viernes, 8 de julio de 2022

Domingo de la 8ª Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Oseas 2, 16b.17b.21-22
Salmo 102,1-2.3-4.8 y 10.12-13:
R. El Señor es compasivo y misericordioso
Corintios 3,1b-6
Marcos 2,18-22


Oseas 2,16b.17b.21-22

Así dice el Señor: —«Yo me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor».

Salmo 102,1-2.3-4.8 y 10.12-13 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Él perdona todas tus culpas,
y cura todas la enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso


Corintios 3,1b-6

Hermanos: ¿Necesitamos presentaros o pediros cartas de recomendación? Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Sois una carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo.
No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida.


Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
—«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
Jesús les contestó:
—«¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.
Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año C

1 Samuel 26,2.7-9,12-13,22-23
Salmo 102 “El Señor es compasivo y misericordioso”
1 Corintios 15,45-49; Lc 6,27-38


1 Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23

En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampo en Jakilá. David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: "Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo". Pero David replicó: "No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?" Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo. David cruzó de nuevo el valle y se detuvo en lo alto del monte, a gran distancia del campamento de Saúl. Desde ahí gritó: "Rey Saúl, aquí está tu lanza, manda a alguno de tus criados a recogerla. El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad, pues él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor".

Salmo 102:
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
Lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.   
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso


1 Corintios 15,45-49

Hermanos: La Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después. El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.

Lucas 6,27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después. Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos''.

Sábado de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

Santiago 3,1-10
Salmo 11: Tú nos guardarás, Señor
Marcos 9,2-13


Santiago 3,1-10

Hermanos míos, sois demasiados los que pretendéis ser maestros, y tened por cierto que nuestra sentencia será más severa. Todos faltamos a menudo, y si hay uno que no falta en el hablar es un hombre perfecto, capaz de tener a raya su persona entera. A los caballos les ponemos el bocado para que nos obedezcan, y así dirigimos a todo el animal; fijaos también en los barcos: por grandes que sean y por recio que sople el viento, se gobiernan con un timón pequeñísimo y siguen el rumbo que quiere el piloto. Eso pasa con la lengua: como miembro es pequeño, pero puede alardear de muchas hazañas. Mirad cómo una chispa de nada prende fuego a tanta madera. También la lengua es una chispa; entre los miembros del cuerpo, la lengua representa un mundo de iniquidad, contamina a la persona entera, pone al rojo el curso de la existencia, y sus llamas vienen del infierno. Toda especie de fieras y pájaros, de reptiles y bestias marinas, se pueden domar y han sido domadas por el hombre; la lengua, en cambio, ningún hombre es capaz de domarla: es dañina e inquieta, cargada de veneno mortal; con ella bendecimos al que es Señor y Padre; con ella maldecimos a los hombres, creados a semejanza de Dios; de la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Eso no puede ser, hermanos míos.


Salmo 11,2-3.4-5.7-8 
R. Tú nos guardarás, Señor

Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos,
que desaparece la lealtad entre los hombres:
no hacen más que mentir a su prójimo,
hablan con labios embusteros
y con doblez de corazón. 
R. Tú nos guardarás, Señor

Estirpe el Señor los labios embusteros
y la lengua fanfarrona
de los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden,
¿quién será nuestro amo?». 
R. Tú nos guardarás, Señor

Las palabras del Señor son palabras auténticas,
como plata limpia de ganga,
refinada siete veces.
Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás para siempre de esa gente. 
R. Tú nos guardarás, Señor


Marcos 9,2-13

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: —«Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: —«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: —«No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». Le preguntaron: —«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Les contestó él: —«Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito».

Sábado de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

I Reyes 12,26-32;13,33-34
Salmo 105: Acuérdate de mí, Señor, 
por amor a tu pueblo
Marcos 8,1-10


I Reyes 12,26-32;13,33-34

En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: "Todavía puede volver el reino a la casa de David. Si la gente sigue yendo a Jerusalén para hacer sacrificios en el templo del Señor, terminarán poniéndose de parte de su señor, Roboán, rey de Judá; me matarán y volverán a unirse a Roboán, rey de Judá." Después de aconsejarse, el rey hizo dos becerros de oro y dijo a la gente: "¡Ya está bien de subir a Jerusalén! ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!" Luego colocó un becerro en Betel y el otro en Dan. Esto incitó a pecar a Israel, porque unos iban a Betel y otros a Dan. También edificó ermitas en los altozanos; puso de sacerdotes a gente de la plebe, que no pertenecía a la tribu de Leví. Instituyó también una fiesta el día quince del mes octavo, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar que había levantado en Betel, a ofrecer sacrificios al becerro que había hecho. En Betel estableció a los sacerdotes de las ermitas que había construido. Jeroboán no se convirtió de su mala conducta y volvió a nombrar sacerdotes de los altozanos a gente de la plebe; al que lo deseaba lo consagraba sacerdote de los altozanos. Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Salmo 105:
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Hemos pecado con nuestros padres,
hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto
no comprendieron tus maravillas. 
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. 
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. 
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo


