martes, 29 de marzo de 2016

Jesucristo descendió a los infiernos: ¿Fue Jesús al infierno? Diferencia entre Hades y Gehenna


Una idea presente en algunos creyentes es que Jesús fue al infierno después de morir. Casi siempre las traducciones son las causantes de esta creencia equivocada. El Credo de los Apóstoles dice:

“Fue crucificado, muerto y sepultado. 
Descendió a los infiernos. 
Al tercer día resucitó de entre los muertos”.

Los Padres de la Iglesia y algunos reformadores coincidieron en este punto. Entre ellos Juan Calvino, quien aborta el tema en su obra La Institución de la Religión Cristiana (1599), y cita a teólogos antiguos que afirmaban este punto (san Hilario, Sobre la Trinidad). Tomás de Aquino, sostuvo un punto de vista similar (Summa Theol. III. 52. 5).

El evangelio apócrifo De Nicodemo, del siglo V d.C., afirma que Jesús descendió al infierno y salvó a los santos del Antiguo Testamento: Adán, David, Habacuc e Isaías.

— Confusión en los términos: Hades y Gehenna

Las traducciones inglesas del siglo XVI y XVII (King James) aumentaron la confusión al traducir Hades como si fuera Gehenna. El término Hades, en su origen, alude al estado intermedio de los muertos que esperan el Juicio Final, mientras que Gehenna es el lugar de tormento al que se puede ir después del Juicio.

Los traductores tradujeron erróneamente Hades como “infierno” las diez veces que este término aparece en el Nuevo Testamento (Mateo 11:23; 16:18; Lucas 10:15; 16:23; Hechos 2:27,31; Apocalipsis 1:18; 6:8; 20:13,14).

1 Pedro 3:18-20:

3:18 Cristo murió una vez por nuestros pecados —siendo justo, padeció por los injustos— para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu. 3:19 Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros, 3:20 a los que se resistieron a creer cuando Dios esperaba pacientemente, en los días en que Noé construía el arca. En ella, unos pocos —ocho en total— se salvaron a través del agua.

1 Pedro 3:18-20, parece afirmar que Jesús descendió al reino espiritual y predicó a los difuntos, pero si se prestamos atención a la gramática original descubrimos algunos matices que pasan desapercibidos en las traducciones.

“En espíritu”:

La predicación a los “espíritus prisioneros” fue realizada “en espíritu: ...En espíritu; en el cual también fue y predicó...” (vss. 18,19).

Otros pasajes bíblicos muestran que a Jesús se le atribuyen acciones que hizo por medio de otras personas (Juan 4:1,2; Efesios 2:17). Estas licencias no son exclusivas del Nuevo Testamento; por ejemplo, Natán acusa a David, “A Urías heriste a espada” (2 Samuel 12:9); pero David es el que da la orden. Elías acusa a Acab de matar a Nabot (1 Reyes 21:19), pero fue su esposa, Jezabel, quien planeó que dos hombres llevaran a cabo la acción. Pablo dice que Jesús predicó la salvación a los gentiles (Efesios 2:17), pero Jesús lo hizo a través de otros (Hechos 15:7). Pedro dice que el Espíritu “anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:11), pero fueron los profetas los que realizaron la predicación (vs.10).

1 Pedro 4:6:

En el capítulo 4, Pedro afirma que “también ha sido predicado el evangelio a los muertos” (1 Pedro 4:6). Cuando Pedro escribe la carta esas personas habían muerto, sin embargo, Pedro dice que viven “en espíritu según Dios”, es decir, estaban vivos espiritualmente (en el hades).

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