miércoles, 21 de octubre de 2015

Parábola del rico epulón y el pobre Lázaro (Lucas 16:19-31), por Agustín Fabra

Lucas 16:19-31

‘Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y gritando dijo: Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estor atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre vosotros y nosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no pueden; ni de ahí pueden pasar donde nosotros. Replicó: Con todo, te ruego, padre, que lo envíes a la casa de mi padre porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio y no vengan también ellos a este lugar de tormento. Díjole Abraham: Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan. Él dijo: No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán. Le contestó: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite’.

— Presentación

Una vez más es San Lucas quien nos transmite una de las más bellas parábolas de Jesús: la del pobre Lázaro y el rico epulón. Es una escena que a cada minuto del día se repite en el mundo actual, y a la que quizás muchos se hayan ya acostumbrado.

La cuestión de los pobres y los ricos es uno de los grandes temas que caracterizan el Evangelio de Lucas. Sus significados y alcances se trataron largamente en la historia del cristianismo.

— Epulón

La palabra ‘epulón’ no es un nombre propio, sino que es el título de una persona que pertenecía a los ‘epulones’, un grupo que formaba el último de los cuatro colegios sacerdotales de la Antigua Roma.

Los epulones dirigían los ‘épulos’ o convivios que se hacían a los dioses para aplacar su ira, y tenía demás a su cuidado el advertir los defectos o faltas ceremoniales que se pudieran cometer en los sacrificios.

El Diccionario de la RAE describe la palabra ‘epulón’ como un hombre que come y se regala mucho. La parábola no le pone nombre al rico, pero la tradición de la Iglesia le llama ‘epulón’ por la vida regalada con que se le describe.

— Lázaro

Esta es la única de las parábolas que contiene un nombre propio: el del pobre Lázaro, cuyo nombre significa ‘Dios ayuda’. Aunque en el texto bíblico no se indica directamente, se asoció al pobre Lázaro con un enfermo de lepra, en razón de la presencia de llagas en su cuerpo, de donde derivó el término ‘lazareto’, el hospital o casa donde eran recluidas las personas con enfermedades infecciosas en general, y con lepra en particular.

Así, por derivación de la palabra del Evangelio de Lucas, Lázaro es considerado el patrón de los mendigos, de los leprosos, y de todos aquellos que padecen úlceras o enfermedades de la piel. En la iconografía se le representa acompañado por perros que le lamen las llagas.

— Las interpretaciones

La parábola muestra el comportamiento antiético del rico epulón con el pobre Lázaro, al que hizo referencia uno de los escritores más destacados del Siglo de Oro español, Francisco de Quevedo y Villegas, en los siguientes términos:

‘A las puertas del rico avariento y glotón siempre es desprecio de sus umbrales al pobre, a quien no sólo niega su mesa lo que tiene, sino lo que se le cae. No hubiera pobre sin socorro, sino hubiera avariento sin caridad. Empero venían los perros y lamíanle las llagas. Veis aquí los perros curando las llagas del pobre, y al rico acrecentándolas. Veis aquí a Lázaro que convida a sus llagas a los perros, y al rico que niega de su mesa las migajas que da a sus perros. ¡Considerad cuánto peor y más rabiosa es el hambre avarienta, que el hambre canina!’.

El biblista Luis H. Rivas sostiene que los detalles de esta parábola contienen elementos alegóricos. A modo de ejemplo podemos citar los siguientes:

– El rico sería el pueblo judío, que tiene por padre a Abraham, y a Moisés representando la Toráh. Además tiene a los Profetas, es decir, a los libros proféticos o Nevi’im. A pesar de ello este pueblo no aceptó el mensaje de resurrección de Jesús.

– Ese pueblo es rico porque recibió una gran cantidad de bienes por parte de Dios: la elección, la alianza, los mandamientos, el culto y la predilección de Dios.

– Los pobres serían los no judíos, quienes no recibieron nada de eso.

— Iconografía y patronazgo

Iconográficamente, la representación de perros lamiéndole las llagas le hacen similar a San Roque, santo patrón de los afectados por la peste, aunque no existe relación alguna entre ambos.

Pero el patrón y protector de hospitales, leprosos, enfermeros y sepultureros, es Lázaro de Betania, el personaje evangélico, hermano de Marta y de María, y amigo de Jesús de Nazaret, a quien éste resucitó (Juan 11:1-44).

— Conclusión

Este Evangelio de Lucas no hace referencia tan solo a la desigualdad en la distribución de los bienes materiales que hay en el mundo, y a la necesaria solidaridad y caridad cristianas, sino que es un reflejo de la trascendencia de la vida humana.

No hemos sido creados para este mundo pasajero y limitado, sino para la vida eterna. El que se apega a las cosas materiales, como el rico epulón, se verá despojado de todo tras la muerte, pues lo único que ha acumulado en vida, las riquezas, también perecerán.

Sin embargo, lo que propone Jesús con esta parábola del rico epulón y el pobre Lázaro, es vivir en este mundo con los ojos y el alma puestos en el cielo; nuestra verdadera patria y nuestro verdadero fin.

¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios’ (Lucas 18:24-25) ‘Pero ¡ay de vosotros, los ricos! Porque habéis recibido vuestro consuelo’   (Lucas 6:24)

SOBRE EL AUTOR: Agustín Fabra
Nací en Sabadell (Barcelona) pero actualmente resido en Florida (USA). Redacto diversos textos para la Diócesis de Palm Beach y también doy Talleres en varias parroquias de la Diócesis a Ministros de la Eucaristía y a Lectores. Agustín Fabra, afabrag.blog@gmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Vida en abundancia, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com

Lucas 12,39-48 por M. Dolors Gaja, M.N.


Lucas 12,39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre." Pedro le preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá."

— Comentario por M. Dolors Gaja, M.N.

UN HIJO NO TEME

Deberíamos recordar que uno de los primeros mandamientos de Jesús no es que amemos (eso vendrá después) sino que no temamos. La persona ha nacido para la confianza y la libertad pero, sin saber cómo, nos llenamos de miedos que nos paralizan y nos quitan la alegría. Nuestra sociedad propicia los miedos al desconectarnos de nuestro yo profundo y vivir para lo exterior. Es preciso volver a la cultura del corazón, al cultivo de la espiritualidad.

