viernes, 10 de mayo de 2013

Juan 16:20-23a: "Los cristianos deben ser hombres y mujeres de gozo", por el papa Francisco

Juan 16,20-23a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada."

LOS CRISTIANOS DEBEN SER HOMBRES Y MUJERES DE GOZO
Los melancólicos tienen cara de "pimientos en vinagre'. 
Homilía del papa Francisco, el viernes en Santa Marta

 "El cristiano es un hombre y una mujer de gozo", lo ha afirmado el papa Francisco en la homilía del viernes en Santa Marta, y precisó que la alegría del cristiano no es la alegría que viene por motivos coyunturales sino que es un don del Señor que llena por dentro.

"El cristiano es un hombre y una mujer de gozo. Esto nos enseña Jesús, nos enseña la Iglesia, en este tiempo de forma especial". Ha matizado que este gozo es algo más que la alegría, "es algo más profundo, es un don." Este gozo es "como una unción del Espíritu. Y esta alegría está en la seguridad que Jesús está con nosotros y con el Padre".

El gozo no podemos "embotellarlo", "porque si queremos tener esta alegría solamente para nosotros al final se enferma y nuestro corazón se arruga un poco y nuestra cara no transmite esa alegría sino nostalgia, esa melancolía que no es sana".

Y recordó que a veces estos cristianos melancólicos tienen cara de "pimientos en vinagre" más que de personas gozosas que tienen una vida bella. Ha añadido que este gozo es una "virtud peregrina", "un don que camina" y además camina con Jesús.

Remarcó además que "es el don que nos lleva a la virtud de la magnanimidad. El cristiano es magnánimo, no puede ser pusilánime. Y precisamente la magnanimidad es la virtud de la respiración, es la virtud de ir siempre hacia adelante, pero con ese espíritu lleno de Espíritu Santo. Es una gracia que debemos pedir al Señor, el gozo."

Para finalizar ha señalado que en estos días "la Iglesia nos invita a pedir el gozo y  también el deseo: lo que lleva adelante la vida del cristiano es el deseo. Cuanto más grande es tu deseo, más gran será el gozo. El cristiano es un hombre, es una mujer de deseo: siempre desear más en el camino de la vida".

"La alegría cristiana, lejana de la tristeza, lejana de la alegría simple..., es una gracia que hay que pedir".

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