderes religiosos y autoridades está dando fruto pero los responsables no quieren que nada de eso sea para la gloria de Dios y la salvación de todos, y tan contrarios son que cuando el dueño envía sus siervos para recibir su parte, se deshacen de ellos, incluso del hijo.

Jesús no se contenta con la historieta que les ha contado, les exige que ellos se involucren y así les pregunta: ¿Qué piensan hará el dueño cuando venga a la viña y se encuentre con los labradores? Los oyentes, tal vez sin pensarlo mucho, y porque la respuesta era obvia, dijeron: "Los hará morir de mala muerte a esos malvados... además arrendará la viña a otros que le den la parte del fruto que le corresponde".

Es muy posible que inmediatamente se dieron cuenta que con dicha respuesta se condenaban a sí mismos y así buscan cómo deshacerse del impertinente, del que les saca los colores delante de la gente, del que les avergüenza ante sus seguidores.

Pero no solamente ellos se avergüenzan, también nosotros porque Jesús les dice que el reino de los cielos se les quitará y será dado a un pueblo que de fruto. Como muchos nos creemos ser ese nuevo pueblo, cabe la pregunta: ¿Estamos dando ese fruto? Más aún: ¿Somos responsables de la muerte de los profetas que nos visitan?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Domingo 25 del Tiempo Ordinario, Año A: "Si pero no".

Domingo 26 del Tiempo Ordinario, año A, por Mons. Francisco González, S.F.



Otro domingo más y de nuevo estamos con el profeta Ezequiel. La lectura de este pasaje me recuerda al comediante Flip Wilson, quien hizo famosa la frase: “The devil made me do it”. El profeta nos recuerda que el ser humano es libre, algo que le puede traer gloria y honor, pero también dificultades pues al ser libre es responsable del bien y del mal que hace.

La responsabilidad personal. Cada uno es protagonista de su vida. Dios llama a todos a la salvación, unos la aceptan cumpliendo lo establecido y otros responden en forma negativa. Ni los ángeles lo salvan, ni los demonios lo condenan. La elección de vida o muerte está en cada uno.

El santo evangelio está tomado, como en la mayoría de los domingos de este año, de san Mateo. El comienzo de este capítulo nos presenta a Jesús entrando en Jerusalén, y así comienza su última semana aquí en la tierra. Es una semana dura, de constante confrontación con el Templo y los líderes del pueblo. Hoy son cuatro versículos y en ellos Jesús se dirige, no a sus discípulos o apóstoles, sino a los sumos sacerdotes.

Sumos sacerdotes, jerarquía sacerdotal, los que sólo podían entrar en el Santo de los Santos del Templo y en raras ocasiones. Son los profesionales de la religión y la santidad. Los ancianos son los gobernadores del pueblo. A estos dos grupos, la crema de la religiosidad y la autoridad, se enfrenta Jesús. Unos son los profesionales de la adoración y alabanza a Dios, y los otros son los que en nombre del Señor gobiernan a su pueblo.

A este grupo Jesús les habla del padre con dos hijos a los que pide que vayan a trabajar a la viña. El primero dice que no, pero después se arrepiente y va, y el segundo dice que sí, que ya va para la viña, pero nunca llega. Jesús pregunta a su audiencia: ¿cuál de los dos hizo la voluntad del padre?

La respuesta de los oyentes fue correcta. Y ahora Jesús viene con la puntilla. Mirándoles les dice: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”.

Con frecuencia, los clérigos nos subimos al púlpito y desde allí impartimos religiosidad y autoridad. Nos sentamos en sillas que en ocasiones son verdaderos tronos, presidimos, ordenamos, se nos sirve y nadie más habla. Este domingo alguien nos habla muy directamente y nos recuerda todas nuestras firmas sobre el altar consagrado, nuestras múltiples profesiones de fe, nuestra cercanía al altar, al púlpito y al sagrario. Somos profesionales y usamos la palabra correcta. La pregunta es: ¿La cumplimos? ¿Es posible que haya muchos que vayan por delante de nosotros en el camino del Reino? ¿Quiénes son? ¿Drogadictos... prostitutas... enfermos del SIDA... borrachos...?

Es fácil caer en las redes del deseo de poder, del prestigio, de la fama, del lujo aunque sea bajo la excusa del culto, de la comida bien servida, de los premios de una clase u otra. Nuestros estudios nos han abierto un gran conocimiento acerca de la persona de Cristo, ¿pero le conocemos personalmente?

Tal vez, el ver quien va primero o por delante de uno, o más bien si yo voy a la velocidad que Dios me ha señalado, pues al señalarme esa velocidad me ha dado todo lo necesario para mantenerla. Cada uno es responsable y debe usar la libertad para buscar la verdad, para hacer lo correcto, para agradar al Padre que nos pide nuestra ayuda para trabajar la viña. No es suficiente decirle que sí, es necesario que vayamos. No es suficiente recitar, cantar o proclamar en voz más o menos alta nuestra fe, es cuestión de vivirla desde lo más profundo del corazón.

La consolación para este nuestro Pueblo de Dios es que nos ha mandado infinidad de buenos, comprometidos, felices, generosos, competentes sacerdotes consagrados a él, y dados a su pueblo, dispuestos a morir, no sólo una vez si no mil, si fuera necesario para bien de la comunidad y gloria del que nos ha llamado a la vida, nos ha congregado como su familia (Padrenuestro), nos ha salvado por su amor, colgado en la cruz y vuelto a la vida.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Domingo 24 del Tiempo Ordinario, año A, por Mons. Francisco González, S.F.



