lunes, 19 de septiembre de 2022

Maniqueísmo: La oración y el ayuno. Ritos y ceremonias



La oración era obligatoria cuatro veces al día: al mediodía, tarde en la tarde, después de la puesta del sol y tres horas más tarde. Oraban de cara al sol o, durante la noche, de cara a la luna. Cuando ni el sol ni la luna eran visibles, oraban de cara al norte, al trono de la Luz-Rey. 

La oración era precedida por una ceremonia de purificación con agua o, a falta de agua, con alguna otra substancia al modo mahometano. Las oraciones diarias eran acompañadas por doce postraciones y dirigidas a las diversas personalidades en el reino de la luz: el Padre de Majestad, el Primer-Hombre, el Legatus Tertius, el Paráclito (Manes), los Cinco Elementos, y así sucesivamente. El tiempo y la actitud de la oración estaban relacionados con los fenómenos astronómicos. 

Todos ayunaban en el primer día de la semana en honor al sol y los elegidos también ayunaban en el segundo día en honor a la luna. Todos mantenían el ayuno durante dos días después de cada luna nueva y una vez al año en la luna llena y al comienzo del cuarto creciente de la luna. Además, en el octavo día de cada mes se iniciaba un ayuno que se observaba hasta el atardecer.

Ritos y ceremonias

Se conoce muy poco sobre los ritos y ceremonias de los maniqueos. El aniversario de la muerte de Manes se celebraba con una vigilia de oraciones y lectura espiritual. Se colocaba una silla vacía en la plataforma elevada a la que se subía por cinco escalones. No se conocen más detalles. San Agustín les recrimina que, aunque pretendían ser cristianos, su fiesta de la muerte de Manes excedía en solemnidad a la de la Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Los maniqueos deben haber celebrado una especie de bautismo y eucaristía. La epístola sobre el bautismo se perdió y en las fuentes orientales no se menciona el asunto, pero las fuentes cristianas suponen la existencia de estos dos ritos. De mayor importancia que el bautismo era el Consolamentum o "consolación", que consistia en la imposición de manos del elegido sobre el oyente que se incorporaba al grupo. 

De la jerarquía y constitución maniqueas apenas se sabe nada. Manes tenía la intención de proporcionar una cabeza suprema para la multitud de sus seguidores. Incluso decidió que su sucesor residiría en Babilonia. Este sumo sacerdote es conocido en las fuentes arábigas como el Imamate. En Oriente parece haber tenido alguna importancia, en Occidente apenas se conoce. No nos ha llegado ninguna lista de estos sumos pontífices del maniqueísmo; apenas uno o dos nombres se conocen en la historia.

Según fuentes occidentales y orientales la iglesia maniquea se dividía en cinco clases jerárquicas; San Agustín nombra los magistri, episcopi, presbyteri, electi y auditores; esta terminología representa los hijos de la razón, del conocimiento, del misterio y entendimiento. Las predilecciones astrológicas de Manes por el número cinco, evidentes en su cosmogonía, sugirieron esta división para su iglesia o reino de la luz en la tierra. Los maestros y administradores (magistri y episcopi) son probablemente una adaptación de los legontes y drontes, los portavoces y los hacedores en los misterios griegos y babilonios.


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