jueves, 16 de junio de 2022

2 Timoteo 2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

1 Tú, pues, hijo mío, manténte fuerte en la gracia de Cristo Jesús;
2 y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, 
   que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.
3 Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús.
4 Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, 
   si quiere complacer al que le ha alistado.
5 Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento.
6 Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos.
7 Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo.
8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, 
   según mi Evangelio;
9 por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; 
   pero la Palabra de Dios no está encadenada.
10 Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación 
     que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.
11 Es cierta esta afirmación: Si hemos muerto con él, también viviremos con él;
12 si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará;
13 si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.

2 Timoteo 1,1-18: No te avergüences del testimonio que has de dar

Salutación

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la Promesa de vida 
   que está en Cristo Jesús,
2 a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre 
   y de Cristo Jesús Señor nuestro.

Testificando de Cristo

3 Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, 
   cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones.
4 Tengo vivos deseos de verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría.
5 Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida 
   y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti.
6 Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad 
   y de templanza.
8 No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; 
   sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios,
9 que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia 
   determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús,
10 y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, 
     quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio
11 para cuyo servicio he sido yo constituido heraldo, apóstol y maestro.
12 Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero no me avergüenzo, 
     porque yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso 
     para guardar mi depósito hasta aquel Día.
13 Ten por norma las palabras sanas que oíste de mí en la fe y en la caridad de Cristo Jesús.
14 Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 Ya sabes tú que todos los de Asia me han abandonado, y entre ellos Figelo y Hermógenes.
16 Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me alivió muchas veces 
     y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente y me encontró.
18 Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día. 
     Además, cuántos buenos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

JUEVES DE LA SEMANA 11 DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo II (Lecturas)

Eclesiástico 48,1-15
Salmo 96: Alegraos, justos, con el Señor
Mateo 6,7-15

Eclesiástico 48,1-15

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinaí amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

Salmo 96: Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Mateo 6,7-15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis no uséis muchas palabras, como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy el pan nuestro; perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido; no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

miércoles, 15 de junio de 2022

2 Corintios 13,1-10: Desafío del apóstol

13,1-10

1 Por tercera vez voy a vosotros. Por la palabra de dos o tres testigos se zanjará todo asunto.
2 Ya lo tengo dicho a los que anteriormente pecaron y a todos los demás, 
   y vuelvo a decirlo de antemano ahora que estoy ausente, 
   lo mismo que la segunda vez estando presente: 
   Si vuelvo otra vez, obraré sin miramientos,
3 ya que queréis una prueba de que habla en mí Cristo, 
   el cual no es débil para con vosotros, sino poderoso entre vosotros.
4 Pues, ciertamente, fue crucificado en razón de su flaqueza, pero está vivo por la fuerza de Dios. 
   Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios sobre vosotros.
5 Examinaos vosotros mismos si estáis en la fe. Probaos a vosotros mismos. 
   ¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros? ¡A no ser que os encontréis ya reprobados!
6 Espero que reconoceréis que nosotros no estamos reprobados.
7 Rogamos a Dios que no hagáis mal alguno. No para que nosotros aparezcamos probados, 
   sino para que obréis el bien, aun cuando quedáramos nosotros reprobados.
8 Pues nada podemos contra la verdad, sino sólo a favor de la verdad.
9 Ciertamente, nos alegramos cuando somos nosotros débiles y vosotros fuertes. 
   Lo que pedimos es vuestro perfeccionamiento.
10 Por eso os escribo esto ausente, para que, presente, 
     no tenga que obrar con severidad conforme al poder que me otorgó el Señor para edificar 
     y no para destruir.

2 Corintios 12,19-21: Las inquietudes de Pablo

12,19-21: Las inquietudes de Pablo

19 Hace tiempo, pensáis, que nos estamos justificando delante de vosotros. Delante de Dios, 
     en Cristo, estamos hablando. Y todo esto, queridos míos, para edificación vuestra.
20 En efecto, temo que a mi llegada no os encuentre como yo querría; ni me encontréis como querríais: 
     que haya discordias, envidias, iras, disputas, calumnias, murmuraciones, insolencias, desórdenes.
21 Temo que en mi próxima visita el Señor me humille por causa vuestra y tenga que llorar por muchos 
     que anteriormente pecaron y no se convirtieron de sus actos de impureza, fornicación y libertinaje.

2 Corintios 12,11-18: Justificación de la apología del apóstol

12,11-18: Justificación de la apología del apóstol

11 ¡Vedme aquí hecho un loco! Vosotros me habéis obligado. Pues vosotros debíais recomendarme, 
     porque en nada he sido inferior a esos «superapóstoles», aunque nada soy.
12 Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: 
     paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros.
13 Pues ¿en qué habéis sido inferiores a las demás Iglesias, excepto en no haberos sido yo gravoso? 
     ¡Perdonadme este agravio!
14 Mirad, es la tercera vez que estoy a punto de ir a vosotros, y no os seré gravoso, 
     pues no busco vuestras cosas sino a vosotros. 
     Efectivamente, no corresponde a los hijos atesorar para los padres, 
     sino a los padres atesorar para los hijos.
15 Por mi parte, muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas. 
     Amándoos más ¿seré yo menos amado?
16 Es verdad, en nada os fui gravoso; pero en mi astucia, os capturé con dolo.
17 ¿Acaso os exploté por alguno de los que os envié?
18 Invité a Tito y mandé con él al hermano. ¿Os ha explotado acaso Tito? 
     ¿No hemos obrado según el mismo espíritu? ¿No hemos seguido las mismas huellas?

2 Corintios 12,7-10: La debilidad de Pablo

12,7-10: La debilidad de Pablo

7 Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, 
   fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría.
8 Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí.
9 Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». 
   Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, 
   para que habite en mí la fuerza de Cristo.
10 Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, 
     en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, 
     entonces es cuando soy fuerte.

2 Corintios 12,1-6: Revelaciones recibidas por el apóstol

12,1-6: Revelaciones recibidas por el apóstol

1 ¿Que hay que gloriarse? - aunque no trae ninguna utilidad -; 
   pues vendré a las visiones y revelaciones del Señor.
2 Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, 
   Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo.
3 Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe -
4 fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar.
5 De ese tal me gloriaré; pero en cuanto a mí, sólo me gloriaré en mis flaquezas.
6 Si pretendiera gloriarme no haría el fatuo, diría la verdad. Pero me abstengo de ello. 
   No sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye de mí.