USAR, NO ACUMULAR. O EL VALOR DE LO ETERNO

Jesús nos promete el Reino. Pero nos avisa de que no acumulemos bienes materiales pues el corazón fácilmente nos traiciona. El reino es de los libres. De aquellos que han puesto su mirada en la meta y corren sin desfallecer, soltando lastre. Hablamos poco del cielo en círculos cristianos. Quizá en un tiempo se abusó de ello pero no perdamos de vista que hemos nacido para el cielo. Para lo que no caduca, para lo eterno. Nuestra vida tiene valor en cuanto es un presagio de eternidad. Acumular en la tierra es tan absurdo como plantar la tienda de campaña en un trampolín.

ESTAR ALERTA

Hoy en día parece que vivir alerta es casi sinónimo de vivir alarmado y nada más lejos, en la mentalidad de Jesús, que aúna ese estado de vigilia permanente con la paz más profunda. Sólo un corazón pacificado es capaz de vivir alerta porque sólo cuando todo lo relativo se ha relativizado cesan lo miedos y estamos atentos a lo esencial

TRES PARÁBOLAS DE AUSENCIA

Después de la indicación de Jesús para que acumulemos tesoros en el cielo, el evangelista hilvana tres parábolas que, en el fondo, tratan de lo mismo: la ausencia de Dios y nuestra respuesta ante ella.

La reacción de cada protagonista de la parábola depende de la imagen que tiene de ese Dios ausente que, de repente, llega. Empecemos por la última:

Para el criado que no siente suyo el mundo y cuanto Dios nos ha legado, la aparente ausencia de Dios es motivo de irresponsabilidad y desenfreno, incluida la violencia. Dios no es otra cosa que un amo y el criado tiene “moral de esclavo”: sólo trabaja en presencia del dueño. Es un relato que nos remite al hijo mayor de la parábola de hijo pródigo. A veces los hijos optamos, tristemente,  por vivir como siervos…

Para el inconsciente y distraído, Dios es un ladrón, alguien cuya llegada siempre pilla desprevenido. La frivolidad y superficialidad hacen que la gran riqueza que poseemos – nuestra propia vida interior- esté siempre en peligro.

Sólo para el criado fiel que espera, Dios es un Esposo, Alguien que, por encima de todo, nos ama y nos sirve (imagen absolutamente hiperbólica y absurda la del amo que llega de madrugada y se pone a servir a los criados. Pero Dios es así)

Parece quedar claro que Jesús nos habla de dos maneras de llegar Dios a nuestra vida: de frente, llamando a la puerta, y por detrás, asaltando la casa. Dios puede llegar de forma luminosa, en instantes de dicha y felicidad, en momentos de calma y paz. Pero puede llegar “por detrás”, en el dolor y la enfermedad, la cruz callada y la soledad, el desprecio y el fracaso.

Llegue por donde llegue mi corazón debe reconocer al Esposo y “amar no el don sino la mano que me alarga el don” (San José Manyanet)

LA TENDENCIA AL ELITISMO

Pedro tiene una pregunta muy graciosa pero peligrosa: ¿lo dices por nosotros o por todos? En el fondo, Pedro  marca una línea psicológica de separación entre los seguidores de Jesús – ellos – y el resto.

También con frecuencia nosotros nos posesionamos de la verdad y jugamos en dos equipos: los cristianos y los otros. Jesús no responde a la pregunta de Pedro pero añade, después de la tercera parábola, un precioso y maravilloso principio de justicia: a quien mucho se le ha dado, mucho se le pedirá.

Y haciendo las mismas cosas, no todos serán reprendidos de igual forma. La bondad o maldad de los hechos está en la intención con que se han realizado. Por tanto, aún cuando veamos cosas reprobables, no juzguemos. El juicio sólo pertenece a Dios que escruta y conoce los corazones.

A nosotros sólo nos toca vivir como viviríamos con Dios al lado. Porque ahí está.

Lucas 12:39-48, "Esten preparados", por Julio González, S.F.


Dijo el Señor:
- Entiendan esto: si un dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente para no dejarlo forzar la entrada. Así mismo deben ustedes estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.
— Señor —le preguntó Pedro—, ¿cuentas esta parábola para nosotros, o para todos?
Respondió el Señor:
— ¿Dónde se halla un mayordomo fiel y prudente a quien su señor deja encargado de los siervos para repartirles la comida a su debido tiempo? Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. Pero ¡qué tal si ese siervo se pone a pensar: "Mi señor tarda en volver" , y luego comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y emborracharse! El señor de ese siervo volverá el día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada. Entonces lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los incrédulos. El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más.

Comentario de Julio González, S.F:

Uno de los temas recurrentes en el evangelio es el de la vigilancia, el estar alerta, despiertos, preparados... porque no sabemos ni el día ni la hora.

Muchos relacionan este aviso con la muerte y el Juicio Final. Un joven al que le preguntaba por esta urgencia de estar "despiertos y alerta", me respondió no hace mucho tiempo: "Debemos estar alerta por la llegada de terroristas". Tal vez este joven tenía razón pero creo que el evangelio no se refería a esa clase de peligro.

Hoy, el evangelio nos habla del siervo que en lugar de preocuparse por otros siervos se preocupa solamente de sí mismo. Y es que la primera vocación que todos hemos recibido es la de cuidar los unos de los otros.

Cuando el evangelio exhorta a que estemos preparados y alerta no se refiere al futuro o al momento de la muerte, sino al momento que vivimos ahora mismo. Porque cuando se pone a prueba nuestra "humanidad" fácilmente se convierte en egoísmo y orgullo.

Muchos de nosotros tenemos una idea elevada de nosotros mismos: ¿quién entre nosotros niega alimento al hambriento? ¿quién entre nosotros niega un vaso de agua al sediento? Sin embargo, la realidad es que no nos preocupamos lo suficiente por los demás y nos parecemos mucho más de lo que creemos al mayordomo vanidoso preocupado por su propio bienestar.