La primera lectura para este domingo 24 del Tiempo Ordinario está tomada del libro de la Sabiduría de Ben Sira, mayormente conocido como Eclesiástico, nombre que le viene por haber sido leído con mucha frecuencia en la Iglesia primitiva, o sea en la asamblea.

Esta primera lectura y el santo evangelio de este domingo tienen mucho que ver con algo que es clave para la buena salud de las relaciones humanas, tanto individuales como a nivel comunitario, ya sea entre familias, países, etnias: el perdón, en su doble pendiente, pedirlo y darlo para luchar en contra de las peleas y rencores.

El autor atribuye tanto la ira como el rencor al pecador, eso es lo que lleva en su interior. Todo lo contrario de lo que Dios quiere y aprueba. Tanto el sabio como el religioso buscan la reconciliación, y sugiere acordarse de los mandamientos y de la alianza. En contra del odio, rencor, venganza y ofensa, cuyas consecuencias son muerte y corrupción se ofrece perdón, compasión. Todo lo contrario a aquella ley del talión: ojo por ojo y diente por diente, que nos llevaría a un mundo de ciegos y en necesidad de dentadura postiza.

Continuamos en el discurso eclesial o comunitario del domingo pasado. Como indica el título está dirigido a la comunidad, no a los extraños. Pedro, consciente de que todo ser humano tiene sus límites, hace una pregunta sobre los límites o número, aunque sea aproximado, de las veces que debemos perdonar al hermano que nos ofende. El número que ofrece él se puede considerar como bastante generoso y Jesús le responde con una parábola, y así el que quiera entender que entienda y el que no, él/ella se lo pierde.

Un súbdito debe al rey unos 100 millones de denarios (un denario es el jornal de un día de trabajo). El súbdito no tiene para pagar la deuda y el rey manda venderlo, junto con toda su familia y posesiones. El trabajador pide misericordia, y cosa insólita, el rey se compadece y le perdona la deuda.

Al salir de la presencia del rey se encuentra con un compañero que le debe 100 denarios, y aunque le promete que se los pagará y le pide tiempo y perdón, el que había recibido la cancelación de la deuda por parte del rey, ahora se vuelve violento, casi lo ahoga y lo hace encarcelar. Menos mal que los compañeros no quisieron ser cómplices y avisaron al rey, quien inmediatamente lo entregó a la justicia para que recibiera el castigo merecido, una especie de cadena perpetua pues nunca podría pagar la deuda que tenía con el rey.

A esas siete veces siete de Pedro, Jesús le responde con un setenta veces siete. Ambos números tienen un significado simbólico, indicando una cifra generosa, siendo mucho más generosa la de Cristo, como indicando sin límite alguno, no sólo esas 460 veces que indica el número.

Durante la visita del Papa a Madrid se levantaron en el Parque del Retiro unos doscientos confesionarios. Hace unas pocas semanas la Renovación Carismática de la Arquidiócesis celebró su VIII Congreso se confesaron, unas cuatrocientas personas. Ya llevamos varios años que los miércoles de Cuaresma, todas las iglesias de la arquidiócesis están abiertas para el que se quiera confesar. Mucha gente se confiesa, pide perdón a Dios. Pero no nos olvidemos que el pedir perdón y perdonar es también algo profundamente humano, genera paz y no sólo entre personas, sino en uno mismo. Las víctimas, sean de la clase que sea, nunca alcanzarán paz interior y liberación hasta que perdonen. La justicia seguirá su curso, pero el perdón es indispensable para la sanación.

Necesitamos no sólo perdonar a otros, sino perdonarnos a nosotros mismos por nuestras debilidades después de un arrepentimiento sincero. Deberemos pedir perdón a todos esos pobres, hambrientos, rechazados, olvidados que no tienen para vivir, porque la compasión y solidaridad hacia ellos todavía no se la mostramos, aunque la virtud de la justicia nos lo está exigiendo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Domingo 23 del Tiempo Ordinario, año A, por Mons. Francisco Gonzalez, S.F.




En la primera lectura leemos tres versículos del capítulo 33. Ezequiel es un profeta muy preocupado por la ética. En este momento se enfatiza la misión del centinela o vigía, indispensable en momentos de crisis, de ataques militares, de peleas tribales. El vigía hace lo que el nombre indica, está alerta por si viene alguien, el enemigo y como buen centinela identifica si es amigo o enemigo. Mientras el vigilante bueno vigila, los demás pueden descansar, trabajar, comer, disfrutar, etcétera. Cuando el centinela suena la alarma todo el mundo deja todo para defender la ciudad, la casa o lo que desea.

El profeta ha sido encargado por Dios para cumplir con este ministerio. Lo que diga el Señor lo ha de proclamar. Si el Señor le indica la mala conducta del individuo o del pueblo y el profeta no se lo comunica, el malvado morirá, pero le pedirá cuentas al profeta. Si el profeta corrige al malvado y éste no hace caso, también morirá y el profeta se habrá salvado.