Marcos 8,1-10

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos." Le replicaron sus discípulos: "¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete." Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Viernes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

Oseas 14,2-10
Salmo 51 (50) 3-4,8-9,12-13,14.17:
Mi boca proclamará tu alabanza, Señor
Mateo 10,16-23

Oseas 14,2-10

Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano." Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.»

Salmo 51 (50) 3-4,8-9,12-13,14.17
Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
R. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Mateo 10,16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.» 

miércoles, 6 de julio de 2022

Jueves de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, Año II

Oseas 11,1-4.8c-9
Salmo 80 (79) 2ac-3b,15-16
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve
Mateo 10,7-15

Oseas 11,1-4.8c-9

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Salmo 80 (79) 2ac-3b,15-16
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos.
R. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
R. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Mateo 10,7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

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martes, 5 de julio de 2022

Miércoles de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

Oseas 10,1-3.7-8.12
Salmo 105 (104) 2-3, 4-5, 6-7:
Buscad continuamente el rostro del Señor
Mateo 10,1-7

Oseas 10,1-3.7-8.12

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Salmo 105 (104) 2-3, 4-5, 6-7:
Buscad continuamente el rostro del Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
R. Buscad continuamente el rostro del Señor

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca.
R. Buscad continuamente el rostro del Señor

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra.
R. Buscad continuamente el rostro del Señor

Mateo 10,1-7

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Isaías 55,1-13: Promesa de una nueva alianza



1 ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! 
   Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.
2 ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? 
   Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.
3 Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. 
   Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.
4 Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones.
5 Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, 
   a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica.
6 ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!
7 Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, 
   y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
8 Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, 
   ni los caminos de ustedes son mis caminos —oráculo del Señor—.
9 Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos 
   y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
10 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, 
     sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come,
11 así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, 
     sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Epílogo: Salida de Babilonia

12 Saldrán con alegría, los llevarán seguros: montes y colinas romperán a cantar ante ustedes 
     y aplaudirán los árboles silvestres. 
13 En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: 
     serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.


SOBRE EL MISMO TEMA:

Isaías 56,9-12: Perros mudos

Perros mudos

9 Fieras salvajes, vengan a comer; fieras todas de la selva:
10 que los guardianes están ciegos y no se dan cuenta de nada, 
     son perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes tumbados, amigos de dormir, 
11 son perros con un hambre insaciable, son pastores incapaces de comprender; 
     cada cual va por su camino y a su ganancia, sin excepción. 
12 ¡Vengan! Voy a buscar vino, emborrachémonos de licor; 
     y mañana lo mismo que hoy, hay provisión abundante.

Isaías 56,1-8: Fin del exclusivismo

Fin del exclusivismo

1 Así dice el Señor: Observen el derecho, practiquen la justicia, 
   que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria. 
2 Dichoso el hombre que obra así, dichoso el mortal que persevera en ello, 
   que guarda el sábado sin profanarlo y guarda su mano de hacer cualquier mal. 
3 No diga el extranjero que se ha unido al Señor: El Señor me excluirá de su pueblo. 
   No diga el eunuco: Yo soy un árbol seco. 
4 Porque así dice el Señor: A los eunucos que guarden mis sábados, 
   que escojan lo que me agrada y perseveren en mi alianza, 
5 les daré en mi casa y en mis murallas un monumento y un nombre mejores que hijos e hijas; 
   nombre eterno les daré que no se extinguirá. 
6 A los extranjeros que se hayan unido al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, 
   que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, 
7 los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración; 
   aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, 
   y a mi casa la llamarán todos los pueblos Casa de Oración. 
8 Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel, y reunirá otros a los ya reunidos.