Por eso, el Señor nos dice: "Estén preparados para que cuando llegue el dueño de la casa no les pille atendiendo solo sus propios asuntos, pues al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más".

martes, 20 de octubre de 2015

XIV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos: “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”, intervención del P. Jesús Díaz, SF





. En sintonía con el carisma de mi familia religiosa “parto de Nazaret”, como ha indicado el Santo Padre en la Vigilia del día 3. Estudiando las referencias a la Sagrada Familia  en el Instrumentum Laboris (nn. 41, 47 y 58),  en cuya Conclusión se recuerda que en el camino del pueblo de Dios “bajo la acción del Espíritu Santo, atendiendo al modelo de la Sagrada Familia” se han de encontrar “vías de verdad y misericordia para todos” (IL, 147) pues  “La Sagrada Familia nos compromete a redescubrir la misión y la vocación de la familia” (Papa Francisco, Audiencia general de 17.12.2014), les comparto:

. Los evangelios nos muestran que la familia de Jesús es hogar y escuela de vida y se muestra abierta,  más allá de los lazos sanguíneos y del valor de la propia identidad, a la fraternidad y familia universal que es el Reino predicado por Jesús (cfr. Mc 6, 2-3). Su “originalidad” es capaz de responder a la vida que presenta situaciones diversas, experiencias e itinerarios diferentes tanto a nivel de acompañamiento pastoral como formativo.

. En la Sagrada Familia se vive y enseña la experiencia primaria y universal de la filiación. Todos somos hijos y, en la confianza en Dios, Padre providente, hacemos experiencia de estar unidos al otro y de practicar la fraternidad  y la misericordia. Jesús, “el hijo del carpintero” (cfr. Mt 13, 54) dejó Nazaret, la familia;  bautizado en el Jordán, escuchó: "Tú eres mi Hijo amado" (cfr. Mc 1, 11) y, sin renunciar a sus orígenes,  comenzó  una nueva familia de la que forman parte “quienes escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (cfr. Lc 8, 21).

. Desde la propia experiencia de filiación Jesús insiste en el valor supremo de los niños. Ellos son el principio, el centro de la comunidad (cfr. Mc 9, 42; 10, 13-16); los abraza; los bendice; les impone las manos; los acoge y cura a los padres para que los niños vivan. Su  acogida es “acogerle a Él y al Padre” (cfr. Mc 9, 37). Aceptarlos compete no solo a los padres sino a la comunidad cristiana y, por ello,  han de ser tenidos en cuenta en decisiones en las que se juega su salvación y su educación.

. La Sagrada Familia muestra el valor de la alianza de amor y de fidelidad asumiendo todas las vicisitudes de la relación, el diálogo y la vida de las personas. Y bien se puede afirmar que, desde la genealogía familiar (cfr. Mt 1, 2-6), Jesús asume el destino de tantos  hijos que nacen en situaciones que hoy llamaríamos "irregulares"... de este modo pudo comprender mejor la situación de otros hombres y mujeres semejantes para mostrarles el camino de la salvación.

. La Sagrada Familia no es un ideal abstracto; su santidad fue forjada con una serie de “Sí” a la voluntad del Padre a través de la Gracia y en medio de las  alegrías y de las luchas reales, por eso su ejemplo es atemporal y con aplicaciones para la vida concreta  que ayudan a crecer en santidad. Ellos pasaron los mismos sufrimientos que nosotros; experiencias duras como el exilio en Egipto que nos actualiza el drama de los refugiados y, en su vuelta a la vida oculta de Nazaret, reafirmaron la voluntad de vivir la fidelidad en la vida ordinaria,  la atención a los pobres y el valor del trabajo para la realización y dignidad de la persona.

. La Sagrada Familia no es solo una invocación devocional.  El Hijo de Dios “se encarna en Nazaret”, auténtica periferia social, religiosa y cultural (cfr. Jn 1, 46). Junto a María y José,  Jesús aprende, con sus treinta años en el hogar,  la fidelidad en el amor y en la misión y,  a  mirar al corazón con verdad y misericordia.  Y esta es su gran revelación, recordada también por el Santo Padre: La Buena Noticia de la Redención no es externa  a la familia: en ella se encuentra la fuente de la salvación desde el principio de la creación.

. Qué hermoso que en todos los hogares y  también, perdonen mi atrevimiento,  en la Basílica de San Pedro o, quizás, en la plaza, pudiéramos encontrar un icono de la Sagrada Familia ante el  que toda la familia pueda reunirse en oración para contemplar y vivir  según sus ejemplos en comunión de vida, oración, y trabajo.

Gracias.
P. Jesús Díaz Alonso, SF
Congregación de “Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José”

EL ORIGEN DEL TEMPLO DE LA SAGRADA FAMILIA


MARTES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I, por el papa Francisco

Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Lucas 12,35-38

Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos. Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado, causando la muerte, así también, por Jesucristo, nuestro Señor, reinará la gracia, causando una justificación que conduce a la vida eterna.

Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy."
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad."
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: "Grande es el Señor"
los que desean tu salvación.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Lucas 12,35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos."

— Comentario del papa Francisco: “Dios no se queda esperando a que nos convirtamos, sino que Él sale a buscarnos”

Dios siempre da con abundancia su gracia a los hombres, que en cambio tienen “la costumbre de medir las situaciones”: comprender la abundancia del amor divino es siempre fruto de una gracia.

Ésta es la idea central de la homilía que el papa Francisco ha pronunciado durante la misa de este martes por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta.

El amor de Dios por el hombre, explicó el Papa, es abundante. Es una generosidad que al hombre en cambio se le escapa, demasiado acostumbrado a dar con gotero algo que él posee.

El Santo Padre leyó el pasaje de San Pablo en la liturgia en esta clave. La salvación traída por Jesús, que supera la caída de Adán, es una demostración de este darse con abundancia. Y la salvación, explica, “es la amistad entre nosotros y Él”.

