Desideria es el nombre de uno de los personajes creados por San Jose Manyanet (1833-1901) para ilustrar su espiritualidad y su pensamiento. Desideria puede ser un hombre o una mujer, una persona joven o adulta. Pero Desideria es, ante todo, un espiritu ingenuo, inquieto e infantil, cuyo deseo de aprender y ser feliz parece no tener limites.
miércoles, 28 de mayo de 2014
lunes, 19 de mayo de 2014
Juan 14,21-26: "Dijo Jesús a sus discípulos: El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él (...) El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho."
Juan 14,21-26
5 Lunes de Pascua,
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él." Le dijo Judas, no el Iscariote: "Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?" Respondió Jesús y le dijo: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho."
5 Lunes de Pascua,
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él." Le dijo Judas, no el Iscariote: "Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?" Respondió Jesús y le dijo: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho."
Hechos 14,5-18: "Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó: Levántate, ponte derecho. El hombre dio un salto y echó a andar (...) Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó: Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos (...) El sacerdote del templo de Zeus trajo toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio (...) Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando: "Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo"
Hechos 14,5-18
5 Lunes de Pascua,
En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio. Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo: "Levántate, ponte derecho." El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: "Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos." A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio. Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando: "Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia." Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.
5 Lunes de Pascua,
En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio. Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo: "Levántate, ponte derecho." El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: "Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos." A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio. Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando: "Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia." Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.
domingo, 18 de mayo de 2014
1 Pedro 2,4-9: "También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo (...) Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa"
1 Pedro 2,4-9
5 Domingo de Pascua A,
Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Dice la Escritura: "Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado." Para vosotros, los creyentes, es de gran precio, pero para los incrédulos es la "piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular", en piedra de tropezar y en roca de estrellarse. Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino. Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa.
5 Domingo de Pascua A,
Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Dice la Escritura: "Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado." Para vosotros, los creyentes, es de gran precio, pero para los incrédulos es la "piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular", en piedra de tropezar y en roca de estrellarse. Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino. Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa.
Hechos 6,1-7: Las primeras tensiones, por el papa Francisco
Hechos 6,1-7
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: "No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra." La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos, incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
— Comentario por el papa Francisco
El Papa ha asegurado que los problemas de la Iglesia se resuelven «confrontándose», «discutiendo» y «rezando» y no con «chismes», «celos» o «envidias». «¿Me habéis entendido? Nada de chismes, nada de envidias, nada de celos. ¿Capito?», ha dicho dirigiéndose a los fieles que este domingo acudieron en la plaza de San Pedro al rezo del Regina Coelis, que sustituye al Ángelus en tiempo pascual.
En su catequesis Francisco ha citado la lectura de los Hechos de los Apóstoles que muestra las primeras tensiones y los primeros desacuerdos en el cristianismo para ilustrar que «existen los conflictos en la vida» pero que el «problema» es «cómo se afrontan». Así ha explicado que en los primeros tiempos «la comunidad cristiana estuvo favorecida por la pertenencia a una única etnia y cultura, la judía» pero que cuando el cristianismo se abrió al ámbito cultural griego «surgieron las primeras dificultades» porque «hay descontento, quejas, rumores de favoritismo y de trato desigual». «Esto también sucede en las parroquias», ha precisado el Santo Padre.
Fuente: abc.com
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: "No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra." La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos, incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
— Comentario por el papa Francisco
El Papa ha asegurado que los problemas de la Iglesia se resuelven «confrontándose», «discutiendo» y «rezando» y no con «chismes», «celos» o «envidias». «¿Me habéis entendido? Nada de chismes, nada de envidias, nada de celos. ¿Capito?», ha dicho dirigiéndose a los fieles que este domingo acudieron en la plaza de San Pedro al rezo del Regina Coelis, que sustituye al Ángelus en tiempo pascual.
En su catequesis Francisco ha citado la lectura de los Hechos de los Apóstoles que muestra las primeras tensiones y los primeros desacuerdos en el cristianismo para ilustrar que «existen los conflictos en la vida» pero que el «problema» es «cómo se afrontan». Así ha explicado que en los primeros tiempos «la comunidad cristiana estuvo favorecida por la pertenencia a una única etnia y cultura, la judía» pero que cuando el cristianismo se abrió al ámbito cultural griego «surgieron las primeras dificultades» porque «hay descontento, quejas, rumores de favoritismo y de trato desigual». «Esto también sucede en las parroquias», ha precisado el Santo Padre.
Fuente: abc.com
5 DOMINGO DE PASCUA, Año A, por Mons. Francisco González, S.F.
Comentario de Mons. Francisco González, S.F.
Estamos en el Quinto Domingo de Pascua. Tomando la primera lectura (Hech. 6,1-7) y comparando un poco la situación de aquellos días y ahora, da la impresión que la historia se repite como si la cosa no hubiera cambiado mucho. Son los comienzos de la Iglesia y ya empiezan a surgir pequeños resquicios en la unidad de la comunidad. Aquella maravillosa relación, descrita en el segundo capítulo de los Hechos, está cambiando: “Algunas viudas (las que pertenecen al grupo de los helenistas, o sea, los de afuera) no reciben la misma ayuda que las de los hebreos”. Como dice un buen amigo mío, “siempre ha habido clases”, y aunque todos somos iguales, parece ser que hay “quienes son más iguales que otros”.
Los apóstoles piden ayuda pues no pueden llegar a todo. La comunidad responde presentando a siete varones de “buena fama, llenos del espíritu de sabiduría, de fe y del Espíritu Santo” y así un problema serio que puede afectar profundamente a la comunidad cristiana, se resuelve con la participación de todos y la Iglesia se ve bendecida con la llegada de muchos.
¿Qué puedo hacer para que, por lo menos en la comunidad de fe, dejen de haber privilegios que discriminan y atentan contra la dignidad del pobre, del humilde, del inmigrante? Pablo VI, en su encíclica Populorum Progressio, nos dijo que si queríamos paz lucháramos por la justicia. La paz, hermanos, solo se escribe con la tinta indeleble de la justicia. Nuestro primer recurso para lograr la paz debe ser el diálogo de forma profunda, sin condenas ni exclusiones. Cada uno, en nuestro propio entorno puede empezar a ser la diferencia. Aunque parezca difícil, no podemos dejar de intentarlo.
El evangelio (Jn. 14,1-12) nos narra otra enseñanza de Jesús. Se nos presenta en una situación de ir y de volver, de despedida y reencuentro que exige fe y esperanza. Una situación que muchos inmigrantes tal vez la comprendan muy bien: tratar de convencer al resto de la familia que su salida hacia un país extraño es necesaria para mejorar la situación de todos y que cuando tenga todo lo necesario volverá para llevárselos consigo.
En el caso de Jesús el lugar, la casa, es una persona: El Padre. El camino que lleva hasta Él, también es una persona: Jesús mismo, quien se define como “el Camino, la Verdad y la Vida”. El domingo pasado se declaraba como “la Puerta para las ovejas”. Más y más, según vamos leyendo las lecturas que la liturgia nos presenta cada domingo de Pascua, podemos ver que Jesús es el todo para nosotros.
La Palabra-Eucaristía que celebramos semanalmente nos debe confrontar con la vida. La Palabra-Eucaristía nos llama a una comunión, aún en medio de la diversidad que somos y representamos. Esta comunión significa la fraternidad humana, que nos dice que no podemos separar nuestra fe de nuestra vida ordinaria: vivimos en el mundo, pero no somos del mundo sino de Dios. Por la comunión con Jesús en la Palabra y Eucaristía recibimos la vida eterna, Jesús es la fuente íntima de mi ser y actuar.
A la Madre Teresa de Calcuta le preguntaron en una ocasión por qué hizo lo que hizo, y simplemente dijo 'por Jesús'. Nuestra relación con Él debe ser muy personal: ‘Uno por uno’ somos guiados por Él. No somos extraños, Él nos llama por nuestro nombre. Como ha sugerido uno de los ‘Tweet’ del papa Francisco esta semana: “Leamos el Evangelio, un poco todos los días. Así aprenderemos a vivir lo esencial: el amor y la misericordia”. Dios nos habla en la oración y esa oración nos ayuda a mantener nuestra convicción y conocer mejor a su hijo: Jesús.
San Pedro en la segunda lectura (1 Pe. 2,4-9) nos habla de que debemos convertirnos en constructores, porque “somos piedras vivas con las que se construye el Templo espiritual destinado al culto perfecto”. La comunión con Cristo nos eleva, nos hace “raza elegida, reino de sacerdotes, nación consagrada” y esto es de todos y para todos.
Creo que sería extraordinario aceptar como reto la frase de Jesús en el evangelio de hoy cuando dice a Felipe: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”, y cambiándola un poco pudiéramos los miembros de la Iglesia decir todos juntos, incluidos laicos, religiosos/as y clérigos/obispos: “quien nos ve a nosotros, ve a Jesucristo”. No es exageración esperar todo eso, pues al fin y al cabo ¿no es la Iglesia (todos) el cuerpo de Cristo?
jueves, 15 de mayo de 2014
Significado de Trisagio
— Significado
El Trisagion o Trisagio es un cántico que surgió en la cristiandad oriental. Como su propio nombre indica, (trís: tres veces, `ágios: santo) consiste en una triple aclamación de la santidad de Dios.
— Origen
Su origen se remonta al siglo V, durante los catastróficos terremotos que asolaron Constantinopla en 447 y se dice que fue revelado al pueblo para que implorara la misericordia divina. Al hacerlo, los temblores cesaron. Su introducción litúrgica se atribuye a san Proclo, Patriarca de Constantinopla. Pocos años más tarde, en 451, el Concilio de Calcedonia autorizó a todos los fieles a rezarlo para invocar a la Santísima Trinidad en tiempos de calamidad.
— Fuente bíblica
El trisagio es un eco del pasaje bíblico en el que los serafines aclaman al Señor: "Santo, Santo, Santo, Señor todopoderoso" (Is 6,3). También en el Apocalipsis se repite "Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que viene" (Ap 4,8).
— Liturgia
Se llama así a todos los himnos en honor de la Santísima Trinidad, en la que se repite tres veces la palabra 'santo'. Son habituales en la liturgia católica, ortodoxa y en las protestantes trinitaristas. Los más conocidos son: el Sanctus, el Gloria in excelsis, el Trisagio Angélico, el Graecum (Agios).
