lunes, 26 de septiembre de 2016

26 de septiembre: SANTOS COSME Y DAMIÁN, Mártires

1. Fuentes cristianas
     1.1. Tradición oral
     1.2. Martirio
2. Expansión de su culto y popularidad
     2.1. Imperio bizantino
     2.2. Europa
3. Precedentes: Cástor y Pólux, Esculapio
4. Espada de san Cosme y san Damián
5. Patronos de médicos y farmacéuticos
6. Iconografía: atributos y formas de representación





















1. Fuentes cristianas:

San Cosme y san Damián fueron dos santos que gozaron de gran popularidad en Oriente y Occidente. Veamos lo que dice el Martirologio Romano:

"En Egea, ciudad del Asia Menor, los dos santos hermanos Cosme y Damián, que en la persecución de Diocleciano sufrieron diversos tormentos, pues como hubiesen sido cargados de cadenas, arrojados a la cárcel, pasados por el agua y por el fuego, crucificados y por fin asaeteados, sin experimentar daño alguno gracias al auxilio divino, acabaron siendo decapitados hacia el año 300".

Las lecciones del oficio dicen además que "eran médicos muy distinguidos. Sus conocimientos en medicina curaban con la virtud de Cristo, aun aquellas enfermedades que se consideraban incurables".

San Gregorio de Tours, en su libro De gloria martyrium, escribe:

"Los dos hermanos gemelos Cosme y Damián, médicos de profesión, después que se hicieron cristianos, espantaban las enfermedades por el solo mérito de sus virtudes y la intervención de sus oraciones... Coronados tras diversos martirios, se juntaron en el cielo y hacen a favor de sus compatriotas numerosos milagros. Porque, si algún enfermo acude lleno de fe a orar sobre su tumba, al momento obtiene curación. Muchos refieren también que estos Santos se aparecen en sueños a los enfermos indicándoles lo que deben hacer, y luego que lo ejecutan, se encuentran curados. Sobre esto yo he oído referir muchas cosas que sería demasiado largo de contar, estimando que con lo dicho es suficiente".

1.1. Tradición oral:

Cosme y Damián vivieron en tiempos de Diocleciano (284-305), uno de los emperadores romanos más anti-cristianos. Eran hermanos gemelos y nacieron en Arabia. Tanto ellos como sus otros tres hermanos perdieron a su padre cuando eran pequeños. Su madre los educó en la fe cristiana.

Cuenta la leyenda que aprendieron medicina en Siria y que ejercieron esta profesión en Egea (hoy Ayás), Cilicia. Aplicaron sus conocimientos médicos tanto a personas como a animales y con gran pericia curaban cualquier tipo de enfermedad. Atraían a muchas personas deseosas de curarse, fuesen éstas cristianas o no. Muchos de sus pacientes paganos se convirtieron a la fe cristiana después de su curación. A los pobres no les cobraban la consulta ni los remedios. Eran ἀνάργυροι, "anárgiros" (enemigos del dinero). Las gentes los querían muchísimo y eran considerados como benefactores de los pobres.

1.2. Martirio:

Lisias, el gobernador de Egea, debía ejecutar el edicto contra los cristianos decretado por Diocleciano. La fama y reputación de Cosme y Damián no pasaron desapercibidas para el gobernador quien les hizo llamar junto con sus otros tres hermanos, Antimo, Leoncio y Euprepio. Lisias les dio la opción de apostatar o morir. Para que renegaran de su fe, los hermanos fueron sometidos a torturas, físicas y morales. Pero ni los intentos de ahogar a los hermanos ni de quemarlos ni descoyuntarlos ni de crucificarlos y lapidarlos obraron efecto ya que un ángel siempre les salvaba. Sólo la decapitación pudo con ellos.

Fueron sepultados en Ciro, Siria, ciudad que llegó a ser el centro principal de su culto, donde se erigió una basílica en su honor porque, después de muertos, siguieron obrando milagros. Más tarde, su culto llegó a Roma y se propagó por toda la Iglesia. Capillas, iglesias y otros recintos religiosos dedicados a los patrones de la cirugía se encuentran en todos los países donde hay o ha habido cristianos.

2. Expansión de su culto y popularidad:

Cosme y Damián son dos de los santos sanadores más populares que existen en la hagiografía cristiana desde su martirio en el siglo III d. C. Su culto se extendió desde el imperio Bizantino, patrocinado por el emperador Justiniano y Teodosio II, hasta Inglaterra, pasando por todo el continente europeo. El culto a los santos Cosme y Damián llegó a Roma en el siglo VI, donde se les dedicó una iglesia en el Foro.