“¿Cómo da Dios su amistad para nuestra salvación? Nos dará con una buena medida, apretada, colma, rebosante... Pero esto sugiere la abundancia y esta palabra ´abundancia´, en este pasaje se repite tres veces. Dios da en abundancia hasta el punto de decir, Pablo, como resumen final: ´Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia´. Sobreabunda, todo. Y este es el amor de Dios: sin medida. Todo de sí mismo”.

Sin medida como el padre de la parábola del Evangelio, que todos los días mira hacia el horizonte para ver si su hijo decide regresar donde él.

“El corazón de Dios -afirma el Pontífice- no está cerrado: siempre está abierto. Y cuando llegamos, como aquel hijo, nos abraza, nos besa: un Dios que hace fiesta”.

“Dios no es un Dios mezquino: Él no conoce la mezquindad. Él da todo. Dios no es un Dios quieto que se queda mirando y esperando que nosotros nos convirtamos. Dios es un Dios que sale: sale a buscar, a buscar a cada uno de nosotros. ¿Pero esto es verdad? Todos los días Él nos busca, nos está buscando. Como ya lo ha hecho, como he dicho, en la parábola de la oveja perdida o de la moneda perdida: busca. Siempre es así”.

En el cielo, insiste el Papa, se hace “más fiesta” por un solo pecador que se convierte, que por cien que permanecen fieles.

Y sin embargo -reconoce- “no es fácil, con nuestros criterios humanos”, pequeños y limitados, “entender el amor de Dios”. Se entiende por una “gracia”, como lo había entendido --recuerda Francisco-- la monja de 84 años, conocida en su diócesis, que todavía recorría constantemente las salas del hospital para hablar con una sonrisa del amor de Dios a los enfermos.

Ella, concluye el Santo Padre, tenía “el don de comprender este misterio, esta sobreabundancia” del amor de Dios, que a la mayoría se les escapa.

“Es cierto, siempre tenemos la costumbre de medir las situaciones, las cosas con las medidas que tenemos: y nuestras medidas son pequeñas. Por ello, haremos bien en pedir la gracia del Espíritu Santo, orar al Espíritu Santo, la gracia de acercarnos al menos un poco para entender este amor y tener el deseo de ser abrazados, besados con esa medida sin límites”.

Lucas 12,35-38: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas"

Lucas 12,35-38
Martes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. "

MARTES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Lucas 12,35-38

Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos. Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado, causando la muerte, así también, por Jesucristo, nuestro Señor, reinará la gracia, causando una justificación que conduce a la vida eterna.

Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy."
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad."
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: "Grande es el Señor"
los que desean tu salvación.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Lucas 12,35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. "

lunes, 19 de octubre de 2015

LUNES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 4,20-25
Interleccional: Lucas 1,69-75
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado a su pueblo
Lucas 12,13-21

Romanos 4,20-25

Hermanos: Ante la promesa de Dios Abrahán no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe, dando con ello gloria a Dios, al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le valió la justificación. Y no sólo por él está escrito: "Le valió", sino también por nosotros, a quienes nos valdrá si creemos en el que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.

Interleccional: Lucas 1,69-75
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado a su pueblo

Nos ha suscitado una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado a su pueblo

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado a su pueblo

Y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado a su pueblo

Lucas 12,13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes."Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."

domingo, 18 de octubre de 2015

DOMINGO DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B, por el papa Francisco

Isaías 53,10-11
Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Hebreos 4,14-16
Marcos 10,35-46

Isaías 53,10-11

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R. Que tu misericordia,
Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Hebreos 4,14-16

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Marcos 10,35-46

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
— Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.
Les preguntó:
— ¿Qué queréis que haga por vosotros?
Contestaron:
— Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Jesús replicó:
— No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?
Contestaron:
— Lo somos.
Jesús les dijo:
— El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: — Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

— Comentario por el papa Francisco

Reflexionando sobre las lecturas bíblicas del día, el Santo Padre ha explicado que nos hablan del servicio y nos llaman a seguir a Jesús a través de la vía de la humildad y de la cruz.

“Jesús es el Siervo del Señor: su vida y su muerte, bajo la forma total del servicio, son la fuente de nuestra salvación y de la reconciliación de la humanidad con Dios”, ha subrayado. Asimismo, el Pontífice ha mencionado que el planteamiento en el que se mueven Santiago y Juan reclamando puestos de honor a Jesús, “estaba todavía contaminado por sueños de realización terrena”. Y es aquí donde Jesús --ha explicado-- produce una primera ‘convulsión’ en esas convicciones de los discípulos haciendo referencia a su camino en esta tierra: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis ... pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado”. Con la imagen del cáliz, “les da la posibilidad de asociarse completamente a su destino de sufrimiento, pero sin garantizarles los puestos de honor que ambicionaban”, ha recordado el Santo Padre. Su respuesta --ha observado-- es una invitación a seguirlo por la vía del amor y el servicio, rechazando la tentación mundana de querer sobresalir y mandar sobre los demás.

El Papa ha recordado que Jesús, dicendo “el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor” señala que “en la comunidad cristiana el modelo de autoridad es el servicio”. De este modo, ha asegurado que “el que sirve a los demás y vive sin honores ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia”. Jesús nos invita --ha proseguido-- a cambiar de mentalidad y a pasar del afán del poder al gozo de desaparecer y servir; a erradicar el instinto de dominio sobre los demás y vivir la virtud de la humildad. “Y después de haber presentado un ejemplo de lo que hay que evitar, se ofrece a sí mismo como ideal de referencia”, ha añadido.                    

En su homilía, el Pontífice ha explicado que “Jesús da un nuevo sentido a esta imagen y señala que él tiene el poder en cuanto siervo, el honor en cuanto que se abaja, la autoridad real en cuanto que está disponible al don total de la vida”. En efecto, con su pasión y muerte él conquista el último puesto, alcanza su mayor grandeza con el servicio, y la entrega como don a su Iglesia”.

Al respecto el Papa ha insistido en que “hay una incompatibilidad entre el modo de concebir el poder según los criterios mundanos y el servicio humilde que debería caracterizar a la autoridad según la enseñanza y el ejemplo de Jesús”. Incompatibilidad --ha agregado-- entre las ambiciones, el carrerismo y el seguimiento de Cristo; incompatibilidad entre los honores, el éxito, la fama, los triunfos terrenos y la lógica de Cristo crucificado. En cambio, “sí que hay compatibilidad entre Jesús acostumbrado a sufrir y nuestro sufrimiento”.

