martes, 4 de diciembre de 2012

LA SANTA SEDE ABRE UNA CUENTA EN TWITTER PARA SEGUIR A BENEDICTO XVI


Twitter ha sido presentada como la red social elegida por Benedicto XVI para abrir una nueva vía de comunicación con el mundo contemporáneo. Ha sido anunciado por el presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, arzobispo Claudio Maria Celli y el asesor de la Secretaría de Estado en medios de comunicación, Greg Burke. Ambos organismos compartirán la tarea de difundir las enseñanzas de Benedicto XVI. El Papa “tuiteará” en ocho idiomas: español, inglés, italiano, árabe, polaco, francés, alemán y portugués.

— El Papa en el "continente digital"

La explicación de la presencia de Benedicto XVI en Twitter la dio el arzobispo Celli, quien recordó al papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios”, y descartó los comentarios de que la Santa Sede está dando demasiada importancia a las nuevas tecnologías y a la modernidad.

“La presencia del papa en Twitter es una expresión concreta de su convicción de que la Iglesia debe estar presente en el mundo digital”. Benedicto XVI ha hablado del concepto “continente digital”, un espacio real al que invita a los jóvenes y a los presbíteros a entrar y evangelizar.

El Papa invita “a considerar con interés las diversas formas y sitios (webs, blogs), aplicaciones y redes sociales que puedan ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténticas preguntas, como también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación o para compartir la Palabra de Dios”.

Celli hizo ver que Twitter maneja cifras que hay que tener en cuenta. Son casi 500 millones de personas las que tienen una cuenta abierta de Twitter, y de estas, unos 140 millones interactúan activamente. En ese grupo activo de Twitter, más del 40% son jóvenes entre los 18 y 34 años. “Hay que entrar en coloquio con el hombre y la mujer de hoy, allí donde está”, dijo Celli.

— Navegar “red” adentro

La presencia del santo padre en la red digital es un respaldo a su misión de guía de la Iglesia. La unidad de sus miembros es incluso más evidente cuando todos comparten estas enseñanzas con sus propios amigos, extendiendo una red evangelizadora en el mar digital. Los seguidores del papa podrán hacerle preguntas, aunque la modalidad de respuesta no se ha concretado aún.

Para seguir a Benedicto XVI por Twitter: @pontifex_es
Se pueden enviar preguntas en español a: #askpontifex
Sitio oficial: http://twitter.com/Pontifex

martes, 27 de noviembre de 2012

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, Año C

Jeremías 33:14-16
Salmo 25
1 Tesalonicenses 3:12-4:2
Lucas 21:25-28,34-36


Jeremías 33:14-16

Mirad que días vienen-oráculo de Yahveh- en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén vivirá en seguro. Y así se la llamará: "Yahveh, justicia nuestra."

Salmo 25: A ti, Señor, levanto mi alma.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador.
R. A ti, Señor, levanto mi alma.

El Señor es bueno y recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
R. A ti, Señor, levanto mi alma.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad,
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.
R. A ti, Señor, levanto mi alma.

1 Tesalonicenses 3:12-4:2

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre. Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

Lucas 21:25-28,34-36

"Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

Comentario por Mons. Francisco González, S.F.
Obispo Auxiliar de Washington, D.C.

Hoy damos comienzo al nuevo año litúrgico, Ciclo C. Durante la mayoría de los domingos, aunque no todos, la liturgia nos irá ofreciendo la lectura del Evangelio según San Lucas, un evangelio cuya proclamación, lectura, reflexión nos ayuda a acercarnos más y más al Señor.

Estamos viviendo un auge en la evangelización, Nueva se le llama, y es de esperar que nos vayamos comprometiendo, o por lo menos, que expresemos en nuestras vidas una apertura más y mejor hacia Jesús, para convertirnos en verdaderos discípulos de Él. Tal vez algunos nos hayamos contentado con ser sus admiradores, y eso aunque no está mal y puede ser un principio, no es suficiente, debemos convertirnos en discípulos, imitadores, seguidores del Maestro.

Durante el Adviento, tiempo propio para prepararnos a la celebración de la Navidad, también nos vamos a encontrar que la Palabra ofrece para nuestra reflexión otros temas: la fidelidad de Dios y la infidelidad del ser humano, la salvación, las dos venidas del Señor.

La primera lectura nos ofrece una nota, una promesa para la esperanza: “En aquellos días y en aquella hora, dice el Señor, suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra”.

Ahí está la promesa que nos debe dar esperanza, y para que esa esperanza se vaya convirtiendo en realidad, el apóstol Pablo les dice que debemos estar preparados para que cuando venga el Señor nos presentemos “santos e irreprensibles”. El apóstol les ha dado el ejemplo, y les ruega que lo imiten para que ese futuro encuentro sea glorioso y salvífico.

