miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miqueas 2,1-11: Contra la violencia de los poderosos

Contra la violencia de los poderosos
2:1 ¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano.
2:2 Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia.
2:3 Por eso, así habla el Señor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.
2:4 Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: "Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí  y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?"
2:5 Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor. La oposición del pueblo contra el profeta
2:6 "¡No vaticinen! —vaticinan ellos—. No hagan estos vaticinios: ¡El oprobio no se alejará!
2:7 ¿Acaso ha sido maldecida la casa de Jacob? ¿Se ha agotado la paciencia del Señor? ¿Es esa su manera de obrar? ¿No habla con benevolencia al que camina con rectitud?"
2:8 Desde hace tiempo, mi pueblo se erige en enemigo; ustedes arrancan el manto de encima de la ropa a los que pasan confiados, al volver de la guerra.
2:9 Echan de sus hogares a las mujeres de mi pueblo, a sus niños los privan para siempre de mi honor.
2:10 ¡Levántense y caminen, este no es un lugar de reposo! A causa de la impureza, tú provocas la destrucción, y la destrucción será cruel.
2:11 Si apareciera un hombre que corre tras el viento y propala esta mentira: "¡Yo te vaticino vino y licor!", ese sí sería el profeta de este pueblo. 

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