El Vocabulario básico de liturgía, escrito por José Aldazábal Larrañaga, hace un compendio sobre el Trisagio, que nos aclara bastante las cosas:
"Trisagio, del griego "tris-agion", tres veces santo, es el nombre que se da a la aclamación de alabanza "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal", testimoniado por primera vez en el Concilio de Calcedonia (451). A veces se le dio sentido sólo cristológico, pero las más de las veces trinitario, como alabanza a Dios Trino. En los ritos orientales, sobre todo en el bizantino, tiene su lugar en la procesión de entrada en la misa, como también sucede en los días más solemnes del rito hispánico. En otras liturgias orientales, se canta antes de las lecturas bíblicas. En la liturgia romana se ha conservado sólo el Viernes Santo, durante la Adoración de la Cruz. Otra modalidad que también se puede llamar Trisagio es la aclamación de la Plegaria Eucarística "Santo, Santo, Santo". (Págs. 395-396)
martes, 13 de mayo de 2014
Segundo Domingo de Mayo: Celebración del Día de la Madre (Pquia. Holy Family, Chimayo, New Mexico, USA)
Durante la celebración de la Eucaristía todas las madres recibieron un sencillo regalo de parte de la parroquia, la bendición de todos los presentes y también pensamos en ellas durante la homilía. ¡Feliz día de la Madre! En la fotografía, un grupo de madres, en representación de todas las madres de la parroquia, junto a la imagen de María, Madre y Maestra.
10 de mayo: Celebración de los Beatos Mártires Jaime Puig y 10 Compañeros (Oración colecta: latín, castellano, catalán, italiano, inglés, portugués)
ORACIÓN COLECTA PARA LA FIESTA
DE LOS BEATOS JAIME PUIG Y XIX COMPAÑEROS
Hijos de la Sagrada Familia
COLLECTA
Deus, Pater noster,
qui beatos JACOBUM PUIG, presbyterum, ac socios, martyres,
Matre Dei adiuvantibus, imitatores Christi
usque ad effusionem sanguinis effecisti,
concede, quaesumus, ut eorum exemplo et intercessione,
fidem verbo operibusque firmiter profiteri valeamus.
Per Dominum.
COLECTA
Dios, Padre nuestro,
que al beato JAIME PUIG, sacerdote, y compañeros, mártires,
con la ayuda de la Madre de Dios,
los llevaste a la imitación de Cristo
hasta el derramamiento de la sangre,
concédenos, por su ejemplo e intercesión,
confesar la fe con fortaleza, de palabra y de obra.
Por nuestro Señor Jesucristo.
COL.LECTA
Déu, Pare nostre,
que al beat Jaume, prevere, i companys, màrtirs,
amb l’ajut de la Mare de Déu,
els portàreu a imitar el Crist,
fins a vessar la seva sang,
concediu-nos, per la seva intercessió i pel seu exemple,
que confessem amb fermessa la nostra fe, de paraula i d’obra.
Per nostre Senyor Jesucrist.
COLLETTA
O Dio, Padre nostro,
che hai reso i beati GIACOMO PUIG, sacerdote, e compagni, martiri,
sostenuti dalla Beata Vergine Maria,
imitatori di Cristo fino all'effusione del sangue,
per il loro esempio e la loro intercessione,
concede anche a noi,
di confermare la fede con la parola e con le opere.
Per il nostro Signore Gesù Cristo..../...
OPENING PRAYER
God our Father,
through the help of the Mother of God,
you have conformed the blessed martyrs,
JAMES PUIG and his companions,
to the image of Christ, even to the shedding of their blood;
grant we beseech you,
that through their example and intercession
we may be strengthened to profess our faith by words and deeds.
Through our Lord Jesus Christ, your Son,
who lives and reigns with you and the Holy Spirits, one God,
for ever and ever.
ORAÇÃO DO DIA
Deus, nosso Pai,
que ao beato JAIME PUIG, sacerdote, e companheiros, mártires,
com a ajuda da Mãe de Deus,
os levastes à imitação de Cristo
até o derramamento de sangue,
concede-nos, por seu exemplo e intercessão,
confessar a fé com fortaleza, em palavra e obra.
Por nosso Senhor Jesus Cristo, Vosso Filho,
na unidade do Espírito Santo.
lunes, 12 de mayo de 2014
Dios de Sara, de Ruth y Rebeca... (Bendición para madres)
Dios de Amor,
escucha nuestra oración.
Dios de todos los santos,
de Sara, de Ruth y Rebeca;
Dios de santa Isabel, madre de Juan,
de Santa María, Madre de Jesús,
escucha nuestra petición
y bendice a las madres de nuestra familia.
Bendícelas con la fortaleza de tu Espíritu,
ellas que le han enseñado a nuestros niños
cómo levantarse y caminar.
Bendícelas con la melodía de tu amor,
ellas que nos han enseñado cómo hablar,
cómo cantar y orar contigo.
Bendícelas con un lugar en la mesa de la eternidad,
ellas que han alimentado y criado la vida que se formaba en ellas,
mientras aún indefensa se abrazaba a su amor.
Bendícelas hoy, ahora, en esta vida,
con cosas buenas y con salud.
Bendícelas con alegría, con amor,
con la sonrisa y el orgullo de sus hijos,
y rodéalas de muchos buenos amigos.
Que ellas, que llevaron la vida en sus vientres,
sean cargadas un día en tus divinos brazos:
y allí, por toda la eternidad,
se regocijen con su familia y amigos.
Que esta bendición y todos las gracias, te pedimos,
desciendan sobre las madres de nuestra familia:
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Espíritu Santo bendice a todas las madres de nuestra comunidad de fe
Ven Espíritu Santo,
pedimos que tu bendición descienda sobre las madres
de nuestra comunidad de fe.
Dales el don de Sabiduría
para que sepan guiar a sus familias por el camino correcto.
Dales el don de Entendimiento
para que vean con claridad las necesidades de sus familias.
Dales el don de Ciencias
para que puedan saber como aplicar los valores
y las verdades de la Biblia en la vida y circunstancias
de cada uno de los miembros de su familia.
Dales el don de Consejo
para que siempre sepan escucharte a ti y a los miembros
de sus familias con un corazón abierto y compasivo.
Dales el don de Piedad
para que sean modelos de oración para sus familias.
Dales tu don de Fortaleza
para que sean capaces de responder de una manera sana
y adecuada a las muchas dificultades de la vida en familia.
Dales el don de Respeto a Dios y gratitud por el regalo de la fe
para que puedan celebrar la presencia amorosa de Dios en sus familias.
Ven espíritu Santo con tus infinitos regalos
y bendice a las madres de esta comunidad
hoy y cada uno de los días de sus vidas.
Así juntos las bendecimos a ellas y a sus familias,
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
Amen.
La celebración del Día de la Madre en diferentes países del mundo
El Día de la Madre es una festividad que se celebra en honor a las madres en diferentes fechas del año según el país.
Albania: 8 de marzo
Alemania: Segundo domingo de mayo
Argentina: Tercer domingo de octubre
Australia: Segundo domingo de mayo
Austria: Segundo domingo de mayo
Bélgica: Segundo domingo de mayo
Biolorrusia: Tercer domingo de octubre
Bolivia: 27 de mayo
Bosnia y Herzegovina: 8 de marzo
Brasil: Segundo domingo de mayo
Bulgaria: 8 de marzo
Canada: Segundo domingo de mayo
Catar: 10 de mayo
Colombia: Segundo domingo de mayo
Corea del Sur: Día de los Padres, 8 de mayo
Costa Rica: 15 de agosto
Croacia: Segundo domingo de mayo
Cuba: Segundo domingo de mayo
Chile: Segundo domingo de mayo
China: Segundo domingo de mayo
Dinamarca: Segundo domingo de mayo
Ecuador: Segundo domingo de mayo
El Savador: 10 de mayo
Emiratos Árabes Unidos: 10 de mayo
España: Primer domingo de mayo (hasta 1965 el día de la Madre se había celebrado el 8 de diciembre: fiesta de la Inmaculada Concepción)
Estados Unidos: Segundo domingo de mayo
Estonia: Segundo domingo de mayo
Filipinas: Segundo domingo de mayo
Finlandia: Segundo domingo de mayo
Francia: Último domingo de mayo o primer domingo de junio si coincide con Pentecostés
Georgia: 3 de marzo
Grecia: Segundo domingo de mayo
Guatemala: 10 de mayo
Honduras: Segundo domingo de mayo
Hungría: Primer domingo de mayo
India: 10 de mayo
Indonesia: 22 de diciembre
Irlanda: Cuarto domingo de Cuaresma
Italia: Segundo domingo de mayo
Japón: Segundo domingo de mayo
Letonia: Segundo domingo de mayo
Liechtenstein: Segundo domingo de mayo
Lituania: Primer domingo de mayo
Macedonia: 8 de marzo
Malasia: 10 de mayo
México: 10 de mayo
Montenegro: 8 de marzo
Nicaragua: 30 de mayo
Noruega: Segundo domingo de febrero
Nueva Zelanda: Segundo domingo de mayo
Omán: 10 de mayo
Países Bajos: Segundo domingo de mayo
Panamá: 8 de diciembre
Paquistán: 10 de mayo
Perú: Segundo domingo de mayo
Polonia: 26 de mayo
Portugal: Primer domingo de mayo
Puerto Rico: Segundo domingo de mayo
Reino Unido: Cuarto domingo de Cuaresma
República Checa: Segundo domingo de mayo
República Dominicana: Último domingo de mayo
Rusia: 8 de marzo
Samoa: 14 de mayo
Serbia: 8 de marzo
Singapur: 10 de mayo
Sudáfrica: Primer domingo de mayo
Suecia: Último domingo de mayo
Suiza: Segundo domingo de mayo
Tailanda: 12 de agosto
Taiwán: Segundo domingo de mayo
Turquía: Segundo domingo de mayo
Ucrania: Segundo domingo de mayo
Uruguay: Segundo domingo de mayo
Venezuela: Segundo domingo de mayo
domingo, 11 de mayo de 2014
4 DOMINGO DE PASCUA, Año A, por Mons. Francisco González, S.F.
Comentario por Mons. Francisco González, S.F.
