viernes, 4 de agosto de 2017

1 Reyes 12,1-19: La asamblea de Siquém

1 Reyes 12,1-19: La asamblea de Siquém 
Cf. 2 Crónicas 10,1-19

1 Roboám se dirigió a Siquém, porque allí había ido todo Israel para proclamarlo rey.
2 Cuando se enteró Jeroboám, hijo de Nebat —que estaba todavía en Egipto, 
   adonde había huido del rey Salomón— se volvió de Egipto.
3 Lo mandaron llamar, y él se presentó con toda la asamblea de Israel. 
   Entonces hablaron así a Roboám:
4 "Tu padre hizo muy penoso nuestro yugo. 
   Alivia tú ahora la dura servidumbre y el penoso yugo que él nos impuso, y te serviremos a ti".
5 Él les replicó: "Váyanse y vuelvan a verme dentro de tres días". Y el pueblo se retiró.
6 El rey Roboám fue a consultar a los ancianos que habían asistido a su padre Salomón, 
   cuando este aún vivía, y les preguntó: "¿Qué respuesta me aconsejan dar a este pueblo?"
7 Ellos le hablaron así: "Si hoy te comportas como servidor de este pueblo, 
   si te pones a su servicio y les respondes con buenas palabras, serán siempre tus servidores".
8 Pero él desechó el consejo que le habían dado los ancianos, 
   y fue a consultar a los jóvenes que se habían criado con él y lo servían como asistentes.
9 Les preguntó: "Y ustedes, ¿qué aconsejan? 
   ¿Qué debemos responder a este pueblo que me ha dicho: 
   'Alivia el yugo que nos impuso tu padre'?"
10 Los jóvenes que se habían criado con él le dijeron: "
     A ese pueblo que te ha dicho: 'Tu padre nos impuso un yugo pesado, pero tú alívianos la carga', 
     diles esto: '¡Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre!
11 Si mi padre los cargó con un yugo pesado, yo lo haré más pesado aún; 
     si él los castigó con látigos, yo usaré lonjas con puntas de hierro'".
12 Al tercer día, Jeroboám y todo el pueblo comparecieron ante Roboám, 
     según lo que había indicado el rey cuando dijo: "Vuelvan a verme al tercer día".
13 Pero el rey respondió al pueblo duramente; desechó el consejo que le habían dado los ancianos
14 y, siguiendo el consejo de los jóvenes, les habló así: 
     "Mi padre les impuso un yugo pesado, y yo lo haré más pesado aún; 
     mi padre los castigó con látigos, y yo usaré lonjas con puntas de hierro".
15 Así el rey no escuchó al pueblo, porque ese era el medio de que se valía el Señor 
     para cumplir la palabra que él había dicho a Jeroboám, hijo de Nebat, por boca de Ajías de Silo.
16 Y cuando todo Israel vio que el rey no los había escuchado, el pueblo le respondió: 
     "¿Qué parte tenemos nosotros con David? ¡No tenemos herencia común con el hijo de Jesé! 
     ¡A tus carpas, Israel! ¡Ahora, ocúpate de tu casa, David!" Israel se fue a sus campamentos,
17 pero Roboám siguió reinando sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Judá.
18 El rey Roboám envió a Adorám, el encargado del reclutamiento, 
     pero todos los israelitas lo mataron a pedradas. 
     Y el mismo rey Roboám tuvo que subir precipitadamente a su carro y huir a Jerusalén.
19 Fue así como Israel se rebeló contra la casa de David hasta el día de hoy.

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