La lectura evangélica está tomada del evangelio de Lucas. Ya ha entrado en Jerusalén y vamos viendo algunas de sus actividades en la Ciudad Santa. El pasaje de hoy es parte del discurso escatológico, donde se anuncian los acontecimientos que van a suceder, cosas tan extraordinarias que la gente se verá envuelta en gran angustia y enloquecida por algo parecido a esos tsunamis que están azotando a partes de nuestro mundo en tiempos recientes. No es de extrañar por tanto, la figura que describe el evangelio: “Los hombres quedarán sin aliento por el miedo por lo que se le viene encima al mundo…”

Todo esto anunciando que el Hijo del Hombre viene sobre una nube, pero esta vez, no como lo hizo la primera, en la oscuridad de una noche, en medio del rechazo de los hombres, en una cueva. No, esta vez viene “con gran poder y gloria”.

Sin embargo, Dios no se olvida de la Promesa, esa salvación que nos había anunciado, y así leemos: “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”.

Para que esta liberación se convierta en realidad, nos llama la atención, para que no nos distraigamos con las cosas que nos pueden atraer, pero que nos separarán de dicha liberación como son los vicios, la bebida, la preocupación por el dinero, o sea, todo eso que no viene de arriba, sino que es consecuencia de aquella primera separación que produjo el ser humano al querer quitar el puesto a Dios, que no es otra cosa que el pecado.

¿Qué hacer? Orar. Hacer oración, esa oración que nos mantiene en constante unión con el Señor, de quien nos viene todo lo que necesitamos para superar las tentaciones y todas las llamadas que nos hace la carne.

El final, como nos lo describe el evangelio, van a ser momentos difíciles, de desastres de proporciones cósmicas, pero el centro es Cristo, a quien se le ha entregado todo el poder en el cielo y la tierra, y viene para darnos la liberación. ¿Qué más podemos pedir?

Jesús es nuestra esperanza, y nosotros sus seguidores, estamos llamados a ser esperanza para los demás, especialmente los más necesitados. Parece que todavía no hemos llegado al final del mundo, pero catástrofes siguen habiendo, como el escándalo, el hambre, la violencia, el deseo de dinero, el vicio de toda clase. Eso no es liberación.

Nosotros, hermanas y hermanos, estamos llamados a ser testigos de Cristo para la liberación de todos. Él nos encargó que proclamáramos y cumpliéramos todo lo que Él nos había enseñado, y le siguiéramos en todo lo que Él había dado ejemplo. ¡Benditos los que son causa de esperanza para los demás, ellos están viendo la faz del Señor!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Benedicto XVI: "Se debe amar a todos, incluso a quien no se lo merece"

Reflexión durante el rezo del Ángelus, Vaticano, 4 noviembre 2012.

¡Queridos hermanos y hermanas!

El evangelio de este domingo (XXI del año B; Mc. 12,28-34) nos propone la enseñanza de Jesús sobre el mandamiento más importante: el mandamiento del amor, que es doble: amar a Dios y amar al prójimo.

Los santos, que acabamos de celebrar juntos en una única fiesta solemne, son aquellos que, confiando en la gracia de Dios, tratan de vivir de acuerdo a esta ley fundamental. De hecho, el mandamiento del amor lo puede aplicar plenamente quien vive en una relación profunda con Dios, así como el niño se hace capaz de amar a partir de una buena relación con su madre y su padre.

San Juan de Ávila, a quien recientemente he proclamado Doctor de la Iglesia, escribe así al inicio de su Tratado del Amor de Dios:

"La razón, dice, que empuja mayormente nuestro corazón al amor de Dios, es el considerar profundamente el amor que Él tuvo por nosotros... Esto, además de los beneficios, mueve el corazón a amar; porque el que hace al otro un beneficio, le da algo que tiene; pero el que ama, se entrega a sí mismo con todo lo que tiene, sin que le quede algo más para dar." 

Antes de ser un mandato -el amor no es un mandato-, es un regalo que Dios nos hace conocer y experimentar, de modo que, como una semilla pueda también germinar dentro de nosotros, y desarrollarse en nuestra vida.

Si el amor de Dios ha echado raíces profundas en una persona, esta es capaz de amar incluso a quien no lo merece, así como Dios hace con nosotros. El padre y la madre no quieren a sus hijos solo cuando se lo merecen: lo aman siempre, aunque es natural que le hacen entender cuando se equivocan.

De Dios, aprendemos a querer siempre y solamente el bien y nunca mal. Aprendemos a mirar al otro no solo con nuestros ojos, sino con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo. Una mirada que sale del corazón y no se detiene en lo superficial, va más allá de las apariencias y captura los más profundos anhelos del otro: de ser escuchado, de una atención gratuita; en una palabra: de amor.

Pero también se produce en la dirección opuesta: que abriéndome al otro tal como es, yendo hacia él, haciéndome disponible, me abro también para conocer a Dios, para sentir que está allí y que es bueno. Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables y están en relación recíproca.
Jesús no inventó ni lo uno ni lo otro, pero reveló que son, después de todo, un solo mandamiento, y lo hizo no solo con la palabra, sino sobre todo con su testimonio: la persona misma de Jesús y todo su misterio encarnan la unidad del amor de Dios y del prójimo, como los dos brazos de la Cruz, vertical y horizontal.

En la Eucaristía, Él nos da este doble amor, dándose a Sí mismo, porque, alimentados de este Pan, nos amamos los unos a otros como Él nos ha amado.