Estamos en el cuarto domingo de Pascua. En estos domingos la primera lectura es de los Hechos de los Apóstoles y hoy corresponde a una parte del segundo capítulo (2,14a.36-41).
Pedro acompañado de los Once ha terminado su primer discurso. Acaban ellos de recibir el Espíritu y sale como una llama de fuego penetrante. “Estas palabras –dice la Escritura– les traspasaron el corazón”. Esta frase o algunas variantes de la misma (me penetró el corazón, me conmovió el corazón, me hizo añicos el corazón) que nosotros usamos para indicar algo que nos ha afectado profundamente, está aquí expresando lo mismo. Los que estaban escuchando a Pedro quedaron muy afectados por sus palabras, por eso preguntan: ¿Qué tenemos que hacer hermanos? La respuesta no se hace esperar: “Convertíos y bautizaos todos en el nombre de Jesucristo”.
Un buen punto para la reflexión personal puede ser: Sí, yo estoy bautizado, ¿estoy ya convertido? La conversión, será bueno recordar, implica un cambio radical, un cambio de raíz, como un nuevo nacimiento.
El evangelio que está tomado del décimo capítulo de san Juan (10,1-10) se nos presenta a Jesús como pastor. Debido a esta imagen de Cristo que se nos presenta cada año en esta fecha, el cuarto domingo de Pascua es conocido como el domingo del Buen Pastor.
El pastor goza de buen nombre pues protege a su rebaño de los animales salvajes o del desierto y, es por eso, que en el Oriente antiguo este título se dá a príncipes y reyes. David, el pastor, se convierte en rey: “Tú pastorearás a mi pueblo, Israel” (2 Sm. 5,2). En Jeremías (3,15) Dios invita a su pueblo a la conversión y les anuncia: “Os daré pastores a mi gusto que os apacienten con saber y gusto”. Pero como pasa siempre, hay pastores y reyes que se apartan de lo que Dios tiene señalado, en otras palabras, hay pastores y reyes que no son buenos, y contra ellos vendrá la ira de Dios.
¿Cómo explica Jesús las acciones y características del Buen Pastor? Ante todo el pastor entra por la puerta, hasta podríamos decir que Él mismo es la puerta. La puerta tiene la doble función de proteger y de facilitar: proteger del enemigo y facilitar la entrada y salida del amigo.
El pastor conoce las ovejas, las llama por su nombre. Hay una relación profunda entre el pastor y las ovejas, ellas reconocen su voz. El buen pastor es mucho más que alguien a quien le han dado el título o nombramiento; el buen pastor se ha ganado la confianza de las ovejas pues él va delante, él les va abriendo y enseñando el camino, él va delante para poder ver si hay peligro, para poder defenderlas, y si es el caso, dar la vida para defenderlas de todo peligro.
El interés único del buen pastor es que sus ovejas vivan, que no se pierdan, que tengan vida y ésta en abundancia.
Este domingo del Buen Pastor es una ocasión muy propia para todos los pastores de la Iglesia, para todos aquellos que de alguna forma están encargados de “pastorear” (familia, escuela, nación, etc.) y echar una miradita al Pastor de pastores, al Pastor por excelencia, para hacer examen de conciencia y ver en qué categoría se encuentran: Buen Pastor o mercenario/ladrón.
“El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”.
sábado, 10 de mayo de 2014
10 de mayo: San Juan de Ávila, por CH
No era de Ávila, era de Almodóvar del Campo pero todo su trabajo apostólico lo realizó en Andalucía, especialmente en Córdoba, Granada y Baeza.
San Juan de Ávila iba para picapleitos pero un franciscano le convenció que lo suyo era la filosofía y la teología. Y la santidad también porque ya el día de su ordenación sacerdotal la celebró comiendo con doce pobres.
Enseguida marchó a Córdoba, invitado por el obispo, allí conoció a Fray Luis de Granada y se dedicó a organizar misiones por los pueblos y a fundar colegios para la formación del clero.
El arzobispo de Granada le llamó también para que le ayudara a fundar la universidad y allí, con su predicación, consiguió la conversión de San Juan de Dios, que tanto bien hizo en esa ciudad.
Pero su obra más famosa fue la fundación de la universidad de Baeza, que consiguió poner entre las punteras de la época.
Fue acusado de hereje injustamente por lo que le tocó vivir el calvario de la cárcel que él aprovechó para escribir la parte más importante de su doctrina.
Finalmente, sintiéndose enfermo, se retiró a Montilla donde murió en 1569, había fundado tres universidades y once colegios y repartido su sabiduría y santidad por nuestra querida Andalucía.
10 de mayo: San Damián, por Luis Antequera
Jozef de Veuster, que tal es el nombre de pila nuestro santo de hoy, nace en Tremeloo, en Bélgica, el 3 de enero de 1840, en una familia de granjeros de profundas convicciones cristianas. A los ocho años desaparece un día de su casa llevándose consigo a su hermana, para rezar en el bosque. Su padre lo envía a un colegio en Braine-le-Comte, para que se forme en las artes del comercio, pero como resultado de una misión impartida por los padres redentoristas, en 1859 ingresa en la Congregación de los Sagrados Corazones en Lovaina, profesando como Damián y siguiendo los pasos de su hermano Augusto. Como éste, afectado por el tifus no pudiera viajar a la misión en las islas Hawai, Damián lo reemplaza.
El 19 de marzo de 1864 llega a Honolulu, donde es ordenado sacerdote sólo dos meses después. Destinado como párroco a la isla de O´ahu y luego al norte de Kohala en la misma isla de Hawái, el panorama que se encuentra Damián en las islas viene dominado por las deficientes condiciones sanitarias y por las enfermedades nuevas para los nativos, importadas sobre todo por los chinos que trabajaban en las plantaciones: gripe, sífilis, y por encima de todas una, la lepra.
Como siempre se ha hecho con los leprosos, como ya veíamos hacer en tiempos de Jesucristo, el Rey Kamehameha los segrega de la población, trasladándolos a una colonia ex professo para ellos en la isla de Molokay. A comienzos de 1866, son embarcados los primeros leprosos, hasta constituir una colonia de unos seiscientos. Siete años después, el 10 de mayo de 1873, y tras pedir tan arriesgado destino al Obispo de la diócesis, Mons. Maigret, se presenta en el lugar el Padre Damián.
El ambiente que reina en la colonia es de auténtico desgobierno y caos. Damián no sólo construye una iglesia que advoca a Santa Filomena, sino que se convertirá en la auténtica autoridad que todos respetan. Damián venda sus úlceras a sus feligreses, les ayuda a levantar sus casas, a trabajar en las granjas, convierte alguna en colegio y hasta les da sepultura.
Conmovido por el trabajo desplegado por el misionero belga, el Rey David Kalakaua le premia con la Real Orden de Kalakaua. Cuando la princesa Lydia Lili´uokalani se presenta en el lugar para hacerle entrega de la condecoración, se conmueve en modo tal que no puede leer su discurso, lo que no es óbice para que ella misma inicie la divulgación del trabajo de Damián, y desde Norteamérica y Reino Unido reciba éste un importante apoyo económico en comida, medicina, y suministros.
Después de doce años de tan heroico servicio, en 1885 Damián descubre en sí mismo los primeros síntomas de la enfermedad contra la que tanto tiempo ha luchado. Asistido por otros dos sacerdotes y por dos hermanos, Damián continúa trabajando por los que ahora son sus compañeros de enfermedad, hasta que el 28 de marzo de 1888 queda inválido, y el 15 de abril de1889, con sólo 49 años de edad, rinde la vida ante el Altísimo.
Sus restos serán trasladados casi medio siglo después, en 1936, a Bélgica, y allí reposan en la iglesia de la congregación a la que perteneció toda su vida en Lovaina.
Como se sabe, todos los estados norteamericanos colocan dos personajes de su historia en el National Statuary Hall del Capitolio en Washington. Uno de los que representa a California es el español Fray Junípero Serra. Pues bien, cuando en 1959 Hawai se convierte en un estado más de la Unión, elige a Damián para tan alto cometido.
A pesar de su obra gigantesca y de su entrega sin par, a Damián, como a todos los hombres grandes, no le faltarán enemigos. Uno de los más enconados será el reverendo Dr. C. M. Hyde, de Honolulu, a quien el 25 de febrero de 1890, el escritor escocés autor de “La isla del tesoro”, Robert Louis Stevenson, envía una carta abierta poniéndole en evidencia, la cual recorrerá el mundo y pondrá las bases de la fama del Padre Damián.
Damián será beatificado en 1995 por Juan Pablo II, que lo declara patrono de los leprosos. El 11 de octubre de 2009, tras la curación milagrosa de una hawaiana del cáncer que sufría por su intercesión, Benedicto XVI lo canoniza junto con otros cuatro nuevos santos, Segismundo Félix Felinski, María de la Cruz (Juana) Jugán, y los españoles Francisco Coll y Rafael Arnaiz. A él dedica estas palabras:
“José De Veuster, que en la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María recibió el nombre de Damián, a la edad de 23 años, en 1863 dejó su tierra natal, Flandes, para anunciar el Evangelio en el otro lado del mundo, en las islas Hawai. Su actividad misionera, que le dio tanta alegría, llegó a su cima en la caridad. No sin miedo ni repugnancia, eligió ir a la isla de Molokai al servicio de los leprosos que allí se encontraban, abandonados de todos; así se expuso a la enfermedad que padecían. Con ellos se sintió en casa. El servidor de la Palabra se convirtió de esta forma en un servidor sufriente, leproso con los leprosos, durante los últimos cuatro años de su vida.
Por seguir a Cristo, el padre Damián no sólo dejó su patria, sino que también arriesgó la salud: por ello —como dice la palabra de Jesús que se nos ha proclamado en el Evangelio de hoy— recibió la vida eterna (cf. Mc 10, 30).