El Obispo de Roma ha explicado que “Jesús realiza esencialmente un sacerdocio de misericordia y de compasión”. Ha experimentado directamente --ha indicado-- nuestras dificultades, conoce desde dentro nuestra condición humana; el no tener pecado no le impide entender a los pecadores. Por ello, ha recordado que “su gloria no está en la ambición o la sed de dominio, sino en el amor a los hombres, en asumir y compartir su debilidad y ofrecerles la gracia que restaura, en acompañar con ternura infinita su atormentado camino”.

sábado, 17 de octubre de 2015

DOMINGO DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B, por Francisco González, S.F.

Isaías 53,10-11
Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Hebreos 4,14-16
Marcos 10,35-46

Isaías 53,10-11

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Hebreos 4,14-16

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Marcos 10,35-46

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
- Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.
Les preguntó:
- ¿Qué queréis que haga por vosotros?
Contestaron:
- Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Jesús replicó:
- No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?
Contestaron:
- Lo somos.
Jesús les dijo:
- El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo:
- Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

Comentario de Francisco González, S.F.

No estoy muy seguro cómo mucha gente leerá, hoy en día, este cuarto cántico del Siervo de Yahvé (1º lectura). Los cuatro poemas del Siervo, que encontramos en el libro de Isaías, deben de sonar a muchos como música celestial. En una sociedad pragmática e individualista, que busca y honra el hedonismo, el ejemplo y mensaje del siervo que sufre por el bien de los demás, y que va al matadero como oveja sin balar, no es una figura fácil de visualizar y, mucho menos, imitar generosamente. Es poema que nos habla más de esperanza, de tenacidad y de lucha que de sufrimiento pasivo o resignación.

En los juegos olímpicos, los atletas me impresionan sobremanera. Vemos por televisión cómo suben al podio emocionados por el triunfo. La figura en el centro, siempre el número uno, el mero mero. Muchos tomarán a estos grandes atletas como modelos a imitar y me parece muy bien. Asimismo, ¿No crees, apreciado lector, que también deberíamos tener una especie de olímpicos para honrar los campeones de la generosidad, del entendimiento humano, de los forjadores de la paz, de los que desinteresadamente se sacrifican por el bien común?

Sin duda alguna que hay muchos campeones en la ‘liga’ del comportamiento humano, pero como no les dejamos subir al podio pasan desapercibidos. Es más: no damos oportunidad para que otros imiten sus hazañas. ¡Una lástima!

El Salmo (32) nos sirve de puente entre la primera y la segunda lectura, al recordarnos que la Palabra de Dios se identifica por su capacidad para ayudarnos a reconocer la verdad. Una verdad que no es un asunto metafísico o etéreo, sino la encarnación del proyecto de Dios en la historia por medio de la justicia y el derecho.

San Pablo (2º lectura) al presentarnos a Cristo, lo llama “supremo Sacerdote” que nos entiende en nuestras debilidades, porque Él fue sometido a las mismas pruebas. Este sacerdote que rogó por nosotros, y más aún, que se ofreció como víctima por nosotros, nos espera siempre y por eso mismo el apóstol nos invita a “acercarnos con confianza a Dios, pues nos tiene reservada su bondad y nos espera su misericordia y su gracia”.

Este Cristo Jesús se ofreció por nuestra salvación, sin esperar nada en recompensa por su amor. Por eso creo que es importantísimo que fijemos intensamente nuestra mirada en Cristo, en el Cristo sufriente, para que nos empapemos, no de nuestro pecado y culpabilidad, sino del gran amor que nos tiene.

Como decía arriba, es difícil entender y más difícil todavía, imitar el sacrificio generoso de algunas personas. Incluso en los tiempos de Jesús, que va camino de Jerusalén y que tiene muy claro a lo que va, que tenga que oírse esas peticiones de sus más allegados que no acaban de comprender la misión que Él trae. Se lo ha explicado varias veces, pero ni a la de tres. El predica “servicio”, y los apóstoles buscan “poder”. ¡Qué desilusión! Marcos 10,35-45 nos dice que “Los seguidores de Jesús deben ser siervos de todos, pues Jesús no vino a que le sirviéramos sino a servir. Él vino para dar su vida por nosotros y redimirnos.”

Pero no solamente los apóstoles, hoy y en el pasado, la Iglesia ha sufrido esa lucha eterna entre el poder y el servicio. No pocas veces, como dice J. Apecechea, también ella se ha visto enredada, manchada, desfigurada y atizada por la pasión del poder, del sistema beneficial y del dominio terrenal.

Gracias que, ya más tarde, tanto Juan como Santiago entendieron lo que Cristo había venido a hacer y supieron beber generosamente la copa que Jesús había bebido y ser bautizados con el bautismo con el que el Señor se estaba bautizando. En ellos hubo una conversión, algo tan indispensable que sin esa constante metanoia no podemos acercarnos al Maestro/Servidor.

Hay algunos que nos acusan de predicar y no practicar lo que predicamos. El Señor hincado a los pies de los apóstoles lavándoles los pies, sigue siendo una imagen muy poderosa y un gran ejemplo a seguir.

DOMINGO DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B (Lecturas)

Isaías 53,10-11
Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Hebreos 4,14-16
Marcos 10,35-46

Isaías 53,10-11

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R. Que tu misericordia, Señor, 
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Hebreos 4,14-16

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.


En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
— Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.
Les preguntó:
— ¿Qué queréis que haga por vosotros?
Contestaron:
— Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Jesús replicó:
— No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?
Contestaron:
— Lo somos.
Jesús les dijo:
— El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: — Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

El Papa asegura que el camino de la sinodalidad es el que Dios se espera de la Iglesia


En un Iglesia sinodal, el Sínodo de los Obispos es la manifestación más evidente de un dinamismo de comunión que inspira todas las decisiones eclesiales. Lo ha recordado el papa Francisco en el discurso que ha pronunciado durante la ceremonia de conmemoración del 50ª aniversario del Sínodo de los Obispos, que ha tenido lugar esta mañana en el Aula Pablo VI.