Queridos amigos, por intercesión de la Virgen María, oramos a fin de que todo cristiano sepa mostrar su fe en el Dios único y verdadero con un claro testimonio de amor al prójimo.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Noviembre 30: San Andrés, Apóstol


Noviembre 23: San Columbano, Abad


Noviembre 23: San Clemente I, Papa


Noviembre 22: Santa Cecilia


Noviembre 17: Santa Isabel de Hungría


Noviembre 16: Santa Gertrudis


Noviembre 15: San Alberto Magno


Noviembre 13: San Leandro de Sevilla


sábado, 27 de octubre de 2012

TODOS ESTAMOS LLAMADOS A LA SANTIDAD, Pío XI, Encl. Rerum Omnium


"La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega". Pío XI, Encl. Rerum Omnium.

martes, 23 de octubre de 2012

VOCABULARIO RELIGIOSO: Etimología y significado de creer


El verbo “creer” viene del latín credere, que significa “poner confianza en, confiar en”.

Por su parte, el verbo credere se formó con la raíz indoeuropea kerd- (corazón) y la raíz indoeuropea dhe- (poner, colocar, arreglar); de este modo, el verbo “creer” significa “poner el corazón en, poner la confianza o el ánimo en algo”.

El “creer o la creencia” no hacen referencia necesariamente a verdades o hechos demostrables con el raciocinio, sino más bien a los pensamientos, ideas e incluso sentimientos en los que la persona pone el afecto y el ánimo.

La raíz indoeuropea kerd- (corazón) produjo también la palabra latina cor, cordis (corazón), de donde provienen las palabras cordial, incordio, coraje, acordar, acuerdo, concordia.

La raíz indoeuropea dhe- produjo la palabra latina facere (hacer), de donde provienen palabras como hacer, hazaña, factible, confección, faceta, fácil.

VOCABULARIO LITÚRGICO: ¿Qué es el añalejo?


También conocido como Calendario del Año Litúrgico, Ordo, Gallofa.

Calendario para los eclesiásticos que señala el orden y rito del rezo y oficio divino de todo el año, según las rúbricas del misal y breviarios romanos. Cada diócesis imprime el suyo distinto e igualmente en los institutos religiosos. En Aragón era conocido con el nombre de Gallofa, y en otras provincias con distintos nombres.

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es el embolismo?


Del griego em-ballon: añadir, introducir una cosa.

En la liturgia, comentario o glosa que se añade a la oración. En la misa se emplea para designar al comentario que se añade al Padrenuestro: “Líbranos de todos los males...”; o también: “Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre Señor".

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es la doxología?



La doxología (del griego δόξα –fama, opinión, gloria– y λογος –palabra, conocimiento–), adquiere en el cristianismo la forma de una gran alabanza a Dios.

En la liturgia, la doxología se usa como alabanza a Dios. La gran doxología de la misa es el himno del Gloria con el que los fieles alaban a la Trinidad. La oración eucarística concluye también con la doxología: «Por Cristo, con él y en él..." 

En la Liturgia de las Horas, el himno concluye con la doxología que se dirije a la persona divina. Al final de cada salmo se recita el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

La doxología cristiana más usada por católicos, ortodoxos, y muchas iglesias protestantes (incluidos los metodistas), es el Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et per sæcula sæculorum, Amen. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Esta doxología alaba al Dios cristiano contiene una pequeña declaración de fe en la igualdad de las tres personas de la Trinidad.

Otra fórmula doxológica del mismo tipo es: Por Cristo, con él y en él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amen.

lunes, 22 de octubre de 2012

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es el diurnal y la Liturgia de las Horas?








El Diurnal es el libro que contiene los rezos de la Liturgia de las Horas correspondientes al día: laudes, hora intermedia, vísperas y completas; pero sin contar el oficio de lecturas.

— La Liturgia de las Horas u Oficio Divino:

Es el conjunto de oraciones (salmos, antífonas, himnos, oraciones, lecturas bíblicas y otras) que la Iglesia ha organizado para ser rezadas en determinadas horas del día para consagrar toda la jornada al Señor. Quien reza la Liturgia de las Horas reza con la Iglesia aunque se encuentre físicamente solo. Los sacerdotes, religiosos y religiosas tienen obligación de rezar el Oficio Divino.

— Las horas del Oficio Divino:

Los laicos pueden reducir el oficio a los Laudes, antes de ir a trabajar, y las Vísperas al terminar los trabajos. No tienen, pues, la obligación de rezar todas las horas del Oficio Divino para participar de la oración de la Iglesia.

— Maitines:

El nombre proviene del latín matutinus. Es la primera de las horas canónicas. Antiguamente se cantaban los maitines durante las primeras horas del día, poco después de la media noche.

— Laudes:

Laudes significa "alabanzas". Es una de las horas principales junto con las vísperas. Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo o del Nuevo Testamento, una lectura breve de la Biblia, Benedictus, responsorios, intercesiones, el Padrenuestro y una oración conclusiva.

— Horas menores:

Prima: primera hora después de salir el sol, a las 6 am.
Tercia: tercera hora después de salir el sol, a las 8 am.
Sexta: sexta hora, a las 11 am.
Nona: novena hora, a las 3 pm.