Isaías 57,14-21: Consuelo

Consuelo

14 Abran paso, abran paso, despejen el camino, quiten todo tropiezo del camino de mi pueblo, 
15 porque así dice el Alto y Excelso, Morador eterno, cuyo Nombre es Santo: 
     Yo habito en la altura sagrada, pero estoy con los de espíritu humilde y arrepentido, 
     para reanimar a los humildes, para reanimar el corazón arrepentido. 
16 No estaré recriminando siempre ni me irritaré constantemente, 
     porque entonces sucumbirían ante mí el espíritu y el aliento que yo he creado. 
17 Por su delito me irrité un momento, lo herí y me oculté irritado, 
     él se apartó y siguió por su camino. 
18 Yo vi su conducta, pero lo sanaré, lo guiaré, lo llenaré de consuelos; 
     y a los que hacen duelo por él, 
19 les haré brotar en los labios este canto: 
     Paz al lejano, paz al cercano –dice el Señor–, y lo sanaré. 
20 Los malvados son como el mar agitado, que no pueden calmarse: 
     sus aguas remueven fango y barro. 
21 No hay paz para los malvados –dice mi Dios–.

Isaías 57,1-13: Idolatría

1 Perece el inocente, y nadie hace caso; se llevan a los hombres fieles, 
   y nadie comprende que ante la maldad se llevan al inocente, 
2 para que entre en la paz y descanse en su lecho el que procedía con sinceridad.

Idolatría

3 Acérquense ustedes, hijos de bruja, raza de un adúltero y una prostituta: 
4 ¿de quién se burlan abriendo la boca y sacando la lengua? 
   ¿No son ustedes hijos ilegítimos, una raza bastarda?
5 Ustedes que arden de lujuria entre los robles, bajo cualquier árbol frondoso; 
   que inmolan niños junto a los arroyos y entre las grietas de las rocas. 
6 Las piedras lisas del arroyo serán tu herencia, ellas te tocarán en suerte: 
   en su honor derramabas libaciones y ofrecías sacrificios. 
7 Sobre un monte alto y elevado colocabas tu cama; allá subías a ofrecer sacrificios.
   ¿Podrá eso aplacarme? 
8 Detrás de los postes de la puerta colocabas tu amuleto; te olvidabas de mí, te desnudabas, 
   subías al lecho y hacías sitio; hacías trato con tus amantes, con los que te gustaba acostarte; 
   mirando su desnudez, fornicabas con ellos sin cesar.
9 Ibas a Moloc con ungüento, prodigando perfumes; despachabas lejos a tus mensajeros, 
   los hacías bajar hasta el abismo. 
10 Te cansabas de tanto caminar, pero no decías es inútil, recobrabas fuerzas y no desfallecías. 
11 ¿Quién te asustaba, a quién temías para negarme y no acordarte de mí ni pensar en mí? 
     ¿No es que yo callaba y disimulaba, y por eso no me temías? 
12 Pero yo te denunciaré, tu justicia y tus obras no te servirán; 
13 tus ídolos ni te librarán cuando grites, a todos los barrerá el viento, un soplo los arrebatará. 
     Pero el que se refugia en mí, heredará el país y poseerá mi Monte Santo.

Isaías 58,13-14: el sábado

El sábado

13 Si detienes tus pies el sábado, y no haces negocios en mi día santo; 
     si llamas al sábado tu delicia, y honras el día consagrado al Señor; 
     si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus negocios, 
14 entonces el Señor será tu delicia. Te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, 
     te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob –ha hablado la boca del Señor–.

Isaías 58,1-12: el ayuno


1 Grita con fuerte voz, no te contengas, alza la voz como una trompeta, 
   denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. 
2 Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino 
   como si fueran un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de su Dios. 
   Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios.
3 ¿Para qué ayunar, si no haces caso? ¿Mortificarnos, si tú no te fijas? 
   Miren: el día de ayuno buscan su propio interés, y maltratan a sus servidores; 
4 miren: ayunan entre peleas y disputas, dando puñetazos sin piedad. 
   No ayunen como ahora, haciendo oír en el cielo sus voces.
5 ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? 
   Doblar la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, 
   ¿a eso lo llaman ayuno, día agradable al Señor? 
6 El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, 
   dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; 
7 compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, 
   vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano. 
8 Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; 
   tu justicia te abrirá camino, detrás irá la gloria del Señor. 
9 Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. 
   Si destierras de ti toda opresión, y el señalar con el dedo, y la palabra maligna; 
10 si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del necesitado, surgirá tu luz en las tinieblas, 
     tu oscuridad se volverá mediodía.
11 El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, 
     serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuyas aguas nunca se agotan, 
12 reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre los cimientos antiguos; 
     te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas.

