martes, 26 de julio de 2016

26 de julio: San Joaquín y Santa Ana, por Celestino Hueso, SF.

El mayor regalo que nos han hecho nuestros padres es la vida y, enseguida, vienen otros cuatro regalos insuperables. Sí esos que ríen con nosotros, juegan con nosotros, nos miman, nos cuidan y nos comen a besos, son esos ángeles hechos de ternura y bondad a los que llamamos abuelos y que dicen que somos los más guapos, avispados e inteligentes. Y no mienten. Los abuelos saben lo que dicen.


Hoy celebramos a los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana. No conocemos mucho de su vida. Apenas sus nombres y la grandeza de su fe en Dios, cuyo relato nos ha llegado a través de los Evangelios Apócrifos.

Dicen que no podían tener hijos, lo cual para un judío representaba la mayor de las desgracias. Era tanto como estar abandonados por Dios. Joaquín y Ana sabían que Dios no abandona nunca a quienes se acogen a Él. Cada día se ponían en sus manos y le pedían la gracia de poder ser padres. Y el Señor Yahveh los escuchó y les regaló una hija. ¡Y qué hija! Nada más y nada menos que María, la Virgen, llamada a ser Madre de Dios.

Hoy celebramos a los abuelos de Jesús, ¡Felicidades a todos los abuelos y abuelas y a los llamados Joaquín y Ana, que son muchísimos

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