martes, 2 de enero de 2018

San Basilio Magno, Obispo y Doctor de la Iglesia


Obispo de Cesarea y uno de los mas distinguidos Doctores de la Iglesia. Nació probablemente en 329 y murió el 1 de enero de 379. Considerado, después de Atanasio, como el gran defensor de la Iglesia Oriental contra las herejías del siglo IV. Con su amigo Gregorio Nacianceno y su hermano Gregorio de Nisa, formaron un trío conocido como "Los Tres Capadocios".

La familia de Basilio

San Basilio, el Anciano, padre de Basilio, pertenecía a una familia cristiana que fue perseguida durante el mandato de Maximino Galerio (305-314), teniendo que buscar refugio en las montañas de Pontus. Basilio, el Anciano, fue maestro en Cesarea y fue reconocido por su virtud entre sus ciudadanos. No fue sacerdote (Cf. Cave, Hist. Lit., I, 239). Estaba casado con Emelia, hija de un mártir, con la que tuvo diez hijos. Entre ellos: Macrina, Basilio y Gregorio, son honrados como santos; Pedro, Gregorio, y Basilio fueron obispos. Basilio fue formado en los hábitos de la piedad y el estudio. Era todavía joven cuando su padre murió y su familia se trasladó a la propiedad de su abuela, Macrina, en Annesi (Pontus), en los bancos del Iris.

Estudios

Siendo un muchacho asistió a la escuela en Cesarea, "una metropoli de las letras", donde mostró gran admiración por Dianio, su obispo. Luego fue a Constantinopla y allí sus maestros reconocieron su aprendizaje de la filosofía y la retórica; más tarde se trasladó a Atenas donde se hizo compañero inseparable de Gregorio Nacianceno. Basilio se distinguía por su mente brillante y seriedad de carácter. Era listo, trabajador y muy avanzado en retórica, gramática, filosofía, astronomía, geometría, y medicina. (A pesar de no saber Latín, ver Fialon, Etude historique et littéraire sur San Basilio, Paris, 1869).

Al final de su estancia en Atenas, Basilio se volvió docto, dice san Gregorio Nacianceno "con todo el aprendizaje obtenido por la naturaleza del hombre", estaba muy bien preparado para ser maestro. Cesarea le dio la bienvenida "como un fundador y segundo patron" (Or. xliii). Basilio rechazó otras ofertas como la de los ciudadanos de Neo-Cesarea, que deseaban que se hiciera cargo de la educación de los jóvenes de la ciudad.

Conversión interior

Para el estudiante más exitoso y distinguido profesor, "ahora quedaba” —dice Gregorio (Or. xliii)— "no otra necesidad que la de la perfección espiritual". Gregorio de Nisa, en su vida de Macrina, nos da a entender que el éxito de Basilio como estudiante y profesor había dejado trazos mundanos y de autosuficiencia en su alma joven. Basilio volvió a Cesarea y parece que Dianio lo bautizó y ordenó Lector; al mismo tiempo, sintió la influencia de su hermana Macrina, quien había fundado una comunidad religiosa en la propiedad que la familia tenía en Annesi.

Basilio escribe cómo se levantó de su profundo sueño y volvió sus ojos a la verdad del Evangelio, vertiendo muchas lágrimas por su vida miserable y pidiendo la guía de Dios: "Entonces leí el Evangelio y vi allí que un gran modo de alcanzar la perfección era vendiendo todos mis bienes, compartirlos con los pobres, deshacerme del cuidado de mi vida y no permitir al alma voltear a ver con simpatía a las cosas de esta tierra" (Ep. ccxxiii).

Fundador de un monasterio en Pontus

Basilio visitó los monasterios de Egipto, Palestina, Coele-Siria y Mesopotamia y quedo admirado por la austeridad y piedad de los monjes. A su vuelta, fundó un monasterio en Pontus. Eustasio de Sebaste había introducido la vida ermitaña en Asia Menor pero Basilio agregó la vida cenobítica, o de comunidad, y la nueva característica fue imitada por muchos. Basilio llegó a ser conocido como el padre del monasticismo oriental, el antecesor de san Benito.

En el año 360 fue sacado de su retiro para tomar parte en las controversias teológicas. Abandonó a Dianio por haber firmado el credo herético de Rimini. Basilio tenía una gran influencia en Cesarea e influyó también en la elección de Eusebio, sucesor de Dianio, quien murió en el 362, después de haberse reconciliado con Basilio.

Escribió contra Eunomius (363) y tuvo correspondencia con Atanasio. Es posible que Basilio escribiera sus reglas monásticas en su versión breve en Pontus y luego las completó en Cesarea. El nuevo obispo, Eusebio, persuadió a Basilio de ser ordenado sacerdote y le incluyó en la administración de la diocesis (363). La capacidad de Basilio para la administración eclipsó al obispo y para evitar problemas Basilio se retiró de nuevo a la soledad de Pontus.