— Vísperas:

Del latín vesper: tarde. Es el oficio de la tarde. Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo o del Nuevo Testamento, una lectura breve de la Biblia, responsorios, Magnificat, intercesiones, el Padrenuestro y una oración conclusiva.

— Completas: oraciones del oficio divino al acostarse.

VOCABULARIO RELIGIOSO: Díptico



Tabla o tablilla plegada en dos hojas o alas articuladas en una especie de bisagra.

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué significa deprecar?

Rogar, pedir fervorosamente y con insistencia.


VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es la dalmática?





Vestido litúrgico que se viste sobre el alba y la estola de los diáconos. La dalmática es la vestidura exterior distintiva del diácono, por eso, al ser ordenado por el obispo, se viste con ella y el obispo le dice: "El Señor le cubra con la vestidura de la salvación y con la vestidura de la oración, y le cubra con la dalmática de rectitud para siempre”.

También la usa el obispo bajo la casulla cuando celebra de pontifical.  No se permite a los sacerdotes llevar la dalmática bajo la casulla a menos que para se les haya concedido un privilegio papal especial y entonces sólo para los días y ocasiones que haya autorizado el permiso.

En la liturgia cristiana se usa desde el siglo IV en Roma y desde el V en otros lugares, tomando su origen de la prenda del mismo nombre que fue adoptada por los romanos en el siglo II. Según el "Liber Pontificalis" la dalmática fue introducida por Papa Silvestre I (314-35). En la primera mitad del siglo cuarto su uso era general en Roma; entonces, como hoy, los diáconos la llevaban como una vestidura exterior, y el papa la ponía debajo de la casulla.

Hasta el siglo XI, la dalmática era siempre de color blanco; desde el siglo XV se le añaden grandes borlas pendientes de cordones que, con menor tamaño, ya se empleaban durante el tiempo que va del siglo VIII al XII. Desde esta época es frecuente verla representada en color azul.

El color de la dalmática concuerda con el carácter del acto litúrgico que se celebra:

— Blanco:

Se utiliza durante las fiestas de Navidad, Pascua, solemnidades, fiestas y memorias de santos no mártires y de la santísima Virgen, Fiestas y misas votivas del Señor que no sean de Pasión (Corazón de Jesús, Cristo Rey, Corpus...); también se usa en la celebración de los sacramentos, excepto la penitencia.

— Rojo:

Se utiliza en fiestas de la pasión del Señor (Domingo de Ramos, Viernes Santo, Exaltación de la Santa Cruz..), fiestas o misas votivas del Espíritu Santo (Pentecostés) y Fiestas o memorias de Santos Mártires, Apóstoles y Evangelistas (excepto San Juan Evangelista y la fiesta de San Juan Bautista, pues se celebra su nacimiento y no su martirio). También es usado este color, en los Funerales del Papa y de los cardenales en la Basílica Vaticana.

— Verde:

Usado durante los domingos y ferias del Tiempo Ordinario.

— Morado:

Se usa en los domingos y tiempos Adviento, Cuaresma, misas de difuntos (también puede usarse el color negro) y celebraciones penitenciales.

En los domingos Gaudete (3º de Adviento) y Laetare (4º de Cuaresma) puede usarse el color rosa. El color celeste se usa en España para la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y sus celebraciones votivas.

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Quién era el chantre?


Dignidad de la iglesias catedrales que antiguamente gobernaba el canto en el coro. El chantre o capiscol, dentro de la Iglesia Católica, es el nombre del maestro cantor o del coro en los templos, sobre todo en las catedrales.

Este cargo también existía dentro de algunos monasterios, encargándose además de organizar las procesiones de los clérigos y conservar los libros en ausencia de bibliotecario.

Debía vestir con capa e indumentaria especial y portar la batuta o bastón cantoral de maestro durante el cumplimiento de sus funciones.

Esta dignidad eclesial está en desuso.

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es la custodia?


A la custodia se le llama también ostensorio u ostensorium, del latín ostentare, "mostrar".





En el culto católico es la pieza de oro o de otro metal precioso donde se coloca la hostia consagrada para ser adorada. Sus formas son distintas, pero una de las más comunes es la de sol.

Las custodias u ostensorios tienen su origen en la fiesta del Corpus instituida a mediados del siglo XIII. Al principio se utilizaron imágenes, cruces, relicarios y ciborios acomodándolos para exponer la hostia consagrada.

Desde mediados del siglo XV se adoptó la forma de torrecilla o templete ojival (casi siempre de plata) con pináculos y sostenido por una base artística quedando en medio una lúnula o viril de plata u oro para colocar la hostia.

Desde fines del siglo XVI se empiezan a fabricar en forma de sol radiante.

En España, a mediados del siglo XV la custodia comienza a salir en procesión sobre una carroza o ricas andas y sobre un trono en forma de torre.

— Custodias de asiento

En España se llama también "custodia" a una pieza de orfebrería en forma de torre en la que se entroniza la custodia para salir en procesión. Para diferenciarla de la custodia propiamente dicha, se la suele llamar también custodia de asiento.