2 Corintios 10,12-18: Respuesta a la acusación de ambición

10,12-18: Respuesta a la acusación de ambición

12 Ciertamente no osamos igualarnos ni compararnos a algunos que se recomiendan a sí mismos. 
     Midiéndose a sí mismos según su opinión y comparándose consigo mismos, obran sin sentido.
13 Nosotros, en cambio, no nos gloriaremos desmesuradamente; antes bien, 
     nos mediremos a nosotros mismos por la norma que Dios mismo nos ha asignado 
     como medida al hacernos llegar también hasta vosotros.
14 Porque no traspasamos los límites debidos, como sería si no hubiéramos llegado hasta vosotros; 
     hasta vosotros hemos llegado con el Evangelio de Cristo.
15 No nos gloriamos desmesuradamente a costa de los trabajos de los demás; sino que esperamos, 
     mediante el progreso de vuestra fe, engrandecernos cada vez más en vosotros conforme a nuestra 
     norma,
16 extendiendo el Evangelio más allá de vosotros en lugar de gloriarnos en territorio ajeno por trabajos 
     ya realizados.
17 El que se gloríe, gloríese en el Señor.
18 Que no es hombre de probada virtud el que a sí mismo se recomienda, sino aquel a quien el Señor 
     recomienda.

2 Corintios 10,1-11: Respuesta a la acusación de debilidad. Pablo defiende su ministerio

10,1-11: Respuesta a la acusación de debilidad. Pablo defiende su ministerio

1 Soy yo, Pablo en persona, quien os suplica por la mansedumbre y la benignidad de Cristo, 
   yo tan humilde cara a cara entre vosotros, y tan atrevido con vosotros desde lejos.
2 Os ruego que no tenga que mostrarme atrevido en presencia vuestra,
   con esa audacia con que pienso atreverme contra algunos que consideran procedemos según la carne.
3 Pues aunque vivimos en la carne no combatimos según la carne.
4 ¡No!, las armas de nuestro combate no son carnales, antes bien, para la causa de Dios, 
   son capaces de arrasar fortalezas. Deshacemos sofismas
5 y toda altanería que se subleva contra el conocimiento de Dios 
   y reducimos a cautiverio todo entendimiento para obediencia de Cristo.
6 Y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea perfecta.
7 ¡Mirad cara a cara! Si alguien cree ser de Cristo, considere una vez más dentro de sí mismo esto: 
   si él es de Cristo, también lo somos nosotros.
8 Y aun cuando me gloriara excediéndome algo, respecto de ese poder nuestro que el Señor 
   nos dio para edificación vuestra y no para ruina, no me avergonzaría.
9 Pues no quiero aparecer como que os atemorizo con mis cartas.
10 Porque se dice que las cartas son severas y fuertes, mientras que la presencia del cuerpo es pobre 
     y la palabra despreciable.
11 Piense ese tal que lo que somos a distancia y de palabra por carta, lo seremos también de cerca 
     y de obra.

2 Corintios 11,16-33: Motivos de Pablo para gloriarse

11,16-33: Motivos de Pablo para gloriarse

16 Digo una vez más que nadie me tome por fatuo; pero, aunque sea como fatuo, 
     permitidme que también me gloríe yo un poco.
17 Lo que os voy a decir, no lo diré según el Señor, sino como en un acceso de locura, 
     en la seguridad de tener algo de qué gloriarme.
18 Ya que tantos otros se glorían según la carne, también yo me voy a gloriar.
19 Gustosos soportáis a los fatuos, ¡vosotros que sois sensatos!
20 Soportáis que os esclavicen, que os devoren, que os roben, que se engrían, que os abofeteen.
21 Para vergüenza vuestra lo digo; ¡como si nos hubiéramos mostrado débiles...! 
     En cualquier cosa en que alguien presumiere - es un locura lo que digo - también presumo yo.
22 ¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? ¡También yo! 
     ¿Son descendencia de Abraham? ¡También yo!
23 ¿Ministros de Cristo? - ¡Digo una locura! - ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; 
     muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces.
24 Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno.
25 Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; 
     un día y una noche pasé en el abismo.
26 Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; 
     peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; 
     peligros entre falsos hermanos;
27 trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; 
     frío y desnudez.
28 Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias.
29 ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?
30 Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré.
31 El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.
32 En Damasco, el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos 
     con el fin de prenderme.
33 Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos.

2 Corintios 11,1-15: El celo de Pablo

11,1-15: El celo de Pablo
Jueves de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, I

1 ¡Ojalá pudierais soportar un poco mi necedad! ¡Sí que me la soportáis!
2 Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo 
   para presentaros cual casta virgen a Cristo.
3 Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, 
   se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad con Cristo.
4 Pues, cualquiera que se presenta predicando otro Jesús del que os prediqué, 
   y os proponga recibir un Espíritu diferente del que recibisteis, 
   y un Evangelio diferente del que abrazasteis ¡lo toleráis tan bien!
5 Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos «superapóstoles».
6 Pues si carezco de elocuencia, no así de ciencia; que en todo 
   y en presencia de todos os lo hemos demostrado.
7 ¿Acaso tendré yo culpa porque me abajé a mí mismo para ensalzaros 
   a vosotros anunciándoos gratuitamente el Evangelio de Dios?
8 A otras Iglesias despojé, recibiendo de ellas con qué vivir para serviros.
9 Y estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados 
   de Macedonia los que remediaron mi necesidad. En todo evité el seros gravoso, 
   y lo seguiré evitando.
10 ¡Por la verdad de Cristo que está en mí!, que esta gloria no me será arrebatada 
     en las regiones de Acaya.
11 ¿Por qué? ¿Porque no os amo? ¡Dios lo sabe!
12 Y lo que hago, continuaré haciéndolo para quitar todo pretexto a los que lo buscan con el fin de ser 
     iguales a nosotros en lo que se glorían.
13 Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, 
     que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
14 Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15 Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. 
     Pero su fin será conforme a sus obras.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Pasión, discernimiento y denuncia

MIÉRCOLES DE LA SEMANA 11 DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo II (Lecturas)

2 Reyes 2,1.6-14
Salmo 30: Sed fuertes y valientes de corazón, 
los que esperáis en el Señor
Mateo 6,1-6.16-18

2 Reyes 2,1.6-14

Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Eliseo se marcharon de Guilgal. Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo: "Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán." Eliseo respondió: "¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré." Y los dos siguieron caminando. También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia. Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y así pasaron ambos a pie enjuto. Mientras pasaban el río, dijo Elías a Eliseo: "Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado." Eliseo pidió: "Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu." Elías comentó: "¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás." Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino. Eliseo lo miraba y gritaba: "¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel!" Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo: "¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?" Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.