El Santo Padre aseguró que el mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y a servir también en sus contradicciones, “exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión”. Precisamente --indicó-- el camino de la sinodalidad es el camino que Dios se espera de la Iglesia del tercer milenio.

Lo que el Señor nos pide, en un cierto sentido, está ya todo incluido en la palabra Sínodo. Caminar juntos --laicos, pastores, Obispo de Roma-- es un concepto fácil de expresar en palabras, pero no tan fácil de poner en práctica, advirtió.

Reconociendo el propio “olfato” del Rebaño para discernir los nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia, el Papa aseguró que esta convicción le guió cuando quiso que el Pueblo de Dios fuera consultado en la preparación de la doble cita sinodal sobre la familia. ¿Pero cómo habría sido posible hablar de familia sin interpelar a las familias, escuchando sus alegrías y sus esperanzas, sus dolores y sus angustias? Se preguntó Francisco.

Además, quiso subrayar que una Iglesia sinodal “es una Iglesia de la escucha, en la conciencia de que escuchar ‘es más que oír’”. El Papa explicó que el camino sinodal “empieza escuchando al Pueblo”, prosigue “escuchando a los Pastores”  y finalmente “culmina en la escucha del Obispo de Roma, llamado a pronunciarse como Pastor y Doctor de todos los cristianos”,  pero “no a partir de sus convicciones personales”.

Es más, indicó que el hecho de que el Sínodo actúe siempre cum Petro et sub Petro -con Pedro y bajo Pedro- no es una limitación de la libertad, sino una garantía de la unidad.

Por otro lado, el Santo Padre indicó que “la sinodalidad, como dimensión constitutiva de la Iglesia, nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico”.

El Pontífice recordó que “para los discípulos de Jesús, ayer, hoy y siempre, la única autoridad es la autoridad del servicio, el único poder es el poder de la cruz”. Del mismo modo, subrayó que el primer nivel del ejercicio de la sinodalidad se realiza en las Iglesias particulares –haciendo referencia al Sínodo diocesano y los organismos de comunión– aseguró que solamente en la medida en la que estos organismos permanecen conectados con el “bajo” y parten de la gente, de los problemas de cada día, puede comenzar a tomar una forma de Iglesia sinodal.

El Papa precisó que el segundo nivel es el de las Provincias y las Regiones Eclesiásticas, de los Concilios Particulares y de forma especial de las Conferencias Episcopales. Al respecto, el Santo Padre indicó que “debemos reflexionar para realizar aún más, a través de estos organismos, las instancias intermedias de la colegialidad, quizá integrando y actualizando algunos aspectos del antiguo orden eclesiástico”.

Y así, recordó que el último nivel es el de la Iglesia universal. “Aquí el Sínodo de los Obispos, representado el episcopado católico, se convierte en expresión de la colegialidad episcopal dentro de una iglesia sinodal”, explicó.

También aseguró que “el compromiso de edificar una Iglesia sinodal –misión a la cual estamos todos llamados, cada uno en el rol que el Señor le confía– está cargado de implicaciones ecuménicas”. Y añadió que está convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio del primado petrino podrá recibir mayor luz. “El Papa no está solo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella como Bautizado entre Bautizados y dentro del Colegio episcopal como Obispo entre los Obispos, llamado al mismo tiempo –como sucesor del apóstol Pedro– a guiar la Iglesia de Roma que preside en el amor a todas las Iglesias”.

Asimismo, reiteró la necesidad y la urgencia de pensar en “una conversión del papado” mientras citaba unas palabras de su predecesor Juan Pablo II en la encíclica Ut Unum Sint: “Estoy convencido de tener al respecto una responsabilidad particular, sobre todo al constatar la aspiración ecuménica de la mayor parte de las Comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me dirige de encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”.            

Para finalizar, aseguró que nuestra mirada se extiende también a la humanidad. “Una Iglesia sinodal es como estandarte alzado entre las naciones de una forma que --aun invocando participación, solidaridad y transparencia en la administración de lo público-- entrega a menudo el destino de poblaciones enteras en las manos codiciosas de pequeños grupos de poder”, advirtió en su discurso.

Como Iglesia que “camina junto” a los hombres, partícipe de las tribulaciones de la historia, cultivamos el sueño que el descubrimiento de la dignidad inviolable de los pueblos y de la función de servicio de la autoridad podrán ayudar también a la sociedad civil a edificarse en la justicia y en la fraternidad, generando un mundo más bello y más digno del hombre para las generaciones que vendrán después.

Fuente: zenit.org

¿Qué es el Sínodo de los Obispos?


El Sínodo de los obispos fue creado por Pablo VI el 15 de septiembre de 1965, en respuesta a los deseos de los padres del Concilio Vaticano II de mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar.

Durante las asambleas sinodales el Santo Padre y los obispos tratan cuestiones relativas a la Iglesia universal, aunque también pueden referirse a las Iglesias particulares. Un sínodo es, en términos generales, una asamblea de obispos convocados por el Papa y tiene como tarea ayudar al Romano Pontífice en el gobierno de la Iglesia dándole su consejo.

Es el Sumo Pontífice quien convoca el Sínodo, elige el tema a tratar, designa a sus miembros, preside la asamblea o designa al Presidente y recibe las sugerencias presentadas por los obispos. El canon 342 introduce el capítulo dedicado al Sínodo de los Obispos en el Código de Derecho Canónico:

Canon 342: El sínodo de los Obispos es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos, y ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica, y estudiar las cuestiones que se refieren a la acción de la Iglesia en el mundo.

El canon 343 indica que se trata de un órgano consultivo, aunque el Santo Padre puede otorgarle en un caso determinado potestad deliberativa; el Papa entonces tiene la potestad de ratificar sus decisiones.

Aunque esté integrado en su mayoría por Obispos no se puede considerar como un órgano representativo del Colegio de Obispos, ni como una asamblea delegada de éste. Tampoco se puede decir que hace las veces de órgano permanente del Colegio de Obispos entre un Concilio y el siguiente. El canon 344 es claro al afirmar que «el sínodo de los Obispos está sometido directamente a la autoridad del Romano Pontífice».