Hace unos días cuando el Papa visitó Madrid, días antes algunos grupos escribieron al fiscal general del Estado para que examinara los discursos que haría el Papa en caso que “se metiera contra el Estado o los derechos de los ciudadanos". Estos derechos, me imagino se referían al aborto, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la eutanasia, el suicidio asistido y otros. El profeta no puede callarse lo que viene de Dios que es muy anterior al mismo estado, y aunque respetando los derechos de la gente, también hay que proclamar la verdad.

Es importante recordar que no todo lo que es legal es también moral, y el hecho de que mucha gente actúe de una misma forma no necesariamente cambia la esencia del acto, pues por muchos que fumen no hace saludable el tabaco, y porque haya muchos hombres que golpeen a sus esposas o compañeras, no hace de la violencia doméstica una virtud, y los 65 millones de víctimas del comunismo en China, o los 20 millones de Rusia y los 6 millones de judíos que fueron exterminados por las autoridades de sus países, no legitima el exterminio.

El profeta promueve una secuencia cuando actúa como vigía: critica el pecado, anuncia que es camino hacia el castigo, aunque con la conversión se llega al perdón de Dios.

El evangelio es parte del discurso eclesial o comunitario de Jesús según Mateo, llamado así porque habla de las normas necesarias para el bien de la comunidad cristiana. Comienza con la corrección del pecador que se ha de hacer primero en privado, si no hay resultado se invita a uno o dos testigos. Ante un resultado negativo, se le confía a la comunidad, y ante la obstinación se le trata como a un pagano, o sea, el pecador se está excluyendo del grupo a sí mismo.

Concluye el pasaje con algo que también nos debe hacer pensar a todos, y tal vez de una más profunda a los que gozan de autoridad en la Iglesia. Esa frase de Jesús: “Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Hay infinidad de reuniones comenzando por la más sagrada, la Santa Eucaristía y seguida por otras celebraciones sacramentales, paralitúrgias, devocionales, religiosidad popular, grupos de oración, etc.: ¿nos reunimos en el nombre del Señor?

Algo hay que hacer y pronto ya que existen indicaciones negativas que sugieren la necesidad de un examen para encontrar la forma que ayude a la gente a salir de la iglesia los domingos y en otras ocasiones, mejor de cómo entraron. Estamos en medio de la Nueva Evangelización, parte de la cual es el entusiasmo, y eso parece que todavía es un sueño bonito, no una realidad presente.

Ojalá todo católico que asiste a la Santa Misa viva la experiencia de la presencia real de Jesús en el altar, en la boca al recibir la sagrada comunión, y también en el corazón, pues bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios, reinará la paz en los mismos, y cumpliremos ese “hacer en memoria de mí, estando reunidos en su nombre”.

sábado, 27 de agosto de 2011

Domingo 22 del Tiempo Ordinario A, por Mons. Francisco González, S.F.

Jeremias 20,7-9
Salmo 62
Romanos 12,1-2
Mateo 16, 12-27

Los dos últimos domingos la primera lectura nos la daba el profeta Isaías. Este domingo nos toca leer de otro gran profeta, Jeremías, el profeta incomprendido y perseguido. Leemos hoy una de las confesiones que hace el profeta y que nos da una muestra de lo que hay en su corazón, la confusión de sentimientos que bullen en su interior.

Reconoce en el Señor como a un gran y poderoso seductor, y que ha caído bajo su encantamiento, aunque todo ello le trae la risa y burla de parte del pueblo. Por eso hay una rebelión en su alma y quiere abandonar esa misión del Señor y dice que “ya no pensará más en él, no hablará más de él”.

Sin embargo, el profeta siente como un fuego dentro de sí mismo que no le permite callarse, pues el pueblo continúa buscando dioses a su medida, siguen buscando sus propios dioses, y eso no lo puede permitir el profeta, sigue predicando, a pesar de las consecuencias adversas para él, y lo hace porque Dios se lo pide, porque, como dice al principio de la lectura, se ha dejado seducir por el Señor.
Si al hablar de rechazo y burla nos referíamos al profeta Jeremías, aún más le sucederá a Jesús. El Divino Maestro lleva tiempo predicando, y no sólo predicando ha hecho cosas maravillosas como la multiplicación de panes y peces, sanación de la hija de la cananea, calma la tempestad, da vista a ciegos y el poder de oír a un mudo, incluso los enfermos que simplemente llegaban a rozar el manto de Jesús quedaban sanados. Todo lo cual hace que sus discípulos, y en particular sus inmediatos colaboradores, los apóstoles, se sientan eufóricos, están arropados por un Mesías poderoso, no hay duda de lo que ellos pueden esperar, como si no hubiera límites para su futuro, un futuro de gloria y poder.

Visto lo cual Jesús tiene que bajarlos de lo alto y hacer que pisen el suelo y les advierte que él debe ir a Jerusalén, la capital, el centro del poder religioso, civil y militar, pero no sube a la ciudad para sentarse en algún trono, sino que allí “tiene que sufrir mucho por causa de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas o maestros de la Ley. Estos llegarán a matarlo, pero el Padre lo resucitará."

Una vez más Pedro habla y habla en contra de lo que Jesús les informa que tiene que hacer. A Pedro y los demás se les cae el cielo encima, o tal vez se abre la tierra y se traga todas sus ilusiones de grandeza y poderío. No puede pensar en un Mesías que hace milagros y habla con tanta verdad, lo cuelguen de la cruz.