Salmo 30,20.21.24:
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor

Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos.
R. Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor

En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas de tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras.
R. Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor

Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios les paga con creces.
R. Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor

Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes, que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

martes, 14 de junio de 2022

2 Corintios 9,6-15: Beneficios de la colecta

9,6-15: Beneficios de la colecta

6 Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; 
   el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia.
7 Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: 
   Dios ama al que da con alegría.
8 Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, 
   todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena.
9 Como está escrito: Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su justicia permanece eternamente.
10 Aquel que provee de simiente al sembrador y de pan para su alimento,
     proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia.
11 Sois ricos en todo para toda largueza, la cual provocará por nuestro medio acciones de gracias a Dios.
12 Porque el servicio de esta ofrenda no sólo provee a las necesidades de los santos, 
     sino que redunda también en abundantes acciones de gracias a Dios.
13 Experimentando este servicio, glorifican a Dios por vuestra obediencia en la profesión del Evangelio 
     de Cristo y por la generosidad de vuestra comunión con ellos y con todos.
14 Y con su oración por vosotros, manifiestan su gran afecto hacia vosotros a causa de la gracia 
     sobreabundante que en vosotros ha derramado Dios.
15 ¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable!

2 Corintios 9,1-5: Nuevo llamado a la generosidad

9,1-5: Nuevo llamado a la generosidad

1 En cuanto a este servicio en favor de los santos, me es superfluo escribiros.
2 Conozco, en efecto, vuestra prontitud de ánimo, de la que me glorío ante los macedonios 
   diciéndoles que Acaya está preparada desde el año pasado. 
   Y vuestro celo ha estimulado a muchísimos.
3 No obstante, os envío a los hermanos para que nuestro motivo de gloria respecto de vosotros 
   no se desvanezca en este particular y estéis preparados como os decía.
4 No sea que vayan los macedonios conmigo y os encuentren sin prepararos, 
   y nuestra gran confianza se torne en confusión nuestra, por no decir vuestra.
5 Por tanto, he creído necesario rogar a los hermanos que vayan antes donde vosotros y preparen 
   de antemano vuestros ya anunciados generosos dones, a fin de que sean preparados como dones 
   generosos y no como una tacañería.

2 Corintios 8,16-24: Los colaboradores de Pablo en la colecta

8,16-24: Los colaboradores de Pablo en la colecta

16 ¡Gracias sean dadas a Dios, que pone en el corazón de Tito el mismo interés por vosotros!,
17 pues aceptó mi ruego y, más solícito que nunca, por propia iniciativa fue donde vosotros.
18 Con él enviamos al hermano, cuyo renombre a causa del Evangelio 
     se ha extendido por todas las Iglesias.
19 Y no sólo eso, sino que fue designado por elección de todas las Iglesias como compañero nuestro 
     de viaje en esta generosidad, en que servimos nosotros para la gloria del mismo Señor, 
     por iniciativa nuestra.
20 Así evitaremos todo motivo de reproche por esta abundante suma que administramos;
21 pues procuramos el bien no sólo ante el Señor sino también ante los hombres.
22 Con ellos os enviamos también al hermano nuestro, cuya solicitud tenemos ya comprobada muchas 
     veces y de muchas maneras; solicitud aún mayor ahora por la gran confianza que tiene en vosotros.
23 En cuanto a Tito, es compañero y colaborador mío cerca de vosotros; en cuanto a los demás hermanos, 
     son los delegados de las Iglesias: la gloria de Cristo.
24 Mostrad, pues, ante la faz de las Iglesias, vuestra caridad y la razón de nuestro orgullo respecto 
     de vosotros.

2 Corintios 8,6-15: Llamado a la generosidad de los corintios

8,6-15: Llamado a la generosidad de los corintios

6 de forma que rogamos a Tito llevara a buen término entre vosotros esta generosidad, 
   tal como la había comenzado.
7 Y del mismo modo que sobresalís en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en todo interés
   y en la caridad que os hemos comunicado, sobresalid también en esta generosidad.
8 No es una orden; sólo quiero, mediante el interés por los demás, 
   probar la sinceridad de vuestra caridad.
9 Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, 
   por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza.
10 Os doy un consejo sobre el particular: que es lo que os conviene a vosotros, 
     ya que desde el año pasado habéis sido los primeros no sólo en hacer la colecta, 
     sino también en tomar la iniciativa.
11 Ahora llevadla también a cabo, de forma que a vuestra prontitud en la iniciativa corresponda 
     la realización conforme a vuestras posibilidades.
12 Pues si hay prontitud de voluntad es bien acogida con lo que se tenga, y no importa si nada se tiene.
13 No que paséis apuros para que otros tengan abundancia, sino con igualdad.
14 Al presente, vuestra abundancia remedia su necesidad, 
     para que la abundancia de ellos pueda remediar también vuestra necesidad y reine la igualdad,
15 como dice la Escritura: El que mucho recogió, no tuvo de más; y el que poco, no tuvo de menos.

2 Corintios 8,1-5: Un ejemplo de generosidad

8,1-5: Un ejemplo de generosidad

1 Os damos a conocer, hermanos, la gracia que Dios ha otorgado a las Iglesias de Macedonia.
2 Pues, aunque probados por muchas tribulaciones, su rebosante alegría 
   y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad.
3 Porque atestiguo que según sus posibilidades, y aun sobre sus posibilidades, espontáneamente
4 nos pedían con mucha insistencia la gracia de participar en el servicio en bien de los santos.
5 Y superando nuestras esperanzas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor, y luego a nosotros, 
   por voluntad de Dios,

2 Corintios 7,8-15: Las consecuencias de una carta de Pablo

7,8-15: Las consecuencias de una carta de Pablo

8 Porque si os entristecí con mi carta, no me pesa. 
   Y si me pesó - pues veo que aquella carta os entristeció, aunque no fuera más que por un momento -
9 ahora me alegro. No por haberos entristecido, sino porque aquella tristeza os movió a arrepentimiento.
   Pues os entristecisteis según Dios, de manera que de nuestra parte no habéis sufrido perjuicio alguno.
10 En efecto, la tristeza según Dios produce firme arrepentimiento para la salvación; 
     mas la tristeza del mundo produce la muerte.
11 Mirad qué ha producido entre vosotros esa tristeza según Dios: ¡qué interés y qué disculpas, 
     qué enojo, qué temor, qué añoranza, qué celo, qué castigo! 
     En todo habéis mostrado que erais inocentes en este asunto.
12 Así pues, si os escribí no fue a causa del que injurió, ni del que recibió la injuria. 
     Fue para que se pusiera de manifiesto entre vosotros ante Dios vuestro interés por nosotros.
13 Eso es lo que nos ha consolado. Y mucho más que por este consuelo, 
     nos hemos alegrado por el gozo de Tito, cuyo espíritu fue tranquilizado por todos vosotros.
14 Y si en algo me he gloriado de vosotros ante él, no he quedado avergonzado. 
     Antes bien, así como os hemos dicho siempre la verdad, así también el motivo de nuestra gloria 
     ante Tito ha resultado verdadero.
15 Y su corazón se inclina todavía más hacia vosotros al recordar la obediencia de todos vosotros 
     y cómo le acogisteis con temor y temblor.
16 Me alegro de poder confiar totalmente en vosotros.