SOBRE EL MISMO TEMA:

Isaías 59,16-21: Interviene el Señor

Interviene el Señor

16 Ve que no hay nadie, se extraña de que nadie intervenga. 
     Entonces su brazo le dio la victoria, y su justicia lo mantuvo: 
17 por coraza se puso la justicia y por casco la salvación; 
     por traje se vistió la venganza y por manto se envolvió en la indignación. 
18 A cada uno va a pagar lo que merece: a su enemigo, furia; a su adversario, castigo. 
19 Los de occidente temerán al Señor, los de oriente respetarán su gloria; 
     porque vendrá como río encajonado, empujado por el soplo del Señor. 
20 Pero a Sión vendrá un Redentor para alejar los crímenes de Jacob –oráculo del Señor–.

Oráculo de salvación

21 Por mi parte, dice el Señor, ésta es mi alianza con ellos: el Espíritu mío, que te envié; 
     las Palabras mías, que puse en tu boca, no se caerán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, 
     ni de la boca de tus nietos, nunca jamás –lo ha dicho el Señor–.

Isaías 59,1-15: El pecado, obstáculo a la salvación

El pecado, obstáculo a la salvación

1 Mira, la mano del Señor no se queda corta para salvar ni es duro de oído para oír; 
2 son las culpas de ustedes las que se interponen entre ustedes y su Dios; 
   son sus pecados los que les ocultan su rostro, e impiden que los oiga; 
3 pues las manos de ustedes están manchadas de sangre, sus dedos, de crímenes; 
   sus labios dicen mentiras, sus lenguas susurran maldades. 
4 No hay quien invoque la justicia ni quien vaya a juicio con sinceridad; 
   se apoyan en la mentira, afirman la falsedad, conciben el crimen y dan a luz la maldad. 
5 Incuban huevos de serpiente y tejen telarañas: quien coma esos huevos morirá; 
   si se rompen, salen víboras. 
6 Sus telas no sirven para vestidos; son tejidos que no pueden cubrir. 
   Sus obras son obras criminales, sus manos ejecutan la violencia. 
7 Sus pies corren hacia el mal, tienen prisa por derramar sangre inocente; 
   sus planes son planes criminales, destrozos y ruinas dejan a su paso. 
8 No conocen el camino de la paz, no existe el derecho en sus senderos, se abren sendas torcidas; 
   quien las sigue, no conoce la paz. 
9 Por eso está lejos de nosotros el derecho y no nos alcanza la justicia: 
   esperamos la luz, y vienen tinieblas; claridad, y caminamos a oscuras. 
10 Como ciegos vamos palpando la pared, andamos a tientas como gente sin vista; 
     en pleno día tropezamos como al anochecer, en pleno vigor estamos como los muertos.
11 Gruñimos todos igual que osos y nos quejamos como palomas. 
     Esperamos en el derecho, pero nada; en la salvación, y está lejos de nosotros. 
12 Porque nuestros crímenes contra ti son muchos, y nuestros pecados nos acusan; 
     tenemos presentes nuestros crímenes y reconocemos nuestras culpas: 
13 rebelarnos y negar al Señor, volver la espalda a nuestro Dios, hablar de opresión y revuelta, 
     planear por dentro engaños; 
14 y así se tuerce el derecho y la justicia se queda lejos, porque en la plaza tropieza la honradez, 
     y a la sinceridad no la dejan entrar; 
15 la lealtad está ausente, y despojan a quien evita el mal.

Isaías 60,19-22: Luz perpetua

Luz perpetua

19 Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará la claridad de la luna; 
     será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor; 
20 tu sol ya no se pondrá ni desaparecerá tu luna, porque el Señor será tu luz perpetua 
     y se habrán acabado los días de tu luto.
21 En tu pueblo todos serán justos y poseerán por siempre la tierra: es el brote que yo he plantado, 
     la obra de mis manos, para gloria mía. 
22 El pequeño crecerá hasta mil, y el menor se hará pueblo numeroso:
     yo soy el Señor y haré que pronto suceda.