Jesús critica la actitud de Pedro. Ya lo hemos visto anteriormente, cuando Pedro se fija en el Señor puede caminar sobre las aguas, cuando se centra en sí mismo y mira al peligro es cuando se hunde. Ahora se decide pensar como los hombres y no mirar la voluntad de Dios, convirtiéndose en otro Satanás, en un impedimento para que Jesús cumpla con su misión.

También conviene anotar quienes son los enemigos de Jesús en Jerusalén. ¿Quiénes lo van a colgar? Los ancianos, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley, o sea que los encargados de defender, interpretar y ser ejemplos de lo que Dios ha revelado, van a ejecutar al Hijo Único de ese mismo Dios.

¡Lo que son las cosas! Jesús añade, por si no se han dado por entendidos Pedro y compañeros: "El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por mi causa la conservará”.

Cuanta razón tenía el Señor. De todos es conocido el mártir y arzobispo Romero. Sí, perdió su vida, mejor dicho, se la quitaron los encargados del orden y la justicia, pero como él había anunciado, que si moría se encarnaría en su pueblo, así ha sucedido.

Jesús, y sus seguidores, como dice Pagola, no suben a la cruz como derrotados, sino como portadores de esperanza.

sábado, 13 de agosto de 2011

Etimologia de la palabra "Matrimonio" segun el Libro de las Siete Partidas de Alfonso X, el Sabio.

Ley 2: Matris y munium son dos palabras del latín de que tomó nombre matrimonio, que quiere tanto decir en romance como oficio de madre. Y la razón de por qué llaman matrimonio al casamiento y no patrimonio es esta: porque la madre sufre mayores trabajos con los hijos que no el padre, pues comoquiera que el padre los engendre, la madre sufre gran embargo con ellos mientras que los trae en el vientre, y sufre muy grandes dolores cuando ha de parir y después que son nacidos, lleva muy grandes trabajos en criarlos ella por sí misma, y además de esto, porque los hijos, mientras que son pequeños, más necesitan la ayuda de la madre que del padre. Y porque todas estas razones sobredichas caen a la madre hacer y no al padre, por ello es llamado matrimonio y no patrimonio.
Alfonso X, el Sabio, Partida Cuarta, Libro de las Partidas o de las Leyes (1256-1265)

Significado de las velas de la unidad (unity candles)

Este rito forma parte de la liturgia del sacramento del matrimonio en muchas parroquias católicas de Nuevo Mexico (USA). Tiene lugar después de la entrega de los anillos y antes de las intercesiones o peticiones.


















Las velas de la unidad son tres velas, dos pequeñas y una grande que ocupa el lugar central. Se colocan (sin encenderse) sobre el altar antes del comienzo de la ceremonia.
















Después de la entrega de los anillos, o del rito del lazo si lo hubiere, se invita a los padres del novio y de la novia a que se aproximen al altar. Una vez frente al altar encienden las velas pequeñas de la unidad. Las velas pequeñas, que son dos y están a la derecha e izquierda de la vela grande, representan a la familia del novio y a la familia de la novia.

Entonces, se invita a los padres a situarse a un lado del altar y se llama a los novios para que se aproximen al altar. Una vez frente al altar, el novio toma la vela pequeña que han encendido sus padres y la novia toma la otra vela que han encendido los suyos y, al mismo tiempo, encienden la vela grande.
















La vela grande significa la unidad del matrimonio, dos personas que son una, y la unidad de dos familias que a través de sus hijos se convierten en una familia.

Este rito es muy apreciado por los novios y familias que lo piden. A menudo escuchamos que el marido y la mujer forman una nueva familia, favoreciéndose la idea de que esta nueva familia es independiente y libre de otras ataduras familiares. Esto es muy necesario en culturas donde los lazos familiares del novio y de la novia pueden llegar a asfixiar la autonomia que necesitan para crecer como esposos.

En otras culturas, ocurre exactemente lo opuesto. Se da tanta importancia a la independencia de los novios que los padres, abuelos, hermanos y hermanas, se comportan más como amigos de los esposos que como auténtica familia. En este contexto, el rito de las velas de la unidad inspira a una relación de familia entre el matrimonio y sus parientes.

jueves, 11 de agosto de 2011

Significado del palio

























El término palio tiene diferentes acepciones. En la antigua Grecia, era un manto con el que cubrían el resto de sus vestiduras hombres y mujeres, que se sujetaba en el pecho con una hebilla o un broche.

En la liturgia católica, es la insignia pontifical que el Papa otorga a los Arzobispos y a algunos Obispos, y que consiste en una especie de faja de color blanco con cruces negras y que pende desde los hombros sobre el pecho y puede llegar hasta la altura de las rodillas.

Esta prenda, desde la entronización como Sumo Pontífice de Juan Pablo I, ha pasado a ser el emblema personal de la dignidad del Santo Padre, una vez que en el Vaticano se ha prescindido del uso personal de la triple tiara representativa de la suma de poderes temporal y espiritual, uso que sólo pervive en las representaciones heráldicas.















































PALIO PROCESIONAL

El palio procesional, que es un elemento litúrgico de origen bizantino, y que recibe su nombre, por extensión, del manto heleno antes mencionado, puesto que es una especie de dosel, generalmente de seda suntuosamente bordada, colocado sobre cuatro o más varas; en teoría, lo apropiado es que estas varas sean doce, representativas de los Apóstoles, y el portarlas se considera un privilegio reservado en ciertas solemnidades a personajes de gran relieve religioso, civil o militar.