2 Corintios 7,1-7: Exhortación fraternal de Pablo

7,1-7: Exhortación fraternal de Pablo

1 Teniendo, pues, estas promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne 
   y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios.
2 Dadnos lugar en vuestros corazones. A nadie hemos ofendido; a nadie hemos arruinado; 
   a nadie hemos explotado.
3 No os digo esto con ánimo de condenaros. Pues acabo de deciros que en vida y muerte estáis unidos 
   en mi corazón.
4 Tengo plena confianza en hablaros; estoy muy orgulloso de vosotros. Estoy lleno de consuelo 
   y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
5 Efectivamente, en llegando a Macedonia, no tuvo sosiego nuestra carne, sino, 
   toda suerte de tribulaciones: por fuera, luchas; por dentro, temores.
6 Pero el Dios que consuela a los humillados, nos consoló con la llegada de Tito,
7 y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que le habíais proporcionado, 
   comunicándonos vuestra añoranza, vuestro pesar, vuestro celo por mí hasta el punto de colmarme 
   de alegría.

domingo, 12 de junio de 2022

2 Corintios 6,14-18: Las relaciones con los paganos

6,14-18-7,1: Las relaciones con los paganos

14 No tengan relaciones indebidas con los que no creen. Porque, 
     ¿qué tienen en común la justicia con la iniquidad, o la luz con las tinieblas? 
15 ¿Qué entendimiento puede haber entre Cristo y Belial?, 
     ¿o qué unión entre el creyente y el que no cree? 
16 ¿Qué acuerdo entre el templo de Dios y los ídolos? 
     Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: 
     Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. 
17 Por eso, salgan de en medio de esa gente y pónganse aparte, dice el Señor. 
     No toquen nada impuro, y yo los recibiré. 
18 Y seré para ustedes un Padre, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor todopoderoso.

2 Corintios 6,11-13: Desahogo afectuoso de Pablo

6,11-13: Desahogo afectuoso de Pablo

11 Les hemos hablado, corintios, con toda franqueza y hemos abierto completamente nuestro corazón. 
12 En él hay cabida para todos ustedes; en cambio, en el de ustedes no la hay para nosotros. 
13 Yo deseo que me paguen con la misma moneda. Les hablo como a mis propios hijos: 
     también ustedes abran su corazón.


2 Corintios 6,1-10: El combate apostólico

6,1-10: El combate apostólico

1 Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. 
2 Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, 
   y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. 
3 En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, 
   para que no se desprestigie nuestro ministerio.
4 Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, 
   con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, 
5 al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre. 
6 Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al      
   Espíritu Santo, con un amor sincero, 
7 con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; 
8 sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena 
   o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; 
9 como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; 
   como castigados, aunque estamos ilesos; 
10 como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; 
     como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.

2 Corintios 5,11-15: La actitud apostólica de Pablo

5,11-15: La actitud apostólica de Pablo

11 Por lo tanto, compenetrados del temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres. 
     Dios ya nos conoce plenamente, y espero que también ustedes nos conozcan de la misma manera. 
12 No pretendemos volver a recomendarnos delante de ustedes: solamente queremos darles un motivo 
     para que se sientan orgullosos de nosotros y puedan responder a los que se glorían de lo exterior 
     y no de lo que hay en el corazón. 
13 En efecto, si hemos procedido como insensatos, lo hicimos por Dios; y si somos razonables, 
     es por ustedes. 
14 Porque el amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, 
     entonces todos han muerto. 
15 Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, 
     sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

2 Corintios 5,1-10: La morada incorruptible

5,1-10: La morada incorruptible

1 Nosotros sabemos, en efecto, que si esta tienda de campaña –nuestra morada terrenal– es destruida, 
   tenemos una casa permanente en el cielo, no construida por el hombre, sino por Dios. 
2 Por eso, ahora gemimos deseando ardientemente revestirnos de aquella morada celestial; 
3 porque una vez que nos hayamos revestido de ella, ya no nos encontraremos desnudos. 
4 Mientras estamos en esta tienda de campaña, gemimos angustiosamente, 
   porque no queremos ser desvestidos, sino revestirnos, a fin de que lo que es mortal 
   sea absorbido por la vida. 
5 Y aquel que nos destinó para esto es el mismo Dios que nos dio las primicias del Espíritu.
6 Por eso, nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, 
   lejos del Señor;
7 porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente. 
8 Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor; 
9 en definitiva, sea que vivamos en este cuerpo o fuera de él, nuestro único deseo es agradarlo. 
10 Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba, 
     de acuerdo con sus obras buenas o malas, lo que mereció durante su vida mortal.

2 Corintios 4,1-6: La luz del Evangelio

4,1-6: La luz del Evangelio

1 Por eso, investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos 
2 y nunca hemos callado nada por vergüenza, ni hemos procedido con astucia 
   o falsificando la Palabra de Dios. Por el contrario, manifestando abiertamente la verdad, 
   nos recomendamos a nosotros mismos, delante de Dios, frente a toda conciencia humana. 
3 Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, 
4 para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, 
   a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. 
5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, 
   y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. 
6 Porque el mismo Dios que dijo: "Brille la luz en medio de las tinieblas", 
   es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria 
   de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

Hechos 28,15-31: Pablo con los judíos de Roma

28,15-31: Pablo con los judíos de Roma
                28,16-20.30-31: Sábado de la 7 Semana de Pascua

15 Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio 
     y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
16 Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado 
     que le custodiara.
17 Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: 
     «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, 
     fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,
18 que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún 
     motivo de muerte.
19 Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los 
     de mi nación.
20 Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel 
     llevo yo estas cadenas.»
21 Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, 
     ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.
22 Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas 
     partes se la contradice.»
23 Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. 
     El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, 
     basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.
24 Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.
25 Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: 
     «Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías:
26 "Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, 
     pero no veréis.
27 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; 
     no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, 
     y yo los cure."
28 «Sabed, pues, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»
29 [[Y después de haber dicho esto, los judíos se fueron discutiendo fuertemente entre sí.]]
30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado 
     y recibía a todos los que acudían a él;
31 predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, 
     sin estorbo alguno.