— Asambleas del Sínodo de los Obispos e integrantes

El sínodo tiene dos tipos de asambleas: asambleas generales y asambleas especiales.

Las Asambleas generales del Sínodo de los Obispos tratan asuntos concernientes a toda la Iglesia; mientras que las Asambleas especiales tratan cuestiones que conciernen directamente a Iglesias y regiones determinadas.

A su vez las Asambleas generales pueden ser ordinarias y extraordinarias. Las Asambleas extraordinarias del Sínodo de los Obispos tratan cuestiones que exigen una resolución rápida. La diferencia entre una y otra es también la designación de los miembros de la Asamblea: en la Asamblea extraordinaria participan menos personas que en la Asamblea ordinaria, para facilitar la discusión rápida de los temas a estudiar.

A los miembros de la Asamblea del Sínodo de los Obispos también se les llama Padres sinodales. El canon 346 indica quiénes integran las distintas Asambleas del Sínodo de los Obispos:

Canon 346 § 1: Integran el sínodo de Obispos, cuando se reúne en asamblea general ordinaria, miembros que son, en su mayor parte, Obispos, unos elegidos para cada asamblea por las Conferencias Episcopales según el modo determinado por el derecho peculiar del sínodo; otros son designados por el mismo derecho; otros, nombrados directamente por el Romano Pontífice; a ellos se añaden algunos miembros de institutos religiosos clericales elegidos conforme a la norma del mismo derecho peculiar.

§ 2: Integran el sínodo de los Obispos reunido en asamblea general extraordinaria para tratar cuestiones que exigen una resolución rápida, miembros que son, en su mayoría, Obispos designados por el derecho peculiar del sínodo en razón del oficio que desempeñan; otros, nombrados directamente por el Romano Pontífice; a ellos se añaden algunos miembros de institutos religiosos clericales, igualmente elegidos a tenor del mismo derecho peculiar.

§ 3: Integran el sínodo de los Obispos reunido en asamblea especial miembros seleccionados principalmente de aquellas regiones para las que ha sido convocado, según la norma del derecho peculiar por el que se rige el sínodo.

El decreto de convocatoria del Sínodo determina el carácter de la Asamblea, así como el número de integrantes y forma de elección de los que proceden de las Conferencias Episcopales. La función de los Padres sinodales se refiere exclusivamente a la participación en la Asamblea para la que ha sido designado. Su función cesa cuando la Asamblea queda clausurada (cfr. canon 347 § 1).

— Organización del Sínodo de los Obispos

Se debe recordar que el Sínodo de los Obispos recibe su potestad del Papa. Por eso, el presidente del Sínodo de los Obispos es siempre el Romano Pontífice. Puede designar a otra persona para que lo presida (cfr. canon 344, 5).

Se constituye una Secretaría General permanente. Su función es desarrollar los instrumentos de trabajo y demás documentación necesaria para celebrar las Asambleas del Sínodo. Al ser de carácter permanente, su función no cesa entre una Asamblea y la siguiente; antes al contrario, su función es clave entre asambleas para mantener la actividad sinodal. Las oficinas de la Secretaría General están en el Palacio de Bramante, Via della Conciliazione 34, 00193 Roma (Italia).

Como se puede ver, el Sínodo de los Obispos se constituye como un órgano único, que se reúne en Asambleas sucesivas. No se puede hablar con precisión, por lo tanto, de los Sínodos de Obispos en plural, pues propiamente sólo existe uno, que se reúne en diversas Asambleas, ya sean generales o especiales.

Para una Asamblea del Sínodo de los Obispos se pueden designar Secretarios especiales, que permanecen en su función sólo durante la Asamblea.

El derecho canónico no especifica el periodo en que debe ser convocado una Asamblea del Sínodo de Obispos. En la práctica se vienen convocando cada tres años; esta práctica quedó interrumpida al final del siglo XX, con motivo de la convocatoria de las cinco Asambleas especiales por continentes que se celebraron en torno al año 2000. En 2001 se celebró una asamblea general ordinaria, sobre la misión de los Obispos, y está prevista otra en octubre de 2005 sobre la Eucaristía.

— Desarrollo del Sínodo de los Obispos

Además del decreto de convocatoria -en el que se incluye la designación de los miembros del Sínodo, tipo de Asamblea y asuntos a tratar- la Secretaría General generalmente elabora un instrumento de trabajo (instrumentum laboris) que se envía a los miembros. En él se contienen las líneas generales del trabajo que se pretende desarrollar en la Asamblea, así como las consultas que se ponen a la consideración de los Padres sinodales.

La Asamblea del Sínodo de los Obispos se desarrolla en Roma, aunque nada impide que tenga lugar en otro sitio. Las Asambleas ordinarias suelen desarrollarse en sesiones diarias durante un mes aproximadamente.

Las Asambleas del Sínodo de los Obispos finalizan con la clausura, que corresponde realizar al Papa. Además, queda suspendida ipso iure, cuando una vez convocada o durante su celebración, se produce la vacante de la Sede Apostólica; y asimismo se suspende la función de los Padres sinodales hasta que el nuevo Pontífice declare disuelta la asamblea o decrete su continuación.

El fruto del trabajo del Sínodo de Obispos son las actas del Sínodo, que se presentan al Santo Padre. Muchas veces del Sínodo aparecen propuestas, consultas y sugerencias. Todas ellas se contienen en las Actas que se presentan al Papa para su consideración.

Hasta el momento, después de casi todas las Asambleas del Sínodo de Obispos el Papa ha promulgado una exhortación postsinodal que recoge las indicaciones que considera conveniente. Otros frutos han sido sugerencias que se han puesto en marcha; entre ellas, hay algunas tan importantes como la elaboración del Catecismo de la Iglesia Católica, sugerencia que procede de los Padres sinodales de la Asamblea del Sínodo de 1977, que tuvo como tema la catequesis.