Isaías 60,10-18: Homenaje de los pueblos

Homenaje de los pueblos

10 Extranjeros reconstruirán tus murallas y sus reyes te servirán; 
     si te herí con ira, con amor te compadezco. 
11 Tus puertas estarán siempre abiertas, ni de día ni de noche se cerrarán: 
     para traerte las riquezas de los pueblos con sus reyes desfilando. 
12 El pueblo y el rey que no se te sometan, perecerán; las naciones serán arrasadas.
13 Vendrá a ti el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, 
     para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer el lugar donde se posan mis pies. 
14 Los hijos de tus opresores vendrán a ti encorvados, y los que te despreciaban se postrarán a tus pies; 
     te llamarán Ciudad del Señor, Sión del Santo de Israel.
15 Estuviste abandonada, aborrecida, sin un transeúnte, pero te haré el orgullo de los siglos, 
     la delicia de todas las edades.
16 Mamarás la leche de los pueblos, mamarás al pecho de reyes; y sabrás que yo, el Señor, 
     soy tu salvador, que el Fuerte de Jacob es tu redentor.
17 En lugar de bronce, te traeré oro; en lugar de hierro, te traeré plata; en lugar de madera, bronce, 
     y en lugar de piedra, hierro; te daré por magistrado la paz, y por gobernador, la justicia. 
18 No se oirá más en tu tierra ¡Violencia!, ni dentro de tus fronteras ¡Ruina, destrucción!; 
     tu muralla se llamará Salvación, y tus puertas, Alabanza.

Isaías 60,1-9: La luz de la nueva Jerusalén

La luz de la nueva Jerusalén

1 ¡Levántate, brilla, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! 
2 Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos; 
   pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; 
3 y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. 
4 Echa una mirada a tu alrededor y observa: todos ésos se han reunido, vienen a ti; 
   tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
5 Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, 
   cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. 
6 Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. 
   Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
7 Reunirá para ti los rebaños de Cadar y los carneros de Nebayot estarán a tu servicio; 
   subirán a mi altar como víctimas gratas y honraré mi noble casa. 
8 ¿Quiénes son ésos que vuelan como nubes y como palomas al palomar? 
9 Son navíos que acuden a mí, en primera línea las naves de Tarsis, trayendo a tus hijos de lejos, 
   y con ellos su plata y su oro, por la fama del Señor, tu Dios, del Santo de Israel, que así te honra.

lunes, 4 de julio de 2022

Isaías 62,10-12: Llegada del salvador victorioso

Llegada del salvador victorioso

10 Pasen, pasen por las puertas, abran camino al pueblo; 
     nivelen, nivelen el sendero, límpienlo de piedras, levanten un estandarte para los pueblos. 
11 El Señor envía un mensaje hasta el confín de la tierra: Digan a la ciudad de Sión: 
     Mira a tu Salvador, que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede; 
12 los llamarán Pueblo Santo, redimidos del Señor, a ti te llamarán la Buscada, Ciudad no abandonada.

62,1-9: La nueva Jerusalén


1 Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, 
   hasta que irrumpa la aurora de su justicia y su salvación brille como antorcha. 
2 Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; 
   te pondrán un nombre nuevo impuesto por la boca del Señor. 
3 Serás corona espléndida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. 
4 Ya no te llamarán la Abandonada ni a tu tierra la Devastada, a ti te llamarán mi Preferida 
   y a tu tierra la Desposada, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá esposo. 
5 Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; 
   la alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo. 
6 Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas: nunca callan, ni de día ni de noche, 
   los que invocan al Señor no se den descanso; 
7 no le den descanso hasta que la establezca, hasta que haga de Jerusalén la admiración de la tierra. 
8 El Señor lo ha jurado por su diestra y por su brazo poderoso: 
   ya no entregará tu trigo para que se lo coman tus enemigos; 
   ya no se beberán extranjeros tu vino, por el que tú trabajaste. 
9 Los que lo cosechan lo comerán y alabarán al Señor; 
   los que lo vendimian lo beberán en mis atrios sagrados.

SOBRE EL MISMO TEMA:

Isaías 63,15-19: Invocación a Dios Padre

Invocación a Dios Padre

15 Observa desde el cielo, mira desde tu morada santa y gloriosa
     ¿dónde está tu celo y tu valor, tu entrañable ternura y compasión? No la reprimas, 
16 que tú eres nuestro padre: Abrahán no sabe de nosotros, Israel no nos conoce; 
     tú, Señor, eres nuestro padre, tu Nombre de siempre es Nuestro Redentor.
17 Señor, ¿por qué nos extravías lejos de tus caminos 
     y endureces nuestro corazón para que no te respete? 
     Vuélvete, por amor a tus siervos, a las tribus que te pertenecen. 
18 Por un momento nuestros enemigos se apoderaron de tu pueblo santo, y pisotearon tu santuario. 
19 Estamos como antiguamente, cuando no nos gobernabas y no llevábamos tu Nombre.