En este vigésimo aniversario de la canonización de otro santo belga, el hermano Muciano María, la Iglesia en Bélgica se ha reunido una vez más para dar gracias a Dios por uno de sus hijos, reconocido como un auténtico servidor de Dios. Ante esta noble figura recordamos que la caridad es la que realiza la unidad: la genera y la hace deseable. Siguiendo a san Pablo, san Damián nos lleva a elegir los buenos combates (cf. 1 Tm 1, 18), no los que conducen a la división, sino los que reúnen. Nos invita a abrir los ojos a las lepras que desfiguran la humanidad de nuestros hermanos y piden, todavía hoy, más que nuestra generosidad, la caridad de nuestra presencia de servidores”.
El Padre Damián es también patrón del Estado de Hawái, donde se lo conmemora el 15 de abril, día en que tuvo lugar su muerte, si bien la Iglesia Católica celebra su onomástica tal día como hoy, 10 de mayo.
viernes, 2 de mayo de 2014
2 de mayo: SAN ATANASIO
Atanasio había nacido en Alejandría y a los 33 años le hicieron obispo de su ciudad y tuvo que vérselas con Arrio. Sí, aquel que decía que Cristo no es Hijo de Dios y, por lo tanto, no es Dios. Está claro que eso no se puede consentir porque si Cristo no es Dios ¿dónde queda la salvación?
Digamos en primer lugar que Atanasio tenía valentía hasta para echarle a los marranos. Se enfrentó a Arrio y a cinco emperadores, uno detrás de otro; y pudo con todos a pesar de sufrir varios destierros.
Sus adversarios para quitárselo de encima le acusaron de haber asesinado al obispo Arsenio, nuestro santo huyó de la quema y se fue al desierto con los ermitaños y allí escribió la vida de San Antonio. El obispo Arsenio, finalmente, resultó estar vivito y coleando y Atanasio pudo regresar.
En su defensa de la divinidad de Cristo y el evangelio resultó ser terco como una mula, jamás dio su brazo a torcer. Además su lenguaje era llano y directo y nunca le importó dejar en ridículo al emperador o a quien hiciera falta para defender la verdad.
El año 373 ganó la inmortalidad, que eso significa su nombre, y los arrianos pudieron descansar.
Por C.H.
domingo, 27 de abril de 2014
HOMILÍA DE LA CANONIZACIÓN DE JUAN XXIII Y JUAN PABLO II, por el papa Francisco
Texto completo de la homilía del Papa
Misa de la Canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II
2 Domingo de Pascua, Año A:
Evangelio segun san Juan 20,19-31
En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado. Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería.
Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).
Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús.
Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia. Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.
Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.
Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).
Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús.
Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia. Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.
Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.
Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu.
En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.
Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.
2 DOMINGO DE PASCUA O DE LA MISERICORDIA, Año A, por Mons. Francisco González, S.F.
Hechos 2,42-47
Salmo 117: Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
1 Pedro 1,3-9
Juan 20,19-31
Hechos 2,42-47
Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.
Salmo 117: Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
1 Pedro 1,3-9
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.
Juan 20,19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
— Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
— Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
— Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
— Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
— Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
— Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
— Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
— ¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
— ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
— Comentario de Mons. Francisco González, S.F.
Estamos en el segundo domingo de Pascua y hasta el sexto y último de este tiempo pascual, la primera lectura se toma de los Hechos de los Apóstoles. Hoy corresponde al segundo capítulo (2, 42-47). Un pasaje que aunque escrito tantos cientos de años atrás, nos viene como anillo al dedo hoy día precisamente.
Jesús ha resucitado y San Lucas nos describe a ese grupo original de creyentes: viven en comunidad; asisten al Templo, lo que les une al pueblo de la Antigua Alianza. Se reúnen para “la fracción del pan”, la celebración de la Eucaristía, lo que les hace miembros de la Nueva Alianza; tenían todo en común y se repartía de acuerdo a las necesidades de los miembros de la comunidad.
Este estilo de vida, había sido soñado por filósofos y maestros, pero aquí se realiza gracias a las enseñanzas del Maestro, gracias al poder del Espíritu Santo que transformando los corazones de los creyentes, ellos se comprometen con Dios y con el hermano.
Hablando a nivel internacional y local, nos podemos preguntar ¿Dónde está el espíritu comunitario? Incluso por parte de creyentes cuando en este siglo todavía existe el racismo ¿Dónde está el espíritu comunitario de solidaridad?
No es de extrañar que el Santo Padre, el papa Francisco, escribiera al Foro Económico de Davos, haciendo un llamamiento para que pusieran en marcha “decisiones, mecanismos y procesos encaminados a una mejor distribución de la riqueza, la creación de fuentes de empleo y la promoción integral del pobre, que va más allá de una simple mentalidad de asistencia”.
En verdad es intolerable que miles mueran de hambre cada día. Es vergonzoso comprobar que después de tanto hablar de crecimiento lo único que crece es la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza. Es triste constatar que la crisis económica se ha convertido en un mecanismo perfecto para aumentar la riqueza de los ricos.
El apóstol Pedro (segunda lectura) nos recuerda que hemos renacido a una nueva vida por la Resurrección de Cristo. El cristiano responde en fe, en esperanza, en constancia y en amor hacia Cristo. La fe, está protegida por Dios, pues sería difícil mantenerla sin Él, especialmente en esos tiempos en que el creyente “tendrá que sufrir varias pruebas”, una de las cuales es en ser verdaderos hermanos, pues hay que poner en práctica en la vida diaria ese “tener una misma fe, un mismo Señor, un mismo bautismo”. Ser “hermanos en la fe”, exige “ser hermanos en el amor”.
Finalmente nos encontramos con el evangelio (Jn. 20, 19-31). La figura de Tomás puede ser la foto de mucha de nuestra gente contemporánea: “Si no lo veo no lo creo”. Él se ha separado de la comunidad, él es independiente, va por sí solo, no tiene el apoyo de los demás y por eso exige “ver” y “tocar”. Sin embargo, ante la presencia del Señor, proclama su fe sin tener que palpar las heridas del Señor, que con esta visita les dá prueba de su resurrección.
La comunidad es esencial para nosotros. La parroquia es un lugar privilegiado para recibir enseñanza, para orar juntos, para celebrar la Eucaristía, para la convivencia fraterna, para la solidaridad con el mundo que, aún en medio del pecado, todavía sigue buscando caminos de paz y oportunidades para la convivencia universal. Ojalá que un día de éstos podamos decir, gritar, que estalló la paz en el mundo entero.
Salmo 117: Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
1 Pedro 1,3-9
Juan 20,19-31
Hechos 2,42-47
Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.
Salmo 117: Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia
1 Pedro 1,3-9
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.
Juan 20,19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
— Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
— Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
— Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
— Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
— Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
— Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
— Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
— ¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
— ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
— Comentario de Mons. Francisco González, S.F.
Estamos en el segundo domingo de Pascua y hasta el sexto y último de este tiempo pascual, la primera lectura se toma de los Hechos de los Apóstoles. Hoy corresponde al segundo capítulo (2, 42-47). Un pasaje que aunque escrito tantos cientos de años atrás, nos viene como anillo al dedo hoy día precisamente.
Jesús ha resucitado y San Lucas nos describe a ese grupo original de creyentes: viven en comunidad; asisten al Templo, lo que les une al pueblo de la Antigua Alianza. Se reúnen para “la fracción del pan”, la celebración de la Eucaristía, lo que les hace miembros de la Nueva Alianza; tenían todo en común y se repartía de acuerdo a las necesidades de los miembros de la comunidad.
Este estilo de vida, había sido soñado por filósofos y maestros, pero aquí se realiza gracias a las enseñanzas del Maestro, gracias al poder del Espíritu Santo que transformando los corazones de los creyentes, ellos se comprometen con Dios y con el hermano.
Hablando a nivel internacional y local, nos podemos preguntar ¿Dónde está el espíritu comunitario? Incluso por parte de creyentes cuando en este siglo todavía existe el racismo ¿Dónde está el espíritu comunitario de solidaridad?
No es de extrañar que el Santo Padre, el papa Francisco, escribiera al Foro Económico de Davos, haciendo un llamamiento para que pusieran en marcha “decisiones, mecanismos y procesos encaminados a una mejor distribución de la riqueza, la creación de fuentes de empleo y la promoción integral del pobre, que va más allá de una simple mentalidad de asistencia”.
En verdad es intolerable que miles mueran de hambre cada día. Es vergonzoso comprobar que después de tanto hablar de crecimiento lo único que crece es la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza. Es triste constatar que la crisis económica se ha convertido en un mecanismo perfecto para aumentar la riqueza de los ricos.
El apóstol Pedro (segunda lectura) nos recuerda que hemos renacido a una nueva vida por la Resurrección de Cristo. El cristiano responde en fe, en esperanza, en constancia y en amor hacia Cristo. La fe, está protegida por Dios, pues sería difícil mantenerla sin Él, especialmente en esos tiempos en que el creyente “tendrá que sufrir varias pruebas”, una de las cuales es en ser verdaderos hermanos, pues hay que poner en práctica en la vida diaria ese “tener una misma fe, un mismo Señor, un mismo bautismo”. Ser “hermanos en la fe”, exige “ser hermanos en el amor”.
Finalmente nos encontramos con el evangelio (Jn. 20, 19-31). La figura de Tomás puede ser la foto de mucha de nuestra gente contemporánea: “Si no lo veo no lo creo”. Él se ha separado de la comunidad, él es independiente, va por sí solo, no tiene el apoyo de los demás y por eso exige “ver” y “tocar”. Sin embargo, ante la presencia del Señor, proclama su fe sin tener que palpar las heridas del Señor, que con esta visita les dá prueba de su resurrección.
La comunidad es esencial para nosotros. La parroquia es un lugar privilegiado para recibir enseñanza, para orar juntos, para celebrar la Eucaristía, para la convivencia fraterna, para la solidaridad con el mundo que, aún en medio del pecado, todavía sigue buscando caminos de paz y oportunidades para la convivencia universal. Ojalá que un día de éstos podamos decir, gritar, que estalló la paz en el mundo entero.
viernes, 25 de abril de 2014
SUGERENCIAS PARA LA LITURGIA PASCUAL
La liturgia pascual debe mostrar su esplendor no únicamente el Domingo de Pascua, y ni siquiera sólo durante la Octava pascual, sino que debe extenderse en ese tiempo gozoso a más no poder, de los cincuenta días de Pascua, hasta Pentecostés inclusive.