Hechos 28,11-14: Pablo llega a Roma

28,11-14: Pablo llega a Roma

11 Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla 
     y llevaba por enseña los Dióscuros.
12 Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.
13 Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, 
     y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.
14 Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. 
     Y así llegamos a Roma.Roma

Hechos 28,1-10: Pablo en la isla de Malta

28,1-10: Pablo en la isla de Malta

1 Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.
2 Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera 
   a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.
3 Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, 
   una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano.
4 Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: 
   «Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, 
   pero la justicia divina no le deja vivir.»
5 Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno.
6 Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; 
   pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, 
   cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.
7 En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, 
   quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días.
8 Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. 
   Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.
9 Después de este suceso los otros enfermos de la isla acudieron y fueron curados.
10 Tuvieron para con nosotros toda suerte de consideraciones y a nuestra partida nos proveyeron 
     de lo necesario.

Hechos 27,27-44: Naufragio

27,27-44: Naufragio

27 Era ya la décima cuarta noche que íbamos a la deriva por el Adriático, 
     cuando hacia la media noche presintieron los marineros la proximidad de tierra.
28 Sondearon y hallaron veinte brazas; un poco más lejos sondearon de nuevo y hallaron quince brazas.
29 Temerosos de que fuésemos a chocar contra algunos escollos, echaron cuatro anclas desde la popa 
     y esperaban ansiosamente que se hiciese de día.
30 Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto 
     de echar los cables de las anclas de proa.
31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, 
     vosotros no os podréis salvar.»
32 Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer.
33 Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: 
     «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.
34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, pues os conviene para vuestra propia salvación; 
     que ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»
35 Diciendo esto, tomó pan, dio gracias a Dios en presencia de todos, lo partió y se puso a comer.
36 Entonces todos los demás se animaron y tomaron también alimento.
37 Estábamos en total en la nave 276 personas.
38 Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.
39 Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada 
     con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible.
40 Soltaron las anclas que dejaron caer al mar; aflojaron al mismo tiempo las ataduras de los timones; 
     después izaron al viento la vela artimón y pusieron rumbo a la playa.
41 Pero tropezaron contra un lugar con mar por ambos lados, y encallaron allí la nave; la proa clavada, 
     quedó inmóvil; en cambio la popa, sacudida violentamente, se iba deshaciendo.
42 Los soldados entonces resolvieron matar a los presos, no fuera que alguno se escapase a nado;
43 pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran 
     nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla;
44 y los demás saliesen unos sobre tablones, otros sobre los despojos de la nave. 
     De esta forma todos llegamos a tierra sanos y salvos.

Hechos 27,13-26: La tempestad en el mar

27,13-26: La tempestad en el mar

13 Soplaba ligeramente entonces el viento del sur y creyeron que podían poner en práctica su propósito; 
     levaron anclas y fueron costeando Creta de cerca.
14 Pero no mucho después se desencadenó un viento huracanado procedente de la isla, 
     llamado Euroaquilón.
15 La nave fue arrastrada y, no pudiendo hacer frente al viento, nos abandonamos a la deriva .
16 Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos 
     con el bote.
17 Una vez izado el bote se emplearon los cables de refuerzo, ciñendo el casco por debajo; 
     y por miedo a chocar contra la Sirte, se echó el ancla flotante. Así se iba a la deriva.
18 Y como el temporal seguía sacudiéndonos furiosamente, al día siguiente aligeraron la nave.
19 Y al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar el aparejo de la nave.
20 Durante muchos días no apareció el sol ni las estrellas; teníamos sobre nosotros una tempestad 
     no pequeña; toda esperanza de salvarnos iba desapareciendo.
21 Hacía ya días que no habíamos comido; entonces Pablo se puso en medio de ellos y les dijo: 
     «Amigos, más hubiera valido que me hubierais escuchado y no haberos hecho a la mar desde Creta; 
     os hubierais ahorrado este peligro y esta pérdida.
22 Pero ahora os recomiendo que tengáis buen ánimo; ninguna de vuestras vidas se perderá; 
     solamente la nave.
23 Pues esta noche se me ha presentado un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien doy culto,
24 y me ha dicho: “No temas, Pablo; tienes que comparecer ante el César; y mira, 
     Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.”
25 Por tanto, amigos, ¡ánimo! Yo tengo fe en Dios de que sucederá tal como se me ha dicho.
26 Iremos a dar en alguna isla.»

Hechos 27,1-12: El viaje de Pablo a Roma

Hechos 27,1-12: El viaje de Pablo a Roma

1 Cuando se decidió que nos embarcásemos rumbo a Italia, fueron confiados Pablo 
   y algunos otros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado Julio.
2 Subimos a una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. 
   Estaba con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.
3 Al otro día arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo 
   y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos.
4 Partimos de allí y navegamos al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios.
5 Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y llegamos al cabo de quince días a Mira de Licia.
6 Allí encontró el centurión una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos hizo subir a bordo.
7 Durante muchos días la navegación fue lenta y a duras penas llegamos a la altura de Gnido. 
   Como el viento no nos dejaba entrar en puerto, navegamos al abrigo de Creta por la parte de Salmone;
8 y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Puertos Buenos, cerca del cual se encuentra 
   la ciudad de Lasea.
9 Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era peligrosa, 
   pues incluso había ya pasado el Ayuno. Pablo les advertía:
10 «Amigos, veo que la navegación va a traer gran peligro y grave daño no sólo para el cargamento 
     y la nave, sino también para nuestras propias personas.»
11 Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que no a las palabras de Pablo.
12 Como el puerto no era a propósito para invernar, la mayoría decidió hacerse a la mar desde allí, 
     por si era posible llegar a Fénica, un puerto de Creta que mira al suroeste y al noroeste, 
     y pasar allí el invierno.

sábado, 11 de junio de 2022

Santísima Trinidad, Peter Paul Rubens 1617

 


Santísima Trinidad, 1617
Peter Paul Rubens

La Trinidad, El Greco

 


La Trinidad (1577-1579) 
Óleo sobre lienzo. 300 x 179 cm. 
Autor: El Greco (1541-1614) 
Museo del Prado. Madrid


En 1577 el Greco se trasladó a Toledo para realizar el encargo que le había encomendado don Diego de Castilla, dean del cabildo catedralicio: un cuadro con destino a la sacristía de la catedral, y el diseño y las pinturas del retablo mayor y de dos retablos laterales para la iglesia del convento de Santo Domingo El Antiguo, que se estaba reconstruyendo por entonces. 