El pueblo pide una teofanía

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes

Isaías 63,7-14: Meditación histórica

Meditación histórica

7 Voy a recordar la misericordia del Señor, las alabanzas del Señor: 
   todo lo que hizo por nosotros el Señor, sus muchos beneficios a la casa de Israel, 
   lo que hizo con su compasión y su gran misericordia.
8 Él dijo: Son mi pueblo, hijos que no engañarán. Él fue su salvador 
9 en el peligro: no fue un mensajero ni un enviado, él en persona los salvó, 
   por su amor y su clemencia los rescató, 
   y los liberó y los llevó siempre en brazos en todos los peligros. 
10 Pero ellos se rebelaron e irritaron su Santo Espíritu; 
     entonces él se volvió su enemigo y luchó contra ellos. 
11 Se acordaron del pasado, del que sacó a su pueblo: 
    ¿Dónde está el que sacó de las aguas al pastor de su rebaño? 
    ¿Dónde el que metió en su pecho su Santo Espíritu? 
12 ¿El que estuvo a la derecha de Moisés guiándolo con su brazo glorioso? 
     ¿El que dividió el mar ante ellos, ganándose renombre perpetuo? 
13 ¿El que los hizo andar por el fondo del mar como el caballo por el desierto sin tropezar, 
14 y como ganado que baja al valle?, el Espíritu del Señor los llevó al descanso: 
     así condujiste a tu pueblo ganándote renombre glorioso.

Isaías 63,1-6


1 ¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosra, con las ropas teñidas de rojo? 
   ¿Quién es ése vestido de gala que avanza lleno de fuerza? 
   –Yo, que sentencio con justicia y soy poderoso para salvar. 
2 –¿Por qué están rojos tus vestidos y la túnica, como quien pisa la uva? 
3 –Yo solo he pisado la uva y de otros pueblos nadie me ayudaba. 
     Los pisé con cólera, los estrujé con furor: su sangre salpicó mis vestidos y me manché toda la ropa. 
4 Porque es el día que pienso vengarme, el año del rescate ha llegado. 
5 Miraba sin encontrar un ayudante, espantado al no haber quien me apoyara; 
   pero mi brazo me dio la victoria, mi furor fue mi apoyo; 
6 pisoteé a los pueblos con mi cólera, los embriagué con mi furor, para que su sangre bajara a la tierra.

Isaías 64,1-11: El pueblo pide una teofanía. Confesión de pecado y súplica

 El pueblo pide una teofanía

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes

Capítulo 64,1-11

1 con tu presencia, como fuego que prende en los sarmientos o hace hervir el agua! 
   Para mostrar a tus enemigos quién eres, para que tiemblen ante ti las naciones, 
2 cuando hagas maravillas que no esperábamos. 
3 Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en él.
4 Sales al encuentro del que practica gozosamente la justicia y tiene presentes tus caminos.

Confesión del pecado y súplica

   Estabas enojado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. 
5 Todos estábamos contaminados, nuestra justicia era un trapo sucio; 
   todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
6 Nadie invocaba tu Nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; 
   porque nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. 
7 Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre,
   nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.
8 No te irrites tanto, Señor, no recuerdes siempre nuestra culpa: mira que somos tu pueblo. 
9 Tus santas ciudades son un desierto, Sión se ha vuelto un desierto, Jerusalén una desolación. 
10 Nuestro templo, nuestro orgullo, donde te alabaron nuestros padres, ha sido incendiado, 
     y lo que más queríamos está reducido a escombros.
11¿Te quedas insensible a todo esto, Señor, te callas y nos afliges sin medida?

Isaías 65,17-25: Nueva Creación

17 Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; 
     de lo pasado no quedará recuerdo ni se lo traerá a la memoria, 
18 más bien gócense y alégrense siempre por lo que voy a crear; 
     miren, voy a transformar a Jerusalén en alegría y a su población en gozo; 
19 me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; 
20 ya no habrá allí niños que mueran al nacer ni adultos que no completen sus años, 
     pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. 
21 Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos, 
22 no construirán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; 
     porque los años de mi pueblo serán los de un árbol y mis elegidos podrán gastar 
     lo que sus manos fabriquen. 
23 No se fatigarán en vano, no engendrarán hijos para la catástrofe; 
     porque serán la descendencia de los benditos del Señor, y como ellos, sus retoños. 
24 Antes de que me llamen yo les responderé, aún estarán hablando y los habré escuchado. 
25 El lobo y el cordero pastarán juntos, el león como el buey comerá paja. 
     No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo –dice el Señor–.