2.1. Imperio bizantino:

A principios del siglo V, se levantaron en Constantinopla dos grandes iglesias en su honor. San Sabas († 531) transformó en basílica de san Cosme y san Damián la casa de sus padres en Matalasca (Capadocia). En Jerusalén y en Mesopotamia tuvieron templos. En Edesa eran patronos de un hospital levantado en 457 y se decía que los dos santos estaban enterrados en dos iglesias diferentes de esta ciudad monacal. En Egipto, el calendario de Oxyrhyrico del 535 muestra que san Cosme posee templo propio. La devoción copta a ambos santos siempre fue muy ferviente.

En Tesalónica aparece en un mosaico con el calificativo de mártires y médicos. En Bizona (Escitia) se halla también una iglesia que les levantara el diácono Estéfano.

Tal vez el más célebre de los santuarios orientales era el de Egea, en Cilicia, donde nació la leyenda llamada "árabe", relatada en dos pasiones, y es la que recogen nuestros actuales libros litúrgicos.

2.2. Europa:

El culto a estos santos, que a lo largo del siglo V y VI se popularizó en Oriente entró también en Occidente. Tenemos testimonios de su culto en Cagliari (Cerdeña), promovido por San Fulgencio, fugitivo de los bárbaros. En Ravena hay mosaicos suyos del siglo VI y VII. El oracional visigótico de Verona los incluye en el calendario de santos que festejaba la Iglesia de España.

En Roma se les dedicó más de diez iglesias. El papa Símaco (498-514) les consagró un oratorio en el Esquilino, que posteriormente se convirtió en abadía. San Félix IV, hacía el año 527, transformó para uso eclesiástico dos célebres edificios antiguos, la basílica de Rómulo y el Templum Sacrum Urbis, con el archivo civil a ellos añejo, situados en la vía Sacra, en el Foro, dedicándoselo a san Cosme y san Damián.

El papa Gregorio II les asignó el jueves de la tercera semana de Cuaresma. Una multitud de fieles atendía para pedir la salud de alma y cuerpo. Caso insólito, el texto de la misa cuaresmal se refiere a estos santos, que son mencionados en la colecta, secreta y poscomunión, jugándose en los textos litúrgicos con la palabra “salus” en el introito y ofertorio. La lectura evangélica narra la curación de la suegra de Pedro y otras curaciones milagrosas que obró el Señor en Cafarnaúm aquel mismo día. Esta escena de compasión reflejaba la que se repetía en el santuario de los santos Cosme y Damián de Roma, entre los enfermos que se encomendaban a ellos.

La iglesia de San Cosme y San Damián es una de las más hermosas de Roma. Tiene título cardenalicio. En el ábside, un antiguo mosaico de fondo obscuro con nubes rojas nos presenta a Cristo "con unos ojos grandes, que miran a todas, partes", como dice el epitafio de Abercio, llenando con su presencia toda la sala de la asamblea. A uno y otro lado están los hermanos médicos, prontos a escuchar las súplicas de sus devotos.

Más tarde, en la zona de la Toscana, estos dos santos se convirtieron en los patrones de la
familia Médicis de Florencia, ya que antes de convertirse en banqueros eran miembros de la
corporación de los médicos y boticarios.

En Francia se hicieron muy populares en el siglo XII, especialmente después de que Juan de Beaumont, señor de Luzarches, trajera consigo las reliquias de ambos santos desde Jerusalén.

También en España se dedicaron monasterios e iglesias en León, Oviedo, Burgos o Valencia a partir del siglo IX. Se dice que San Isidoro de Sevilla, en el siglo VII, puso las estatuas de los santos Cosme y Damián en un lugar prominente en su botica.

Alemania, especialmente Bremen y Bamberg, puso en duda la autenticidad de las reliquias francesas al afirmar que ellos poseían las reliquias verdaderas. También en Colonia hubo monasterios dedicados a los santos médicos a partir del siglo IX, pero eran muy reconocidos y venerados en las abadías de Essen, Renania, Liesborn, Westfalia, Kaufbeuren y Suabia.

Su culto se extendió por los países eslavos. En Cracovia se dedicó una capilla a estos santos en la Iglesia de Nuestra Señora. Su popularidad justifica la abundancia de representaciones que han llegado hasta nosotros en el mundo medieval.

3. Precedentes: Cástor y Pólux, Esculapio

Según Louis Reáu, que cita a los mitologistas alemanes Lucios y Deubner, los santos gemelos –Cosme y Damián– fueron la réplica de Cástor y Pólux en la era cristiana, lo que explicaría su rápida popularidad al ocupar el lugar dejado por los héroes sanadores de la mitología pagana.