Se utiliza en las procesiones cubriendo al sacerdote que porta el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, normalmente en custodia u otro tipo de ostensorio, y también era frecuente su utilización acogiendo a Papas y Reyes.

La altura del palio, a veces realzada por la incorporación de penachos con plumas de vistosa policromía en los ángulos de las esquinas, permitía que las multitudes se percatasen con tiempo suficiente de que el Santísimo, o el personaje recibido bajo ese dosel ambulante, se acercaba al punto donde se encontraban los espectadores, además de conferir extraordinaria solemnidad a los desfiles procesionales, pues su paso ha de resultar forzosamente lento.



































































Fuente: http://blogdeheraldica.blogspot.com/

El significado del incienso

INCENSARIO O TURIBULO


















La palabra “incienso” procede del latín "incendere" que significa "encender". Esta palabra latina da lugar al termino "incensario" (el instrumento metálico para incensar); por otra parte, la raíz griega "tus", que también significa incienso, explica la palabra "turíbulo" (incensario) y "turiferario" (el que lo lleva).

El incienso es una resina (secrecion organica producida por muchas plantas y árboles) que produce un agradable aroma al arder.

El incienso se da sobre todo en el Oriente. Desde muy antiguo en Egipto, antes que llegaran los israelitas, se usaba en ceremonias religiosas por su simbolismo de perfume y fiesta, signo de honor y respeto o de sacrificio a los dioses.

En torno al Arca de la Alianza, pero sobre todo el templo de Jerusalén, era clásico el rito del incienso (Ex.30). La reina de Sabá trajo entre otros regalos gran cantidad de aromas a Salomón (1R.10).

Los cristianos introducen el incienso en sus celebraciones a partir del siglo IV, cuando se consideró superado el peligro de confusión con los ritos idolátricos del culto romano.

Actualmente se inciensa en la misa, cuando se quiere resaltar la festividad del día:
  •  el altar,
  • las imágenes de la Cruz
  • las imagenes de la Virgen,
  • el libro del evangelio,
  • las ofrendas sobre el altar,
  • los ministros y el pueblo cristiano en el ofertorio,
  • el Santísimo después de la consagración o en la celebraciones de culto eucarístico.
Con ello se quiere significar a veces un gesto de honor:
  • al Santísimo,
  • al cuerpo del difunto en las exequias,
  • o un símbolo de ofrenda sacrificial (en el ofertorio, tanto el pan y el vino como las personas).

miércoles, 10 de agosto de 2011

Historia y significado de la Cruz de Caravaca o Vera Cruz
























La historia de la Cruz de Caravaca tiene su origen en el pueblo de Caravaca de la Cruz, situado a 63 Km de Murcia, España, y en ella se mezcla la historia oficial con leyendas que aportan matices mágicos y religiosos al mismo tiempo.

El nombre oficial con el que se denomina a la reliquia es el de Vera Cruz. Ya desde la Edad Media se la conoce como la Vera Cruz de Caravaca, es decir, la verdadera cruz. Se trata de un lignum crucis: fragmento de la cruz en la que Jesucristo fue crucificado. El título de Vera Cruz solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV por santa Elena, madre del emperador Constantino.

Cruz patriarcal

La Cruz de Caravaca es una cruz de las llamadas patriarcales, compuestas de un pie y dos travesaños paralelos y desiguales que forman cuatro brazos. Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cms) y de 17 cms de alto con la apariencia de un pectoral grande.

Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de Jerusalén después de haber sido conquistada a los musulmanes en la Primera Gran Cruzada (1099). Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.

La historia oficial

La aparición de la Cruz en Caravaca acontece en la época de la incorporación del reino taifa de Murcia a la soberanía cristiana. La cruz en Caravaca inspiró al nacimiento de las órdenes militares para luchar por la reconquista.

Los cristianos que llegaban a tierras murcianas se sentían tocados y cobijados por una fuerza sagrada. De ahí que muchos liberados del cautiverio acudieran a depositar sus cadenas, como exvotos, a la pequeña capilla interior de la fortaleza, en donde custodiaba la Cruz la Orden militar encargada del Castillo.

La Orden Militar de los Templarios fue la primera que custodió y defendió el castillo y la Cruz, después de unos años de posesión directa por las tropas castellanas. El Temple venía con las huestes de Jaime I de Aragón que ayudó a su yerno Alfonso el Sabio a someter la rebeldía. El rey Aragonés, educado por la Orden de los Templarios, le otorgó casa y huerto en Murcia. Después, el rey Alfonso le donó el territorio caravaqueño. Los templarios estuvieron en Caravaca unos 46 años. Desaparecido el Temple, Alfonso XI ofrecio la custodia de la reliquia a la Orden de Santiago (1344), la permaneció en Caravaca hasta la abolición de todas las Ordenes en 1868.