Las custodias de asiento más artísticas se encuentran en las catedrales de España. Destacan las de la familia Arfe. Enrique de Arfe es el autor de la más famosa: la de Toledo.

CUSTODIA DE LA CATEDRAL
DE TOLEDO
También es suya la de la Catedral de Córdoba.

CUSTODIA DE LA CATEDRAL
DE CORDOBA
Su nieto, Juan de Arfe, labró las de Ávila (de formas achatadas), la de Sevilla (que mide más de tres metros) y la de Valladolid, todas ya en estilo plateresco.

CUSTODIA DE LA CATEDRAL
DE SEVILLA
Otras custodias artísticas:

La de Vich, del 1413.
La de la catedral de Baeza.
La de la Catedral de Barcelona, de la que forma parte el trono de Martín el Humano.

CUSTODIA DE LA
CATEDRAL DE
BARCELONA
La de la Catedral de Cádiz, obra barroca de Antonio Suárez en plata de ley que alcanza con su carroza los cuatro metros de altura.


Fuera de España destaca la custodia colonial de la Colección de Arte del Banco de la República en Bogotá, Colombia, conocida popularmente como “La Lechuga”, fabricada por José de Galaz en 1707, está adornada por 1.485 esmeraldas, 1 zafiro, 13 rubíes, 28 diamantes, 62 perlas barrocas y 168 amatistas.

CUSTODIA
"LA LECHUGA"

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es el crisma?


CRISMA




CRIMAS, OLEO DE LOS CATECUMENOS
Y OLEO DE LOS ENFERMOS





MISA CRISMAL

Del latín chrisma, y éste del griego χρisµa, cuyo verbo es “chrio”: ungir. Dio origen al término “Christos”, el Ungido, equivalente al Mesías hebreo.

Los santos oleos, que se bendicen o consagran en la misa crismal matutina del Jueves Santo por el obispo, son de tres clases: el crisma, el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos.

El crisma es uno de los ungüentos aromáticos mezcla de aceite y bálsamo oloroso que se consagra en la Iglesia católica tanto romana, como ortodoxa, y en las Iglesias orientales en determinadas ceremonias. Está compuesto por aceite de oliva (que representa la fortaleza) al que se añade una pequeña cantidad de bálsamo (cuyo aroma representa el suave olor de la vida cristiana).

El crisma se usa en el sacramento del bautismo y la confirmación. También en la consagración de los obispos, la ordenación de los presbíteros, la dedicación de las nuevas iglesias y del nuevo altar, que tiene que ser fijo y preferentemente de piedra.

La unción con el crisma representa la plena difusión de la gracia.

Los otros dos óleos sagrados son:

El óleo de los enfermos que se utiliza en la "unción de los enfermos" (antes llamada "extrema unción") y el óleo de los catecúmenos.

Estos óleos también son bendecidos el Jueves Santo en la misa Crismal o del Santo Crisma.

sábado, 13 de octubre de 2012

SOBRE LA SOBERBIA, por Julio González, S.F.

Atención a la soberbia, parejas y familias! La soberbia es una debilidad presente en todas las personas: niños, jóvenes y adultos. En los ricos y en los pobres. En los muy instruidos y en los que carecen de instrucción. En los que se han alejado de Dios y en los muy piadosos. La soberbia es una enfermedad de las emociones y del alma que destruye nuestras relaciones de fraternidad y amor hacia el prójimo; además, corrompe las ideas que nos hacemos de nosotros mismos.

Lo peor que nos puede ocurrir es que no seamos capaces de reconocerla en nuestro carácter y personalidad. Y es que la soberbia siempre encuentra excusas para culpar a los demás de lo que no es de nuestro agrado. La soberbia nos convence de que son los demás los que deben corregirse y cambiar, no yo.

La persona soberbia cree que se equivocan los otros. Las emociones y los sentimientos del soberbio son los de un tirano, pero ¡atención!, entre familiares y amigos es difícil que se muestre tal cual es pues la excusa del soberbio es “lo hago por el bien de los míos”.

La persona soberbia se ha idealizado de tal manera a sí misma que piensa que el mundo y los demás están mal, todos menos él. La culpa de los males que nos afectan la tiene el gobierno, el jefe, los empleados, el vecino, el cónyuge, los niños..., incluso le echamos la culpa a Dios por no haber creado un mundo mejor. Como digo, la soberbia siempre encuentra excusas.

El soberbio se siente muy por encima de los demás, por eso, que le contradigan y desafíen le ofende y le irrita muchísimo, no lo puede soportar. En realidad, las personas soberbias tienen el corazón muy herido, tan herido y maltratado que se escudan detrás de la soberbia para no hundirse en su propia miseria.

Es difícil apaciguar a una persona soberbia si no acepta que es parte del problema, del conflicto o enredo. Hay que tener mucha paciencia con ellos. Al soberbio hay que empezar a tratarle cuando la discusión ha finalizado. No se consigue nada hiriéndoles, al revés, se vuelven peor.

