lunes, 7 de agosto de 2017

Mateo 27,45-54: La muerte de Jesús

Mateo 27,45-54: La muerte de Jesús
Cf. Mc 15,33-39; Lc 23,44-49; Jn 19,28-30 

27:45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.
27:46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
27:47 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías".
27:48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber.
27:49 Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo".
27:50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.
27:51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron
27:52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron
27:53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.
27:54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!"

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