Reconocimiento de la reliquia
por parte de la Iglesia

Desde época muy temprana hay un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia hacia la Cruz de Caravaca: la bula del Papa Clemente VII (1392), el decreto de Clemente VIII (1597), el de Paulo V (1606), las bulas de los Papas Alejandro VIII (1690) y Clemente XI (1705). En 1736 se concede a la Cruz el culto de latría. Léon XIII, en el 4 de diciembre de 1893, ratifica los mismos privilegios de los siglos XV y XVII.

La leyenda de la aparición
según la tradicion local

Según la tradición, la Vera Cruz se apareció en el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232 y allí se venera desde el siglo XIII cuando tuvieron lugar las primeras peregrinaciones. Por aquellas fechas reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por Ibn-Hud. Es, pues, en territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.

La tradición local más popularizada narra que en 1231, se encontraba el rey almohade de Valencia y Murcia, Ceyt-Abu-Ceyt, en sus posesiones de Caravaca. Interrogó a los cristianos que tenía prisioneros para conocer los oficios que ejercían, con el fin de ocuparles en consonancia con sus habilidades. Entre ellos estaba el sacerdote Ginés Pérez Chirinos quien, en labores de misionero, había llegado desde Cuenca a tierras sarracenas para predicar el Evangelio. El padre Ginés contestó que su oficio era el de decir la misa. El rey moro quiso conocer cómo era tal cosa. Entonces, se mandaron traer los correspondientes ornamentos desde Cuenca y el 3 de mayo de 1232, en la sala noble de la fortaleza, el sacerdote comenzó la liturgia. Sin embargo, al poco de iniciarla hubo de detenerse explicando que le era imposible continuar pues faltaba en el altar un elemento imprescindible: un crucifijo.

En ese momento, por una ventana de la estancia, dos ángeles descendieron desde el cielo y depositaron una cruz de doble brazo en el altar. El sacerdote pudo entonces continuar con la celebración de la misa y, ante tal maravilla, Abu-Ceyt (junto con los miembros presentes de su Corte) se convirtió al cristianismo. Después se comprobó que la cruz aparecida era el pectoral del obispo Roberto, primer patriarca de Jerusalén, confeccionado con la madera de la Cruz donde muríó Jesucristo.

Los documentos originales sobre el milagro han desaparecido. Existe el testimonio Fray Gil, cronista de San Fernando, a quien le acompañó en la visita que el santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en Caravaca, Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro testimonio de D. Antonio de Oncala, canónigo de Avila, que murió en 1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de Caravaca. Todos los relatos coinciden en lo esencial.





















martes, 9 de agosto de 2011

LAS CAPILLAS DE LA SAGRADA FAMILIA, por Xavier Aymerich
























Todos tenemos en la mente estas cajitas de madera, con una imagen de Jesús, María y José en su interior, con un cristal delante para protegerla pero a la vez permitir la visión, y con una asa para poder ser transportadas. Sabemos que la tradición de los "coros" de la Sagrada Familia está muy arraigada en Catalunya.

No es fácil retroceder en la historia para encontrar el origen. De hecho, consta desde muy antiguo la tradición de estas capillas, no sólo de la Sagrada Familia, sino de imágenes diversas de la Virgen o los santos, que iban pasando de casa en casa como una forma de devoción y de oración.

Lo cierto es que el papa León XIII instituyó en 1892 la Asociación de la Sagrada Familia, para promover entre las familias el culto a la Sagrada Familia de Nazaret y tomarla por modelo de virtudes en las propias casas. Esta asociación difundió todo tipo de imágenes y estampas de la Sagrada Familia para tener en un lugar visible de las casas particulares, y facilitar la oración en familia, entre ellas, evidentemente, nuestras capillas.

En esta línea se promovió pocos años después la Visita Mensual Domiciliaria, que organizaba la circulación de las capillas en "coros" de varias familias, con una "celadora" responsable.

Hay que mencionar también el papel que tuvieron en nuestra casa los Hijos de la Sagrada Familia, congregación fundada por san José Manyanet, el carisma del que era precisamente el de ayudar a las familias con la espiritualidad propia del hogar de Nazaret, recordemos que el padre Manyanet fue el inspirador del templo de la Sagrada Familia de Barcelona.

Los religiosos manyanetianos y su revista "Sagrada Familia" (creada en 1899), colaboraron mucho en la difusión de esta devoción y tradición. De hecho, los libretos de la Visita Mensual Domiciliaria, con textos, oraciones e instrucciones, que se publicaron abundantemente hasta nuestros días, los editó esta Congregación. Y aunque vale la pena mencionar el popular "Himno a la Sagrada Familia", con la letra del padre Jacinto Verdaguer y música del padre Luis Romeu, que muchos son capaces de entonar de memoria: "Jesús, José y María, oh nombres más dulces que miel”.

La tradición de las capillas de la Sagrada se mantiene en muchos lugares, aunque a menudo poco conocida, recluida en casas mayoritariamente de personas mayores que la conservan desde hace muchos años. Hay que reconocer que la manera de funcionar los coros, con unas normas concretas, y con unas oraciones y textos antiguos, dan esta imagen de forma devocional pasada de moda. Pero querría aportar una experiencia muy actual.