El proyecto de la restauración y decoración de esta iglesia se debía doña María de Silva, quien antes de morir en 1575, había dejado dispuesto en su testamento que sus bienes fueran empleados para tal finalidad y había nombrado como albacea al citado don Diego de Castilla. 

Se conserva una memoria del primer acuerdo entre el deán y el pintor, redactada en 1577, en la que se especificaba la configuración de los retablos y el número de las pinturas que deberían adornarlos. 

Culminando el retablo mayor -por encima de La Asunción, hoy en el Art Institute de Chicago-, se hallaba La Trinidad, una de las más soberbias pinturas realizadas por El Greco en su primera etapa en España. Para su composición, se inspiró en una estampa de Alberto Durero, fechada en 1511, que mostraba, sobre nubes, al Padre Eterno sosteniendo en su regazo el cuerpo muerto de Cristo, con la paloma del Espíritu Santo revoloteando sobre sus cabezas y rodeados de ángeles con los instrumentos de la Pasión. 

Pese a las similitudes entre ambas obras, El Greco introdujo algunas novedades que modificaron tanto su aspecto formal como su significado iconográfico. Eliminó los instrumentos de la Pasión, sustituyó la tiara pontificia del Padre por la mitra de los Sumos sacerdotes hebreos y cambió la posición de su cabeza, que aquí mira al Hijo. 

Se percibe también en esta pintura la huella de su educación italiana. Es visible influencia de Miguel Ángel en la figura de Cristo, que recuerda la estatua de la tumba de Lorenzo de Medicis, y La Piedad, hoy en la catedral de Santa María dei Fiori. Aunque El Greco criticó duramente en Roma a Miguel Angel como pintor, le admiró mucho como escultor, viéndose influido por sus estudios anatómicos. Son de origen veneciano los intensos colores entonados en rojos, amarillos, verdes ácidos, azules, malvas y grises que remiten a Tintoretto.

El cuadro fue vendido por las monjas del convento, hacia 1827, al escultor Valeriano Salvatierra y adquirido a éste por Fernando VII en 15.000 reales en 1832. 

El misterio de la Santísima Trinidad



“La fe católica quiere que adoremos la Trinidad en la unidad y la unidad en la Trinidad, sin confundir a las personas y sin separar la substancia divina” San Atanasio de Alejandría (296-373 d.C.)

LA SANTISIMA TRINIDAD: ORIGEN E HISTORIA

En el año 215 d.C. el escritor y líder religioso Tertuliano, fue el primero en usar el término Trinitas o Trinidad. Anteriormente, Teófilo de Antioquía ya había usado la palabra griega ‘trias’, que equivale a triada, en su obra “A Autolico” (180 d.C.) para referirse a Dios, su Verbo (Logos) y su Sabiduría (Sophia). Tertuliano dice en “Adversus Praxeam II” que los tres son uno, por el hecho de que los tres proceden de Uno por unidad de substancia.

La formulación un solo Dios en tres personas no quedó firmemente establecida, como tampoco fue asimilada por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, con anterioridad al siglo IV d.C. Pero es precisamente esta formulación la que originalmente reclama el título de dogma trinitario. Entre los Padres Apostólicos no había existido nada que se acercara a tal perspectiva.

La definición del Concilio de Nicea fue la de afirmar que el Hijo es consustancial con el Padre. Esta formulación fue cuestionada, y la Iglesia pasó por una generación de debates y conflictos, hasta que la fe de Nicea fue reafirmada en el Concilio de Constantinopla en el 381 d.C.

En Nicea toda la atención fue centrada en la relación entre el Padre y el Hijo, y no se hizo ninguna afirmación similar acerca del Espíritu Santo. Pero en el 381 d.C. en Constantinopla se indicó que el Espíritu Santo es adorado y glorificado junto con el Padre y el Hijo, sugiriendo también que era consustancial a ellos. Esta doctrina fue posteriormente ratificada en el Concilio de Calcedonia en el 451 d.C., sin alterar la doctrina aprobada en Nicea en el 325 d.C.

La antigua Iglesia hispánica de los siglos IV al VII d.C. enseñó y desarrolló la fe trinitaria, sobre todo en los diferentes Concilios de Toledo que se celebraron en dicha época. De su liturgia procede el prefacio propio de esta solemnidad. Es consolador saber que Dios es uno solo, pero no solitario, amor puro que solo busca darse forma creadora y llevarnos a participar en su unidad vital eterna (VI Concilio de Toledo, 638 d.C.). Sin embargo, la devoción a la Santísima Trinidad se inició en el siglo X d.C. y, a partir de esa época, se fue también difundiendo su celebración litúrgica, entrando en el calendario romano en el año 1331 d.C.

Si bien desde el comienzo del cristianismo la oración litúrgica se ha dirigido al Padre, por mediación del Hijo y en el Espíritu Santo, lo importante de esta celebración es el hecho de honrar a Dios sin tener como motivo para ello un acontecimiento salvífico ni la memoria de un santo. Se trata de profesar la fe en la eterna Trinidad, y adorar su unidad todopoderosa.

EXPOSICION GENERAL

La escritura y la doctrina cristiana descansan en el monoteísmo, o sea, en un solo Dios. Los teólogos de los primeros siglos del cristianismo elaboraron explicaciones que generaron varias corrientes de pensamiento y, por ello, una intensa polémica, la cual se acentuó durante el reinado del emperador Constantino I, cuando los dirigentes de la Iglesia comenzaron a contar con el apoyo imperial y tuvieron que precisar cual debía ser la doctrina compartida por diversas comunidades cristianas.

Por ello, algunos teólogos llegaron a la conclusión de que si estas tres personas compartían diferentes cualidades y características divinas, exclusivas de Dios, la formula matemática con mayor exactitud definitoria sería la de la multiplicación de unidades, o sea, 1x1x1=1, en lugar de la suma de unidades, o sea, 1+1+1=3, ya que ésta rompe el monoteísmo de Dios y se convertiría en politeísmo.

Además de la polémica sobre la naturaleza de Jesús acerca de si era humana, divina o ambas a la vez, así como de su origen eterno o temporal, y de similares cuestiones relativas al Espíritu Santo, el problema central del dogma trinitario es el de justificar la división entre sustancia única y triple personalidad.

