viernes, 17 de marzo de 2017

Génesis 37,3-28: José vendido por sus hermanos

Viernes de la 2 Semana de Cuaresma Gn 37,3-4.12-13a.17b-28

Génesis 37,3-28

37:3 Israel amaba a José más que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga.
37:4 Vieron sus hermanos cómo le prefería su padre a todos sus otros hijos, y le aborrecieron hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.
37:5 José tuvo un sueño y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
37:6 Les dijo: "Oíd el sueño que he tenido.
37:7 Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, y he aquí que mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía."
37:8 Sus hermanos le dijeron: "¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?" Y acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de su palabras.
37:9 Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: "He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí".
37:10 Se lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: "¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre y tus hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?"
37:11 Sus hermanos le tenían envidia, mientras que su padre reflexionaba.

José vendido por sus hermanos
37:12 Fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem,
37:13 y dijo Israel a José: "¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ve de mi parte a donde ellos." Dijo: "Estoy listo."
37:14 Díjole: "Anda, vete a ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y tráeme noticias." Le envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquem.
37:15 Encontróse con él un hombre mientras estaba discurriendo por el campo. El hombre le preguntó: "¿Qué buscas?"
37:16 Díjole: "Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando."
37:17 El hombre le dijo: "Partieron de aquí, pues yo les oí decir: "Vamos a Dotán."" José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
37:18 Ellos le vieron de lejos, y antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarle,
37:19 y se decían mutuamente: "Por ahí viene el soñador.
37:20 Ahora, pues, venid, matémosle y echémosle en un pozo cualquiera, y diremos que algún animal feroz le devoró. Veremos entonces en qué paran sus sueños."
37:21 Rubén lo oyó y le libró de sus manos. Dijo: "No atentemos contra su vida."
37:22 Rubén les dijo: "No derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él." Su intención era de salvarle de sus hermanos para devolverle a su padre.
37:23 Y ocurrió, que cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—,
37:24 y echándole mano le arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
37:25 Luego se sentaron a comer. Y levantando los ojos divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que iban bajando hacia Egipto.
37:26 Entonces dijo Judá a sus hermanos: "¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro hermano y luego tapemos su sangre?
37:27 Venid vamos a venderle a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, porque es nuestro hermano, carne nuestra." Y sus hermanos asintieron.
37:28 Pasaron unos madianitas mercaderes, y descubriéndole subieron a José del pozo. Vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata, y éstos se llevaron a José a Egipto.

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