En la parroquia de San Miguel Arcángel de Molins de Rei encontramos hace unos meses, haciendo limpieza de algunos armarios de la rectoría, cinco capillas, viejas y bastante deterioradas. Las hicimos restaurar y las ofrecimos a las familias que quisieran tenerlas durante unos días en su casa. Sin seguir unos ritmos estrictos sino flexibles (una semana, quince días, o incluso un mes), agrupando las familias en grupos cercanos y conocidos aunque fueran pocos, y tan sólo pidiendo el compromiso que cada uno lleve la capilla a la familia siguiente de la lista.

Se presentaron muchas familias, sobre todo con niños en edad de catequesi, que se les presentaba como una propuesta nueva y atractiva. Asimismo, descubrimos que había "circulando" por la villa cinco capillas más que seguían con más o menos orden la práctica tradicional, y tres familias que las tenían en su casa después de haberse deshecho el coro. Rehicieron los coros, renovaron las listas, y ahora son trece las capillas que vuelven a ir de casa en casa. El día de la fiesta de la Sagrada Familia todas las llevan a la iglesia, las exponemos en el altar propio que tenemos en la parroquia, y cantamos juntos, al final de la misa, el Himno a la Sagrada Familia.

Es un ejemplo de una tradición antigua que, adaptada a la realidad actual, se puede recuperar y reanudar. En todo caso, una oportunidad para ayudar a vivir la fe en las familias, gracias a una presencia sencilla pero bonita y claramente evangelizadora.

Mossen Xavier Aymerich es rector de la Parroquia San Miguel Archangel de Molins de Rey, en Barcelona (Espana).

lunes, 8 de agosto de 2011

Los defectos de Jesus, Maria y Jose, por Maria Dolors Gaja

Durante muchos años hemos vivido, creo, de un cliché estático de las tres figuras de Nazaret. Aunque parezca sorprendente quizá el que ha escapado más al cliché es Jesús: lo vemos gozoso, lo vemos llorar la muerte de un amigo, enfurecerse con los vendedores del Templo, acariciar niños...

En cambio a María, la Llena de Gracia, la concebimos así, siempre llena, siempre en plenitud. Como si se hubiera quedado en el momento de la Anunciación, ese que podríamos llamar su “momento fundante”. O la vemos en la cruz, dolorosa y fiel. A José lo llamamos – cuando nos acordamos- el varón “justo”. Y ya.

Leí recientemente un artículo que me hizo mucho bien porque desmontaba paso a paso una idea que tenemos muy arraigada: la santidad equivale a perfección. Y parece, decía el autor, que ser santo es algo tan simple como dejar pasar la Luz de Dios a través de tu vida, con la psicología que tengas. De la misma manera que un vino excelente puede beberse en una copa de cristal de bohemia o en una copa comprada en un bazar, Dios se sirve de toda persona para manifestarse. Ha habido santos impacientes, con mal genio, tozudos...ha habido santas que somatizaban sus angustias, hipersensibles o excesivamente temerosas o audaces. Y murieron con esas particularidades, con esos defectos que eran propios de su psicología. Pero fueron santos.

Imaginar que José, María y Jesús no tienen sus fallos humanos, sus “defectos” es negarles, en cierto modo, la posibilidad de ser humanos. Si el verbo de Nazaret es “crecer” y ya desde el principio son “perfectos”...¿no nos estamos alejando de entender radicalmente que Dios se hizo carne? ¿que Dios acepta ser sujeto de perfección, que María y José tienen un camino que andar? Tener defectos es propio de la naturaleza humana y es, también, camino de santidad. Asumir los propios y los ajenos nos hace semejantes a Dios, nos acerca a su corazón misericordioso.

Me impresionó que Rita Levi-Strauss, premio Nobel de medicina, hiciera, hace muchos años, un serio y científico elogio de la imperfección.

Según ella, sólo las especies que nacieron casi perfectas no han evolucionado. El escarabajo de hoy día es un organismo igual al del escarabajo de hace millones de años. En cambio, continua la científica, la persona ha evolucionado muchísimo desde su aparición en la tierra. Porque no era perfecta. Así que, con todos los respetos, como no pienso tratar a la Sagrada Familia como una especie casi perfecta incapaz de evolución he reflexionado sobre sus defectos.

No es incompatible con la concepción inmaculada de María y José el pensar que la Virgen pudiera ser impaciente, que José pudiera estallar a veces y que el Niño Jesús, tres veces santo, pudiera ser tozudo como una mula. ¡Qué poco respeto, dirán algunos! Pero imaginarlos asumiendo también su fragilidad humana me reconcilia con la mía y aleja de mí la tentación, tan frecuente, de calibrar si voy mejorando o no, si supero o no ciertos límites, defectos o debilidades.

Hace muchos años me dijo un sacerdote: moriremos inmaduros. Me pareció una frase bonita. Hoy, cada vez la descubro, la sé más cierta.

Pero lo importante es que aún con defectos, ni José ni María ni Jesús obstruyeron nunca la Luz. Ellos fueron el ventanal por el cual entró Dios a raudales. Y, siguiendo la imagen de ese artículo que tanto me gustó, la Luz puso de relieve sus desconchones humanos. Por algo, y no sólo por temor santo de Dios, habla María de su pequeñez.

Es posible imaginar pues que María pudiera ponerse nerviosa con lo que le costaba a José cobrar un encargo, un trabajo realizado. La vemos enfadada cuando el niño desobedece y se queda en el Templo. Cabe pensar que José se pelearía alguna vez con Dios, que tan complicada carga le había encargado custodiar.