La mayoría de las Iglesias protestantes, así como las ortodoxas y la Iglesia Católica, sostienen que se trata de un misterio inaccesible para la inteligencia humana; o sea, un misterio de fe. Seguidamente detallamos de forma somera la creencia de la mayoría de las Iglesias en cuanto al dogma de la Santísima Trinidad:

La Iglesia Católica Romana dice que la Trinidad es el término con que se designa la doctrina central de la religión cristiana. El símbolo Qicumque (la profesión de fe atribuida a Anastasio de Alejandría en el siglo VII d.C.), dice que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios y, sin embargo, no hay tres Dioses sino un solo Dios, ya que en esta Trinidad las Personas que la componen son increadas y omnipotentes.

La Iglesia Ortodoxa Griega dice de la Trinidad que Dios es trino y uno. El Padre es totalmente Dios, el Hijo es totalmente Dios, y el Espíritu Santo es totalmente Dios.

La Iglesia Cristiana Evangélica define que dentro de la unidad de un único Dios, existen tres distintas personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, por lo cual estos tres constituyen un único Dios.

Los Testigos de Jehová consideran que la Trinidad en sí misma procede de fuentes paganas de Babilonia.

Los mormones afirman creer en la Trinidad, pero tienen una interpretación específica y radicalmente diferente del dogma mayoritariamente aceptado.

Algunas confesiones minoritarias, tales como las iglesias unitarias o los pentecostales unicitarios o apostólicos, rechazan esta creencia.

DOGMA  DE FE

Según el dogma católico, la Santísima Trinidad es una. No confesamos tres dioses, sino un solo Dios en tres personas: la Trinidad consubstancial. Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios. Cada una de las tres personas es la substancia, la esencia o la naturaleza divina.

Las personas divinas son realmente distintas entre sí. Dios es único, pero no solitario. Padre, Hijo, Espíritu Santo, no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: el que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo es el Padre ni el Hijo. Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: el Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede. La Unidad divina es Trina.

Las personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las personas entre sí, puesto que no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: en los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones, se cree en una sola naturaleza o substancia. En efecto, en ellos todo es uno, donde no existe oposición de relación. A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo (numeral 255).

A modo de resumen, podemos definir el dogma de fe del misterio de la Santísima Trinidad como el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

NATURALEZA Y REVELACION DEL MISTERIO

El esfuerzo racional de algunos teólogos, principalmente Santo Tomás de Aquino, han tratado de ilustrarlo a partir de los datos revelados, cuyo resumen se indica a continuación:

Las tres Personas divinas no se distinguen ni por su Naturaleza, ni por sus perfecciones, ni por sus obras exteriores. Únicamente se distinguen por su origen.

a. No se distinguen por su Naturaleza porque tienen una Naturaleza común; la divina. Por ello no son tres dioses, sino un solo Dios.

b. No se distinguen por sus perfecciones porque estas se identifican con la Naturaleza divina. Así, ninguna de las tres Personas es mas sabia y poderosa, sino que las tres tienen infinita sabiduría y poder. Tampoco la una es anterior a las otras, sino que todas son igualmente eternas.

c. Tampoco se distinguen por sus obras exteriores, porque teniendo las tres la misma omnipotencia, lo que obre una lo obran las otras dos.

Solamente se distinguen por su origen, porque el Padre no proviene de ninguna persona; el Hijo es engendrado por el Padre, y el Espíritu Santo procede a la vez del Padre y del Hijo. Esto es lo que impide que una persona se confunda con las otras.

Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un solo Dios. Además, cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, puesto que hay una comunión perfecta entre ellas.
Hay quien manifiesta que jamás podremos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón, lo cual es cierto ya que necesitamos de la fe, ya que precisamente se trata de un misterio. 

CITAS BIBLICAS

En el Nuevo Testamento de la Biblia se encuentran alusiones tanto al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, principalmente en el Evangelio de Juan, lo cual se presenta como menciones implícitas a la naturaleza trinitaria divina.

• “Tomás le contestó: Señor mío y Dios mío” (Juan 20:28).

• “Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has 
  salido de Dios. Jesús les respondió: Ahora creéis? (Juan 16:30-31).

• “Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y esto nos basta. Le dice Jesús: Tanto tiempo hace que 
   estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Cómo dices 
   tú ‘muéstranos al Padre’? No crees que yo estoy en el Padre y el Padre esta en mi? (Juan 14:8).

• “Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede 
   del Padre, él dará testimonio de mí” (Juan 15:26).

• “Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido 
   justificados en el nombre del Señor Jesucristo, y en el Espíritu de vuestro Dios” (1ª. Corintios 6:11).

• “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos 
   vosotros” (2ª. Corintios 13:13).

• “Según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer 
   a Jesucristo y ser rociados con su Sangre” (1ª. Pedro 1:2).

• “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y 
   del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

SIMBOLOGIA

Para explicar este gran misterio de la Santísima Trinidad existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón:

Triángulo:

Cada uno de los vértices es parte del mismo triangulo y, sin embargo, cada uno es distinto.
Vela encendida: La vela, en sí misma, simboliza al Padre. La cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre. La llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres forman parte de la vela, pero son distintos entre sí.

Trébol:

Cada una de las hojas del trébol son distintas entre sí, pero las tres hojas forman parte de la misma flor.

Señal de la Cruz:

Cada vez que hacemos la señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad al mencionar el nombre de las tres divinas Personas.

En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente señalando el cerebro, que controla todo nuestro cuerpo, recordando con ello en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida.

… Y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde esta el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

… Y del Espíritu Santo: Ponemos la mano en el hombro izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, ya que el Espíritu nos ilumina y nos da la gracia necesaria para vivir de acuerdo a los mandatos divinos.

Santo Tomás de Aquino usaba la siguiente descripción para ilustrar el misterio de la Trinidad: Todo ungido presupone por lo menos tres elementos: el que unge, el ungido y la unción. Siendo Jesús el Mesías, el Cristo, es decir, el ungido de Dios, podemos hacer referencia a tres personas: El que unge es Dios Padre, el ungido es Dios Hijo, la unción es Dios Espíritu Santo.