Dentro del matrimonio y en la familia es normal que haya momentos de tensión, enfado, crisis... Es más, me atrevo a decir que son muy necesarios. Necesitamos también de esos momentos para aprender a conocernos mejor, más profundamente, sin caretas, y mostrar de qué pasta estamos hechos. Los conflictos y las tensiones en el hogar nunca deberían ser una oportunidad para mostrar nuestra soberbia, sino para testimoniar que el amor que nos une es mucho más fuerte que conflicto que nos pone a prueba.

El testimonio de Jesús de Nazaret es el contrapunto a la soberbia humana porque siendo Dios se hizo esclavo de todos, dice san Pablo. Nosotros imitamos su humildad con la misma pasión con que nos enfrentamos a la injusticia y el pecado.

sábado, 6 de octubre de 2012

Octubre 23: San Juan de Capistrano


Octubre 19: San Pablo de la Cruz


Octubre 19: San Pedro de Alcántara

Octubre 18: San Lucas evangelista


Octubre 17: San Ignacio de Antioquía

Octubre 16: Santa Margarita María Alacoque


Octubre 16: Santa Eduvigis


Octubre 15: Santa Teresa de Jesús


Octubre 12: Nuestra Señora del Pilar


Octubre 11: Santa Soledad Torres Acosta


Octubre 10: Santo Tomás de Villanueva


Octubre 9: San Juan Leonardi


27 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, B


Génesis 2, 18-24
Salmo 128
Hebreos 2, 9-11
Marcos 10, 2-16


Génesis 2, 18-24

Dijo luego Yahveh Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a crearle una ayuda adecuada”. Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver como los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre les diera. El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “Esta vez sí que es huesos de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada”. Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.

Salmo 128: 
Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu casa.
R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas los hijos de tus hijos.
Paz a Israel!
R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Hebreos 2, 9-11

Y aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos. Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación. Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles hermanos.

Marcos 10, 2-16

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba:
«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó:
«¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron:
«Moisés Permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.»
Jesús les dijo:
«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo:
«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»
Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Comentario por Mons. Francisco González, SF.
Obispo Auxiliar de Washington D.C.

El pasaje que hoy se no presenta como comienzo de la Liturgia de la Palabra, y que está tomado del libro de Génesis, debería ser lectura requerida para muchos en nuestra sociedad. Aunque hemos avanzado bastante en lo que se refiere a los derechos de la mujer, todavía sigue muy arraigado en ciertas culturas y grupos, ese machismo que deshonra a la humanidad entera, pues es contrario al plan de Dios.

Comienza el pasaje diciéndonos “que no es bueno que el hombre esté solo”. Da la impresión, y creo que correcta, que el varón es nada sin la mujer. Hasta el mismo Dios reconoce que el hombre sin la mujer está reducido a una completa soledad, y por eso crea a la mujer, y lo hace tomando parte del cuerpo de Adán, de ese lugar sagrado cercano al corazón mismo, para señalar que ambos van a gozar de la misma dignidad, y que están llamados a esa unidad completa, “formar una sola carne”, para lo cual dejan algo tan precioso como son los propios padres, y juntos a semejanza del Creador dan nueva vida por el amor que ellos sienten el uno por el otro.

Como muy bien dice Joaquín Menchén Carrasco en su comentario del libro del Génesis: “El texto hace hincapié que el hombre sin la mujer es un ser incompleto. La vida del hombre va más allá del mero existir; si fuera así tendría suficiente con el huerto y los animales; precisa del otro, de la comunidad, del amor”.

¡Qué lástima que, para tantos y en tantas ocasiones, la mujer no ocupa el puesto que le corresponde en la creación! ¿Por qué tanto abuso físico, económico, psicológico, religioso y social? El ser humano, en sus dos formas de existir, por sí mismo o en sí mismo es incompleto y por eso la relación entre ambos es una relación de complemento, de ordenamiento del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre. Nuestra fe o compromiso cristiano, nos exige a todos un entendimiento de lo que Dios quiso hacer desde un principio.

Algo tan digno como es el santo matrimonio, se vio más adelante amenazado por lo que conocemos como divorcio, la separación de esas dos personas.

El evangelio para este XXVII domingo nos habla del encuentro de Jesús y unos fariseos que le preguntaron, y con una cierta mala intención: ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?

La esposa de aquellos tiempos estaba condenada, en muchas ocasiones, al sufrimiento, a la inseguridad, a los caprichos del marido. Y aunque debemos pensar que también hubo familias felices, las escuelas rabínicas permitían el divorcio solo a petición del marido. Las razones podían ser varias, entre ellas el adulterio, pero también en algunos casos, por cualquier antojo del marido.

Jesús antes de contestar a la pregunta que le hacen, les pregunta por lo que dice la ley, ya que ellos son los expertos. Moisés, el gran legislador, lo permite, fue su respuesta.

El Maestro entonces les recuerda el por qué de dicha ley: “la dureza del corazón de ustedes”, y añade que en un principio no fue así, que Dios les hizo hombre y mujer para que se convirtieran en un solo ser, unidos por el amor, unidos por el mismo Dios, y que lo que Él ha unido no lo debe separar el hombre.