Unidad celebrativa
La liturgia, incluso la Misa diaria, debe distinguirse claramente de una Misa ferial del tiempo ordinario o de una Misa celebrada en Adviento. Estamos en la Fiesta de las Fiestas, no lo olvidemos nunca.
Saludo inicial del sacerdote
"El Dios de la vida, que ha resucitado a Jesucristo,
rompiendo las ataduras de la muerte,
esté con todos vosotros".
El acto penitencial o
la aspersión del agua bendecida
Los domingos, en lugar del acto penitencial, se podría realizar la aspersión con el agua bendecida y un canto bautismal. Si el agua está ya bendecida desde la liturgia pascual, se recita una oración de acción de gracias y todos respondemos: "Bendito seas por siempre, Señor".
Si se hace el acto penitencial, la invitación para los domingos y los días de la octava de Pascua sería ésta:
"En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva".
Fuera de la Octava de Pascua, por ejemplo la siguiente fórmula que recalca cómo Jesucristo es el Justo, a quien Dios resucitó, y ahora es el Gran Intercesor, el único Mediador:
"Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia
con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento,
para acercarnos a la mesa del Señor".
Y la fórmula 3ª del acto penitencial:
"Tú, el Primogénito de entre los muertos: Señor, ten piedad...",
Gloria
El Gloria es un canto pascual y merece que, como tal, se cante (con su letra, claro, sin paráfrasis, ni algo parecido porque diga la palabra "gloria", sino el himno "Gloria a Dios en el cielo"). Es un himno que ha estado mudo -recordémoslo- durante los domingos cuaresmales, y que ahora se convierte en canto pascual, alegre, a Jesucristo, "Cordero de Dios, Hijo del Padre".
Salmo responsorial
En las misas feriales, si no se canta el salmo, se podría añadir la palabra "Aleluya" a la respuesta. Por ejemplo, la respuesta: "Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti", sería "Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Aleluya". Así los fieles todos estaríamos repitiendo la palabra "Aleluya" en la respuesta al salmo durante los 50 días, dando un tono distinto.
Oración de los fieles
Un pueblo de redimidos, de hijos ya por el Bautismo, que han recibido el Espíritu de adopción, clama al Padre por las necesidades del mundo entero y de la Iglesia, y lo hace cantando, realzando su oración ante la propuesta -la intención- que nos señala un diácono o un lector.
Plegaria Eucarística
Y, si se puede, cantando los domingos el diálogo del prefacio ("Levantemos el corazón", "Demos gracias..."), el Santo, las palabras de la consagración, la aclamación ("Este es el Sacramento de nuestra fe", "Anunciamos tu muerte..."), la doxología ("Por Cristo, con él y en él") con su "Amén" solemne. Simplemente, porque es Pascua.
Un detalle para todos. Durante la octava de Pascua se dice en el prefacio "glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en ESTE DÍA en que Cristo nuestra Pascua ha sido inmolado", y en el Canon "reunidos en comunión... para celebrar el día santo de la resurrección...", porque la Octava de pascua se considera un ÚNICO DÍA, un gran Día en 8 días. Pasada la octava de Pascua, se dirá entonces "pero más que nunca en ESTE TIEMPO en que Cristo..."
Padrenuestro
"Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro..."
Paz
"En el Espíritu de Cristo resucitado, daos fraternalmente la paz".
Despedida
"Podéis ir en paz. Aleluya, aleluya.
R/ Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya".
La fórmula de despedida más apropiada es:
"Anunciad a todos la alegría del Señor resucitado.
Podéis ir en paz".
Los domingos es habitual cantar la Misa; pero en las ferias (es decir, la Misa de días laborables) de la Pascua, habría que intentar cantar siempre, al menos, el "Aleluya" antes del Evangelio y el "Santo". Así se notaría la fuerza y la belleza de este tiempo pascual incluso en las Misas feriales.
Un pequeño recordatorio: el cirio pascual brilla encendido al lado del ambón (Cristo-Luz da la clave de interpretación definitiva de las Escrituras, la Escritura se lee a la luz del Cirio-el Señor resucitado), brilla encendido al lado del ambón, repetimos, en cada celebración de los cincuenta días de Pascua, Misa, Laudes y Vísperas. Encenderlo sólo los domingos, además de cicatería, es un contrasigno: se consumirá como ofrenda en honor del Señor.
Fuente: José Sánchez Martínez es sacerdote de la diócesis de Córdova, España.
martes, 22 de abril de 2014
De los Papiros Bodmer, ¿las copias más antiguas del Nuevo Testamento?, por Luis Antequera
Los Papiros Bodmer son un grupo de veintidós papiros descubiertos en Egipto en 1952 en Pabau, cerca de Dishna (Egipto), no lejos de Nag Hammadi, donde se produce otro de los grandes hallazgos del siglo, la biblioteca del Nag Hammadi unos años antes, los cuales fueron adquiridos por el coleccionista suizo Martin Bodmer (1899-1971) que, de manera idéntica a como ocurre en el caso de los Chester Beatty, les presta el nombre por el que son conocidos. Se conservan en la Biblioteca Bodmeriana de Literatura Mundial, en Cologny, a las afueras de Ginebra. En el 2007 la Biblioteca Vaticana adquirirá dos de los mejores exponentes del conjunto, los papiros, el P74 y el P75.
Los Papiros Bodmer incluyen unos cincuenta textos individuales, en lengua griega y copta, la mayoría en forma de códice, otros en forma de rollos, y tres escritos sobre pergamino. En cuanto a su temática, contienen fragmentos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, amén de otras obras, tanto del cristianismo primitivo como clásicas (Homero, Menandro), y una colección de cartas de los abades del Monasterio de San Pacomio.
Entre los papiros que nos interesan aquí, el P72 es la copia más antigua conocida de la Epístola de Judas, y de las Epístolas de Pedro.
El P74, publicado en 1961 por Rodolfo Kasser, contiene fragmentos de los Hechos de los Apóstoles, de la Carta de Santiago, de las dos Cartas de Pedro, de la Tercera Carta de Juan y de la Carta de Judas. Está mal conservado y data del s. VII s. VII.
Los Papiros Bodmer incluyen unos cincuenta textos individuales, en lengua griega y copta, la mayoría en forma de códice, otros en forma de rollos, y tres escritos sobre pergamino. En cuanto a su temática, contienen fragmentos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, amén de otras obras, tanto del cristianismo primitivo como clásicas (Homero, Menandro), y una colección de cartas de los abades del Monasterio de San Pacomio.
Entre los papiros que nos interesan aquí, el P72 es la copia más antigua conocida de la Epístola de Judas, y de las Epístolas de Pedro.
El P74, publicado en 1961 por Rodolfo Kasser, contiene fragmentos de los Hechos de los Apóstoles, de la Carta de Santiago, de las dos Cartas de Pedro, de la Tercera Carta de Juan y de la Carta de Judas. Está mal conservado y data del s. VII s. VII.
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| Papiro P66 |
Pero las joyas de la colección tal vez sean el P66 y el P75. En cuanto al primero, el P66 tal vez sea el más antiguo. Según el profesor de la Universidad de Ginebra Victor Martin, dataría del año 200, si bien Herbert Hunger de la Biblioteca Nacional de Viena, dataría incluso de antes, mediados del siglo segundo.
P66 recoge el Evangelio de Juan prácticamente completo, a excepción de dos pasajes, el de la agitación de las aguas dentro del episodio de la curación de un enfermo en la piscina de Betesda (Jn 5, 3-4), y el de la mujer sorprendida en adulterio (Jn 7, 53-8, 11). No tanto por haber desaparecido, cuanto por no haberlos recogido el copista. De hecho, el episodio de la mujer adúltera, por cierto, uno de los más bellos de todo el Evangelio, falta en muchas de las copias de Juan que llegan a nuestros días.
En cuanto al P75, adquirido como el P74 por el Vaticano, es un códice que recoge la práctica totalidad de los evangelios de Lucas y otra vez de Juan. Publicados en 1961 por el mismo Victor Martin y P. Kaiser, le atribuyen una fecha de realización entre los años 175 y 225, lo que lo convertiría en la copia más antigua que nos ha llegado del Evangelio de Lucas y en la segunda más antigua del de Juan. Está compuesto de 102 páginas, que según los cálculos de los estudiosos debieron ser hasta 144 en origen.
Y se halla asimismo entre los papiros de la colección Bodmer una copia del conocido como Protoevangelio de Santiago, un apócrifo sumamente cercano a la tradición y muy interesante.
Fuente: religionenlibertad.com
El Documento "Q", por Luis Antequera
“Documento Q” es un documento que no existe, y que más que probablemente, no existirá nunca. Dicho en otras palabras, ni ha sido encontrado ni con toda probabilidad se encuentre jamás. Es más, si se encuentra, probablemente ni siquiera seremos capaces de reconocerlo, o a lo mejor, hasta lo hemos hallado ya y no lo hemos reconocido, como si del Elías del que habla Jesús cuando dice de él que “vino ya, pero no le reconocieron” (Mt. 17, 11) se tratara.
“Q”, que viene de “quelle”, “fuente” en alemán, no es otra cosa que una entelequia, un documento virtual recompuesto con todos aquellos pasajes contenidos en los evangelios de Mateo y de Lucas que no se contienen en Marcos.
Así de fácil, así de sencillo. Vds. se preguntarán: “¿sólo eso?”. Y yo les responderé: “sólo eso”. Para a continuación preguntarme: “bueno muy bien, es sólo eso… ¿pero para que sirve semejante cosa?”
La tesis de partida es la siguiente: el Evangelio de Marcos es el primero que se escribió. Cosa que es uno de los grandes (y de los pocos, por cierto, digan ellos lo que digan) acuerdos alcanzados por la exégesis moderna tan relacionada con el Jesús histórico y que se demuestra de la siguiente manera: si Vds. escribieran Marcos sobre una hoja transparente, y lo aplicaran sobre Mateo y sobre Lucas, encontrarían que la práctica totalidad de los episodios de Marcos se recogen en esos dos evangelios que, además, son mucho más largos y completos, “adornados” con más eventos. Lo cual viene a demostrar, según esos autores, de una manera, además, bastante sensata y asumible, que Marcos fue el primer evangelio, corto y rudimentario, y que sirvió de fuente y base para los otros dos sinópticos, que daré en llamar, si me lo permiten Vds., “sinópticos superiores”, más completos y elaborados.
