viernes, 26 de abril de 2013

26 de abril: San Isidoro de Sevilla, santo y doctor de la Iglesia

Escalinata de la Biblioteca Naciona de España, Madrid.
Obra de José Alcoverro y Amorós (1892)

Isidoro significa regalo de la divinidad; Isis: divinidad, doro: regalo.

Isidoro nació en Sevilla en el año 556. Era el menor de cuatro hermanos: Leandro, Fulgencio y Florentina. Todos fueron reconocidos santos y tres de ellos fueron obispos.

Su hermano mayor, Leandro, que era obispo de Sevilla, se encargó de su educación consiguiendo que Isidoro adquiriera el hábito de estudiar. Al morir Leandro, fue Isidoro quien lo reemplazó como obispo de Sevilla. Isidoro fue obispo de Sevilla durante 38 años.

Es considerado como el obispo más sabio de la España de su tiempo. Tenía la mejor biblioteca. Escribió varios libros de gran importancia como Las Etimologías, considerado como el primer diccionario escrito en Europa. También escribió La Historia de los Visigodos y biografías de hombres ilustres. De todas las ciencias la que más recomendaba era el estudio de la Sagrada.

San Isidoro es como un puente entre la Edad Antigua que se acababa y la Edad Media que empezaba. Su influencia fue muy grande en toda Europa, sobre todo en España. Fue la figura principal en el Concilio de Toledo (año 633), que promulgó leyes para la Iglesia de España.

Isidoro se preocupó de que el clero fuera instruido y se esforzó para que en cada diócesis hubiera un colegio donde preparar a los futuros sacerdotes, lo cual fue una preparación a los seminarios que siglos más tarde se iban a fundar en todas partes.

Dice san Ildefonso que "la facilidad de palabra era tan admirable en san Isidoro, que las multitudes acudían de todas partes a escucharle y todos quedaban maravillados de su sabiduría y del gran bien que se obtenía al oír sus enseñanzas".

Mostraba un gran amor a los pobres y como era generoso dando limosnas su palacio era muy visitado por gentes necesitadas que acudían a pedir ayuda.

Cuando Isidoro sintió que iba a morir, pidió perdón públicamente por todas las faltas de su vida pasada y suplicó al pueblo que rogara por él a Dios. A los 80 años de edad murió, el 4 de abril del año 636.

Obra de Bartolomé Esteban Murillo (1655)
Catedral de Sevilla

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