domingo, 28 de agosto de 2022

El Bautismo en la Didajé

 


En la Didajé se encuentra información de valioso interés apologético porque se describen las prácticas católicas de bautizar tanto por inmersión[1] como por infusión[2]:

“Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva [corriente]. Si no tienes agua viva, bautiza con otra agua; si no puedes hacerlo con agua fría, hazlo con caliente. Si no tuvieres una ni otra, derrama agua en la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, ayunen el bautizante y el bautizando y algunos otros que puedan. Al bautizando, empero, le mandarás ayunar uno o dos días antes.” (Didaché 7,1-4)

Este texto es relevante porque algunas congregaciones protestantes afirman que sólo es válido el bautismo por inmersión. Argumentan que la palabra bautismo es una romanización (bapto o baptizo) cuyo significado es «lavar» o «sumergir», y eso implica que la forma de bautizar ha de ser de esa manera. De ahí que el bautismo por inmersión es el que se suele aplicar en comunidades eclesiales protestantes como las bautistas y evangélicas, además de algunas sectas como La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y los Testigos de Jehová. Sin embargo, el texto de la Didaché demuestra que para los primeros cristianos el significado de la palabra no establecía una manera fija para la administración del sacramento y que este podía variar de acuerdo a las circunstancias[3].

La Didaché también arroja mucha luz sobre la polémica relacionada con la formula de bautismal, sobre si en la Iglesia primitiva se bautizaba sólo en nombre de Jesús como se menciona en Hechos 2,38; 8,16; 10,48; 19,5, o en nombre de la Trinidad como Jesús ordena en Mateo 28,19. La Didaché también hace referencia al bautismo en nombre del Señor (Didaché 9) pero cuando indica las palabras a utilizar al momento de bautizar se dice que ha de hacerse en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo:

“Que nadie coma ni beba de vuestra acción de gracias, sino los bautizados en nombre del Señor…” (Didaché 9)

“…bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Didaché 7)

Esto apoya la tesis de que cuando en la Escritura se hace referencia al bautismo en nombre de Jesús lo que se hacía era hacer referencia de forma abreviada al bautismo en nombre de la Trinidad, diferenciándolo así de otros bautismos como el de Juan el bautista. También descarta el hecho de que la fórmula Trinitaria haya sido una interpolación tardía originada en el siglo IV, tal como han supuesto algunas sectas que rechazan la doctrina de la Trinidad[4].

Notas:

[1] El bautismo por inmersión se realiza sumergiendo totalmente al bautizado en el agua.
[2] El bautismo por infusión se realiza derramando agua sobre la cabeza.
[3] De la misma manera que en la Sagrada Escritura se observa que la forma de bautizar no siempre 
      pudo ser por inmersión. A este respecto se puede mencionar el hecho de que san Pablo parece ser 
      bautizado en una casa y de pie. En Hechos 22,16 se narra un bautismo en Jerusalén de 3000 
      personas en un mismo día, y dado que se trata de una ciudad que no cuenta con ningún rio se hace 
      difícil creer que se sumergiera esa cantidad de personas en algún estanque o algún poso donde se 
      tomara el agua para beber.
[5] Quienes han argumentado que la fórmula bautismal en nombre de las Tres Divinas Personas 
      mencionada en Mateo 28,19 es una interpolación tardía buscan apoyo en los escritos de Eusebio 
      de Cesárea, historiador de la Iglesia del siglo IV, haciendo notar que antes del Concilio de Nicea 
      (año 325) citaba Mateo 28,19 escribiendo “Haced discípulos a todas las gentes, bautizándolos 
      en mi nombre” y posteriormente comenzó a citar el texto como lo conocemos hoy. Sin embargo, 
      esto, más que probar que en la antigüedad se solía citar la Escritura de forma no textual, no tiene 
      fuerza con respecto a la evidencia documental en la que la totalidad de manuscritos bíblicos 
      existentes (incluyendo los más antiguos) se lee la fórmula completa: “…bautizándolos en el 
      nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Fuente: Apologética Católica, José Miguel Arráiz.

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