Aparte de los episodios que narra Marcos y que recogen unánimemente sus compañeros sinópticos, se constata la coincidencia de Mateo y Lucas en una serie de episodios. Pues bien, si recopilamos esos episodios comunes a Mateo y a Lucas pero no recogidos en Marcos, estaríamos ante una segunda fuente de la que se habrían valido ambos evangelistas, los “sinópticos superiores” (Mateo y Lucas). Luego estarían, en tercer lugar, las fuentes de las que cada uno de ellos se hubieran servido por sí mismos, las cuales determinarían finalmente, las diferencias entre Mateo y Lucas.
Para terminar y para que no se queden Vds. con ninguna duda, les diré que la hipótesis de la existencia de “Q” fue presentada en 1848 por Christian Hermann Weisse, y fue denominada “Q” por Johannes Weiss en 1890.
En cuanto a su reconstrucción, se han producido muchas propuestas, las cuales registran diferencias en pequeños detalles tanto de eventos como de colocación de los mismos. Entre ellas, las del alemán Adolf von Harnack (1908), el británico T. W. Manson (1949), el alemán Athanasius Polag (1982) o el canadiense John Kloppenborg (2000).
“Q” contendría un número variable de episodios, sobre los doscientos, la mayoría de ellos meramente dícticos, o sea, que revisten la forma de un dicho de Jesús; unos pocos fácticos, es decir, que trasmiten un hecho.
Evidentemente anterior a Mateo y a Lucas, por lo que a su cronología se refiere datarlo con más precisión exige datar con esa misma justeza Mateo y Lucas, lo cual no es ni mucho menos, como hemos tenido ocasión de explicar cuando a 7Q5 nos hemos referido, pan comido, y el margen en el que oscilan las aproximaciones puede variar en bastante más de medio siglo. Bien que los más optimistas, -y yo creo, también, que los más realistas-, hablen de la existencia de textos evangélicos tan pronto como hacia el año 50. ¿Qué vaya a aparecer "Q" alguna vez? Me permito dudarlo, pero eso es ya harina de otro costal.
Fuente: religionenlibertad.com
“Q”, que viene de “quelle”, “fuente” en alemán, no es otra cosa que una entelequia, un documento virtual recompuesto con todos aquellos pasajes contenidos en los evangelios de Mateo y de Lucas que no se contienen en Marcos.
Así de fácil, así de sencillo. Vds. se preguntarán: “¿sólo eso?”. Y yo les responderé: “sólo eso”. Para a continuación preguntarme: “bueno muy bien, es sólo eso… ¿pero para que sirve semejante cosa?”
La tesis de partida es la siguiente: el Evangelio de Marcos es el primero que se escribió. Cosa que es uno de los grandes (y de los pocos, por cierto, digan ellos lo que digan) acuerdos alcanzados por la exégesis moderna tan relacionada con el Jesús histórico y que se demuestra de la siguiente manera: si Vds. escribieran Marcos sobre una hoja transparente, y lo aplicaran sobre Mateo y sobre Lucas, encontrarían que la práctica totalidad de los episodios de Marcos se recogen en esos dos evangelios que, además, son mucho más largos y completos, “adornados” con más eventos. Lo cual viene a demostrar, según esos autores, de una manera, además, bastante sensata y asumible, que Marcos fue el primer evangelio, corto y rudimentario, y que sirvió de fuente y base para los otros dos sinópticos, que daré en llamar, si me lo permiten Vds., “sinópticos superiores”, más completos y elaborados.
Aparte de los episodios que narra Marcos y que recogen unánimemente sus compañeros sinópticos, se constata la coincidencia de Mateo y Lucas en una serie de episodios. Pues bien, si recopilamos esos episodios comunes a Mateo y a Lucas pero no recogidos en Marcos, estaríamos ante una segunda fuente de la que se habrían valido ambos evangelistas, los “sinópticos superiores” (Mateo y Lucas). Luego estarían, en tercer lugar, las fuentes de las que cada uno de ellos se hubieran servido por sí mismos, las cuales determinarían finalmente, las diferencias entre Mateo y Lucas.
Para terminar y para que no se queden Vds. con ninguna duda, les diré que la hipótesis de la existencia de “Q” fue presentada en 1848 por Christian Hermann Weisse, y fue denominada “Q” por Johannes Weiss en 1890.
En cuanto a su reconstrucción, se han producido muchas propuestas, las cuales registran diferencias en pequeños detalles tanto de eventos como de colocación de los mismos. Entre ellas, las del alemán Adolf von Harnack (1908), el británico T. W. Manson (1949), el alemán Athanasius Polag (1982) o el canadiense John Kloppenborg (2000).
“Q” contendría un número variable de episodios, sobre los doscientos, la mayoría de ellos meramente dícticos, o sea, que revisten la forma de un dicho de Jesús; unos pocos fácticos, es decir, que trasmiten un hecho.
Evidentemente anterior a Mateo y a Lucas, por lo que a su cronología se refiere datarlo con más precisión exige datar con esa misma justeza Mateo y Lucas, lo cual no es ni mucho menos, como hemos tenido ocasión de explicar cuando a 7Q5 nos hemos referido, pan comido, y el margen en el que oscilan las aproximaciones puede variar en bastante más de medio siglo. Bien que los más optimistas, -y yo creo, también, que los más realistas-, hablen de la existencia de textos evangélicos tan pronto como hacia el año 50. ¿Qué vaya a aparecer "Q" alguna vez? Me permito dudarlo, pero eso es ya harina de otro costal.
Fuente: religionenlibertad.com
lunes, 21 de abril de 2014
Del Papiro Rylands, el fragmento del Evangelio más antiguo nunca hallado, por Luis Antequera
El Papiro Rylands, cuyo nombre de catálogo es P52, es uno de los grandes tesoros, si no “el gran tesoro”, de la Biblioteca John Rylands, de Manchester. Consiste en un pequeño pedazo de papiro que recoge unos breves pasajes del Evangelio de Juan, y constituyen el fragmento de cualquiera de los cuatro evangelios más antiguo nunca hallado hasta la fecha.
Lo primero que ha de decirse es que se trata de un trozo de papiro. El papiro, de donde por cierto, viene la palabra “papel” (en inglés la relación es aún más evidente al decirse “paper”), fue el elemento comúnmente utilizado para la escritura desde el año 3000 a. C. y hasta el s. XI d.C., aunque ya desde el s. V es paulatinamente sustituído por el pergamino, y se obtiene de una planta acuática de idéntico nombre.
Por lo que se refiere a nuestro P52, hablamos de un fragmento muy pequeño, (ver en las fotografías, arriba el anverso, abajo el reverso, a tamaño prácticamente real), escrito por las dos caras, en una de las cuales leemos parte de Jn. 18, 31-33, a saber:
“[…] los judíos: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.» Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir. Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?»”.
Y en el reverso, parte de Jn. 18, 37-38, a saber:
“[…] soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Le dice Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir hacia los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él”.
Coinciden los expertos en que fue escrito en los primeros años del s. II, y aunque algunos se atreven a datarlo en el reinado de Trajano, por lo tanto antes del 117, por la morfología de su escritura lo más probable parece que pertenezca al período adriánico, por lo tanto entre el 117 y el 138 d.C.. Algo que, en cualquier caso, tiene muchas implicaciones, pero dos de la máxima importancia.
Por la primera, el Papiro Rylands desmiente a los exégetas que se habían manifestado a favor de una datación muy posterior del Evangelio de Juan, los cuales, basados tal vez en que la primera mención explícita al mismo se halla en San Ireneo hacia el año 180, situaban la obra en las postrimerías del s. II. Y contribuye, por el contrario, a emplazar su realización en los años finales del s. I, una datación que coincide plenamente con la tradición, según la cual, la habría redactado el apóstol Juan en sus últimos años de vida, concluída en torno al año 100.
Por la segunda, el Papiro Rylands representaría una de las primeras copias del Evangelio de Juan, de cuyo manuscrito original le separarían apenas unos pocos años, diez o veinte, no más. Lo que a su vez, representa un hito difícilmente superable de cercanía entre el manuscrito de una obra clásica y su copia más antigua conocida. Sólo a modo de ejemplo, tal diferencia, según acostumbra a señalarse, es tan grande como 1.600 años en las obras de Eurípides, 1.400 en las tragedias de Sófocles, o 1.300 en los escritos de Platón.
El Papiro Rylands fue hallado en Egipto. Al respecto, no está de más señalar que, según la tradición, Juan escribió su Evangelio en Efeso, a varios miles de kilómetros. Fue adquirido en un mercado egipcio, junto con otros objetos, por Bernard Grenfeld, cosa que ocurrió en 1920. Si bien hasta que en 1934 Colin H. Roberts lo tradujo, no se fue consciente del contenido del fragmento papiráceo. Fácil de imaginar la cara que se le quedó al traductor al descubrir el texto que traducía.
Está escrito en griego, que es, salvo quizás el de Mateo en una primera versión, como se escribieron los cuatro evangelios. Mide apenas 8,9x6 cms., es decir, poco más que una tarjeta de visita. A tenor de de su tamaño y del de la letra que contiene, se ha calculado que pertenece a una página que mediría 16x21 cms., y que el Evangelio de Juan del que procede se contendría en un tomo de unas 130 páginas. Y reviste otra importante curiosidad: los restos que lo acompañan permiten afirmar que pertenece a un códice y no a un rollo, lo que indicaría que los cristianos habrían adquirido muy tempranamente esta manera de encuadernar, la del libro que conocemos hoy en día en definitiva, en detrimento del sistema del rollo, tan afín a la tradición judía. Otro dato que añadir a la temprana separación de la nueva religión respecto del tronco judaico del que procedía.
Fuente: religionenlibertad.com
Lo primero que ha de decirse es que se trata de un trozo de papiro. El papiro, de donde por cierto, viene la palabra “papel” (en inglés la relación es aún más evidente al decirse “paper”), fue el elemento comúnmente utilizado para la escritura desde el año 3000 a. C. y hasta el s. XI d.C., aunque ya desde el s. V es paulatinamente sustituído por el pergamino, y se obtiene de una planta acuática de idéntico nombre.