Trabajo tenemos por delante para presentar el matrimonio al mundo entero como “buena noticia”. El matrimonio, en esa situación de complementariedad en que existe el ser humano, hombre/mujer, es un bien que la sociedad debe reencontrar, pero eso tal vez no se consiga mientras sigamos soñando, deseando, defendiendo y viviendo esos antivalores como el egoísmo, el individualismo, el hedonismo y todos esos otros ismos, que al fin de cuentas, nos llevan a la soledad, lo cual no es nada bueno para nosotros.

Sin embargo, no nos apresuremos a juzgar a los demás, pues en la mayoría de los casos hay mucho sufrimiento encerrado en una separación y si es verdad que debemos seguir y cumplir con las leyes de la Iglesia, debemos recordar que ante el sufrimiento, más vale ser consoladores que jueces.

“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se dilata libremente entre nosotros” (1 Jn. 4, 12).

viernes, 28 de septiembre de 2012

26 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, B

Números 11, 25-29
Salmo 18
Santiago 5, 16
Marcos 9, 38-43.45.47.48


Números 11, 25-29

El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.» Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!» Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

Salmo 18: 
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

Aunque tu siervo vigila
para guardarlos con cuidado,
¿quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta.
R. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

Preserva a tu siervo de la arrogancia,
para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado.
R. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

Santiago 5, 1-6


Vosotros los ricos, gemid y llorad ante las desgracias que se os avecinan. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos son pasto de la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y este óxido será un testimonio contra vosotros y corroerá vuestras carnes como fuego. ¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días? Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos y ha sido retenido por vosotros está clamando y los gritos de los segadores están llegando a oídos del Señor todopoderoso. En la tierra habéis vivido lujosamente y os habéis entregado al placer; con ello habéis engordado para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, y ya no os ofrece resistencia.

Marcos 9, 38-43.45.47.48


En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.» Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Comentario por Mons. Francisco González, S.F.
Obispo Auxiliar de Washington D.C.


La semana pasada veíamos como Jesús daba una lección de humildad a los que querían ocupar los primeros puestos. Hoy nos encontramos con otra lección. Tanto Moisés como Jesús sienten que deben corregir a unos discípulos tan allegados a ellos como Josué, en el primer caso, y Juan, el dulce y fiel Juan, en el segundo.

Da la impresión, por los relatos que vemos en la primera lectura y en el evangelio que ambos, Josué y Juan, están padeciendo un ataque de protagonismo, rebozado con una buena dosis de envidia, pues van a sus maestros a quejarse que alguien “está haciendo algo bueno”, pero que “no son del grupo” y de acuerdo con su mentalidad hay que impedírselo.

¿Qué es la envidia? Tanquerey decía que la envidia “procede de la soberbia y consiste en una propensión a la tristeza por el bien del prójimo” (M. Elvira). A lo mejor todavía hay por ahí algunos josués y juanes, que quisieran negar a los que no pertenecen a su iglesia, parroquia, grupo, familia o asociación el derecho a hacer el bien, a practicar la caridad, incluso a esperar la salvación eterna. Todavía hay quienes tienen envidia de aquellos, que habiendo nacido en otros países, teniendo el color de la piel distinta, y hablando un idioma diferente, trabajan por mejorar su situación y peor todavía, si llegan a tener éxito en su empeño.

Jesús, en este subir a Jerusalén está tratando de enseñar a sus discípulos lo que la nueva comunidad debe ser, cómo deben actuar los ciudadanos del Reino de Dios, y que para adquirir la ciudadanía en este Reino, no va a ser cuestión de conseguir “los papeles”, el “green card”, etcétera, sino un cambio profundo del corazón. Les ha dicho, NOS HA DICHO, que para participar en esta nueva comunidad hay que tomar la cruz, hay que hacerse como niño, ser caritativo y no escandalizar, especialmente a los inocentes.

Algunas personas piensan que los únicos escándalos son los asociados con la cuestión sexual, o toda esa porquería que nos presentan ciertos “talk-shows”, pero también hay otros muy serios y graves, por cierto. Santiago, el apóstol contestatario de sus días, nos habla del escándalo de la “injusticia”. “Cómo clama, dice, el salario que no has pagado a los que trabajaron en la cosecha”. Tal vez podría decirnos algo parecido hoy en día: “Cómo clama el salario justo que no has pagado a los que trabajaron de meseros, a los que recogiste en Langley Park o Home Depot por la mañana temprano y explotaste durante todo un día… a los que destrozaste las tierras de su país y no invertiste en la reconstrucción del mismo… a los que te trajiste de sus pueblos bajo falsos pretextos o contratos ilegales y opresivos”.

Según Naciones Unidas, un 20 por ciento de la población mundial, el equivalente a 1.320 millones de personas, concentra en sus manos el 82 por ciento de la riqueza en el mundo. Mientras, los más pobres, unos mil millones de personas, sobreviven con apenas el 1,4 por ciento de la riqueza mundial. Ojala el 20 por ciento escuche el clamor de esos mil millones que tiene que pelearse por las migajas de la mesa del restaurante donde van los del 20 por ciento.

La justicia, que es tema central en la Sagrada Escritura, y para que sea verdadera justicia, debe ser una imitación del sentido de justicia de Dios para con sus criaturas. Cuando la justicia no tiene a Dios como su origen, deja de ser la virtud de la justicia, se le llame como se le llame.