Pedro María Reyes Vizcaíno | Fuente: Catholic.net 

Lucas 12,8-12: "El Espíritu Santo os enseñará lo que tenéis que decir"

Lucas 12,8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir."

SÁBADO DE LA 28 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 4,13.16-18
Salmo 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Lucas 12,8-12

Romanos 4,13.16-18

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: "Te hago padre de muchos pueblos." Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: "Así será tu descendencia."

Salmo 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra.
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac.
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Porque se acordaba de la palabra sagrada
que había dado a su siervo Abrahán,
sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo.
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Lucas 12,8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir."

viernes, 16 de octubre de 2015

Lucas 12,1-7: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía"

Lucas 12,1-7
Viernes de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»

VIERNES DE LA 28 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 4,1-8
Salmo 31: Tú eres mi refugio, 
me rodeas de cantos de liberación
Lucas 12,1-7

Romanos 4,1-8

Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: «Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»

Salmo 31,1-2.5.11
R. Tú eres mi refugio, 
me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
R. Tú eres mi refugio, 
me rodeas de cantos de liberación

Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
R. Tú eres mi refugio, 
me rodeas de cantos de liberación

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.
R. Tú eres mi refugio, 
me rodeas de cantos de liberación

Lucas 12,1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»

Reforma del proceso de nulidad del matrimonio, por Carmen Peña (Universidad de Comillas)

jueves, 15 de octubre de 2015

15 de octubre: Santa Teresa de Ávila, por Celestino Hueso, S.F.


Nuestra Santa de hoy es de las de primera fila, de las importantes. Definitivamente el mundo es de los valientes. ¡Ojo! he dicho de los valientes y no de los violentos, ni de los forzudos, ni de los gritones. El valiente se marca una meta y avanza hacia ella sin detenerse ante las dificultades por grandes que sean.

La peque Teresa de Ávila es así. Con siete años convence a su hermano para que la acompañe a tierra de moros a "ser descabezados por Cristo" ¡Menos mal que los moros no estaban por la labor y falló la jugada!

A los veintiuno se hace monja carmelita. Y lo que ve allí no le gusta nada. El convento aquel parecía el patio de un colegio. Cada monja hacía lo que le daba la gana y tenían tiempo para todo menos para la oración.

"Si la sal se vuelve sosa ¿con qué se la salará?" Los monjes y monjas de clausura son la oración de la Iglesia pero aquellas no se habían enterado.

Teresa con medio fraile (San Juan de la Cruz, que era pequeñito como la Virgen de la Cabeza) metió a todos en vereda. Reformó el Carmelo y la oración y la sabiduría volvieron a la Iglesia.
Tremenda santa la que celebramos hoy.

¡Por cierto! una curiosidad, murió el 4 de Octubre pero la enterraron al día siguiente que fue 15 de Octubre porque esa noche se cambió del calendario Juliano al Gregoriano que es el que utilizamos actualmente.

+ SOBRE SANTA TERESA DE ÁVILA

"Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le espanta", por Maite López Martínez

miércoles, 14 de octubre de 2015

JUEVES DE LA SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 3,21-30a
Salmo 129: Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa
Lucas 11,47-54

Romanos 3,21-30a

Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios en todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, demostrándose a sí mismo justo y justificando al que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.

Salmo 129: Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Mi alma espera en el Señor,
espera en tu palabra;
mi alma aguarda al Señor.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Lucas 11,47-54

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!" Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Lucas 11,42-46: "Abrumáis a la gente con cargas insoportables"

Lucas 11,42-46
Miércoles de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!" Un maestro de la Ley intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros." Jesús replicó: "¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!"

MIÉRCOLES DE LA SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 2,1-11
Salmo 61: Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras
Lucas 11,42-46

Romanos 2,1-11

Tú, el que seas, que te eriges en juez, no tienes disculpa; al dar sentencia contra el otro te condenas tú mismo, porque tú, el juez, te portas igual. Todos admitimos que Dios condena con derecho a los que obran mal, a los que obran de esa manera. Y tú, que juzgas a los que hacen eso, mientras tú haces lo mismo, ¿te figuras que vas a escapar de la sentencia de Dios? ¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que esa bondad es para empujarte a la conversión? Con la dureza de tu corazón impenitente te estás almacenando castigos para el día del castigo, cuando se revelará el justo juicio de Dios, pagando a cada uno según sus obras. A los que han perseverado en hacer el bien, porque buscaban contemplar su gloria y superar la muerte, les dará vida eterna; a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia, les dará un castigo implacable. Pena y angustia tocarán a todo malhechor, primero al judío, pero también al griego; en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien, primero al judío, pero también al griego; porque Dios no tiene favoristismos.

Salmo 61: Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
R. Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
R. Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
R. Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras

Lucas 11,42-46

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!" Un maestro de la Ley intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros." Jesús replicó: "¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!"

MARTES DE LA SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 1,16-25
Salmo 18: El cielo proclama la gloria de Dios
Lucas 11,37-41

Romanos 1,16-25

Hermanos: Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego. Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: "El justo vivirá por su fe." Desde el cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque, lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no tienen disculpa, porque, conociendo a Dios, no le han dado la gloria y las gracias que Dios se merecía, al contrario, su razonar acabó en vaciedades, y su mente insensata se sumergió en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron unos necios que cambiaron lo gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por esa razón, abandonándolos a los deseos de su corazón, los ha entregado Dios a la inmoralidad, con la que degradan ellos mismos sus propios cuerpos; por haber cambiado al Dios verdadero por uno falso, adorando y dando culto a la criatura en vez de al Creador. ¡Bendito él por siempre! Amén.

Salmo 18: El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
R. El cielo proclama la gloria de Dios

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
R. El cielo proclama la gloria de Dios

Lucas 11,37-41

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como en fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: "Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo."

COMENTARIO:
por Francisco 

lunes, 12 de octubre de 2015

LUNES DE LA 28 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 1,1-7
Salmo 97: El Señor da a conocer su victoria
Lucas 11,29-32

Romanos 1,1-7

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Salmo 97: El Señor da a conocer su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. El Señor da a conocer su victoria

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R. El Señor da a conocer su victoria

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor da a conocer su victoria

Lucas 11,29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."