Por lo que se refiere a nuestro P52, hablamos de un fragmento muy pequeño, (ver en las fotografías, arriba el anverso, abajo el reverso, a tamaño prácticamente real), escrito por las dos caras, en una de las cuales leemos parte de Jn. 18, 31-33, a saber:
“[…] los judíos: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.» Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir. Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?»”.
Y en el reverso, parte de Jn. 18, 37-38, a saber:
“[…] soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Le dice Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir hacia los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él”.
Coinciden los expertos en que fue escrito en los primeros años del s. II, y aunque algunos se atreven a datarlo en el reinado de Trajano, por lo tanto antes del 117, por la morfología de su escritura lo más probable parece que pertenezca al período adriánico, por lo tanto entre el 117 y el 138 d.C.. Algo que, en cualquier caso, tiene muchas implicaciones, pero dos de la máxima importancia.
Por la primera, el Papiro Rylands desmiente a los exégetas que se habían manifestado a favor de una datación muy posterior del Evangelio de Juan, los cuales, basados tal vez en que la primera mención explícita al mismo se halla en San Ireneo hacia el año 180, situaban la obra en las postrimerías del s. II. Y contribuye, por el contrario, a emplazar su realización en los años finales del s. I, una datación que coincide plenamente con la tradición, según la cual, la habría redactado el apóstol Juan en sus últimos años de vida, concluída en torno al año 100.
Por la segunda, el Papiro Rylands representaría una de las primeras copias del Evangelio de Juan, de cuyo manuscrito original le separarían apenas unos pocos años, diez o veinte, no más. Lo que a su vez, representa un hito difícilmente superable de cercanía entre el manuscrito de una obra clásica y su copia más antigua conocida. Sólo a modo de ejemplo, tal diferencia, según acostumbra a señalarse, es tan grande como 1.600 años en las obras de Eurípides, 1.400 en las tragedias de Sófocles, o 1.300 en los escritos de Platón.
El Papiro Rylands fue hallado en Egipto. Al respecto, no está de más señalar que, según la tradición, Juan escribió su Evangelio en Efeso, a varios miles de kilómetros. Fue adquirido en un mercado egipcio, junto con otros objetos, por Bernard Grenfeld, cosa que ocurrió en 1920. Si bien hasta que en 1934 Colin H. Roberts lo tradujo, no se fue consciente del contenido del fragmento papiráceo. Fácil de imaginar la cara que se le quedó al traductor al descubrir el texto que traducía.
Está escrito en griego, que es, salvo quizás el de Mateo en una primera versión, como se escribieron los cuatro evangelios. Mide apenas 8,9x6 cms., es decir, poco más que una tarjeta de visita. A tenor de de su tamaño y del de la letra que contiene, se ha calculado que pertenece a una página que mediría 16x21 cms., y que el Evangelio de Juan del que procede se contendría en un tomo de unas 130 páginas. Y reviste otra importante curiosidad: los restos que lo acompañan permiten afirmar que pertenece a un códice y no a un rollo, lo que indicaría que los cristianos habrían adquirido muy tempranamente esta manera de encuadernar, la del libro que conocemos hoy en día en definitiva, en detrimento del sistema del rollo, tan afín a la tradición judía. Otro dato que añadir a la temprana separación de la nueva religión respecto del tronco judaico del que procedía.
Fuente: religionenlibertad.com
De los Papiros bíblicos Chester Beatty, textos canónicos completos del s. III, si no del II, por Luis Antequera
Los Papiros Chester Beatty son un grupo de papiros bíblicos escritos en griego y de origen cristiano, compuesto por once manuscritos, siete del Antiguo Testamento, algunos de ellos los más antiguos que han llegado a nuestros días en griego; tres del Nuevo Testamento; y un undécimo que contiene el importante Libro de Henoc y unos textos sobre liturgia no identificados.
Aunque dos de ellos datarían del s. IV, la mayor parte están fechados en el s. III, es decir de antes de la persecución de Diocleciano que se produce entre los años 303 y 311 y se ceba precisamente en los documentos. Tienen, además, el valor histórico de ser anteriores a las dos grandes colecciones que han llegado a nuestros días, las dos del s. IV, a saber, el Códice Vaticano y el Códice Sinaítico.
Las circunstancias de su hallazgo no están claras. Según algunos, proceden de las ruinas de la antigua ciudad de Atfih, según otros de Fayum, las dos en Egipto. En cualquier caso, se adquieren a lo largo de la década de los 30, realizándose los primeros anuncios de la adquisición en 1931. Frederic G. Kenyon publicará entre 1933 y 1958 un impresionante trabajo en ocho volúmenes sobre los manuscritos que titulará “The Chester Beatty Biblical Papyri: Descriptions and Texts of Twelve Manuscripts on Papyrus of the Greek Bible”.
Aunque dos de ellos datarían del s. IV, la mayor parte están fechados en el s. III, es decir de antes de la persecución de Diocleciano que se produce entre los años 303 y 311 y se ceba precisamente en los documentos. Tienen, además, el valor histórico de ser anteriores a las dos grandes colecciones que han llegado a nuestros días, las dos del s. IV, a saber, el Códice Vaticano y el Códice Sinaítico.
Las circunstancias de su hallazgo no están claras. Según algunos, proceden de las ruinas de la antigua ciudad de Atfih, según otros de Fayum, las dos en Egipto. En cualquier caso, se adquieren a lo largo de la década de los 30, realizándose los primeros anuncios de la adquisición en 1931. Frederic G. Kenyon publicará entre 1933 y 1958 un impresionante trabajo en ocho volúmenes sobre los manuscritos que titulará “The Chester Beatty Biblical Papyri: Descriptions and Texts of Twelve Manuscripts on Papyrus of the Greek Bible”.
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| Sir Alfred Chester Beatty |
Los papiros son adquiridos por Sir Alfred Chester Beatty (1878-1968), norteamericano nacionalizado británico y muy vinculado a Irlanda, dedicado al negocio de la minería, que les presta su nombre, y se conservan en la Biblioteca Chester Beatty, en Dublin, que custodia todos los manuscritos adquiridos por el coleccionista a lo largo de su vida.
Todos los manuscritos son textos en códice, lo que demuestra que desde muy temprano, los cristianos abandonan el sistema de rollo que utilizaban los judíos para pasar a utilizar la encuadernación en libro o códice, si bien esta curiosa característica aparece ya en un papiro cristiano muy anterior cual es el Papiro Rylands.
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| Biblioteca Chester Beatty, Dublín (Irlanda) |
En cuanto a los papiros veterotestamentarios, siguen el texto de la Septuaginta. El P4 y el P5 contienen fragmentos del Génesis. El P6 contiene un manuscrito del libro de los Números y otro del Deuteronomio. El P7 recoge el libro de Isaías. El P8 contiene dos hojas fragmentadas del libro de Jeremías. El P9 y el P10 transcriben los libros de Ezequiel, Daniel, y Ester. Y el P11 un fragmento del Eclesiastés.
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| Papiro P45. Página 30: Hech 17,9-17 |
Por lo que hace a los textos neotestametarios, el P45 habría sido originariamente un códice de 110 hojas que recogería los cuatro Evangelios y el libro de los Hechos. Sin embargo, sólo nos han llegado 30 hojas, conteniendo fragmentos de Mateo (capítulos 20/21 y 25/26), de Lucas (capítulos 4-9, 11-12, 6-7, 9-14) y de Juan (4-5, y 10-11), nada de Marcos pues, así como de Hechos (capítulos 4 a 17). Todos ellos fechados en la primera mitad del s. III, aunque algunos papirólogos los fechan incluso de antes, con la curiosa particularidad del orden en el que están colocados los evangelios, a saber, Mateo, Juan, Lucas y Marcos, lo que se explicaría por la prioridad concedida a Mateo y Juan en cuanto apóstoles.
El P46, fechado en torno al año 200, contiene las Epístolas de San Pablo. Nos han llegado 85 de las 104 hojas originales, las cuales recogen las epístolas a los Hebreos, a los Efesios, a los Gálatas, a los Filipenses, a los Colosenses, la Primera a los Coríntios y la Segunda a los Corintios, así como fragmentos de las dirigidas a los Romanos (5-6, 8-15) y la Primera a los Tesalonicenses (1-2, y 5).
El P47, datado también en el s. III, contiene diez hojas del Apocalipsis de San Juan, los capítulos 9 a 17.
Fuente: religionenlibertad.com
De cómo se ordenó la Biblia en capítulos y versículos, por Luis Antequera
Cosa que, como bien se imagina el lector, no hicieron los propios escritores bíblicos. Lo cierto, sin embargo, es que ya desde los primeros tiempos los judíos tuvieron la inquietud de clasificar la Biblia, en este caso el Antiguo Testamento, de alguna manera que facilitara su lectura e identificara sus distintas partes y contenidos.
Pero la clasificación tal como hoy la conocemos, con los capítulos y versículos que se encuentra uno en cualquier biblia, es una obra diferente y bien posterior, que cabe imputar al haber de tres personajes:
- Stephen Langton,
- Santos Pagnino,
- Robert Estienne,
en un proceso que viene a durar más de tres siglos, el cual se inicia en 1220 y se culmina en 1555.
La historia comienza con el inglés Stephen Langton (h. 1150-1228), que acabaría siendo Arzobispo de Canterbury, y quien en 1220, mientras enseñaba en la Sorbona, y sobre un texto de la Biblia Vulgata, clasifica la Biblia en capítulos.
Al morir en 1228 existe ya una edición, la llamada “Biblia parisiense”, con el resultado de su trabajo. El éxito es tan grande que será inmediatamente adoptado por los doctores de la Universidad de París y hasta por los mismísimos judíos: en 1525 Jacob ben Jayim publicaba en Venecia una Biblia que recogía la clasificación en capítulos realizada por Langton. Entre 1244 y 1248 Hugo de Sancto Caro también realizará una clasificación de la Biblia en capítulos, pero no conseguirá desbancar a la realizada por Langton.