“La voluntad del Señor es pura… los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos”. Sal. 18.

viernes, 7 de septiembre de 2012

23 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, B

Isaías 35,4-7
Salmo 145
Santiago 2,1-5
Marcos 7,31-37


Isaías 35,4-7

Decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantar. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa el páramo será un estanque, lo reseco un manantial.

Salmo 145: Alaba, alma mía, al Señor

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos.
R. Alaba, alma mía, al Señor

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos.
R. Alaba, alma mía, al Señor

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
R. Alaba, alma mía, al Señor

Santiago 2,1-5

No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con el favoritismo. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Veis al bien vestido y le decís: «Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado.» Al pobre, en cambio: «Estáte ahí de pie o siéntate en el suelo.» Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?

Marcos 7,31-37

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Comentario de Mons. Francisco González, S.F.
Obispo Auxiliar de Washington, D.C.


Ahora que ya estoy avanzando en edad uno empieza a tener sus miedos. Miedos de toda clase, el pedir que te repitan las cosas, el tener que cambiar los lentes con más frecuencia, el ver que cuesta subir las escaleras y unas cuantas cosas más. El miedo a la soledad, e incluso a la muerte. El miedo paraliza, incluso ese miedo que a veces tenemos a dar a Dios un sonoro y profundo "sí". No queremos perder control de nuestra vida.

En la primera lectura nos encontramos con las palabras consoladoras del profeta: "Sed fuertes, no temáis". ¿Por qué no temer? Y el anuncio del profeta es: "Mirad a vuestro Dios. viene en persona, resarcirá y os salvará".

Ahí está Dios, Dios salva, Dios libera, Dios da vida, Dios hace brotar agua en el desierto y convierte el páramo en un estanque lleno de agua, de vida. En otras palabras, el que ha de venir, el Mesías nos va a abrir la puerta de lo que fue el Paraíso donde había de todo: abundancia de manjares, libertad, bondad (justicia) y la amistad con el Dios que se paseaba por el jardín con sus criaturas.

En la segunda lectura el apóstol Santiago continúa haciéndonos reflexionar, pues lo que nos dice era válido para entonces, lo es en nuestros días y continuará por años hasta el final de los tiempos. No hace falta comentario, pero sí acción.

En la tercera lectura del domingo, o sea, la porción del evangelio que se nos presenta esta semana es algo de suma importancia, pues lo que sucede a la vista de todos, tiene un significado muy profundo y de mayor alcance que la simple curación de la sordera.

Jesús camina por tierras paganas, y algunos le trajeron a alguien que ni oía, ni podía hablar bien, apenas se le entendía. Le piden que le impongan las manos y Jesús acepta su petición de sanación para el sordo-mudo. Jesús toma al enfermo, se lo lleva a una cierta distancia y lo sana. Instruye a los testigos de que no digan nada de lo que ha sucedido y, claro está, inmediatamente lo anunciaron a todo el que quiso escuchar.

La sordera impide escuchar lo que te dicen, y aquí nos enfrentamos con esa sordera espiritual por la que no oímos, o no queremos oír lo que el Señor nos quiere decir. El abrir los oídos en el relato evangélico nos indica también abrir el corazón al mensaje de Jesucristo, a lo que él nos dice, a esa llamada a la conversión como leemos en el primer capítulo del evangelio de Marcos.

En ocasiones respondemos a lo que nos dicen con el famoso: "Eso son tonterías", con lo cual nos excusamos de escuchar el mensaje que nos han querido dar, y lo hacemos porque así nos excusamos de echar una mirada a nuestro interior y hacer el cambio que se nos propone, pues para eso se necesita esfuerzo.

Estamos en medio de lo que estamos llamando la "nueva evangelización". De todas partes nos vienen esos mensajes de cambio, se nos anuncia de nuevo a Jesús, se nos pide nuestra entrega a Jesús, se nos habla de un compromiso con Jesús y su misión, y algunos nos hacemos el sordo, no oímos, o no queremos oír y como consecuencia, si no oímos bien, mal vamos a anunciar la Buena Nueva, difícilmente hablaremos de esa persona, Cristo, a la que no hemos escuchado.

Lo interesante es que hoy tenemos toda clase de medios para comunicar, incluso para oír, pero no conseguiremos gran cosa hasta que sepamos abrir nuestro corazón y expresar nuestro cambio de actitud con esas palabras de "habla, Señor, que tu siervo escucha", y continuar hacia el hermano extendiéndole la mano en señal de fraternidad e interés por solucionar sus necesidades.

Retrocediendo un poco, el apóstol Santiago (segunda lectura) nos recuerda: "Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?"

Cuando abramos el oído del corazón para escuchar al hermano, también abriremos la cartera, las puertas de nuestra casa, las fronteras del país y las escuelas al pobre, al desamparado, al indocumentado, y así colaboraremos con el Dios que viene en persona para salvar a todos aquellos que acepten su oferta.

La sordera impide escuchar lo que te dicen... La sordera espiritual nos impide oír, o no queremos oír, lo que el Señor nos quiere decir.