Fuente: Agustín Fabra, religionenlibertad.com


Hechos 26,24-32: Reacción del auditorio

Hechos 26,24-32: Reacción del auditorio

24 Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, Festo le interrumpió gritándole: 
     «Estás loco, Pablo; las muchas letras te hacen perder la cabeza.»
25 Pablo contestó: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo cosas verdaderas y sensatas.
26 Bien enterado está de estas cosas el rey, ante quien hablo con confianza; 
     no creo que se le oculte nada, pues no han pasado en un rincón.
27 ¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.»
28 Agripa contestó a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano.»
29 Y Pablo replicó: «Quiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, 
     sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas.»
30 El rey, el procurador, Berenice y los que con ellos estaban sentados se levantaron,
31 y mientras se retiraban iban diciéndose unos a otros: «Este hombre no ha hecho nada digno de muerte 
     o de prisión.»
32 Agripa dijo a Festo: «Podía ser puesto en libertad este hombre si no hubiera apelado al César.»

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

1 Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» 
   Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
2 «Me considero feliz, rey Agripa, al tener que defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me 
   acusan los judíos,
3 principalmente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones de los judíos. 
   Por eso te pido que me escuches pacientemente.
4 «Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde cuando estuve en el seno de mi nación, 
   en Jerusalén.
5 Ellos me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido 
   como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.
6 Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Dios a 
   nuestros padres,
7 cuyo cumplimiento están esperando nuestras doce tribus en el culto que asiduamente, noche y día, 
   rinden a Dios. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.
8 ¿Por qué tenéis vosotros por increíble que Dios resucite a los muertos?
9 «Yo, pues, me había creído obligado a combatir con todos los medios el nombre de Jesús, el Nazoreo.
10 Así lo hice en Jerusalén y, con poderes recibidos de los sumos sacerdotes, yo mismo encerré a 
     muchos santos en las cárceles; y cuando se les condenaba a muerte, yo contribuía con mi voto.
11 Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, 
     rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
12 «En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes;
13 y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, 
     que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.
14 Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: 
     “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.”
15 Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.
16 Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor 
     y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.
17 Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío,
18 para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, 
     y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados 
     y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.”
19 «Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,
20 sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén 
     y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran 
     y que se volvieran a Dios haciendo obras dignas de conversión.
21 Por esto los judíos, habiéndome prendido en el Templo, intentaban darme muerte.
22 Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños 
     y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron 
     que había de suceder:
23 que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, 
     anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»

Hechos 25,23-27: Pablo ante el rey Agripa

25,23-27: Pablo ante el rey Agripa

23 Al día siguiente vinieron Agripa y Berenice con gran ostentación y entraron en la sala de audiencia, 
     junto con los tribunos y los personajes de más categoría de la ciudad. A una orden de  Festo, 
     trajeron a Pablo.
24 Festo dijo: «Rey Agripa y todos los aquí presentes; aquí veis a este hombre, contra quien toda la
     multitud de los judíos vinieron donde mí tanto en Jerusalén como aquí, gritando que no debía vivir 
     ya más.
25 Yo comprendí que no había hecho nada digno de muerte; pero como él ha apelado al Augusto, 
     he decidido enviarle.
26 No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, 
     y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.
27 Pues me parece absurdo enviar un preso sin indicar las acusaciones formuladas contra él.»

Hechos 25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa

25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa
Viernes de la 7 Semana de Pascua

13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
14 Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, 
     le dijo, que Félix dejó prisionero.
15 Estando yo en Jerusalén presentaron contra él acusación los sumos sacerdotes y los ancianos 
     de los judíos, pidiendo contra él sentencia condenatoria.
16 Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado 
     tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.
17 Ellos vinieron aquí juntamente conmigo, y sin dilación me senté al día siguiente en el tribunal 
     y mandé traer al hombre.
18 Los acusadores comparecieron ante él, pero no presentaron ninguna acusación de los crímenes 
     que yo sospechaba;
19 solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, 
     de quien Pablo afirma que vive.
20 Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén 
     y ser allí juzgado de estas cosas.
21 Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, 
     mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
22 Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.»

Hechos 25,1-12: Apelación de Pablo al César

25,1-12: Apelación de Pablo al César

1 Tres días después de haber llegado a la provincia, subió Festo de Cesarea a Jerusalén.
2 Los sumos sacerdotes y los principales de los judíos le presentaron acusación 
   contra Pablo e insistentemente
3 le pedían una gracia contra él, que le hiciera trasladar a Jerusalén, mientras preparaban una celada 
   para matarle en el camino.
4 Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba 
   para marchar allá inmediatamente.
5 «Que bajen conmigo, les dijo, los que entre vosotros tienen autoridad y si este hombre es culpable 
   en algo, formulen acusación contra él.»
6 Después de pasar entre ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente se sentó 
   en el tribunal y mandó traer a Pablo.
7 Así que éste se presentó le rodearon los judíos que habían bajado de Jerusalén, 
   presentando contra él muchas y graves acusaciones, que no podían probar.
8 Pablo se defendía diciendo: «Yo no he cometido falta alguna ni contra la Ley de los judíos 
    ni contra el Templo ni contra el César.»
9 Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: 
   «¿Quieres subir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas en mi presencia?»
10 Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César, que es donde debo ser juzgado. 
     A los judíos no les he hecho ningún mal, como tú muy bien sabes.
11 Si, pues, soy reo de algún delito o he cometido algún crimen que merezca la muerte, no rehúso morir; 
     pero si en eso de que éstos me acusan no hay ningún fundamento, nadie puede entregarme a ellos; 
     apelo al César.»
12 Entonces Festo deliberó con el Consejo y respondió: «Has apelado al César, al César irás.»

Hechos 24,22-27: Cautividad de Pablo en Cesarea

24,22-27: Cautividad de Pablo en Cesarea

22 Félix, que estaba bien informado en lo referente al Camino, les dio largas diciendo: 
     «Cuando baje el tribuno Lisias decidiré vuestro asunto.»
23 Y ordenó al centurión que custodiase a Pablo, que le dejase tener alguna libertad y que no impidiese 
     a ninguno de los suyos el asistirle.
24 Después de unos días vino Félix con su esposa Drusila, que era judía; mandó traer a Pablo 
     y le estuvo escuchando acerca de la fe en Cristo Jesús.
25 Y al hablarle Pablo de la justicia, del dominio propio y del juicio futuro, Félix, aterrorizado, 
     le interrumpió: «Por ahora puedes marcharte; cuando encuentre oportunidad te haré llamar.»
26 Esperaba al mismo tiempo Félix que Pablo le diese dinero; por eso frecuentemente le mandaba 
     a buscar y conversaba con él.
27 Pasados dos años Félix recibió como sucesor a Porcio Festo; y queriendo congraciarse con los judíos, 
     dejó a Pablo prisionero.