La clasificación de Langton se había limitado a los capítulos, pero para llegar a la Biblia tal como llega a nuestros hogares hoy día, será necesario aún subdividirla en partes más pequeñas que permitan ubicar con mayor rapidez y exactitud las frases y palabras deseadas. El primer intento en este sentido será el del dominico italiano Santos Pagnino (1470-1536), judío converso y después dominico nacido en Lucca, quien en 1528 publica en Lyon su traducción latina de la Biblia, la “Veteris et Novi Testamenti nova translatio”, subdividida en frases cortas con un sentido más o menos completo o, en otras palabras, en versículos (versos pequeños, para que nos entendamos).
El editor protestante francés Robert Estienne (1503-1559), también conocido como Robert D ‘Etienne, Robertus Stephanus o Roberto Stefano, retoca la división realizada por Santos Pagnino, y completa la obra iniciada por éste, que no había, por así decir, “versiculado” los siete libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento, a saber, Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, es decir, los libros deuterocanónicos, con lo que se da una divertida paradoja: un católico que se deja sin revisar los siete libros del canon que sólo tiene el canon católico y no el protestante, y un protestante que revisa los libros del canon católico que faltan en el protestante, trabajando, en definitiva, juntos por un trabajo del que se valdrán los unos como los otros. Estienne publica el Nuevo Testamento versiculado en 1551, y la Biblia completa versiculada en 1555, divulgando así la nueva clasificación que terminará imponiéndose.
El 9 de noviembre de 1592, por último, el Papa Clemente VIII hace publicar una nueva versión de la Biblia en latín, la cual constituye la primera edición de la Iglesia Católica que viene con la ya definitiva división de capítulos y versículos, con lo que el gran trabajo iniciado por Langton, continuado por Pagnino y completado por Estienne, queda definitivamente consagrado.
Fuente: religionenlibertad.com
¿Sabe Vd. de donde viene la palabra "pagano"?, por Luis Antequera
En todas las grandes religiones existe una palabra para definir y describir a todos cuantos no practican la religión en cuestión. Los judíos los llaman “gentiles”, los musulmanes “infieles”, y los cristianos los llaman paganos. Y bien ¿por qué paganos y no de otra manera?
Pagano no es otra cosa que “habitante del pago”, o si se quiere “de la aldea”, aldeano en consecuencia. Así lo reconoce el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que dice sobre su origen: “Del latín paganus, aldeano, de pagus, aldea, pago”.
Una palabra, “pago”, que no se utiliza ya en España, pero que es de uso cotidiano en determinados países hispanoamericanos, entre los cuales notablemente Argentina o Bolivia.
Sin embargo termina adquiriendo un significado diferente, que es el que recoge como significado el propio Diccionario, a saber:
“1. adj. Se dice de los idólatras y politeístas, especialmente de los antiguos griegos y romanos.
“2. adj. Se dice de todo infiel no bautizado.”
Obsérvese que según la primera acepción, para ser pagano hay que ser politeísta, lo que excluiría de dicha condición a judíos y a musulmanes; mientras que en la segunda es pagano todo aquél que no es cristiano, lo que aquí sí, incluiría a judíos y musulmanes también.
Llegados a este punto la pregunta es: ¿cómo es que “el habitante del pago” termina perdiendo su significado original para adquirir un significado tan diferente que describe al que no está bautizado, esto es, no es cristiano? Pues bien, por una sencilla y única razón: la resistencia que halló el cristianismo para calar entre los habitantes del pago, en el campo y en las pequeñas aldeas, a diferencia de lo acontecido en las grandes ciudades, que es donde impregnó con mayor facilidad.
Su uso puede iniciarse hacia el s. IV, probablemente no antes. De hecho Pablo es llamado el “Apóstol de los Gentiles”, utilizando la palabra judía que describe al que no profesa la religión elegida, y no “Apóstol de los Paganos”
Fuente: religionenlibertad.com
Pagano no es otra cosa que “habitante del pago”, o si se quiere “de la aldea”, aldeano en consecuencia. Así lo reconoce el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que dice sobre su origen: “Del latín paganus, aldeano, de pagus, aldea, pago”.
Una palabra, “pago”, que no se utiliza ya en España, pero que es de uso cotidiano en determinados países hispanoamericanos, entre los cuales notablemente Argentina o Bolivia.
Sin embargo termina adquiriendo un significado diferente, que es el que recoge como significado el propio Diccionario, a saber:
“1. adj. Se dice de los idólatras y politeístas, especialmente de los antiguos griegos y romanos.
“2. adj. Se dice de todo infiel no bautizado.”
Obsérvese que según la primera acepción, para ser pagano hay que ser politeísta, lo que excluiría de dicha condición a judíos y a musulmanes; mientras que en la segunda es pagano todo aquél que no es cristiano, lo que aquí sí, incluiría a judíos y musulmanes también.
Llegados a este punto la pregunta es: ¿cómo es que “el habitante del pago” termina perdiendo su significado original para adquirir un significado tan diferente que describe al que no está bautizado, esto es, no es cristiano? Pues bien, por una sencilla y única razón: la resistencia que halló el cristianismo para calar entre los habitantes del pago, en el campo y en las pequeñas aldeas, a diferencia de lo acontecido en las grandes ciudades, que es donde impregnó con mayor facilidad.
Su uso puede iniciarse hacia el s. IV, probablemente no antes. De hecho Pablo es llamado el “Apóstol de los Gentiles”, utilizando la palabra judía que describe al que no profesa la religión elegida, y no “Apóstol de los Paganos”
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Del origen y significado de la palabra "evangelio", por Luis Antequera
La palabra “evangelio” proviene del griego “eυaγγελιον”, “euangelion”, a su vez proviene de la composición de dos términos “eu” (“ευ), bueno/a, y “angelion” (“aγγελιον”), noticia, mensaje, dando por lo tanto “la buena noticia”.
La raíz “eu” está presente en muchas palabras españolas. Así “eutanasia”, la buena muerte; “eufemismo”, lo que suena bien; “Eulalia”, la que habla bien; y tantas otras. En cuanto a “angelion”, es una raíz presente en otras palabras españolas como “ángel”, que al fin y al cabo, no significa otra cosa que el que porta el mensaje, el mensajero.
De entre los evangelistas, sólo en Marcos vemos utilizada la palabra, lo que acontece en tres ocasiones. En dos de ellas -la tercera la analizamos más adelante-, su utilización tiene una clara relación con su significado originario de “buena nueva”, “buena noticia”, y aparece en boca del propio Jesús:
“Porque quien quiera salvar su vida, la perderá;
pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio,
la salvará” (Mc 8,35)
“Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa,
hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda
por mí y por el Evangelio,
quedará sin recibir el ciento por uno” (Mc 10,29-30)
En Mateo también la vemos utilizada, pero no en su forma griega, sino traducida como “buena nueva”, cosa que ocurre en hasta cinco ocasiones, circunstancia que también vemos ocurrir en Marcos otras cinco veces y ocho en Lucas. Juan, definitivamente, no usa la locución, ni en su forma griega ni en su forma traducida.
Con parecida intención y significado, como la buena nueva que representa Jesús, usa la palabra Pablo, que a lo largo de sus cartas la repite en su forma griega en hasta sesenta y cinco ocasiones, a las que añadir otras cinco en que utiliza la expresión “buena nueva”.
Entre los escritores canónicos lo hace también Pedro en dos ocasiones (1Pe 1,12 y 4,17), a las que añadir otras dos en las que usa la locución “buena nueva”, siempre en su Primera Carta y siempre con el significado de la buena noticia que es Jesús. Y ninguno otro.
De todas las veces que la palabra se utiliza en los textos canónicos, dos merecen ser destacadas. En primer lugar, la primera ocasión en que Marcos lo hace, a saber, aquélla con la que abre su propio evangelio:
“Comienzo del Evangelio de Jesús,
el Cristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1)
Donde aunque efectivamente la locución sigue significando la “buena nueva” de Jesucristo, podría estar adquiriendo una dimensión nueva, perfectamente compatible con lo que hoy entendemos por evangelio, es decir, los libros escritos por personas concretas sobre los dichos y hechos de Jesús de Nazaret. Y si no propiamente en la intención de su autor, San Marcos, sí en la de los que luego utilizarán el término para titular la obra entera, la de Marcos y la de sus colegas evangelistas.
Entre las alusiones paulinas, sesenta y cinco como se ha dicho, una particularmente enigmática, aquélla en la que dice:
“Con él [con Tito] enviamos al hermano [no da el nombre],
cuyo renombre a causa del Evangelio se ha extendido
por todas las iglesias”.
En la que podría existir una referencia a uno de los grandes compañeros de Pablo, Lucas, ese “hermano” del que no da el nombre. Y puestos a especular, estar refiriéndose a su obra escrita que, como se sabe, abarca un Evangelio y los Hechos de los Apóstoles, lo que convertiría a Pablo en uno de los primeros, si no el primero, en dar dicho nombre, "evangelio", a la obra, más allá de utilizarlo para referirse al propio mensaje de Jesucristo.
Consta desde tiempos muy tempranos que los cristianos ya se referían a los libros que relataban la misión de Cristo como evangelios. El primer testimonio en dicho sentido tal vez sea el del tempranísimo autor San Justino, muerto entre los años 162 y 168, quien en su “Primera Apología” dirigida al Emperador Antonino Pío y escrita hacia el año 150, habla ya de las “memorias de los Apóstoles que son llamadas Euaggelia”, algo que permite aventurar que el uso de la palabra tenía ya cierta antigüedad, tanta que a lo mejor la conecta con la realización del cuarto evangelio, el de Juan, hacia los últimos años del s. I.
Al igual que ocurre en español, “evangelio” es literalmente transpuesto a las principales lenguas europeas, dando “evangile” en francés, “evangelium” en alemán, “evangelho” en portugués, o “vangilio” en italiano. Un caso reviste particular interés, cual es el de la lengua inglesa, donde da “gospel”, que no es otra cosa que la traducción término por término al inglés: “go” de “good”, (aunque alguien pudiera pensar que de “God”), es decir, “bueno/a”; y “spel” de “spell”, “palabra, noticia” (el verbo “to spell” se utiliza actualmente como “deletrear”): “la buena noticia” pues.
Fuente: religionenlibertad.com
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