Aunque la identificación puede ser discutida, sí es verdad que la Iglesia se ha servido de ellos como sustitutos Cástor y Pólux. Además, a partir del siglo IV se les comenzó a venerar en templos que antes habían acogido el culto a Esculapio, otro sanadar pagano. La basílica puesta bajo su advocación en Constantinopla estaba rodeada día y noche por enfermos que practicaban el rito de incubatio, igual que en los templos de Esculapio.

Los santos Cosme y Damián ocuparon el lugar que dejaron los héroes sanadores y Esculapio, como médicos sanadores y en la forma de curar. Es posible identificar algunas iglesias dedicadas a los santos médicos dónde se practicaba el incubatio, por ejemplo en Santa María la Antigua en Roma. Las prácticas eran las mismas, sin embargo sólo las de los santos médicos eran consideradas milagrosas. Por otra parte, las imágenes de los santos Cosme y Damián eran usados como amuletos o como remedios en contra de la enfermedad, dos prácticas consideradas mágicas o supersticiosas si no hubieran llevado la imagen de los santos médicos cristianos.

4. Espada de san Cosme y san Damián

La espada de la que la tradición asegura ser la usada para decapitar a los dos hermanos, conocida como espada de San Cosme y San Damián o espada de Essen, fue un regalo al rey Otón III, en torno al año 914 d. C. Hoy se encuentra expuesta en la cámara del tesoro de la catedral de Essen, en Alemania.

A finales del siglo XV aparecen en la ciudad las primeras manifestaciones documentadas del fervor religioso que la espada despertaba, atribuido a la inscripción que rezaba en ella: “Gladius cum quo decollati fuerunt nostri patroni” (la espada con la que nuestros patronos fueron decapitados), así como a los ornamentos y figuras del gótico tardío que mostraba la banda que ciñe la vaina.

La Relación de Reliquias de Essen, del 12 de julio de 1626, registra la espada con el número 55 como “Gladius sanctorum Cosmae et Damiani”. Como reliquia, fue llevada ceremonialmente en procesiones de aquella época.

La religiosidad que despierta la reliquia en la ciudad de Essen ha sido tal que, pese a la Reforma y los cambios políticos, la espada figura en el escudo de la ciudad desde 1473, año de la primera constancia documental de su presencia.

5. Patronos de médicos y farmacéuticos

Cosme significa en griego "adornado, bien presentado", y Damián "domador". Se los considera patronos de los médicos en general, junto con Lucas el Evangelista, y de los cirujanos en particular; de los farmacéuticos, junto con Santiago el Mayor, y de los barberos, junto con Catalina de Alejandría y Martín de Porres.

6. Iconografía: atributos y formas de representación

Una de las primeras representaciones que se tiene de los Santos Cosme y Damián muestra a los hermanos con la corona de su martirio sin ningún otro atributo. Sin embargo, muchas de las representaciones medievales que hoy tenemos de los Santos Médicos tienen que ver con su función como practicantes del arte de la medicina. Como tales, los Santos Cosme y Damián pueden aparecer con los atributos típicos de esta profesión. Así pues se les puede representar con un recipiente para contener medicinas, el bocal, e instrumentos quirúrgicos. También se les representa con un frasco de vidrio, lleno de orina para analizar el color y los posos de la orina del enfermo. Así mismo podemos encontrar la espátula como uno de sus símbolos, ya que se usaba para mezclar y aplicar medicamentos.

Otros atributos son una bolsa de piel, una caja de medicamentos, peines, pinzas, punzones de hueso para hacer sangrías, una flecha y una redoma. Su vestimenta puede variar dependiendo de si se les representa como personajes de la época romana –con túnica y manto–, o como hombres contemporáneos al artista. A veces pueden estar representados con túnica forrada y con tocados con caperuza o gorro cilíndrico –antigua manera de impresionar a los pacientes–.

Existe otro tipo de iconografía de los Santos Cosme y Damián relacionada con imágenes votivas o devocionales que tenían un carácter profiláctico o de protección contra la enfermedad. En estas imágenes los hermanos suelen aparecer junto con la Virgen María, el Niño Jesús y otros santos que también eran considerados médicos o sanadores, como San Roque, San Sebastián o San Pantaleón. Este grupo se convierte en una “sagrada conversación”, es decir, personajes que nunca vivieron en la misma época se reúnen entorno a la Virgen María y el Niño Jesús. 

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