65,8-16: Suerte de buenos y malos

Suerte de buenos y malos

8 Así dice el Señor: Como al encontrar jugo en un racimo se dice: 
   No lo eches a perder, que es una bendición, así haré yo en atención a mis siervos: 
   no lo echaré a perder todo.
9 Sacaré descendencia de Jacob, de Judá, quienes posean mis montañas: 
   las poseerán mis elegidos y mis siervos habitarán allí. 
10 El Sarón será un redil de ovejas, y el Valle de Acor, pastizal de vacas, 
     para mi pueblo que me ha buscado. 
11 Pero a ustedes que abandonaron al Señor olvidando mi Monte Santo, 
     que preparaban la mesa en honor de la Fortuna y levantaron la copa en honor del Destino, 
12 yo los destino a la espada, y todos se encorvarán para el degüello: 
     porque llamé y no respondieron, hablé y no escucharon, hicieron lo que no me agrada, 
     eligieron lo que no quiero. 
13 Por eso, así dice el Señor: Miren: mis siervos comerán, y ustedes pasarán hambre; 
     miren: mis siervos beberán, y ustedes tendrán sed; miren: mis siervos estarán alegres, 
     y ustedes avergonzados; 
14 miren: mis siervos cantarán de puro contento, y ustedes gritarán de puro dolor 
     y aullarán con el corazón desgarrado. 
15 Dejarán su nombre a mis elegidos como fórmula de imprecación. 
     A ustedes el Señor les dará muerte, y a sus siervos les dará otro nombre.
16 El que quiera felicitarse en el país, se felicitará con el Dios fiel; el que quiera jurar en el país, 
     jurará por el Dios fiel. Sí, se olvidarán las angustias del pasado y hasta de mi vista desaparecerán.

Isaías 65,1-7: Denuncia y amenaza

Denuncia y amenaza

1 Yo ofrecía respuesta a los que no preguntaban, salía al encuentro de los que no me buscaban;
   decía: Aquí estoy, aquí estoy al pueblo que no invocaba mi Nombre.
2 Tenía mis manos extendidas todo el día hacia un pueblo rebelde, que andaba por el mal camino,
   siguiendo sus antojos, 
3 pueblo que me provocaba en la cara continuamente, que sacrificaba en los jardines
   y ofrecía incienso sobre los ladrillos, 
4 que se sentaba en los sepulcros y pernoctaba en las grutas, 
   que comía la carne de cerdo y caldo abominable en las tazas; 
5 que decía: Retírate, no te acerques, que estoy consagrado.
   Eso hace humear mi cólera como fuego que arde todo el día. 
6 Lo tengo escrito delante y no descansaré hasta que les de su merecido por 
7 sus culpas y las de sus padres, todas juntas –dice el Señor–. 
   Porque ofrecían incienso en las montañas y me ultrajaban en las colinas, 
   les mediré su paga y se la echaré encima.

domingo, 3 de julio de 2022

DOMINGO DE LA 14 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C

Isaías 66,18-24: Reunión de todos los pueblos

Reunión de todos los pueblos

18 Pero yo vendré para reunir  a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria; 
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, 
     Libia, Masac, Tubal y Grecia; a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria, 
     y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos sus hermanos a caballo y en carros 
     y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi Monte Santo de Jerusalén –dice el Señor–, 
     como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura al templo del Señor. 
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas –dice el Señor–. 
22 Como el cielo nuevo y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí –oráculo del Señor–, 
     así durará su descendencia y el nombre de ustedes. 
23 Cada luna nueva y cada sábado vendrá todo mortal a postrarse ante mí –dice el Señor–. 
24 Y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí: su gusano no muere, 
     su fuego no se apaga, y serán el horror de todos los mortales

Isaías 66,15-17: Juicio de los pueblos

Juicio de los pueblos
(Jl 4,1-8) 

15 Porque el Señor llegará con fuego y sus carros como torbellino, 
     para desahogar con furor su ira y su indignación con llamas. 
16 Porque el Señor va a juzgar con su fuego y con su espada  a todo mortal: 
     serán muchas las víctimas del Señor.
17 Los que se consagran y purifican para entrar en los jardines tras uno que ocupa el centro, 
     los que comen carne de cerdo y reptiles y ratas, sus obras y sus planes perecerán juntos 
     –oráculo del Señor–.