En el año 365, los intentos del emperador Valens de imponer el arrianismo exigían la presencia de una personalidad fuerte y Basilio fue llamado a su puesto después de haberse reconciliado con el obispo Eusebio debido al buen hacer de san Gregorio Nazianceno. No hubo más desacuerdos entre Eusebio y Basilio pero este último llegó a ser la verdadera cabeza de la diócesis de Cesarea. Basilio enfrentó disputas con sabiduría y tenacidad: asistió al necesitado espiritualmente, buscó "el apoyo al pobre, el cuidado de las damas, legisló la vida monástica, se interesó por la liturgia, el adorno del santuario". En tiempos de hambruna, fue el salvador del pobre.

Obispo de Cesarea  

En el año 370 reemplazó a Eusebio como Obispo de Cesarea. Cesarea era entonces una rica ciudad. El obispado comprendía la metrópoli de Capadocia y la extensión de Pontus, abarcando mas de la mitad de Asia Menor con once provincias. La sede de Cesarea gozaba del mismo rango que la de Éfeso, inmediatamente después de las sedes patriarcales y concilios, y el obispo era el superior de cincuenta personas en el obispado.

Basileo llegó a ser Obispo de Cesarea en parte debido a la influencia de Gregorio Nacianceno. Su elección tuvo en contra a varios obispos "a cuyo lado se encontraban los grandes mafiosos de la ciudad". Basilio había definido con anterioridad la disciplina y la ortodoxia de la diócesis. Nadie dudaba de la dirección y el vigor de su liderazgo. A san Atanasio le gustó la elección de Basilio  (Ad Pallad., 953; Ad Joann. et Ant., 951) a diferencia del emperador arriano Valens y la minoría de obispos derrotados hostiles al nuevo metropolitano.

Las cartas de Basilio muestran su gran actividad: trabajó para que los candidatos inadecuados no accedieran al ministerio sagrado y alejó a los obispos de la simonía. Pedía a los clérigos y seglares disciplina y observancia de los cánones. Reprimió lo pecaminoso, juzgó las ofensas y mantuvo la esperanza del perdón para el penitente. Defendía los derechos clericales y las inmunidades (Ep. civ) pero formaba a sus clérigos tan estrictamente que eran reconocidos como el modelo de sacerdote imitar (Epp. cii, ciii).

Basilio hizo un resumen de la fe ortodoxa al participar en las disputas teológicas. Sus cartas muestran que hizo visitas, instruyó, reprobó, reaccionó, amenazó, reprochó, tomó a su cargo la protección de las ciudades y los individuos. Su fuerte postura contra el emperador Valens se equipara al encuentro entre Ambrosio y el emperador Teodocio. El emperador no supo reaccionar ante la indiferencia calmada con que el obispo respondió a sus deseos. El incidente —narrado por Gregorio Nacianceno— dice mucho del carácter de Basilio y del obispo cristiano con el que los emperadores tenían que tratar.

La Basilíada

Basilio fundó en su diócesis una institución para el cuidado de los extranjeros sin amigos, el tratamiento médico del enfermo pobre y la preparación de los trabajadores. La casa, construida en los suburbios, logró tal importancia que llegó a ser el centro de una nueva ciudad. Sirvió de modelo para otras diócesis y fue un recordatorio para los ricos de su privilegio de gastar su riqueza de un modo cristiano. Las obligaciones sociales del rico eran predicadas con gran elocuencia por Basilio, quien practicaba la pobreza cristiana y siempre conservó la simplicidad en la comida, la ropa y la austeridad de vida.

Sufrimientos y muerte 

Cuando Atanasio murió en el 373 y el anciano Gregorio en el 374, ambos dejaron espacios en la vida de Basilio que no se llenarían. En el año 373 se inició la dolorosa extradición de Gregorio Nacianceno. El Obispo de Tiana, Antimo, se convirtió en su enemigo abiertamente. Apolinar fue "una causa de dolor para las iglesias" (Ep. cclxiii). Eustasio de Sebaste un traidor de la fe y también un enemigo personal. Gregorio de Nisa condenado y encadenado. Los godos estaban a las puertas del imperio. Antioquía sufría un cisma. Los obispos rechazaban reunirse como Basilio deseaba.

"Basilio tenía que navegar lo mejor que podía. Tratado con frialdad por el mundo latino aunque él deseaba la amistad de Roma: sospechoso de herejía para Damaso, acusado de ser orgulloso por san Jerónimo" (Newman, La Iglesia de los Padres). Si Basilio hubiera vivido un poco más y participado en el Concilio de Constantinopla (381), hubiera visto la muerte de su primer presidente, su amigo Melesio, y la renuncia forzada de su segundo, Gregorio de Nazianzo.

Basilio murió el 1 de enero del 379. Los primeros martirologios latinos (Hieronimian y Bede) no mencionan la fiesta de san Basilio. En la "Menaea" griega, Basilio es conmemorado el 1 de Enero.

