viernes, 20 de enero de 2017

20 de enero: San Fabián (Roma 200-250), papa y mártir

San Fabián por Giovanni di Paolo
Fabián (en latín: Fabianus), fue el vigésimo papa de la Iglesia católica, ejerciendo entre los años 236 y 250.

Sabemos muy poca cosa de este pontífice pero figura en el Catálogo Liberiano y en el Liber Pontificalis, y dan testimonio de él san Cipriano de África, san Jerónimo y el historiador Eusebio de Cesarea.

Una elección poco común

Elegido papa durante las persecuciones que contra los cristianos había ordenado el emperador Decio.

Las circunstancias de la elección de Fabián están recogidas en el tomo sexto de la Historia de la Iglesia de Eusebio de Cesarea: estando reunidos los electores para seleccionar al sucesor del papa Antero, una paloma se posó sobre Fabián, quien no era sacerdote. El pueblo tomó esto como una señal milagrosa de Dios que escogía a Fabián como su candidato y procedieron a ordenarlo sacerdote y obispo.

Más tarde, san Cipriano diría de él: "Fue un hombre muy santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran pureza de su vida".

Sobre su pontificado

De su pontificado, pueden reseñarse varias cosas notables. Menciónanse algunos edificios mandados erigir por el papa Fabián encima de los cementerios o catacumbas, aprovechando, por cierto, un período de tranquilidad que gozó la Iglesia después de la persecución de Maximino Tracio.

– Organización del clero

Debido al crecimiento de Roma, el papa Fabián dividió la ciudad en siete distritos poniendo al frente de a un diácono para su gobierno y administración. Consagró a varios obispos, entre ellos a san Dionisio de París al que envió a misionar las Galias. Según la tradición, Fabián instituyó las cuatro órdenes menores.

Instituyó también siete subdiáconos, para que recogiesen y archivasen las actas y gestas de los mártires, redactadas asimismo por siete notarios. En toda esa organización podemos ver un esquema oficial del clero, necesario para el ordenado ejercicio del culto y de la caridad cristiana.

Hizo cinco ordenaciones, todas en el mes de diciembre, en las cuales creó veintidós presbíteros, siete diáconos y once obispos para diversas diócesis.

– El Santo Crisma

En el orden litúrgico-sacramental, fue Fabián el pontífice que mandó fuese quemado y renovado todos los años, en Jueves Santo, el santo crisma. También reguló que el Santo Crisma debería prepararse con aceite mezclado con bálsamo.

– Controversia teológica con Novaciano

Fue el suyo un tiempo de controversias teológicas, especialmente en Roma. Uno de los efectos que las ocasionaron fue el cisma de Novaciano, que estalló en el pontificado siguiente (el de San Cornelio), pero se había incubado durante el de Fabián.

Novaciano, de Roma, y Novato, de Cartago, íntimos amigos, defendieron un error de tipo puritanista, enfrentándose al criterio del papa Cornelio. Consistía el error en acusar de indulgente al Papa con respecto a los lapsos, es decir, a los caídos en apostasía u otro pecado enorme, y en afirmar que la Iglesia debía estar formada por personas puras (cátaros), no debiendo ni pudiendo ser readmitidos en su seno los que pecaban después del Bautismo, pues el poder de perdonar no pertenecía más que a Dios.

La rebelión de Novaciano no obedecía a una razón doctrinal, sino a una razón moral y psíquica. Novaciano era un escritor brillante, que en tiempo de san Fabián había escrito un tratado sobre la Trinidad, con el cual quiso refutar doctrinas heréticas gnósticas. El papa Fabián, prendado de su ingenio, dejó que fuese ordenado presbítero. No pensó que sus defectos pudieran hacer de él un antipapa. Así fue, sin embargo. La soberbia de Novaciano le convirtió en tal, cuando, en 251 vio que era elevado al solio pontificio Cornelio.

Fuera del ámbito de Roma, el papa Fabián intervino en la deposición del obispo africano Privato, y mantuvo correspondencia con Orígenes, el gran pensador y exegeta de Alejandría, que quería justificar algunos puntos controvertidos de su doctrina.

Se le atribuye el primer envío de misioneros a las Galias.

Persecución y muerte 

San Fabián murió mártir el 20 de enero de 250, bajo la persecución de Decio y fue enterrado en la catacumba de San Calixto.

El culto de San Fabián ha estado siempre unido al de San Sebastián, ambos se celebran el 20 de enero, en la festividad de los Santos Mártires.

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