Isaías 66,7-14: Un pueblo renace

Un pueblo renace
(54,1-10)

7 Antes de las contracciones dio a luz, antes que le llegaran los dolores ha dado vida a un varón: 
8 ¿Quién ha oído tal cosa o quién ha visto algo semejante? ¿Se engendra todo un país en un solo día,
   se da luz a un pueblo de una sola vez? Apenas sintió los dolores, Sión dio a luz a sus hijos. 
9 Abro yo la matriz, ¿y no haré que dé a luz? –dice el Señor–. 
   Yo, que hago dar a luz, ¿la voy a cerrar? –dice tu Dios–. 
10 Festejen a Jerusalén, gocen con ella, todos los que la aman; 
     alégrense de su alegría los que por ella estaban de duelo; 
11 mamarán de sus pechos y se saciarán de sus consuelos, 
     y saborearán las delicias de sus pechos abundantes. 
12 Porque así dice el Señor: Yo haré correr hacia ella, como un río, la paz; 
     como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. 
     Ella los amamantará  y los llevará en brazos, y sobre las rodillas los acariciará; 
13 como a un niño  a quien su madre consuela, así los consolaré yo. 
14 Al verlo se alegrará su corazón y sus huesos  florecerán como un prado; 
     la mano del Señor se manifestará a sus siervos, y su cólera, a sus enemigos.

Isaías 66,5-6: Juicio

Juicio

5 Escuchen la Palabra del Señor, los que tiemblan ante sus palabras: 
   Dicen sus hermanos,  los que los detestan, los que los rechazan por mi Nombre: 
   Que el Señor muestre su gloria, y disfrutemos de la alegría de ustedes. Pues ellos serán confundidos.
6 Una voz retumba en la ciudad, una voz sale del templo: es la voz del Señor, 
   que da su merecido a sus enemigos.

Isaías 66,1-4: El culto auténtico

El culto auténtico
(Jr 7; Sal 50)

1 Así dice el Señor: El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: 
   ¿Qué templo podrán construirme o qué lugar para mi descanso? 
2 Todo esto lo hicieron mis manos, y así existió todo esto –oráculo del Señor–. 
   Pero en ése pondré mis ojos: en el humilde y en el abatido que se estremece ante mis palabras. 
3 Hay quien inmola un toro, y es como si matara a un hombre; hay quien sacrifica una oveja, 
   y es como si desnucara un perro; hay quien trae una ofrenda, y es como si fuera sangre de cerdo; 
   hay quien inciensa invocando, y es como si bendijera a un ídolo. 
   Todos ellos eligieron su camino y escogieron sus prácticas idolátricas, 
4 pues yo también elegiré sus castigos y les mandaré lo que más temen; 
   porque llamé, y nadie contestó; hablé, y no escucharon; 
   hicieron lo que no me agrada, escogieron lo que no quería.

sábado, 2 de julio de 2022

14 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, C (Lecturas)

Isaías 66,10-14c
Salmo 65: Aclamad al Señor, tierra entera
Gálatas 6,14-18
Lucas 10,1-12.17-20

Isaías 66,10-14c

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: "Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos."

Salmo 65: Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre;
cantad himnos a su gloria; decid a Dios:
"¡Qué temibles son tus obras!"
R. Aclamad al Señor, tierra entera

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
R. Aclamad al Señor, tierra entera

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.
R. Aclamad al Señor, tierra entera

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi suplica,
ni me retiró su favor.
R. Aclamad al Señor, tierra entera

Gálatas 6,14-18

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Lucas 10,1-12. 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
— La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:
— Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
Él les contestó:
— Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Gálatas 6,11-16: La verdadera gloria del cristiano


11 ¿Ven estas letras grandes? ¡Les estoy escribiendo con mi propia mano! 
12 Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente, 
     y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. 
13 Porque tampoco aquellos que se hacen circuncidar observan la Ley; 
     sólo pretenden que ustedes se circunciden para gloriarse de eso. 
14 Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, 
     por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. 
15 Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: 
     lo que importa es ser una nueva criatura. 
16 Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios.

Despedida

17 Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
18 Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

Lucas 10,1-12: Misión de los 72 discípulos

Lucas 10,1-12
26 de enero: Santos Timoteo y Tito, obispos
14 de febrero: Santos Cirilo y Metodio
Domingo de la Semana 14 del Tiempo Ordinario, Año C
Jueves de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, 
   y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
2 Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 
   Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
5 Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, 
   porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
9 curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".
10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
11 "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! 
    Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca".
12 Les aseguro que en aquel Día, será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

SOBRE ESTE TEMA:
De los 72 discípulos que no eran apóstoles