En 1081, Juan, Patriarca de Constantinopla, tuvo una visión y estableció una fiesta en honor a san Basilio, san Gregorio Nacianceno y san Juan Crisóstomo, a celebrarse el 30 de Enero. Las reliquias de san Basilio no aparecen mencionadas hasta el siglo XII. Baronius (c. 1599) dio al Oratorio de Nápoles una reliquia de san Basilio enviada desde Constantinopla al Papa.

Correspondencia con la sede de Roma  

De la correspondencia de Basilio con la sede en Roma se capta que estaba en comunión con los obispos occidentales y que escribió repetidamente a Roma pidiendo asistir a la Iglesia Oriental en su lucha contra los herejes y cismáticos. El resultado negativo de sus apelaciones le sacaron palabras que requieren explicación: Basilio estaba desilusionado de que el papa Damaso dudara de condenar a Marcelo y a los Eustasianos, y que prefiriera a Paulino en vez de a Melesio para la sede episcopal de Antioquía. Basilio criticó al Papa en una carta enviada a Eusebio de Samosata (Ep. ccxxxix) y estaba indignado y dolido por la falta de ayuda del Occidente.

En cualquier caso, su énfasis en la influencia que la sede romana puede ejercer sobre los obispos orientales sobresale en el desacuerdo. Sobre su asociación con los semi-arrianos, Filostorgio habla de Basilio como el campeón de la causa semi-Ariana, y Newman dice que era inevitable la arrianización de sus primeros treinta años de su vida. La explicación de esto, al igual que su desacuerdo con la sede romana, debe buscarse estudiando aquella época: las condiciones inestables y cambiantes de las distinciones teológicas, la falta de un pronunciamiento final del poder definidor de la Iglesia, las "imperfecciones permanentes de los santos" (Newman), la ortodoxia sustancial de muchos de los llamados semi-arrianos y, sobre todo, el plan con el que Basilio buscaba la unidad un a Cristiandad dividida y confundida.

Escritos dogmáticos

De los cinco libros Contra Eunomio (c. 364), los dos últimos, según algunos críticos, no serían suyos. Contra Eunomio defiende la divinidad de las tres personas de la Trinidad.

De Spiritu Sancto o Tratado sobre el Espíritu Santo (c. 375) fue escrito debido a la negación macedonia de la divinidad de la tercera persona y a los trabajos que Basilio había "pronunciado sobre el Espíritu" (Gregorio Naz., Ep. lviii). Aquí enseña la doctrina de la divinidad del Espíritu Santo aunque evita la frase "Dios, el Espíritu Santo" por prudencia (Greg. Naz., Or. xliii. Wuilcknis y Swete afirman la necesidad de alguna reserva por parte de Basilio (Cf. Jackson, op. cit., p. XXIII, note.).

Escritos explicativos

Incluyen nueve sermones "Sobre las Seis Partes" y trece sermones sobre salmos particulares. El comentario sobre los dieciséis capítulos de Isaías es de autenticidad dudosa (Jackson). El comentario sobre Job ha desaparecido. "Las Seis Partes" fue muy admirada por Gregorio de Nazianzo (Or. xliii, no. 67). Los sermones sobre los Salmos son morales y exhortativos más que estrictamente explicativos. Basilio usa los métodos literales y alegóricos pero favorece el método literal de Antioquia. Su segundo sermón contiene una denuncia de la usura que lo hizo famoso.

Predicador

Veinticuatro sermones de carácter doctrinal, moral, y de alabanza. Sos tenidos por genuinos aunque ciertas dificultades críticas están sin resolver. Los discursos ponen a Basilio entre los grandes predicadores cristianos. Lo más notable de la colección son los sermones sobre los ricos (vi and vii) y el sermón (xxii) sobre el estudio de literatura pagana.

Moral y Ascético

Probablemente son auténticos los últimos dos de los tres tratados introductorios y los cinco tratados: "Morales", "Sobre el juicio de Dios", "Sobre la Fè", "Las Reglas Monásticas Largas", "Las Reglas Monásticas Cortas".

Los veinticuatro sermones en el área moral son un resumen de sus escritos elaborado por Simeón Metaphrastes. Ha habido mucha discusión sobre la autencididad de las reglas. Basilio era particularmente hábil en el campo de la instrucción espiritual.

Correspondencia

Han quedado 366 cartas de Basilio. Dos tercios de ellas son del período de su episcopado. Las llamadas "Epístolas Canónicas" son catalogadas como falsas por unos y genuinas por otros. La correspondencia con Julián y con Libanio es probablemente falsa. La correspondencia con Apolinar es incierta. Algunas cartas son realmente tratados dogmáticos y otras son repuestas apologéticas a ataques personales. Son muy útiles porque revelan el carácter de Basilio y el tiempo en que el santo vivió.

Escritos litúrgicos

Hay en griego y en cóptico una  "Liturgia de San Basilio" del siglo VI. Su conexión con Basilio ha sido discutido (Brightman, "Liturgias, Oriental y Occidental", Oxford, 1896, I; Probst, "Die Liturgie des vierten Jahrhunderts und deren Reform", Muumlnster, 1893, 377-412).

Fuente: Enciclopedia Católica

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