El evangelio dice muy claro que Jesús crecía. Maduraba, vencía defectos y límites. Pulsiones, tendencias y sombras. Dice también que María no entendía y meditaba esas cosas en su corazón. ¿Pediría alguna vez cuentas a Dios?

Lo cierto es que nada de esto está reñido con la santidad. La santidad se acerca al concepto de plenitud; tanto da, decía Teresa de Lisieux, si eres un vaso como un dedal. Los tres son personas plenificadas. Se saben tierra sagrada de Dios y, por lo mismo, se aman y aceptan tal cual son.

Los tres dicen habitualmente, como Jesús en Getsemaní: no mi voluntad sino la tuya. ¡Qué buena noticia pues la de Nazaret!

No tengo que ser un vaso perfecto, una ventana nueva, una tierra sin un pedrusco...Basta que me deje llenar de Dios, que deje pasar su Luz, que me deje sembrar por Él. Que no me pide la perfección sino la santidad.

domingo, 7 de agosto de 2011

DOMINGO DE LA 19 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo A, por Mons. Francisco González, S.F.

1 Reyes 19,9a.11-13
Salmo 84
Romanos 9,1-5
Mateo 14,22-23

En la primera lectura vemos al Señor dando instrucciones al profeta Elías para que se coloque a la entrada de la cueva, porque él, el Señor iba a pasar por allí. Vino un fuerte e impetuoso viento moviendo montañas; llegó un terremoto y por último fuego... y en ninguno de esos elementos estaba el Señor. Inmediatamente le siguió un susurro de brisa suave. Allí estaba el Señor que le volvió a hablar.

¿Por qué en la suave brisa? Alguno sugiere que Dios tal vez quiso enseñar un nuevo estilo de predicación a Elías. El profeta había hecho degollar a los 450 profetas de Baal. Por otro lado, la reina Jezabel lo quiere matar a él. Violencia y más violencia. Una lección que nos va bien a nosotros, ya que en ocasiones queremos todo por la fuerza, y pedimos excomuniones, castigos, rechazos para aquellos que no siguen la reglas, aunque posiblemente tengamos otras alternativas.

El evangelio de hoy nos presenta una gran oportunidad para la reflexión. Los apóstoles se han subido a una barca por indicación de Jesús, mientras él se queda con la gente con la intención de despedirla. Ya de noche la barca empieza a ser zarandeada por las olas, están lejos de Jesús y llenos de miedo.

Jesús se les acerca caminando sobre el agua y, al miedo de hundirse, se les añade el miedo de ver que se acerca algo como un fantasma, Jesús se apiada de ellos y les tranquiliza: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

Pedro quiso también caminar sobre las aguas, y después de unos pasos sintió miedo y gritó pidiendo ayuda a Jesús, quien le agarró y criticó su falta de fe. ¿Quién no ha sentido miedo en la vida?

Un autor moderno escribe: En la Iglesia ha entrado miedo. Desde los primeros tiempos del cristianismo a la Iglesia se le ha comparado como una barca, y en estos momentos que estamos viviendo hay miedo por infinidad de razones, entre otras porque existe la división; porque hay escándalos; porque los medio de comunicación la atacan constantemente o se burlan de ella; porque muchos la abandonan; porque faltan vocaciones; porque se cierran escuelas, incluso iglesias; porque la autoridad eclesiástica ha perdido parte de su autoridad moral, etcétera.

A esos miedos, de grupo o comunitarios, podríamos añadir otra colección de miedos en la vida. El Dr. Vicente Madoz, psiquiatra, habla de 10: la angustia, la locura, la enfermedad, el sufrimiento, la vejez, la muerte, el fracaso, el desamor, la soledad, el silencio.

El cardenal Ferry del Val, secretario de Estado de san Pío X, tiene lo que llaman "la letanía de la humildad" y entre las peticiones pide a Dios que le libre del miedo a ser humillado, despreciado, calumniado, olvidado, ridiculizado e injuriado.

Una directora espiritual hablando de nuestro camino hacia Dios dice que uno de los mayores impedimentos para avanzar en el mismo es "el miedo que tenemos de dar a Dios un sí, sin fisuras, sin condiciones", al estilo de la Virgen María: "Hágase en mí tu voluntad".

¿Qué hacer al encontrarnos con tanto/s miedo/s. En parte imitar a Pedro y gritar pidiendo a Dios que nos ayude. No me extrañaría que Pedro empezó a tener miedo cuando se centró en el poder de las olas, en vez de en el poder de Jesús que calmó la tempestad y la invitó a caminar hacia él. Cuando tenemos dudas de fe, tampoco hay que desesperarse. Es parte de la condición humana: Jesús tuvo dudas, Pedro tuvo dudas, Tomás tuvo dudas, pero es importantísimo escuchar a Jesús que nos dice: "No tengáis miedo". Frase que el Beato Juan Pablo II recogió y proclamó al comienzo de su Pontificado, y que después repitió en otras ocasiones, como en la Jornadas Mundiales de la Juventud, y que se van a celebrar de nuevo este mes en Madrid en la presencia del Papa Benedicto XVI.

Dios continúa pasando cerca de nosotros, en medio de tormentas y momentos de brisa suave invitándonos a caminar hacia él, sin miedo alguno.